Agosto 2, 2000

Un espacio para no olvidar.

Fuente de prensa:

Se proyectó en Ciudad Universitaria el Monumento a los Justos Gentiles

  • Es un homenaje a quienes protegieron a miles de judíos durante el Holocausto
  • La obra será de ladrillos cerámicos y hormigón
  • Interesante uso del agua, la luz y la tierra

Un monumento en homenaje a los 15.670 no judíos de diferentes nacionalidades (los Justos Gentiles) que, a riesgo de sus vidas o de la pérdida de su libertad, salvaron del exterminio a cientos de miles de judíos durante el Holocausto, se construirá en Ciudad Universitaria. La obra posee un alto contenido poético y fue proyectada por los arquitectos Claudio Vekstein y Nora Vitorgan Maltz (con la colaboración proyectual de los arquitectos Ariel Jacubovich, Frank Arnold, Santiago Bozzola, Malca Mizrahi, Pablo Peirano y Atilio Pentimalli, este último a cargo de los renders publicados), por encargo de la Fundación Internacional Raoul Wallenberg (de acuerdo con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires), a través de la Casa Argentina en Jerusalén, organización no gubernamental que trabaja en favor del diálogo interconfesional, fundada en 1966 por monseñor Ernesto Segura , entre otros, para albergar a cristianos, judíos, islámicos y protestantes, creyentes o agnósticos (http://www.casa-argentina.org ).

Actualmente, se encuentra en la etapa de anteproyecto definitivo y se calcula que dentro de un año comenzarán la obra; una vez finalizada, se constituirá en el primer monumento en el mundo dedicado a los Justos Gentiles.

En un terreno triangular en la desembocadura del arroyo Vega, limitado en dos de sus caras por las aguas del Río de la Plata, y en la tercera por los terrenos del futuro Paseo Costero del Conjunto Parque de la Memoria (donde se erigirán los monumentos a las Víctimas del Terrorismo de Estado, y a la Paz y a la Conviviencia), se dispondrá la pieza arquitectónica que propone recorridos y lugares sugestivos a partir del tratamiento de las formas, los materiales y la luz. Desde el acceso al monumento uno puede tomar distintos caminos, que podrían ser una metáfora del compromiso de cada uno con el tema: una pasarela existente que roza tangencialmente el monumento y se conecta con el Paseo Costero, o un sendero formado por suaves terraplenes de tierra, que se escalonan hasta alcanzar el punto más alto del conjunto, una plataforma de hormigón suspendida (orientada hacia Jerusalén), que sirve de mirador y que, mediante una rampa, se comunica con una capilla semienterrada y más restringida (denominada Recinto de los Justos), que se encuentra casi en penumbras y vacía, un verdadero espacio de recogimiento individual.

Este espacio es ancho y de poca altura en el ingreso, y se vuelve angosto y alto, y con una pronunciada pendiente hacia el interior. Una pequeña fractura en el techo (compuesto por sucesivas bóvedas de ladrillos) permite el ingreso de una tenue luz que, junto con el río (cuando crece), bañan el muro de hormigón sobre el que se leen los 15.670 nombres grabados.

La pasarela lateral y el Sendero de los Justos están divididos por un muro bajo de hormigón armado, que en forma creciente se vuelve una de las piezas fundamentales del proyecto.

Circular entre los Justos

Recorriendo la pasarela inicial, bajo la plataforma de hormigón, se desarrolla una capilla ecuménica al aire libre frente al río, con bancos de cemento y capacidad para 200 personas, donde se pueden realizar actos y reuniones; pero siguiendo el recorrido, se llega a una playa de piedras que se prolonga luego con sus muretes hacia lo profundo del río.

Por otra parte, los 15.670 ladrillos de los terraplenes serán grandes (de 40 centímetros de largo, especialmente horneados para obtener tonalidades distintas y resaltar su individualidad). La continuación de los terraplenes en la tierra sin pasto estará cubierta con pedregullo de leca, compuesta por base de arcilla.

”Junto con Nora armamos una serie de relaciones para simbolizar la unidad entre religiones -dice Vekstein-, y el proyecto frente al río me sugirió el tema de los escalones de ladrillo que forman una serie de horizontes y que, antes de llegar a la plataforma, se transforman en bóvedas catalanas. Amancio Williams, en el Pabellón para Bunge & Born o en sus otras construcciones frente al río, genera un proyecto de cielo con los paraguas u otras formas verticales que se contraponen al horizonte; en cambio, nosotros hacemos un proyecto de horizonte, río y tierra, básicamente con dos elementos: la plataforma de hormigón y la tierra en sus diferentes estados, enfatizando las horizontales.”

Los arquitectos opinan que ”el proyecto busca, con su propio carácter, ponerse del lado del río, nutrirse de su inexorable fuerza, su inmanente carácter conmovedor de sólo aparente sólida quietud, de movimiento lento pero seguro y definitivo; que adopta un pleno sentido de borde, poniéndose pues al borde el verdadero riesgo de sí mismo por lo otro…y todo aquello que aparece como textura no es sino su propio texto: la textura de la memoria”.

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