Le Chambon-Sur-Lignon

”La gente que agoniza no actúa, la gente que actúa no agoniza. Le Chambon-Sur-Lignon fue muy especial y a la vez muy común. Su calma, reflejada en su postura hacia el prójimo, hacia ti y hacia el mundo”. Pierre Sauvage, director de cine y sobreviviente del Holocausto.

En Francia, durante el Holocausto, en una aldea de Hugonotes rodeada por bajas colinas, ubicada a unos 500 km. de París, llamada Le Chambon-sur-Lignon, 5000 judíos, la mayoría niños, hallaron refugio entre 5000 cristianos, casi toda la población de la villa.

Desafiando al gobierno francés, colaborador de los nazis, los habitantes de Le Chambon ocultaron a los judíos en sus casas por años. Les brindaron refugio con identificaciones falsas, educación para sus hijos, tarjetas de racionamiento y los enviaron a la seguridad de Suiza. Ellos eran descendientes de los Hugonotes, los primeros protestantes de la Francia católica. Debido a las persecuciones sufridas podían entender el ruego de los judíos.

Bajo el liderazgo de un joven pastor francés llamado Andre Trocme, el pueblo de Le Chambon sintió que era su deber ayudar a la gente necesitada, sin considerar que sus acciones podían ser heroicas o peligrosas. Nacido en 1901, Trocme provenía de una larga ascendencia de alemanes Hugonotes. En su adolescencia, en la primera Guerra Mundial, había sido profundamente influenciado por un soldado alemán que era objetor de conciencia. Andre Trocme y su asistente, el pastor Edouard Theis, eran pacifistas. En 1938, fundaron la Escuela Noubelle Cevenole, un centro educativo pacifista internacional que educó a los niños judíos. La asistencia creció entre 1938 y 1944, de 18 almas a 350.

Trocme y Edouard Theis, inspirados en la actividad de rescate no violenta en Le Chambon, entre 1940 y 1944, incorporaron a 13 ministros protestantes. Los habitantes del pueblo no sabían el esfuerzo que realizaban sus vecinos en las tareas de rescate. No hablaron de eso durante la guerra y tampoco después, cuando los refugiados ya se habían marchado. No quedó ningún registro de lo actuado.

Hacia mediados de la ocupación, había en Le Chambon siete casas para niños cuyos padres habían sido deportados. Eran financiadas por cuáqueros, clérigos católicos, la Cruz Roja y Suecia, . La policía de Vichy frecuentemente registraba las casas y granjas de la villa. El director de la Casa de las Rocas, una de las mejores escuelas primarias de Francia, fue Daniel Trocme, primo de Andre, quien debido a su enfermedad cardíaca tenía dificultades en llevar a cabo tan extenuante trabajo. Cuando los nazis descubrieron la escuela arrestaron a Daniel y lo interrogaron durante todo el trayecto hasta Maidanek, el campo de prisioneros ubicado en el oeste de Polonia. Allí fuegaseado e incinerado, en 1944. La aldea era conocida por los alemanes como ”ese nido de judíos en el campo protestante”, donde ningún poblador delataba ni a un refugiado ni a las personas que los ocultaban. Cuando un líder nacional de la Iglesia reformada le pidió a Trocme que abandonara la ayuda a los judíos, porque podría dañar al protestantismo francés, él se negó. Luego de la deportación de los judíos de París en 1942, pronunció este sermón: ”La Iglesia cristiana debería caer de rodillas y rogar el perdón de Dios por su cobardía”.

Mientras el gobierno de Vichy permitía la marcha de 75.000 judíos hacia la muerte, la policía francesa colaboraba con los nazis. El abandono de los judíos impulsó a Elie Wiesel a escribir: ”Lo que lastima a la víctima no es la crueldad del opresor sino el silencio de los testigos. Los habitantes de Le Chambon, armados con sus creencias y a la vista de las tropas de asalto salvaron la vida de 5000 refugiados”.

En Le Chambon las mujeres jugaron un papel clave en el rescate. Se vieron enfrentadas a tomar la decisión de aceptar o no a extraños en sus hogares cuya presencia podría poner en peligro la vida de sus familias. Ellas fueron el núcleo central de mucho de lo que allí ocurrió.

El pastor Trocme siempre respondió al pedido de auxilio para esconder a los judíos, incluso arriesgando su vida, la de su esposa e hijos porque los Hugonotes creen en la dignidad de todos los hombres. Por otra parte, jamás usó su influencia para obtener la conversión de algún refugiado. Una vez que la aldea se convirtió en ”la ciudad de refugio”, se sintieron motivados a disminuir el sufrimiento y poner en práctica los principios en los cuales creían y que resumían diciendo que una fe sin obras es una fe muerta. Ninguna violencia, incluso la necesaria para derrotar a Hitler, les era permitida como cristianos pacifistas. Una vez, Trocme le respondió a un oficial de Vichy que lo había amenazado por dar protección a los judíos: ”Nosotros no sabemos lo que es un judío. Sólo sabemos que son hombres”. Andre Trocme fue finalmente arrestado y luego liberado sin haber sido persuadido de firmar un compromiso de seguir las órdenes gubernamentales en relación a los hebreos.

Mientras Andre estuvo oculto, su mujer Magda continuó evacuando judíos a Suiza. Muchos de los que participaron en las tareas de rescate recibieron una medalla del Museo del Holocausto de Jerusalén, Yad Vashem, que contiene el dicho talmúdico: ”Quien salva una vida, salva a la Humanidad”.

”La responsabilidad de los cristianos, dijeron en la Iglesia después de firmado el armisticio con la Alemania nazi, es resistir la violencia con las armas del espíritu”.

En 1990, Le Chambon se convirtió en la primera comunidad en ser honrada con el título ”Justos Gentiles” por Yad Vashem. Más de tres mil franceses han sido reconocidos por su ayuda durante el Holocausto, cuarenta de ellos eran de Le Chambon. Un jardín y una placa fueron dedicados a sus habitantes, el único lugar de Francia donde la población completa fue reconocida como Justa entre las Naciones. Igual honor les cupo a los Trocme. Además, en Yad Vashem hay dos árboles dedicados a ellos.

El documentalista Pierre Sauvage, ganador de un premio Emmy, nació en Le Chambon en 1944, cuando varios miembros de su familia estaban siendo asesinados en los campos de la muerte. No fue hasta la edad de dieciocho años cuando supo que era judío y sobreviviente del Holocausto. Sauvage creó en 1982 la Fundación Le Chambon, organización comprometida con la búsqueda de las lecciones de esperanza y desesperación que dejó el Holocausto, además produjo ”Las armas del espíritu”, una historia sobre los habitantes de su pueblo.

En junio de 2004, la Fundación organizó la ”Reunión de la Liberación” en Le Chambon con motivo del sesenta aniversario del Día D, a la cual asistió el presidente francés Jacques Chirac. Así se puso fin a un silencio de treinta y cinco años con respecto a los sacrificios de rescate de la gente durante la guerra.

Sauvage se convirtió en un experto en rescatadores de judíos en el Holocausto, o ”Justos Gentiles”. ”El Holocausto ocurrió en la Europa cristiana con la complicidad o apatía de los cristianos y la tradición de antisemitismo que infestó sus almas”, dijo. En una entrevista con Bill Moyers acerca de su documental, manifestó: ”Las historias de rescatadores como las de Le Chambon son una barandilla de la cual los niños pueden tomarse mientras miran el mal en el mundo. Si no sentimos profundamente que somos capaces de hacer el bien, no aceptaremos completamente que también somos capaces de hacer el mal”.
Traducción: Pablo Freinkel