Informe de la comisión Sueco-Rusa hace nuevos aportes pero no resuelve el misterio de la desaparición de Raoul Wallenberg

La Fundación Internacional Raoul Wallenberg (FIRW) saluda el avance en las investigaciones sobre el destino del diplomático sueco dado a conocer el 12 de enero en la Cancillería sueca.

La FIRW fue creada en Buenos Aires, Nueva York y Jerusalén en 1997 por Baruj Tenembaum y el Miembro del Congreso de los Estados Unidos, Tom Lantos. La organización, que actualmente cuenta entre su distinguida membrecía con la presencia de veintisiete Jefes de Estado de todo el mundo así como de Nina Lagergren, Guy von Dardel -hermanos de Raoul Wallenberg- y personalidades internacionales de los campos de la religión, las ciencias y el mundo académico.

El grupo de trabajo sueco-ruso concluyó su labor de más de nueve años y ha emitido un comunicado conjunto con las conclusiones de sus investigaciones en torno a la desaparición del diplomático sueco Raoul Wallenberg, secuestrado y desaparecido por el ejército soviético bajo cargos de espionaje el 17 de enero de 1945 a las afueras de la ciudad de Budapest.

El informe señala que no pudo hallarse ningún certificado de defunción. Este hecho permite que se abran numerosas especulaciones incluyendo una que indica que Wallenberg podría haber vivido hasta 1989. Fue en ese año cuando el pasaporte y otras pertenencias de Wallenberg fueron devueltas a sus familiares.

Las investigaciones, en tanto, han sido editadas por separado. El reporte sueco indica que en la presente situación es imposible conocer el verdadero destino de Wallenberg, en particular si murió en 1947 de acuerdo a la versión oficial soviética que aún hoy es sostenida por las autoridades de Rusia. Moscú insistió durante más de una decada que Wallenberg había muerto durante los combates por la ocupación de Budapest en 1945. Pero, en 1957, un memo firmado por el entonces Ministro de Relaciones Exteriores, Andrei Gromyko, cambió la versión oficial señalando que Wallenberg había fallecido de un paro cardíaco mientras estaba bajo custodia soviética en 1947.

Así lo sostiene el reporte ruso cuya principal conclusión señala que Wallenberg murió en una prisión soviética y que continuar su búsqueda sería en vano. La definición continúa la línea argumental del Departamento para Asuntos de Rehabilitación Jurídica de las Víctimas de Represiones Políticas de la Fiscalía Militar General, ratificada por el Fiscal General de Rusia, Vladimir Ustinov el 22 de diciembre de 2000. La conclusión de esta oficina de gobierno indica que tanto Wallenberg como su chofer, Vilmos Langfelder, ‘fueron objeto de represalias por motivos políticos y a ambos se les hace extensiva la Ley Federal de rehabilitación jurídica de las víctimas de represiones políticas del 18 de octubre de 1991.’

Sin embargo, algunos investigadores que han trabajado desde 1991 en archivos rusos, húngaros, suizos y suecos, así como entrevistado a decenas de personas vinculadas al diplomático sueco, sostienen que es muy probable que Wallenberg haya sobrevivido bajo custodia soviética inclusive hasta la década de 1980 en calidad de prisionero secreto.

Susan Mesinai, una investigadora independiente que trabajó junto a la comisión mixta, dijo que aún deben estudiarse numerosos documentos. Un grupo de consultores independientes indicó que la documentació que podría arrojar luz sobre el paradero de Wallenberg, se encuentra aún en calidad de material clasificado en Suecia y en archivos de Rusia, los Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel.

El gobierno sueco, en tanto, declaró haber hecho públicas alrededor de 60.000 páginas de archivos que datan desde 1971. El comunicado de prensa de la cancillería agrega que sólo unos pocos documentos aún mantienen su carácter clasificado de acuerdo al Capítulo 2 de la Sección 1 del Acta de Confidencialidad de 1980.

Ex prisioneros del régimen de Josef Stalin declaran haber visto con vida a Wallenberg en los ’70 y aún en los ’80. Algunos creen que pudo haber sido recluído en alguna prisión del sistema penal de los Gulag bajo una falsa identidad. Los archivos del sistema penal soviético que fueron objeto de estudio revelan que algunos prisioneros estaban registrados con números para ocultar sus verdaderos nombres.

El Primer Ministro de Suecia, Goran Persson, reconoció los graves errores cometidos por Suecia en años anteriores, en particular por la actitud poco enérgica asumida durante los primeros meses posteriores al secuestro de Wallenberg y pidió perdón a los familiares del desaparecido.

Investigadores independientes afirman que Suecia tuvo más de una oportunidad de intercambiar a Wallenberg por personas de importancia estratégica para el régimen de Moscú y sin embargo no lo hizo. De acuerdo a este razonamiento, estas personas incluyeron a desertores soviéticos por los cuales Moscú estuvo dispuesta a hacer el cambio en 1945 y al sueco Stig Wennerstrom, un espía ruso, en la década del ’60.

Investigadores rusos sostienen que existió una ocasión histórica de recuperar a Wallenberg durante la entrevista que el 15 de junio de 1946 mantuvieron Stalin y el embajador sueco en Moscú, Staffan Soderblom. La crítica apunta a que la incorrecta apreciación del diplomático, quien daba por hecho que Wallenberg estaba muerto, le impidió interceder a favor del desaparecido en un encuentro que no se repetiría.

Se ha dado vuelta otra página de una larga historia. La búsqueda de Raoul Wallenberg continúa.

* Nicholas Tozer es periodista e investigador.
Miembro del Consejo Ejecutivo The International Raoul Wallenberg Foundation