Junio 2, 2008

Revelaciones sobre el holocausto 8: ”Pudimos haberlos salvado”

Fuente de prensa:

Joel Brand murió en 1964 convencido de que se equivocó al revelar a los británicos que los nazis usarían en el frente ruso los camiones obtenidos con la venta de judíos | Kastner, que logró que un tren con 1.685 judíos llegara a Suiza, fue asesinado en 1957 en Jerusalén

Tras la liquidación del trato sangre por dinero en agosto de 1944, que cerró las puertas a salvar a 800.000 judíos húngaros, los aliados perdieron la pista de dos de sus principales protagonistas: la del obligado intermediario del chantaje nazi, el sionista Joel Brand, y la del genocida Adolf Eichmann, responsable del transporte de los judíos a los campos de exterminio.

Sin embargo, ambos volverían a verse las caras en 1961, durante el juicio al que fue sometido el alemán en Israel después de su espectacular secuestro en Argentina. El encuentro de Brand con Eichmann que, insolente, le había dicho en Budapest ”ustedes jamás me cogerán, ni a mí ni a mi familia” puede considerase el epílogo de esta historia.

No consta ni quién lo encargó ni el motivo, pero cuatro años después de cerrarse el caso Brand, el Servicio Secreto británico del Medio Este (SIME) hurgó en sus propios archivos repasando todo lo sucedido respecto a la oferta alemana. Con la revisión documental de todo cuanto afectaba a 600.134 (número clave de Joel Brand), los funcionarios del SIME sintetizaron un chantaje que se plasmó en un escrito secreto de fecha 24 de enero de 1948. Sus autores revelaron que lo ”último que tenemos en nuestros archivos es una copia de un telegrama del Foreign Office de 31 de julio 1945 de Jerusalén a El Cairo” en el que se dice que no se oponen a que Brand regrese a Hungría, y añadieron: ”Nos gustaría saber dónde está ahora”.

Diez años después de la redacción de ese texto, Brand reapareció y relató al periódico británico The Observer sus impresiones sobre lo acontecido. Brand sostuvo y mantuvo el resto de su vida que estaba ”persuadido de que durante la última fase de la guerra habríamos podido salvar de uno a dos millones de judíos si los aliados no nos hubieran dejado sin apoyo”. Para Brand, su mayor error fue sincerarse y desvelar a sus interrogadores británicos que Eichmann le había dicho que los camiones con los que se pagarían las vidas de los judíos irían a parar al frente ruso. Convencido de que si hubiera actuado con más tino habría salvado a miles de personas, Brand se sumió durante los últimos años de su vida en el alcohol. Murió el 13 de julio de 1964, en Bad Kissingen, localidad termal alemana, a los 58 años. Sin embargo, se fue de este mundo llevándose la satisfacción de ver capturado a Adolf Eichmann. Él y su esposa, Hansi, testificaron en el proceso que acabó con la condena a muerte de Eichmann.

En cambio, el que no alcanzó a vivir la captura de Eichmann fue Kastner, el otro sionista que se quedó con Hansi en Budapest como rehén mientras duraron las negociaciones blood for money para enviar los judíos a España. Tras la guerra, Kastner fue acusado de traición en Israel y asesinado por fundamentalistas judíos antes de que se rehabilitara su nombre.

Kastner, nacido en Transilvania (entonces Rumanía) en 1906, era periodista. En 1942 se instaló en Budapest, donde fue un líder sionista. Cuando en 1944 Adolf Eichmann organizó el exterminio de los judíos húngaros y mientras Brand trataba de convencer a los aliados de que aceptaran las propuestas del jerarca nazi, Kastner habló con él y le convenció para que al menos permitiese la salida de 1.685 judíos a Suiza a cambio de 1.000 dólares por persona, pagaderos en dinero, oro y diamantes que entregaron al oficial de las SS Kurt Becher.

El 30 de junio de 1944, un tren 1.685 judíos salió de Budapest en teoría rumbo a Suiza. Sin embargo, a pesar de la promesa de Eichmann, el tren se dirigió al campo de exterminio de Bergen Belsen, donde los retuvieron.

Kastner y Hansi Brand fueron detenidos en Budapest por la policía húngara pronazi, que los mantuvo incomunicados y les interrogó duramente. Los liberaron gracias a la intervención de Eichmann, seguramente debido a que mantuvieron en secreto ante los fascistas húngaros las negociaciones de los nazis con los aliados a través de Brand y los tratos referentes al tren. Por cierto, durante su cautiverio en Budapest, Kastner y Hansi vivieron una historia de amor que les permitió sobrellevar el horror en el que estaban inmersos.

Una vez en la calle, Kastner y el SS Kurt Becher se entrevistaron en un puente entre Suiza y Austria con Saly Mayer, delegado en el país helvético del American Jews Joint Distribution Comité (véase el capítulo 6). Fue la primera de una serie de reuniones que mantuvieron entre agosto y diciembre de 1944 para pactar definitivamente con los nazis la libertad del grupo confinado en Bergen Belsen. Pero el episodio del tren Kastner,como ha pasado a la historia, trajo a su protagonista gravísimos problemas debido a sus relaciones con los alemanes y al hecho de que salvara a unos judíos y no a otros. En Israel – donde fue portavoz del Ministerio de Comercio e Industria- le acusaron en 1953 de traición y le procesaron. La sentencia judicial dijo que ”había vendido su alma al diablo”. El Gobierno apeló y en enero de 1958 la Corte Suprema declaró que Kastner era inocente y que había sido objeto de difamación y calumnias. Pero su rehabilitación llegó diez meses tarde. Kastner había muerto en marzo de 1957, asesinado en Jerusalén por extremistas convencidos de que había colaborado con los alemanes.
Por su parte, Hansi Brand continuó viviendo en Budapest y colaborando con la causa judía hasta su muerte, en el 2002.

Eichmann no tiene una tumba

La huida y posterior captura en Argentina de Eichmann ha sido objeto de libros, películas y reportajes, algunos extraños como el publicado por el Sunday Times el 16 de marzo pasado. Según este diario, Eichmann habría salvado a 800 judíos escondiéndolos en Berlín, dato que de ser cierto podría haber usado en su favor en el proceso en el que le condenaron a muerte. Al acabar la guerra, se evadió con una nueva identidad -Nicolás Clement- que le facilitó una organización próxima al Vaticano. Residió en Buenos Aires hasta su localización. El 11 de mayo de 1960 el Mosad lo secuestró y se lo llevó preso a Israel. En abril de 1961 se enfrentó a un juicio y el 31 de mayo de 1962 fue ejecutado. Tiraron sus cenizas al mar.