Septiembre 26, 2011

Oficial: Wallenberg posiblemente sobrevivió fecha de su muerte

Fuente de prensa:

Vladimir Isachenkov

Raoul Wallenberg, que salvó a decenas de miles de judíos de Hungría antes de desaparecer en cautiverio soviético, pudo haber estado vivo después de  1947, fecha oficial de su muerte – pero sólo por unos días, declaró el jefe de archivo del servicio de contraespionaje ruso.

La desaparición del diplomático sueco de 32 años de edad, es aún un misterio de la Segunda Guerra Mundial. Su desafío a los nazis se conmemora en todo el mundo en las estatuas, en las calles que llevan su nombre y en sellos de correos con su imagen, y hasta el día de hoy inspira artículos científicos, libros y películas populares de Hollywood.

También ha sido una vergüenza perpetua para Moscú, que no ha logrado desmentir la fuerte versión que cuenta con el apoyo de evidencia creíble, pero sin fundamento, de que Wallenberg vivió como un fantasma en el Gulag soviético durante por lo menos cuatro décadas después de su supuesta muerte.

En una rara entrevista de una hora de duración con The Associated Press, el teniente general Vasili Khristoforov reconoció que la versión soviética de la muerte de Wallenberg por un ataque cardíaco podría haber sido fabricada y que sus captores pueden haberlo “ayudado a morir.” Intentó contrarrestar las acusaciones de que su agencia estaba ocultando la verdad, pero su relato y los comentarios de investigadores independientes refuerzan la posibilidad de que el enigma de Wallenberg nunca será completamente develado.

Aunque no llegó a descartar la versión oficial soviética de la muerte de Wallenberg, sus comentarios – procedentes de un custodio de la mayoría de los secretos de inteligencia mejor guardados del país – representan una grieta en la pared de la reticencia oficial rusa sobre Wallenberg. Y aunque no citó ninguna prueba nueva, el general dijo que sus declaraciones se basaron en su conocimiento de los materiales relacionados con el destino de numerosas otras víctimas de la represión.

Khristoforov negó que el Servicio Federal de Seguridad de Rusia – la sucesora de la KGB – esté reteniendo información sobre Wallenberg, y dijo que todas las pruebas documentales sobre el sueco probablemente hayan sido destruidas metódicamente en la década de 1950 para encubrir su destino. Sin embargo, dijo, su departamento sigue buscando pistas en los archivos.

Descartó versiones de numerosos ex prisioneros que afirmaron haber visto a Wallenberg, o alguien que podría haber sido él, en prisión o en campos de trabajo después de su supuesta muerte. Investigadores independientes citan informes convincentes de “avistamientos” de Wallenberg, identificado con otro nombre o con sólo un número, inclusive tan tardíamente como en la década de 1980.

“Considero que todo lo que se dice es producto de la imaginación de esta gente”, dijo el general, insistiendo en que era “100 por ciento seguro … que Wallenberg nunca estuvo en ninguna otra prisión, ya sea con su nombre o un alias.”

Khristoforov habló en respuesta a denuncias de dos investigadores, quienes el mes pasado alegaron que los archivos rusos aún ocultan información sobre Wallenberg o las personas que estuvieron en contacto con él. Las acusaciones llegaron después de que Moscú lanzó el nuevo material de un oficial alemán, Willy Roedel, que compartió una celda con Wallenberg, a pesar de que no tuvo relación con el propio diplomático sueco.

“Es ingenuo acusarnos de ocultar la existencia de los protocolos de los interrogatorios. Hay una confusión de las cosas aquí”, dijo. “No hay ninguna mención, ni siquiera una alusión a Wallenberg en los materiales de Roedel”.

Dijo que los archivos habían mantenido algunas páginas del recientemente liberado expendiente Roedel, el cual es material clasificado por otras razones que no reveló.

Khristoforov confirmó un informe publicado el año pasado por los investigadores especializados en Wallenberg Susanne Berger y Birstein Vadim, donde se cita a su agencia declarando que el misterioso prisionero N º 7 interrogado en Lubianka -la prisión de la policía secreta soviética en Moscú- el 23 de julio de 1947, podría haber sido Wallenberg. La versión oficial de la muerte de Wallenberg, dada a conocer 10 años después, fue que murió de un ataque al corazón el 17 de julio de 1947.

Khristoforov dijo que está “más que convencido de que si sobrevivió a la fecha oficial de su muerte, sólo pudo haber sido por unos días.”

Aunque descartó la versión oficial soviética de la muerte de Wallenberg de un ataque al corazón, dijo que “la segunda versión es que podrían haberlo ayudado a morir”.

La versión del ataque al corazón ya ha sido socavada por Alexander Yakovlev, titular de un panel presidencial que investiga el destino de las víctimas de la represión, quien en 2000 declaró que un antiguo jefe de la KGB le informó que Wallenberg murió en Lubianka. Ese año, Rusia reconoció que las autoridades soviéticas persiguieron injustamente a Wallenberg y después de su muerte lo rehabilitaron como una víctima de la represión política.

Khristoforov dijo que era muy poco probable que haya sido prisionero de otra cárcel, porque “habría sido imposible mantener el secreto por mucho tiempo, incluso bajo un alias o un número.”

Berger, alemana, y Birstein, ruso, formaron parte del grupo sueco-ruso de Trabajo que investigó el caso desde 1991 a 2001.

En un correo electrónico a la AP, Berger dijo no estar convencida de que toda la evidencia disponible ha sido revelada, tomando en cuenta que los rusos han hecho “revelaciones adicionales” a lo largo de la historia de material que previamente había negado que existía. La investigadora declaró que si los rusos otorgaran pleno acceso a los archivos Roedel, por ejemplo, los investigadores capacitados pueden descubrir suficiente “información secundaria” para arrojar nueva luz sobre el caso.

“Carenciendo de pruebas inequívocas de que Wallenberg murió el 17 de julio de 1947, con sólo evidencias circunstanciales de que pudo haber muerto poco tiempo después, y teniendo numerosos testimonios sin resolver de testigos que afirmaron que Wallenberg estaba vivo en los últimos años, ¿cómo puede el señor Khristoforov excluir la posibilidad de que Wallenberg haya sobrevivido como un preso secreto? ” cuestionó Berger.

Susan Mesinai, una investigadora estadounidense que analizó archivos de prisión por tres años en la década de 1990 con la colaboración de Rusia, dijo que las conclusiones de Khristoforov se basaban en analogías, coincidencias e intuiciones frente a “décadas de técnicas de estado aplicadas a la investigación científica e histórica”.

Como enviado de Suecia en Budapest a partir de julio de 1944, Wallenberg salvó 20.000 Judios, dándoles pasaportes suecos, o refugiándolos en casas de seguridad y disuadiendo a los oficiales alemanes para evitar la masacre de los 70.000 habitantes del gueto de la ciudad.

Fue detenido en enero de 1945. Mientras que los soviéticos nunca dieron una razón, Khristoforov, quien considera un héroe a Wallenberg, comparte la creencia generalizada de que sospechaban que era un espía.

De hecho, Wallenberg había sido reclutado por un agente de inteligencia de EE.UU., con la aprobación del gobierno sueco, en nombre del Comité de Refugiados de Guerra creado por el presidente Franklin D. Roosevelt. Pero no se sabe si tuvo participación en reuniones de inteligencia.

Algunos historiadores aducen que el dictador soviético Josef Stalin pretendía intercambiar a Wallenberg por desertores soviéticos que huyeran a Suecia, o usarlo como moneda de cambio en las relaciones con Suecia y otros países occidentales, pero luego cambió de parecer por razones desconocidas.

Arthur Max reporta desde Amsterdam.

Online:

http://www.raoulwallenberg.net/

www.raoulsfate.org/index.htm

Traducción: IRWF