Septiembre 26, 2004

Palabras de Karin Schubert. Vice-Alcalde de Berlín.

Estimado Sr. Baruj Tenembaum,
Sr. Ministro del Interior, Otto Schily,
Estimado Obispo Dr. Wolfgang Huber,
Sr. Stephan Kramer, Secretario general del Consejo Central de los Judíos en Alemania),
Estimados rabinos,
Excelencias,
Estimados huéspedes,

Les agracezco su presencia en el nombre del Senado y del Alcalde Gobernador de Berlín, Klaus Wowereit.

Este acontencimiento forma parte de las actividades del Diálogo cultural entre Berlín y Buenos Aires.

Pero a Berlín y a Buenos Aires las une el interés mutuo en la cultura de la ciudad hermana. Es el aliento de la historia reciente que se transmite en nuestras dos ciudades.

También en las dos ciudades hombres y mujeres brindaban refugio a perseguidos. Sobre todo en la ciudad de Buenos Aires, que durante la época del nazismo recibía a muchos judíos refugiados de Europa.

Se formaban en aquellos tiempos las raíces de nuestras estrechas relaciones culturales.

Pensemos, por ejemplo, en Erich Kleiber, primer director de orquesta de la Opera Nacional de Berlín, quien durante el nazismo encontró una ”nueva patría” en el Teatro Colón de Buenos Aires, hasta volver a Berlín a fines de la Segunda Guerra Mundial.

O pensemos en el director de orquesta Michael Gielen, quien, siendo niño, se tenía que refugiar a Argentina. Gielen aprendía en el Teatro Colón con el maestro Kleiber y dirige hoy frequentemente en la Opera Nacional de Berlín.

Cuando el 17 de marzo 1992 un coche bomba estalló ante la embajada israelí de Buenos Aires matando a 29 personas, y cuando el atentado a un centro judío del 18 de julio 1994 dejó muertos a casí 90 personas y heridos a más de 200, la violencia antisemita tambíen había llegado a la capital argentina.

El mural, inaugurado a iniciativa de la Fundacíon Internacional Raoul Wallenberg en abril de 1997 en la Catedral (católica) de Buenos Aires, recuerda el terror antisemita de entonces y de hoy.

Al mismo tiempo crea un lazo de la memoria a los horrores del nazismo. El mural de la Fundación Wallenberg contiene piezas de escritura que se salvaron del esfuerzo nazi de aniquilar todos los testimonios del judaísmo europeo, que tenía su orígen justamente en Berlin. Nótese que también contiene un libro rescatado de la misma sinagoga de Berlín.

Hoy inauguramos una réplica del Mural en una iglesia evangélica, laiglesia Vaterunser.

De manera simbólica se está manifestando lo siguiente: no hay solamente una topografía de la persecución y del assesinato. También hay una topografía de la memoria y del recuerdo.

Y esta topografía de la memoria y del recuerdo es tan universal como la religión cristiana y judía y como los derechos humanos por los cuales Raoul Walllenberg luchó.

Es importante que este recuerdo conjunto de la persecución y del genocidio tenga su lugar en el marco del ”Diálogo Cultural Berlín-Buenos Aires”. Por que también esta parte de la historia reune a nuestras ciudades y es una de las fuentes de las que la cultura de ambas se nutre.

Berlín está orgullosa de poder exponer este Mural en una iglesia de nuestra ciudad. El mural nos exhorta a enfrentar con decisión cualquier forma de agitación y violencia antisemita. Esto también se refiere al auge de las ideologías de la extrema derecha que se ha manifestado en las más recientes elecciones en Alemania.

Berlín es una metrópolis tolerante y abierta al mundo. Nos sentimos orgullosos de que medio siglo después de Auschwitz, los judíos de Berlín se vuelven a sentir ”en casa”, bienvenidos y seguros. Es una gran demostración de confianza.

Agradezco la Fundación Raoul Wallenberg y a Baruj Tenembaum por este mural. Agradezco la Iglesia Evangelica Berlín-Brandenburgo-Oberlausitz silesiana así como a la Iglesia Evangélica en Alemania por elegir y abrir una casa de Diós apta para el Mural.