Septiembre 17, 2010

Las palabras detrás de las palabras

”Por ciertas palabras, por eso y en torno a eso emprendería el trabajo en mis diarios.” Víctor Klemperer.

”Seguiré escribiendo. Esa es mi heroicidad.”
Víctor Klemperer.

Introducción: Breve biografía de Víctor Klemperer

Víctor Klemperer nació en Landsberg an der Warthe en 1881. Era el hijo menor de una familia judía. Su padre era rabino de la sinagoga reformista de Landsberg, lugar donde la simpatía por la cultura alemana era muy notoria. En su autobiografía expresó su orgullo por su ”ser alemán” y por su creencia. Así es que sostuvo que los alemanes eran superiores al resto de la sociedad, con ideas libertarias y sentimientos más puros y justos, así como pacíficos para la acción. Agregó: ”Nosotros, los alemanes, somos en verdad el pueblo elegido”. Klemperer, como tantos otros judíos alemanes, consideraba a Alemania su patria, se sentía alemán y quizás como en su momento Hermann Cohen, en su fuero íntimo sostenía que el corazón de la filosofía judía era alemán, que difícilmente se pudiera encontrar alguien más alemán que un judío alemán. Se sentía totalmente perteneciente a esta nación.

El joven demostró inclinación por la carrera de Letras. En el año 1913 obtuvo su doctorado con una disertación sobre el novelista alemán Friedrich Spielhagen, comenzando así su carrera como docente en diferentes universidades. Fue llamado a integrar las filas del ejército alemán en 1915, donde sirvió allí cinco meses hasta que padeció una enfermedad. Después de pasar un tiempo en el hospital trabajó en el Departamento de Censura Militar hasta el fin de la Primera Guerra Mundial.

Su condición de judío hizo que fuera perseguido por el régimen nazi cuando era catedrático de la Universidad Técnica de Dresde, pero debido a su matrimonio, contraído en 1906 con la pianista aria Eva Schlemer, salvó su vida. En la dedicatoria del libro Lingua Tertii Imperii, La lengua del Tercer Reich (LTI) escribió: ”…sin ti este libro hoy no existiría, como tampoco existiría hace tiempo su autor…” En este sentido, Eva tuvo el inmenso coraje de no abandonar a su marido como lo hicieron muchísimos cónyuges arios que habían contraído matrimonio con judíos. ”…Me refiero a las pocas esposas arias, (no fueron muchas), que se resistieron a todas las presiones para que se separaran de sus esposos judíos (…) ¡Qué voluntad de vivir debían mostrar cuando estaban enfermas de tanta humillación y de tanta torturante miseria!… (LTI Página 19).

En 1935 la Universidad le otorgó la jubilación anticipada y Klemperer reaccionó trabajando más rigurosamente. Así es como quiso finalizar la Historia sobre la Literatura Francesa del siglo XVIII que estaba escribiendo, pero los nazis, mediante un decreto de 1938, prohibieron a los judíos el acceso a todas las bibliotecas públicas y universitarias. Este hecho lo obligó a escribir la historia de sus primeros años de vida, que su esposa escondió en 1942, al igual que muchos manuscritos del LTI, en casa de una amiga en Pirna.

El matrimonio vivía en una casa de judíos, en un sitio en donde residían personas cuyos cónyuges eran judíos. No contaban con tarjetas de racionamiento y fueron obligados a trabajar en fábricas alemanas, en las que recibieron malos tratos. Vivieron en Dresde hasta el día 13 de febrero de 1945, fecha en que la ciudad fue destruida por los bombardeos británicos. A partir de este momento emprendieron su viaje a través de una Alemania colapsada hasta llegar a las líneas americanas de Baviera, cuando Klemperer tenía 64 años.

Su obra: Lingua Tertii Imperii

Durante todos esos años del régimen nazi, Klemperer, aun privado de su biblioteca y de sus anotaciones, fue elaborando mentalmente una obra formidable que vio la luz en 1947: Lingua Tertii Imperii, LTI, en la cual muestra claramente el categórico papel que desempeñó la utilización del lenguaje, en este caso el alemán, en la configuración del pensamiento nazi. El mismo régimen creó un vocablo, ”sprachregelung”, el cual articulaba el uso del idioma para sus propios fines. El nazismo desplegó un método de organización del discurso que reprodujo la ideología del Tercer Reich adueñándose del idioma logrando así quebrantar la relación existente entre el significante y significado, es decir, entre el sonido y su imagen acústica en términos de Ferdinand de Saussure.

Ya desde la llegada de Hitler al poder en 1933, la LTI ”pasó de lenguaje de grupo a lenguaje del pueblo, es decir, se apoderó de todos los ámbitos públicos y privados: de la política, de la jurisprudencia, de la economía, del arte, de la ciencia, de la escuela, del deporte, de la familia, de los jardines de infancia y de las habitaciones de los niños” (LTI, página 37). Al respecto, Pedro Lomba en su artículo sobre la obra de Víctor Klemperer LTI, la lengua del Tercer Reich, afirma que ”otra cosa bien distinta –algo que de excepcional puede fácilmente convertirse en monstruoso- sucede cuando el lenguaje de un grupo o de un partido político se desborda de sus límites grupales e impregna aquello que anteriormente quedaba al margen de sus necesidades de cohesión grupal. En ese momento, la ideología que el lenguaje grupal expresaba se extiende a todos los ámbitos, a todas las acciones, en que se hace uso del lenguaje. Es decir, se extiende a todo.”

Podemos añadir que es un análisis filológico brillantemente elaborado que intenta precisar el significado del nazismo a partir del idioma oficial. Klemperer logra demostrar cómo los nazis alteran el idioma, premeditadamente, con el objetivo de modificar el pensamiento político y cotidiano del pueblo alemán. Señala que el lenguaje sufrió, al igual que el pueblo, una militarización y una mecanización intencional. Es así como el régimen invirtió el valor de las palabras al convertir en positivos términos anteriormente utilizados en forma despectiva, tales como fanatismo y obediencia ciega. De la misma manera en que optaron por el sentimiento en detrimento de la razón, utilizaron eufemismos con el objetivo de encubrir la verdad. Unas veces, lo hicieron mediante el uso de sinónimos y otras, a través de la asignación de estereotipos repetitivos a sus oponentes. Por ejemplo, se hablaba de tratamientos especiales para referirse a los asesinatos en las cámaras de gas y de solución final en lugar de exterminio. Las víctimas eran designadas como meros trapos o muñecos, ya que la palabra víctima como señala Klemperer en la obra no podía ser pronunciada bajo pena de ser apaleado.

Día a día fue registrando como podía y en donde podía, todo cuanto veía en las calles, en las vidrieras de las tiendas, aquello que escuchaba por los altavoces, los discursos del Führer y de los diferentes ministros del régimen.

Klemperer llevaba un diario desde los 17 años del cual se publicaron en 1995 dos volúmenes de los períodos comprendidos entre 1933 y 1945, bajo el título de ”Ich will zeugnis ablegen bis zum letzten” (Quiero dar testimonio hasta el final). Asimismo apareció en Alemania una autobiografía en dos volúmenes llamada Currículum Vitae que cubre el período entre los años 1881 y 1918 así como los diarios que van de 1918 a 1933.

Análisis de contenido: Lenguaje y discurso

Así como el lenguaje es una facultad humana determinada biológicamente, Ernst Cassirer sostendrá que el hombre es un animal simbólico. Dicha capacidad de simbolizar logra su máxima expresión a través del lenguaje. En ese sentido, Lev Vigotsky sostiene en su libro Pensamiento y Lenguaje, capítulo VII, que ”…la relación entre pensamiento y palabra no es un hecho, sino un proceso, un continuo ir y venir del pensamiento a la palabra y de la palabra al pensamiento, y en él, la relación entre pensamiento y palabra sufre cambios que pueden ser considerados como desarrollo en el sentido funcional. El pensamiento no se expresa simplemente en palabras, sino que existe a través de ellas.”

El lenguaje, asimismo, puede ser utilizado como instrumento de dominación. Primo Levi afirmará que con la palabra se pueden crear mundos de fantasía y también de libertad, pero en boca de regímenes totalitarios y de dictaduras se crean mundos de perversión. Se violentaban los dialectos, se trataba de purificar el idioma, se hacía abuso de algunos términos como por ejemplo del adjetivo völlkish, nacional popular, que se hallaba cargado de arrogancia nacionalista y aparecía en forma oral o escrita en todo lugar posible. En estos casos de totalitarismo, dictadura y opresión el lenguaje pierde su función netamente comunicativa y se tiñe de emotividad produciendo una desconexión de la realidad. De esta manera, el lenguaje convertido en instrumento de lucha no es garantía alguna de información cierta posible de constatar.

Con respecto al LTI, Lomba, en el artículo antes mencionado, indica que ”puede decirse que uno de los más rotundos éxitos del nazismo consistió en transformar el lenguaje de tal manera que quedase revestido de unas propiedades que se mostraron terriblemente efectivas a la hora de suscitar en la inmensa mayoría de sus usuarios un estado de ánimo (y de eso se trató: de un estado de ánimo que supliese la convicción racional) propicio para el cumplimiento de su programa político” .

Cuando esto ocurre se produce una ruptura: las funciones en la comunicación siguen existiendo pero el pensamiento pierde toda conexión con la realidad. Por tanto se transforma en retórica y en persuasión, que encubre y disimula la realidad. El pensamiento se identifica con el objeto, pero ese objeto es el equivocado, debido a que éste se halla confuso en la mente del ser humano. El discurso carece, en estos casos, de veracidad, de certeza al no poseer un soporte dentro de la realidad. Así es como la palabra suplanta completamente al pensamiento y deja de comunicar y transmitir para imponer.

Al respecto, dirá Klemperer que ”cuanto más tangible sea un discurso, cuanto menos dirigido al intelecto, tanto más popular lo será, y cruza la frontera hacia la demagogia o la seducción de un pueblo cuando pasa de no suponer una carga para el intelecto, a excluirlo y a narcotizarlo de manera deliberada.” (LTI, Pág. 81 y 82)

El discurso, pues, pasa a ser una arenga para los espíritus simples, para las masas según Ortega y Gasset. Son discursos impecables, acabados pero vacíos de contenido, que dejan oír una realidad inventada, disfrazada, carente de esencia. Y así como con este método se intenta despersonalizar al individuo, así también el lenguaje sufre una despersonalización, instalándole una fantasía, un invento, un disfraz, un eufemismo, una careta.

La variable del uso del eufemismo

Rosa montero señala en su libro ”La loca de la casa” que para Klemperer ”…las palabras pesan y dicen más de lo que dicen (página 155) y que ”las palabras cuando mienten embadurnadas de sentimentalismo, pueden ser tan letales como las balas de un asesino” (Página 156)

Asimismo Klemperer afirma que ”el lenguaje del vencedor no se habla impunemente. Ese lenguaje se respira, y se vive según él” (LTI página 289)

Aquí es donde aparece el eufemismo como forma retórica, como forma de persuasión, pues el eufemismo es una metonimia, una trasnominación del significante que intenta atenuar apariencias ásperas de la realidad. En este sentido podemos afirmar que el eufemismo es un enunciado con el cual se suple otro excesivamente impetuoso, incorrecto o discordante, ofensivo, dañino, agraviante. Afirma Klemperer: ”¿cuándo descubriré verdaderamente una palabra sincera en el lenguaje de este régimen?” (Página 60).

Ejemplo de ello es la palabra ”wehrsport” cuyo significado es ejercicios deportivos y militares y que fue utilizada como sinónimo del término Servicio Militar. A consecuencia del Tratado de Versalles el Servicio Militar en Alemania estaba prohibido pero no así el deporte. Todos los estudiantes eran llamados a participar del wehrsport, palabra disfrazada que encubría los ejercicios militares. En su libro Mi lucha, Hitler instituye pautas educativas en donde lo físico aparece en primer plano. El autor gusta manipular la expresión ”fortalecimiento físico” desembolsada del tesoro de palabras de los conservadores de la época de Weimar.

Por lo tanto, ”la LTI era un lenguaje carcelario (de los carceleros y de los encarcelados), y del lenguaje de las cárceles forman parte necesariamente (como actos de defensa) las alusiones veladas, las ambigüedades, las falsificaciones, etcétera” (LTI Página 126).

El juego de las Ironías

Teniendo en cuenta que la ironía es hoy una figura retórica que implica afirmar lo opuesto de lo que se piensa, es que el nazismo se valió de la ironía a través del encomillado constante. El mismo Klemperer afirma que ”…Precisamente porque le repugna la neutralidad, porque siempre ha de tener un enemigo, siempre ha de denostar a un enemigo (…) Por eso siempre está plagado de tales comillas irónicas.” (LTI Página 112).

Por el contrario, en hebreo, lo irónico se manifiesta con la expresión bilshón saguí nehór cuyo significado es ”en idioma de mucha luz” y su connotación es justamente lo contrario. En este idioma, lo irónico se muestra con mucha luz, acentuando la luminosidad, es decir ”una presencia”, mientras que en alemán se ironiza sólo con signos de puntuación, por lo tanto a través de ”una ausencia.”

La Opresión de las Palabras

La palabra es, fue y será la llave para que la historia de las sociedades transcurra. Vivimos intentando de/velar, des/ cubrir muchos misterios y con nuestro poder, el de la palabra, procuramos dar nombres, elaborar teorías, llamar, designar lo aún des/ conocido para así intentar un cambio o por qué no decirlo, influir sobre los demás a través de nuestra palabra, a través de nuestro discurso. Esto es parte de la idiosincrasia humana, debido a que creemos en la fuerza motora de la palabra. De aquí, pues, que la libertad de expresión esté prohibida en determinados lugares del mundo. Tanto es así que la palabra provoca miedo y su uso en la forma que a cada individuo apetece, despierta temor, duda, desconfianza, recelo e incluso puede provocar privación de la libertad.

En ese sentido, la utilización de la palabra fue cercenada por el régimen alemán. Al respecto Jeffrey Herf en el libro El enemigo judío escribió que ”la reformulación de la opinión popular comenzó con la destrucción de la prensa libre. (…) La prensa estatal se había transformado en un monopolio (Página 36)

”La lengua del Tercer Reich no distinguía entre lenguaje hablado y escrito. Antes bien, todo en ella era discurso, todo en ella debía ser apelación, arenga, incitación” (…) ”La lengua del Tercer Reich sirve únicamente a la invocación.” (LTI Páginas 41, 42)

El recurso de la Reiteración: ”Miente, miente, que algo siempre queda.”

Los nazis germanizaron casi tres mil topónimos tratando de borrar cualquier rastro foráneo tales como las terminaciones eslavas, debido a su pertenencia a una raza inferior. Así también, Joseph Goebbels se encargó de la dirección del Ministerio de Propaganda, cuya función era la elaboración de la comunicación social y política, que llevó adelante con la mayor eficiencia. Un recurso muy utilizado fue la repetición de gestos y palabras ajustadas a cada nueva situación.

Al respecto, Klemperer afirma que ”… el Tercer Reich se expresa con una uniformidad espantosa (…) en carteles siempre diferentes y, no obstante, siempre iguales, como en sus autopistas y fosas comunes” (LTI Páginas 24- 25).

El nazismo penetraba en la carne y en la sangre de las muchedumbres a través de palabras que electrizaban, de palabras hipnóticas, engañosas, furiosas, embusteras, peligrosas, letales, demenciales, ambiguas, ambivalentes, traicioneras, palabras que funcionaban como flechas con puntas envenenadas. Palabras repetidas millones de veces siendo adoptadas por las masas en forma inconsciente sin entender en la mayoría de los casos su significado.

En términos de Klemperer ”el lenguaje no sólo crea y piensa por mí, sino que guía a la vez mis emociones, dirige mi personalidad psíquica, tanto más cuanto mayores son la naturalidad y la inconsciencia con que me entrego a él. ¿Y si la lengua culta se ha formado a partir de elementos tóxicos o se ha convertido en portadora de sustancias tóxicas? Las palabras pueden actuar como dosis ínfimas de arsénico: uno las traga sin darse cuenta, parecen no surtir efecto alguno, y al cabo de un tiempo se produce el efecto tóxico”. (LTI Página 31). El lenguaje articula el pensamiento, guía las emociones, y si el mismo está dotado de pequeñas dosis de veneno inoculadas lentamente, vicia e intoxica a la sociedad.

Por lo tanto el pensamiento del nazismo y de sus integrantes se fue conformando sin enriquecer su vocabulario, su ”wortschatz”, su tesoro de palabras, con lo cual todo fue tomado de otros lados y, por lo tanto, no existía la creatividad debido a que tampoco se enfrentaban a nuevas situaciones que les estimularan el pensamiento provocando la creación de nuevos significantes. ”Todo flotaba en la misma salsa parda, y la absoluta uniformidad del lenguaje escrito explicaba también la homogeneidad del lenguaje hablado”. ”Son escasísimas las palabras acuñadas por el Tercer Reich que fueron creadas por él; quizás incluso probablemente, ninguna.” (L.T.I Página 32)

Klemperer señala además que había mucha histeria en el lenguaje, ”mucha paranoia” en éste (Página 54) y una repetición continua; un lenguaje paranoico sicótico que habla pero que no sustenta ninguna valoración.

Es interesante destacar que en la página 32 el autor de LTI, al mencionar una de tantas veces el veneno que destilaba la lengua oficial del régimen, recuerda que cuando los judíos creyentes deben purificar un utensilio proceden a su purificación enterrándolo de acuerdo con su culto.

Este procedimiento en hebreo se denomina ”hagalá ”. La raíz de este vocablo hebreo es guimel, ain, lamed. Esta raíz trilítera da origen a dos significados pero sugestivamente opuestos, el primero cercano a la raíz guimel, alef, lamed, verbo ligól, (redimir), cuyo significado es limpiar, purificar, tal cual lo señala Klemperer; y el segundo significado está vinculado a términos como abominable, asqueroso, que aparecen en varios libros del Tanaj, (Antiguo Testamento) como por ejemplo Jeremías 14, 19:

”Hamaós maásta et Iehudá, im betzión gaalá nafshejá?
¿”Señor, has rechazado del todo a Judea?” ¿Te has cansado de la ciudad de Tzión?”
También aparece en Levítico 26, 11:
”Veló tigál nafshí etjém”
”Yo viviré entre ustedes y no los rechazaré.”

Se infiere a partir de esta lectura la intención de vincular la raíz ?.?.?con el segundo significado expuesto. Klemperer afirma que ”muchas palabras del habla nazi deberían ser enterradas por mucho tiempo- algunas para siempre-en una fosa común”. (LTI Página 32). Creo que es interesante reseñar que Klemperer no tuvo conocimientos del idioma hebreo, por lo cual este significado dual fue inferido quizás por la intuición de su condición de filólogo. De todos modos no podemos dejar de asombrarnos ante la confluencia de los dos significados y la presencia del sentido antitético de las palabras.

Heroísmo: ¿Falso o Verdadero?

Klemperer sostiene en LTI, (Página 12), que el lenguaje del nazismo violó y envenenó muchos conceptos y sentimientos. Intentaré referirme al término heroísmo en sus diferentes acepciones: comportamiento heroico, resistencia heroica y heroísmo en general.

¿Cómo era concebido el concepto de heroísmo dentro del nazismo? ¿Dentro de qué contextos aparecía este término y cuál era toda su familia semántica o para decirlo en los términos impuestos por el nazismo, su ”sippe” cuyo significado es clan, parentela, por extensión familia?

Según Klemperer, ”el heroísmo” fue asociado por la generación de 1933 al ”uniforme” y por lo tanto, jamás a un traje de paisano utilizado por la sociedad civil. Inicialmente el heroísmo nazi es presentado a través de los integrantes de la SA que son descriptos como héroes, como ”viejos combatientes” (LTI página 15). La segunda vestimenta en la cual se enfunda el heroísmo es la del corredor de coches, y a partir de 1939 el lugar del coche de carreras es ocupado por el tanque, con lo cual el conductor del blindado pasa a ser un héroe.

Todos los aspectos relacionados con la guerra son incluidos en el concepto de heroísmo. En alemán, héroe se dice ”held” y se refiere a algo hecho de modo heroico. Originariamente la palabra héroe, (Joan Corominas, Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana Gredos Madrid 1990: 1490 lat heros, herois, del griego heros, heroos, semidiós, jefe militar épico), posee una connotación positiva en cuanto a la ejecución de actos relacionados con toda la humanidad.

Pero dentro del nazismo, todas las monstruosidades cometidas por los integrantes de la SA, y por todos los demás grupos militares y algunos civiles, no pueden ser consideradas para nada como heroísmo, no tienen vinculación con este concepto. Todos los términos relacionados con éste denotan hipocresía y crueldad. Según Klemperer, jamás hubo en el seno del nazismo un heroísmo auténtico y honesto, siempre fue falsificado, desacreditando de esta manera su campo semántico, su concepto. Lo heroico era patrimonio exclusivo de los nazis, los demás hombres y mujeres no podían ser heroicos, no entraban dentro de esta categoría, la cual pertenecía sólo a la raza superior, a la raza aria.

Si el idioma refleja la cultura y la filosofía del pueblo que lo habla, en este caso el uso del término ”heroico” muestra totalmente la filosofía del Tercer Reich, y su concepción de raza germánica superior.

Será interesante entonces comparar el concepto de héroe, guibbór, en idioma hebreo:

El término Guibbór proviene de guéber, cuyo significado es fuerza. En acadio, gapru,= jazák; en arameo gvár; en árabe, yabbara, = se vio obligado, violentado.

Las fuentes bíblicas y talmúdicas son:

1) Samuel I 2, 9
”Ki lo bejóaj igvár ish”
”Porque nadie triunfa por la fuerza”

2) Samuel II 1, 23
”Minesharím kállu, mearaiót gavéru”
”¡Más veloces eran que las águilas! ¡Más fuertes que los leones!”

3) Éxodo 13, 11
”Kaasher iarím Moshé iadó vegabár Israel”
”Cuando Moisés levantare su mano el triunfo sería de Israel.”

4) Daniel 3, 20
”Uleguvrín guibborei jáil”
”Luego mandó que algunos de los soldados más fuertes atacaran a Sadrac.”

5) Jueces 11, 1
”Veiftáj haguiladí haiá guibbór jáil”
”Jefté era un valiente guerrero de la región de Galaad.”

6) Salmos 150, 2
”Kóaj halelúhu vigvurotáv”
”¡Alábenlo por sus hechos poderosos! ¡Alábenlo por su grandeza infinita!”

7) Génesis 10, 9
”Hu haiá guibbór tzáid lifné Adonai”
”Nimrod por la voluntad del Señor, fue un gran cazador”.

8) Pirké Avót, capítulo 4, mishnaiá 1
”Eízehu guibbór hakovésh et itzró.”
”Héroe es aquel que puede dominar sus pasiones, sus instintos, sus inclinaciones.”

El término héroe, siempre, posee una connotación positiva, indica fuerza pero fuerza aplicada a lo positivo y no a lo brutal, a lo cruel, a la barbarie o al salvajismo, como en el caso del nazismo. Por lo tanto, el término está asociado a otros sustantivos como son: guibbór tzáid, héroe en la acción de cazar, guibbór kóaj, guibbór jáil, héroe en la guerra.

Después de haber leído acerca del término hybris, en el trabajo ”Los ideales de la cultura griega” de Werner Jaeger, entiendo que para los griegos ”héroe” era aquel que lograba dominar (y no caer en la desmesura) la Hybris, concepto que aludía a la falta de control sobre los propios impulsos, es decir a la falta de control de las pasiones exageradas consideradas enfermedades por ser de carácter irracional y desequilibrado. Dentro del derecho griego el concepto de Hybris refiere generalmente a la violencia ejercida por los fuertes hacia los débiles, por aquellos que se consideraban iguales o superiores a los dioses. Por lo tanto, existe coincidencia en la significación del término héroe en los idiomas griego y hebreo.

Sé que esto quizás resulte extraño y hasta dudoso. No obstante encuentro similitudes entre la palabra Guibbór y el vocablo Hybris. No habiendo encontrado fuente alguna, creo que la letra ”hy” podría ser asimilada a la ”g”, tanto que la ”b” la encontramos en ambas al igual que la ”r”.

R.B.HY

Para el autor del LTI las cualidades del heroísmo, para ser puro y significativo, deben corresponderse con ser silencioso, lo más privado posible, lo menos beneficioso para él mismo, lo menos estético, cualidades que el heroísmo nazi no poseía, sino más bien lo contrario: fue presuntuoso y encantador.

Para Klemperer un ejemplo de heroísmo silencioso fue la actitud de las pocas esposas arias que, careciendo de todo apoyo y sustento, hicieron frente a todas las presiones y humillaciones perpetradas por el régimen nazi, y no abandonaron a sus esposos judíos. Queda clara en este comentario, la nota autobiográfica.

El Fanatismo

Otro ejemplo de la utilización del lenguaje con fines ideológicos fue el uso de la palabra ”fanático” (del latín fanaticus y cuyo significado es inspirado, exaltado, frenético, en referencia a los sacerdotes de Belona, Cibeles y otras diosas, los cuales se entregaban a violentas manifestaciones religiosas; perteneciente al templo y servidor del templo, derivado del latín fanum, templo, se tomó por conducto del francés) como sinónimo de heroico o de virtuoso.

La lengua del Tercer Reich transformó el valor generalizado del vocablo fanático de negativo en positivo. De acuerdo con el Diccionario de uso del español (María Moliner, Gredos, Madrid 1998) el término fanático se vincula a: partidario, exaltado e intolerante con respecto a una creencia.

”Como el nacionalsocialismo se basaba en el fanatismo y practicaba la educación para el fanatismo por todos los medios disponibles, fanático fue durante la era del Tercer Reich un adjetivo que manifestaba reconocimiento en términos superlativos. Significaba la exacerbación de conceptos como valiente, entregado, constante, o, para ser más preciso, una concentración gloriosa de estas virtudes, y hasta el más mínimo matiz peyorativo desapareció del uso habitual de esta palabra por la lengua del Tercer Reich (…) La utilización máxima desde el punto de vista cuantitativo se alcanzó después del atentado del 20 de julio de 1944 contra Hitler: la palabra aparece literalmente en todas y cada una de las innumerables profesiones de lealtad al Führer. Esta frecuencia en el campo político iba acompañada de la utilización en otros ámbitos, entre los novelistas y la conversación cotidiana.” (LTI Página 93)

El fanatismo también es un disfraz, a mí entender, pues ser fanático implica estar obsesionado por algo. Esta obsesión quizás nace por la necesidad de evadirse de algo o sublimarse dentro de una evasión que oculta y disfraza el problema esencial. A veces, la obsesión se torna difícil de controlar por la misma persona provocando casos que pueden llegar a rayar con la locura, causando actos inhumanos, destruyendo y destruyéndose. Asimismo ”también altera valores y frecuencias, hace del lenguaje su medio de propaganda más potente” (LTI Página 32). Klemperer afirmó que ”allí vi por primera vez el fanatismo en su forma específicamente nacionalsocialista; desde esa figura muda vino a mi encuentro por primera vez el lenguaje del Tercer Reich.” (LTI Página 35)

Organización vs. Filosofía de Sistema

Una lengua que sustrae y adormece la personalidad del individuo, que convierte a los sujetos en seres integrantes de un todo, de un colectivo, de una manada, en este caso quizás de una jauría, convierte a los hombres en masas, en grupos que se dirigen sólo en la dirección indicada debido a que son persuadidos. Pertenecen aquí a una organización (de órganon en griego, herramienta, instrumento, del griego ergón, acción, trabajo), no a un sistema (palabra temida por el nazismo), sino a una entidad formada por personas pero todos ”parte de”, dependientes unos de otros. Una lengua que aliena, que enajena y que no permite conocerse individualmente, puede construir un grupo de personas dispuestas para un fin determinado.

Etimológicamente el vocablo sistema deriva de synistëmi, yo reúno, compongo, constituyo. ”Un sistema es algo ”compuesto”, una construcción, una edificación realizada por manos y herramientas siguiendo las directrices del intelecto (…) la palabra se aplica casi exclusivamente a abstracciones (…) por así decirlo, filosofar significa pensar sistemáticamente. Precisamente esto es lo que el nacionalsocialista debe rechazar desde lo más profundo de su esencia; lo que debe aborrecer por instinto de conservación” (LTI Página 150).

Al Tercer Reich no le era de utilidad que la gente pensara, debido a que el pensar implicaba amor por la filosofía, es decir amor por el pensamiento, por la sophía, por la sabiduría, lo cual implicaba un enorme peligro para el régimen. Klemperer afirma que ”el temor al hombre pensante y el odio al pensamiento se nutren de diversas formulaciones.”
”Quien piensa, no quiere ser persuadido sino convencido; y quien piensa sistemáticamente, es doblemente difícil de convencer” sostiene Klemperer. El nazismo no veía con buenos ojos el término sistema, menos aun el vocablo filosofía. Este término era reemplazado por cosmovisión, palabra que quizás nos remite también a algo ordenado por oposición a caos, es decir la visión, la mirada de una organización, de un todo ordenado y subordinado, a diferencia de filosofía que remite a un concepto completamente amplio, no subordinado o sumiso.

Persuadir desde su etimología es: dar a entender; deriva del latín persuadere. Convencer es: vencer con, salir victorioso. Quien piensa, quiere obtener la victoria y no sólo comprender lo que le dieron a entender, lo cual claramente se opone a los intereses del régimen del Reich.

La Figura de Hitler

En su libro El enemigo judío, Jeffrey Herf resalta que Hitler se colocó en un rol de profeta. Klemperer relata que un anuncio rezaba: ”Hitler vendrá hacia los trabajadores (…) llegará a la decimotercera hora, por supuesto tarde, pero Él podrá hacerlo, aunque tarde, pues Él hará el milagro” (LTI Página 65). Evidentemente el lenguaje utilizado era el mismo empleado por el Evangelio. Así, también Klemperer sostiene que el Congreso del Partido se asemejaba a una ceremonia de culto, y que el nacionalsocialismo se había convertido en una religión, de manera que todo el entramado del partido se había elevado del plano político al plano religioso (Página 584).

Klemperer afirma que Hitler se definía a sí mismo en términos pertenecientes de forma inequívoca al Nuevo Testamento, como el Redentor alemán. En un discurso pronunciado el 9 de noviembre de 1935, llama a los caídos ante la Feldherrnhalle, ”mis apóstoles”. Así también se habló de ellos en los funerales diciendo que habían resucitado en el Tercer Reich. (LTI Página. 168)

”…La propaganda electoral del año 1938, para confirmar la anexión de Austria y aprobar la Gran Alemania, afirmaba que Hitler era ”el instrumento de la Providencia” y luego, al estilo del Antiguo Testamento, la mano que escriba ”no” se secará ” Baldur von Schirach declaraba ”lugar de peregrinación de la juventud alemana” a la ciudad natal del Führer, Braunau.” (LTI Página 171).

”De hecho”, continúa Klemperer en relación a Hitler, ”Mi lucha fue considerado siempre y en todas partes, la Biblia del nacionalsocialismo (…) Mi lucha es el libro sagrado.” (LTI Página 172).

”La palabra Reich, reino, imperio, posee algo de solemne, una dignidad religiosa ausente de todos los términos más o menos sinónimos (…) Reich en cambio, cuando no queda restringido y precisado por palabras compuestas, (konigreich, kaiserreich), comprende asimismo otro ámbito y se extiende a lo espiritual, a lo trascendental: el más allá cristiano es el reino de los cielos (himmelreich) y el segundo ruego de la oración más sencilla y difundida del cristianismo reza así: ”Venga a nosotros tu reino”. (Herf, Página 173).

”Sí, en última instancia quizás fuera sólo Goebbels quien determinaba el lenguaje permitido, pues no sólo aventajaba a Hitler en claridad, sino también en lo regular de sus manifestaciones, sobre todo porque el Führer se sumía cada vez más en el silencio, en parte para callar como una divinidad muda, en parte porque ya no tenía nada importante que decir.” (LTI Página 41)

Es posible agregar que esta figura muda que a la vez se siente un Dios, provoca sobre Klemperer y sus contemporáneos, miedo, inseguridad, desconfianza. Este mutismo, este silencio, es utilizado como instrumento de poder, debido a que el silencio implica significados encubiertos, a diferencia del habla que exterioriza significados diversos pero evidentes, comprensibles, no velados.

El Muro Lingüístico

Otro aspecto interesante a tratar es la comunicación cuando ésta se torna fallida. Nos referimos a aquellos hombres que durante el régimen nazi debieron superar ”una barrera lingüística”, tal cual lo expresado por Primo Levi en el capítulo V de su libro Los hundidos y los salvados: ”no me daba cuenta, y sólo más tarde lo entendí, de que el alemán del Lager (campo) era una lengua aparte: para decirlo precisamente en alemán, era orts- und zeitgebunden, ligada a un lugar y a un tiempo. Era una variante, particularmente bárbara, la que un filólogo judío alemán, Klemperer, había llamado Lengua Tertii Imperii, la lengua del Tercer Reich proponiendo las siglas de LTI, en analogía irónica con las otras cien LNSDAP, SS, SA, SD, KZ, PKPA, WVHA, RSHA, BDM, que tanto abundaban en la Alemania de entonces.”(Páginas 84, 85)

Saber alemán colocaba a los detenidos en los campos en otro nivel: quienes sabían alemán, la lengua superior, gozaban de un trato más humano. Las órdenes, a quienes no las entendían, eran repetidas con gritos ensordecedores y conmovedores, y en caso de dudas aparecía el lenguaje de los golpes. El mecanismo humano del lenguaje como medio de comunicación desaparecía en algunos casos. Así eran tratados como animales ya que éstos no poseen lenguaje.

”A los jóvenes nazis les habían metido en la cabeza que en el mundo había una sola civilización, la alemana; todas las demás, contemporáneas o antiguas, eran aceptables en cuanto contuviesen en sí algún elemento germánico. Por lo cual, quien no entendía ni hablaba alemán era, por definición, un bárbaro”. (Primo Levi, Los hundidos y los Salvados, Página 80)

Si no se comparte la lengua, tanto ésta como el pensamiento palidecen, debido a que la comunicación genera la información necesaria para vivir. En ese sentido, la mayoría de italianos que no sabía alemán murió en los primeros diez o quince días después de su llegada a los campos de exterminio.

La película italiana ”La vida es bella”, interpretada y dirigida en 1997 por Roberto Benigni señala claramente este hecho, cuando el protagonista sufre tremendamente por no poder entender la lengua y no por carecer de poder comprensivo. Al respecto, Primo Levi afirmaba que ”saber alemán era la vida” y, que bastaba mirar alrededor para ver a los italianos que necesitaron ayuda de franceses y españoles ”cuyas lenguas eran menos ”extrañas” al alemán. Saber alemán de la poesía de Heine o de los libros de química tampoco ayudaba a comprender el alemán del lager ya que no tenía nada que ver con el alemán literario y científico.

La construcción de sentido de Klemperer

Sería interesante relacionar lo expuesto en este trabajo con la teoría enunciada por Víktor E. Frankl en el libro titulado ”El hombre en busca de sentido.”

Para el Dr. Frankl, quien descubre la neurosis noógena, que es la incapacidad del paciente para encontrar significación y sentido de responsabilidad en la propia existencia, el hombre deberá tener voluntad de sentido; deberá encontrar una motivación para vivir, tener una meta, un objetivo, deberá elegir las actitudes y los comportamientos adecuados, transformar lo malo en bueno, lo pesimista en optimista.

En el prefacio del libro de Frankl, Gordon. W. Allport comenta ”Frankl describe la mezcla de emociones y de apatía que se agolpan en la mente, lo primero que acude en nuestro auxilio es una curiosidad fría y despegada, por nuestro propio destino. A continuación, y con toda rapidez, se urden las estrategias para salvar lo que resta de la vida, aún cuando las oportunidades de sobrevivir sean mínimas. El hambre, la humillación y la sorda cólera ante la injusticia se hacen tolerables a través de las imágenes entrañables de las personas amadas (…) de vislumbrar la belleza estimulante de la naturaleza: un árbol, una puesta de sol.”

Consideraremos que Klemperer sobrevivió a todo el horror vivido por haber encontrado su voluntad de sentido, ya que cada individuo debe encontrar la suya. La suerte de ejercicio que realizó con el registro puntilloso de las diferentes etapas por las cuales atravesó, además de confeccionar una lista que contenía las 31 regulaciones impuestas a los judíos hasta ese momento, le permitieron de alguna manera sobrellevar tanto martirio. En tal dirección, el autor afirma que ”en un sentido literal y no metafórico me aferré al lenguaje, que me sirvió de balancín para superar la monotonía de las diez horas en la fábrica, los horrores de los registros domiciliarios, las detenciones, los malos tratos, etcétera, etcétera” (…) ”Porque no sólo persigo un objetivo científico, sino también uno pedagógico.” (LTI Páginas, 25, 29)

Gordon Craig en un artículo llamado El destino, en cualquier caso, comenta que ”aún así, luchó contra su propio pesimismo, diciéndose que no había una forma precisa de sondear el ánimo nacional y subrayando en su fuero interno que, si bien el patriotismo idealista de su juventud podía haber desaparecido, aún seguía siendo alemán.”

Craig expresó además que el autor de LTI escribió: ”Quiero seguir observando, anotando, estudiando hasta el último instante, el miedo no me sirve de nada, y todo depende del destino. (Pero naturalmente, pese a todas las filosofías el miedo me asalta de vez en cuando)”. Craig sostiene que así pensaba el autor puesto que no había tomado verdadera conciencia de la situación imperante en relación con los judíos, como él mismo dice: ”Me advertía de vez en cuando: ahora has encontrado tu tarea, perteneces a la ciencia (…) no te dejes distraer, ¡concéntrate!”

Por último es interesante agregar que el vocablo destino en idioma alemán es Geschick y comparte raíz con Geschichte, historia, proveniente del res gestae latino, las crónicas oficiales, la cosa realizada. El destino es en idioma alemán, una gesta que se vuelca hacia el futuro.

A propósito de Víctor Klemperer y su obra LTI

Para este apartado hemos seleccionado los testimonios de dos destacados autores literarios que han opinado sobre Klemperer y su obra.

Rosa Montero sostiene que es interesante ”tratar de mostrar que Klemperer se las arregló para sobrevivir físicamente al nazismo, pudo o consiguió resistir en su interior, pudo evitar que su cabeza y su corazón se hicieran trizas, siempre pensando, ocupando su tiempo en escribir mentalmente (…) disparándole palabras a la oscuridad (…) Para mí la hambruna de conocimientos tiene mucho que ver con el amor a la vida y a los seres vivos, y Klemperer quería saber, quería intentar explicarse lo inexplicable (…) Quizás lo más conmovedor de Klemperer sea precisamente eso, la grandeza emocional e intelectual que consiguió desarrollar en mitad del infierno, cuando en realidad, el lingüista podía ser tan poco grandioso y tan lleno de miserias como todos lo somos.” (Páginas 155-157)

Asimismo, la autora señala que ”el texto maravilla por su falta de violencia vengativa, por su compasión y su generosidad, por su dolorido amor por lo humano, pese a todo (…) Pues la prohibición de adquirir libros y diarios, ¿no es particularmente brutal?, ¿no afecta a nuestra capacidad de pensamiento, a nuestros sueños, a la libertad interior, ese último fortín de lo digno y de lo humano? Y la matanza de mascotas, una nadería dentro de la matanza general ¿no es una tortura de un refinamiento enloquecedor por lo que tiene de absolutamente gratuito? Incluso Klemperer, siempre tan contenido en su expresión, habla de la especial crueldad de esta medida, (él perdió a su gato)” (Páginas 153-154).

En el libro Sefarad, su autor, Antonio Molina Muñoz nos plantea la pregunta: ¿qué haríamos si supiéramos que en cualquier momento vendrían por nosotros para detenernos y luego quizás matarnos? (página 71), Continúa contando que esto le ocurrió a Víctor Klemperer. Los nazis lo notificaron pero no lo detuvieron, ni parecían vigilarlo. No fue acusado de nada, sólo era culpable de ser judío. Una mañana vio pintada una estrella de David y una sola palabra que contenía en su brevedad, el máximo grado posible de injuria: Juden, judío.

Conclusiones

El objetivo del presente trabajo fue desentrañar el vínculo existente entre la lengua del Tercer Reich y la ideología nazi como ejemplo puntual del uso del lenguaje como instrumento de manipulación ideológica.

El nazismo logró exitosamente modelar el pensamiento de la mayoría del pueblo alemán a la medida de sus necesidades y aspiraciones, imponiendo un vocabulario y un discurso demagógico que recurría al uso de eufemismos y expresiones irónicas y que abusó del recurso de la reiteración.

Dicen nuestras fuentes que ”la muerte y la vida están en manos de la lengua” (Proverbios, 18, 21). Esta frase bíblica expresa claramente cómo la palabra puede ser utilizada para la creación y la vitalidad o por el contrario, para la muerte y la aniquilación.

Es interesante reflexionar acerca del uso que el propio Klemperer dio a la lengua como recurso expresivo de catarsis y sanación, reconvirtiendo su tragedia en creatividad a través de la reflexión y el análisis de las palabras y utilizando la lengua como medio de expresión de su rebeldía y su heroísmo.

A lo largo de todo el libro, Klemperer compara lo ocurrido con una enfermedad, con una infección. Describe a la LTI en términos de sustancias tóxicas, de venenos. Presenta al idioma como narcótico de la personalidad que logra convertir la esencia individual de las personas en piezas sin ideas ni voluntad como si pertenecieran a una misma manada masificada, fanatizada y sugestionada. Agrega que la LTI nunca perdió su veneno a pesar de su utilización excesiva y que era el agua potable en la cual el veneno era transportado por doquier sin que estuviera nadie a salvo.

Klemperer puntualiza que aunque no todos eran nazis, todos estaban intoxicados por la fuerza y la facilidad con que los recursos idiomáticos de la LTI mencionados durante el presente trabajo, quedaban grabados en su memoria.

Queda demostrado así, que la LTI fue una lengua retórica, que se remontó a la sofística de los griegos, como idioma que declamaba, que hablaba con voz sonora, a voz en cuello, gritando en voz alta.

Bibliografía

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    Traducción de Adan Kovacsics.
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