Abril 11, 2002

El último gentil sionista romántico

Hace cincuenta y cuatro años finalizaba la segunda guerra mundial y el gobierno del partido conservador de Winston Churchill sufría una gran derrota en las urnas. Hace cuarenta y cuatro años renunciaba luego de cumplir su segundo mandato como primer ministro. Hace treinta y cuatro años moría Winston Churchill. Se ha escrito mucho sobre la actitud de Churchill para con los judíos y el movimiento sionista antes del establecimiento del Estado de Israel. Por no se existen amplios conocimientos sobre la actitud de Churchill para con el sionismo y el Estado de Israel luego de 1948.

Refiriéndose a los años anteriores a la creación del Estado Judío, el historiador Bernard Wasserstein señala lo siguiente ”Ningún estadista británico tuvo una marca más enfática y consistente de… apoyo al sionismo como solución al problema judío que Winston Churchill.” Churchill consideraba la creación del Estado de Israel ”como una de las aventuras más optimistas y alentadoras del siglo XX.” Sólo ocho meses después de la proclamación del Estado, Churchill sugirió a la Cámara de los Comunes que ”La creación de un Estado judío en Palestina constituye un evento en la historia mundial para ser visto no desde la perspectiva de una generación o de un siglo, sino de la perspectiva de mil, dos mil o incluso tres mil años.”

Churchill solía remontar su sionismo a los días de la Declaración Balfour, describiéndose como ”un viejo sionista.” Su actitud para con el sionismo se conservó tan pasional y explícita luego de su retorno al gobierno británico en 1951. Ahora, sin embargo, con el Estado de Israel firme en su lugar, las imágenes que consideraba quizás se volvieron más vívidas, más coloridas y como siempre empapadas de importancia histórica.

De este modo, en junio de 1954, Churchill le declaró a periodistas en los Estados Unidos, ”Déjenme aclarar algo, soy sionista. Fui uno de los originales luego de la Declaración Balfour y he trabajado incondicionalmente para ello.” Esto solamente fue la introducción. Luego continuó: ”Pienso que algo maravilloso que esta comunidad se estableciera tan efectivamente, convirtiendo el desierto en jardines fértiles y distritos prósperos, y diera refugio a millones de personas con el mismo credo quienes sufrieron tan terriblemente bajo Hitler y su persecución. Creo que es algo maravilloso.” En una conversación mantenida con el embajador de Israel en Londres, Eliyahu Elath, Churchill se refirió a la población de Israel como ”los hijos de la morada de los profetas en Sión.”

La actitud de Churchill para con el sionismo y el Estado de Israel fue positiva, las imágenes que consideraba bordeaban el romanticismo. Al respecto, Churchill no tenía iguales en entre los políticos y funcionarios británicos en la primera mitad de los cincuenta. Sobre cualquier interrogante concerniente al país, la retórica de Churchill, más que otro funcionario, era notoriamente pro israelí, reflejando más allá de las consideraciones políticas y una cuestión de principios, un apego emocional al país y el caso que presentaba.

De este modo durante el bloqueo del Canal de Suez por parte de Egipto contra Israel en 1956, Churchill dejó bien claro al Ministerio de Relaciones Exteriores que ”No me importa que se sepa aquí o en el Cairo que estoy del lado de Israel y su maltrato por parte de Egipto.” Sobre el destino de Jerusalén, Churchill instó a Evelyn Shuckburgh, Subsecretaria Asistente del Ministerio de Relaciones Exteriores, ”Debe permitir que los Judíos posean Jerusalén, son ellos quienes la han hecho famosa.”

Mientras era aún Primer Ministro, Churchill afirmaba que no existía mejor ejército en Medio Oriente que la Fuerza de Defensa Israelí, y prefería confiar en Israel que en los Estados árabes para instaurar un sistema regional de defensa contra la Unión Soviética. Insistía que Israel debía ser provista de más aviones jet de los que querían el Ministerio de Defensa o el Ministerio de Relaciones Exteriores. Continuó insistiendo en esto manifestándole a su Ministro de Relaciones Exteriores, Anthony Eden, ”Para mí, el tema más importante en esta parte del mundo es no traicionar a Israel.” En este contexto, le advirtió a Eden sobre seguir los pasos de uno de sus predecesores. ”Ernest Bevin, por ser un temperamental antisemita, cometió el primer error al respaldar a Egipto contra Israel… Espero… que ambos condenemos la política antisemita Bevinista.”

Más relevante aún es el hecho de que Churchill estaba a favor de que Israel formara parte del Commonwealth británico. ”No quiten eso de su mente,” le dijo a Shuckburgh. ”Sería algo muy bueno. Tanta gente quiere abandonarnos; sería como un cambio de marea.”

Churchill era el mejor amigo de Israel, y como amigo su actitud estaba formada no sólo por sentimientos sino también por consideraciones pragmáticas. Estaba unido sentimentalmente a Israel y a su gente, y su postura era un corolario de ello. Su simpatía Sionista autodeclarada con asiduidad, su unión sentimental con el pueblo judío y su entidad soberana restaurada, se ponía de manifiesto en las disputas árabe israelíes. Quizás él era el último Gentil Sionista romántico. O el último Sionista romántico.

* CHURCHILL, SIR WINSTON (1874-1965): Estadista británico. Se opuso fuertemente a que existiera una legislación restrictiva con respecto a la inmigración hacia Inglaterra, que afectaba principalmente a los judíos, 1904-5; apoyó los proyectos de ley de cierre de los sábados y apertura de los domingos; y luchó por derechos de educación específicos para los judíos. Ya en el año 1908, expresó su ”total apoyo por las aspiraciones históricas de los judíos ” para restaurar ”un centro de integridad racial y política” en Palestina. Como Secretario Colonial, virtualmente cortó el Trans-Jordano desde el territorio de Palestina (1921), y en Libro Blanco de Churchill (1922) formuló lo que creía que iba a producirse de la cooperación anglo judía. Sus ataques subsecuentes contra las medidas propuestas en el Libro Blanco de Passfield de 1939 estaban basados en la premisa de que constituían una violación a la política acordada expresada en su propio Libro Blanco. Bajo su gobierno durante la segunda guerra mundial, Inglaterra mantuvo su política respectiva en Palestina, pero sus memorias revelan que mientras estaba concentrado con gran determinación en ganar la guerra y evitar el desacuerdo con sus colegas, mantenía por completo su actitud pro judía. Fue uno de los primeros en Inglaterra en insistir en el reconocimiento del Estado de Israel.

*Dr. Tenembaum reside en Tel Aviv. Es el autor del artículo ”Un héroe sin tumba” el cual sirve de introducción a este sitio web.