septiembre 27, 2012

‘Wallenberg sigue esperando su Spielberg’

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Raoul Wallenberg hubiera cumplido 100 años el mes pasado, si estuviera vivo. No se sabe nada acerca de su destino después de que desapareció en manos de los soviéticos en enero de 1945.

Durante seis meses, comenzando en julio de 1944, Wallenberg, de 32 años de edad, hijo de una familia prominente de bancarios suecos, arriesgó su vida mientras se desempeñaba como representante de la Junta de Refugiados de Guerra y como protector de los judíos de Hungría, en peligro de muerte. Estableciendo una serie de «Casas Seguras» bajo la protección de Suecia neutral, imprimiendo y distribuyendo documentos «oficiales» suecos y desafiando a los nazis que ocupaban Budapest, salvó las vidas de aproximadamente 100.000 judíos.

Entonces, después de que las fuerzas soviéticas entraron en la capital húngara, se trasladó a la sede militar Soviética para ayudar a coordinar las medidas humanitarias para los sobrevivientes. Nunca más fue visto en público; al parecer, los soviéticos sospechaban de él — ¿cómo un no-colaboracionista pudo sobrevivir en una ciudad ocupada por los nazis? Informes sin fundamento de su avistamiento en el sistema penitenciario soviético surgieron en las siguientes décadas.

En este año, aniversario de su nacimiento, Wallenberg — honrado a través de los años por varios países, siendo tema de varias biografías y documentales y de un panel reciente en el Museo del Patrimonio Judío — es el foco de una campaña educativa de difusión realizada por la Fundación Internacional Raoul Wallenberg (raoulwallenberg.net). The Jewish Week (La Semana Judía) entrevistó a Baruch Tenembaum, fundador de origen argentino de la Fundación, vía correo electrónico sobre la campaña y el héroe sueco.

P: ¿Cuál es el objetivo de la Fundación — la admisión de  los rusos de su culpabilidad en la desaparición de Wallenberg, el regreso de sus restos, o algo más?

R: Si se refiere a la recientemente anunciada recompensa de $500.000, el objetivo de la Fundación es llevar cerrar la tragedia humana relacionada con la desaparición de Raoul Wallenberg y su chofer, Vilmos Langfelder. Ambos fueron detenidos por los soviéticos el 17 de enero de 1945, y aún hoy, su suerte y paradero es un misterio.

Suponiendo que Raoul Wallenberg está muerto, queremos encontrar información sólida y científicamente verificable que nos permitiría llevar sus restos a un entierro apropiado. Hasta ahora, los soviéticos y los rusos no han permitido acceso libre y sin trabas a los archivos de la KGB pertinentes.

Wallenberg nunca ha recibido el amplio reconocimiento — o notoriedad —. Su colega salvador Oskar Schindler, especulador y mujeriego, lo hizo. ¿Wallenberg fue demasiado Santo para capturar la atención del público?

«Amplio reconocimiento» va de la mano con la exposición pública. Schindler no fue famoso hasta que la película de Spielberg vio la luz. Por lo tanto, podemos decir que Wallenberg todavía está esperando su Spielberg. Por otro lado, hay muchas calles, escuelas y monumentos en honor a Wallenberg en el mundo, algo excepcional para un Salvador del Holocausto.

Él se fue voluntariamente a ver a los rusos al final de la ocupación de Hungría para ayudar a coordinar los esfuerzos de asistencia social. Luego desapareció. ¿Era ingenuo confiar los rusos?

Quizás. Wallenberg estaba dispuesto a organizar el estado de la comunidad judía con los soviéticos, que eran los liberadores de Budapest. Suponemos que no tenía nada que temer de ellos, pero estaba equivocado.

¿Qué ha estimulado su interés en el caso de Wallenberg?

Muchos factores. Wallenberg es un modelo sin precedentes. Sus acciones y comportamiento no conocen fronteras de ningún tipo y estamos agradecidos por lo que hizo. No hay gente de buena voluntad, sean cuales sean sus creencias u orígenes que puedan permanecer indiferentes ante los hechos y la suerte de Wallenberg. «El reconocimiento de la bondad» (hakarat hatov) es un pilar de la filosofía judía. Las personas son naturalmente inclinadas a reconocer el mal, pero es difícil llevarlos a reconocer la bondad. Además, no podemos olvidar a  las nuevas generaciones, que deben conocer su legado.

¿Cuándo piensa rendirse?

Nunca.


Traducción: FIRW