Junio 18, 2004

Roma recuerda al diplomático portugués que salvó a miles de personas del Holocausto

Fuente de prensa:

Eucaristía presidida por el cardenal Renato Martino

ROMA, viernes, 18 junio 2004 (ZENIT.org).- El cardenal Renato R. Martino presidió este jueves en Roma una eucaristía en memoria de un cónsul portugués que en la segunda guerra mundial salvó a miles de personas, entre ellas a diez mil judíos.

Durante la homilía, el presidente del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz evocó el testimonio cristiano de Aristides de Sousa Mendes, considerando que en aquellos años oscuros hombres como éste contribuyeron a salvar «el honor de la humanidad».

«Por esto queremos dar las gracias al Señor, que sabe suscitar el bien incluso en contextos marcados por el horror y por el demoníaco misterio de iniquidad que contamina continuamente las relaciones entre las personas y los pueblos», añadió el purpurado italiano.

La eucaristía se celebró en la Basílica de Santa María en Trastevere a propuesta de la Fundación Internacional Raoul Wallenberg,

Aristides de Sousa Mendes, siendo cónsul de Portugal en Burdeos, salvó a perseguidos por el régimen nazi entregándoles visados portugueses a pesar de que estaba estrictamente prohibido por su gobierno, que mantenía una política de neutralidad en el conflicto.

El 16 de junio de 1940, al ver a una multitud perseguida que pedía refugió en el consulado, desafío abiertamente las normas de su gobierno, entregando durante tres días sin parar visados. Salvó así incluso a miembros de la familia imperial austríaca, los Habsburgo. Tres días después Alemania bombardeaba Burdeos.

Al recibir estas noticias, António de Oliveira Salazar ordenó su detención. El dictador portugués recogió la gratitud de los refugiados, mantuvo las fronteras abiertas –por la ruta trazada por Sousa Mendes a través de España escaparon un millón de personas–, pero ordenó juzgarlo.

A las convicciones católicas del cónsul, el consejo disciplinario opuso las violaciones a las normas. Sousa Mendes fue destituido. Sus hijos se quedaron sin trabajo. La familia tuvo que comer con los refugiados en la Sociedad de Ayuda al Inmigrante Hebreo (HIAS). Aristides de Sousa Mendes murió en la pobreza y la enfermedad.

En la misa participó el rabino Mario E. Ablin, vicepresidente de la Fundación Raoul Wallenberg y del Comité Internacional Angelo Roncalli, quien pronunció ante la asamblea un saludo traído desde Jerusalén.

Ablin explicó que para celebrar los cincuenta años del diplomático portugués esta fundación ha promovido la celebración de servicios religiosos en 30 iglesias y en 28 sinagogas de 28 países, incluidos Portugal, Israel, Estados Unidos, España, Suiza, Bélgica, Brasil, Francia, Alemania, Timor Oriental, Argentina, Venezuela, y Sudáfrica.

La Fundación Internacional Raoul Wallenberg y el Comité Internacional Angelo Roncalli tienen como objetivo difundir el mensaje y recordar las acciones de los salvadores que arriesgaron sus vidas para salvar a personas perseguidas durante el Holocausto, como Raoul Wallenberg, y el nuncio apostólico Angelo Roncalli, que llegaría a ser Papa con el nombre de Juan XXIII.

Al concluir la eucaristía, la Fundación y el Comité Internacional Angelo Roncalli anunciaron la decisión de entregar el Premio «Sousa Mendes-50 aniversario» al cardenal Martino.

El premio se otorga a personalidades cuya convicción personal y actuación pública refleje los principios éticos, valores de solidaridad humana y conducta ejemplar que caracterizaron a hombres como Wallenberg, De Sousa Mendes, o Juan XXIII.

En la celebración, en la que participaron numerosos embajadores ante la Santa Sede (entre ellos los de Portugal e Israel), se rezó por la convivencia armoniosa entre personas y comunidades de credos, razas y etnias diferentes, rechazándose explícitamente el antisemitismo y la discriminación racial.