Enero 13, 2006

Reportero, escritor y corresponsal de la BBC que filmó la matanza que tuvo lugar durante el Domingo Sangriento en Londonderry

Fuente de prensa:

John Bierman – 26 de enero de 1929 – 4 de enero de 2006

JOHN BIERMAN fue el laureado reportero de la televisión de la BBC que cubrió la matanza del Domingo Sangriento en Londonderry, y el escritor cuyo famoso libro El Gentil Justo (Righteous Gentile) introdujo el mundo de habla inglesa al heroismo desplegado en tiempos de guerra por el desaparecido diplomático sueco Raoul Wallenberg, salvador de miles de vidas de judíos húngaros.

En el curso de una carrera colmada de actividades también fue el editor fundador del diario Nation de Kenya, corresponsal de la BBC en Teheran y Tel Aviv – donde por primera vez se encontró con judíos que habían sido salvados por Wallenberg – y editor extranjero de la revista de noticias Maclean’s con base en Toronto.

En el año 2004 Viking Penguin publicó su último libro, una biografía de Laszlo Almasy, quien fue el real ”Paciente Inglés”.

Bierman había sido sometido hacía poco a un transplante de riñón, un órgano que le donara su hijo más joven, Jonathan. Hasta el mismo final de su vida estuvo trabajando en una novela en una clínica cercana a la casa y el jardín que él amaba en las estribaciones de los cerros en cuyas laderas se encuentra Paphos, Chipre.

El 30 de enero de 1972 el de Bierman era uno de los dos equipos de la BBC que cubrían lo que había comenzado como una historia de rutina en Irlanda del Norte, esto es, una marcha por los derechos civiles desde Bogside, el distrito católico. Una cámara estaba ubicada detrás de las líneas de la policía y el ejército; la del equipo de Bierman fue enfocada a los que participaban de la demostración.

”El primer indicio de problemas serios fue una multitud de civiles furiosos que denunciaban que un joven había recibido un balazo en la pierna”, recordaba Bierman. ”Algunos querían llevarnos donde pudiéramos filmarlo. Otros querían lincharnos. Luego empezaron a funcionar las mangueras de la policía, lo que puso en fuga a los manifestantes – poniendo de este modo fuera de servicio, según nos enteramos más tarde, a todas las cámaras de televisión con excepción de la nuestra. Una anciana que vivía sola en las proximidades nos invitó a su casa para que tomáramos una taza de té. Mientras estábamos sentados en su modesta sala escuchamos el sonido de disparos de armas de fuego.”

El equipo de la BBC corrió hacia afuera y de inmediato comenzó a filmar.

”En una esquina un paracaidista había tomado una posición de tiro. Más allá, hacia nuestra izquierda pero sin que pudiéramos ver nada, escuchamos ‘¡Alto el fuego!’. Luego, muy agachado y agitando un pañuelo blanco ensangrentado se acercó un sacerdote con sotana. Detrás de él dos hombres llevaban un joven cuyo pecho estaba cubierto de sangre. El paracaidista se acercó a ellos – un movimiento espontáneo, como para ofrecer ayuda, o eso me pareció a mí. ”!Vete, bastardo!”, le gritó con rabia uno de ellos.”

Durante los siguientes minutos Bierman y su equipo, decididos a llegarse hasta las que pudieran de las 14 víctimas, se escurrieron por entre espacios abiertos, pero nuncia estuvieron seguros de dónde procedían los disparos y sintiéndose ”terriblemente vulnerables”. La hora tope para el boletín de las noticias principales de la noche se acercaba y, en esos tiempos anteriores al video, la edición y la redacción de textos podía hacerse sólo en el estudio de la BBC en Belfast, a más de una hora en automóvil.

”Logré garabatear mi informe pero la hora límite estaba tan cerca que improvisé los últimos minutos en vivo en el aire. Transmitimos durante 13 minutos – toda una vida en términos de noticias televisivas.”

Ese mismo año los jurados del Festival de Cannes le dieron al informe de Bierman sobre el ”Domingo Sangriento” el premio a la Mejor Cobertura Noticiosa para Televisión.

John David Bierman nació en la zona del East End de Londres en el seno de una familia judía procedente de Ucrania. Su padre, quien durante muchos años tuvo una tienda de antigüedades en el Soho, abandonó a su madre antes de que él naciera, y el joven John fue pasando de abuelos a tías y, de tanto en tanto, a su madre, quien vivía a un mundo de distancia, en el West End. Él calculó que asistió a 15 escuelas y recordaba que cuando a los 11 años fue evacuado a una finca rural para escapar de la guerra relámpago, en ningún momento sufrió de añoranzas por su hogar.

Con una altura superior al metro ochenta, ancho de hombros y buen mozote, hizo su servicio militar con los Comandos de la Marina Real poco después de la guerra, antes de convertirse en un reporter principiante para un periódico vespertino en Stoke-on-Trent.

En la creencia de que podría ganarse la vida como periodista, el joven reportero abandonó la aburrida Inglaterra de mediados de los años 50 -donde continuaba en vigencia el racionamiento de tiempos de guerra- para trabajar en diarios canadienses. Cuatro años más tarde, decidido a encontrar un trabajo en Fleet Street, volvió a Londres con su primera esposa canadiense, Alice Leftrook.

Pronto descubrió que lo que se buscaba no eran reporteros sino sub-editores, los periodistas correctores y manipuladores de los titulares que, entonces como ahora, eran la columna vertebral de la prensa popular.

Bierman, que siempre fue un notable escritor veloz que supo qué era lo aburrido, escribió su primer libro publicado, una novela, en cinco semanas. En un corto período había pasado del Mirror al Daily Express, por entonces el diario de mayor venta en Gran Bretaña.

Pero en el año 1960 dejó el Express atraído por el Aga Khan, quien quería que él editara un nuevo diario en idioma inglés, The Nation, que estaba a punto de lanzar en Nairobi.

Durante la declinación del dominio británico hasta el final, la política keniata se fue poniendo volátil. A diferencia del East African Standard, su principal rival, The Nation apoyó a las comunidades africanas y asiáticas de la colonia con un staff editorial mayormente elegido por Bierman.

Cuando un pequeño y furioso colono de la comunidad blanca se apareció en las oficinas del diario amenazando con sacudir a rebencazos al editor, fue obligado por la imponente curpulencia del antiguo Comando Bierman a salir haciendo saltos de rana hasta la puerta – en medio de las carcajadas del personal.

En el año 1967, luego de un breve período dedicado a editar uno de los diarios caribeños de Roy Thomson en Trinidad, se unió al Noticiero de la BBC Televisión – que debe haberse sentido encantado por haber conseguido a alguien cuya experiencia fuera equiparable a su pinta.

Bierman reportó desde Israel durante la Guerra de los Seis Días en 1967; desde la Biafra sitiada, y llegó hasta Paquistán Occidental para cubrir su guerra de 1967 contra la India, luego de un viaje azaroso a través de los desfiladeros de Khyber de Afganistán. Su película regresó por la misma vía, en las manos de la reportera de la televisión canadiense Hilary Brown, quien se convirtió en su segunda esposa.

En mayo de 1972, luego de su éxito en Londonderry y a fin de establecer un hogar con Brown, Bierman se convirtió en correspondal de la BBC en Teheran. Ésta resultó ser una misión a corto plazo. Al cabo de 18 meses un documental de Panorama sobre los aspectos más crueles del Trono del Pavo Real ofendió de tal modo al Shah que la BBC fue expulsada.

Bierman se trasladó a Estambul y en el verano de 1974 se encontró cubriendo la invasión turca a Chipre.

Durante una escapada nocturna desde Nicosia hasta las playas de desembarco alrededor de Kyrenia él y su equipo les hicieron gestos groseros a sus competidores principales, la ITN de Nicholson y su equipo, quienes estaban cambiando una goma pinchada junto al camino. Pero, en una historia que él contaba con frecuencia acerca de sí mismo, fue la suerte de Bierman la que se había desinflado.

La pinchadura del vehículo de Nicholson lo había colocado precisamente en la zona donde aterrizaría un pelotón de paracaidistas turcos, y la ITN obtuvo las mejores imágenes del conflicto. Mientras tanto, el equipo de la BBC no pudo transmitir su película sobre los desembarcos navales porque una barrera de las Naciones Unidas manejada por los finlandeses había sufrido pérdidas e insistía en que era demasiado peligroso avanzar porque los paracaidistas turcos habían cortado el camino a Nicosia.

Este ejemplo demoledor de cuánto mejor resultaría ser la obtención de noticias para televisión desde el advenimiento del videotape y el teléfono satelital no hizo menguar el amor de Bierman por Chipre.

En el año 1991 volvió a la isla para establecerse allí. Mientras su esposa Hilary recorría la región para la red americana ABC, Bierman escribió dos libros conjuntamente con su amigo Colin Smith, un antiguo corresponsal del Observer y autor de Singapur en Llamas (Singapore Burning). Uno de ellos, La Guerra de Alamein sin Odio (Alamein – War Without Hate), del año 2002, fue descripta por el historiador Sir John Keegan como ”un logro notable”.

Sin embargo, como periodista Bierman sabía demasiado bien que la mayor parte de las palabras que había escrito tenían una vida breve. En el año 2001 fue invitado a la inauguración por parte de la Reina de la estatua de Morris Singer Jackson a Wallenberg en Great Cumberland Place, Londres, para lo cual él había escrito su larga y conmovedora innscripción. Observando su prosa en bronce Bierman señaló que era paradójico que las palabras más permanentes que jamás escribiera no estuvieran encabezadas por su nombre.

A Bierman le sobreviven su segunda esposa, dos hijas y tres hijos.

John Bierman, periodista y autor, había nacido el 26 de enero de 1929 y falleció el 4 de enero de 2006, a la edad de 76 años.

Traducción: Josefina Prytyka