octubre 7, 2016

Tres salvadores del Holocausto griegos han sido reconocidos como “Justos entre las Naciones”

A raíz de la investigación y petición de la Fundación Internacional Raoul Wallenberg (FIRW),  Katina y Ioanis Perakis, de Pireo, y la señora Dimitra Dimopoulo, de Atenas, han sido reconocidos oficialmente como “Justos entre las Naciones”.

Durante los días oscuros del Holocausto, estos salvadores dieron cobijo a dos jóvenes hermanos judíos, Moise Battino y Esther Mallah.

El premio póstumo será entregado a los familiares de estos salvadores en la Embajada de Israel en Atenas, en una fecha a determinar.

En abril de 2015, Moise y Esther fueron entrevistados en la casa de la primera, en Miami, Florida, por el Dr. Mordecai Paldiel, principal asesor histórico de la FIRW y por Harry Zvi Kichel, un alto miembro voluntario de esta ONG. A continuación, algunos extractos de su historia.

Moise Battino y Esther Mallah nacieron ambos en Pireo. Moise en 1933 y Esther en 1929. Sus padres fueron Salomón y Rebecca Battino, ambos perecieron en Auschwitz.

Tuvieron tres hermanas, todas ellas fallecidas. Stamo Mevoraj (n. en 1925), Rita Modiano (n. en 1926) y Kelly Gavios (n. en 1928).

Aunque eran originalmente de Pireo, tanto Moise y Esther vivían en Atenas durante los años de la guerra. Bajo la ocupación alemana, todos los judíos fueron obligados a registrarse todos los viernes en la sinagoga principal. El padre, Salomón, se negó a hacerlo muchas veces. Sin embargo, en la víspera de Pesaj de 1944, persuadido por un amigo, fue a registrarse y recoger algunos matzás (pan ácimo) para las fiestas, junto con su tío, Isaac Medini. Por desgracia para ellos y todos los otros judíos que se presentaron, fueron detenidos y encarcelados en el campo Haidari para luego ser deportados a Auschwitz. Salomón fue asesinado en las cámaras de gas, apenas llegó al campo de exterminio.

Isaac fue seleccionado para el Sonderkommando y murió durante el levantamiento que tuvo lugar en octubre de 1944.

Esther y Moise se quedaron con su madre y dos de sus hermanas – Rita y Kelly. La mayor, Stamo, se había unido a las filas de la resistencia griega. Con el tiempo, la encarcelaron en Atenas, y luego fue deportada a Auschwitz, pero logró sobrevivir a la guerra.

Tras la detención de su padre, Esther dejó Atenas por Pireo, junto con su madre y dos de sus hermanos. En un primer momento, encontraron refugio en una casa deshabitada. A partir de ahí, Esther se trasladó a la casa de una familia cristiana, los Dimopoulos (madre Dimitra y sus tres hijas, Nina, Kelly y un tercero cuyo nombre Esther no recuerda). Esther se quedó allí desde alrededor de abril 1944 hasta cuando los alemanes abandonaron Grecia. Una vez allí, no asistió a la escuela y usó un nombre falso: Loula Avyerinou. Su falsa identificación fue conseguida por Salomón antes de su deportación.

Esther dice: “La familia Dimopoulo fue buena conmigo y me mantuve en contacto con ellos después de la guerra hasta que me fui a Israel, en 1949”.

La madre, Rebecca (originalmente de Turquía) se mantuvo en el Pireo con Rita y Moise. Esther los solía visitar en secreto de vez en cuando hasta que le informaron que habían sido arrestados por los alemanes, luego de ser denunciados de forma anónima. Fueron llevados a Auschwitz en agosto de 1944, en el último transporte. La madre pereció allí. Rita fue seleccionada para trabajar. A continuación, pasó algún tiempo en Dachau y logró sobrevivir a la Shoah.

Después de la liberación, Kelly regresó a su antigua casa en Atenas, que había sido ocupada por refugiados. La policía los desalojó y los Battino se mudaron de nuevo a su casa.

Moise nos dice que incluso antes de la detención de su padre, de vez en cuando salían de su casa de Atenas para permanecer en lugares ocultos. Cuando Salomón fue arrestado, algunas personas llegaron a la escuela de Moise y les dijeron a los alumnos que se dispersaran. Moise fue a su casa y luego se dirigió a Pireo, donde encontró refugio en varias viviendas desocupadas.

Cuando la madre y la hermana de Moise fueron detenidos en Pireo, alrededor de agosto de 1944, él se encontraba en las calles, vendiendo cigarrillos y dulces. Como de costumbre, volvió a su casa a las 9 pm, pero no había nadie. Un vecino griego le dijo que se fuera, ya que los alemanes podrían regresar y atraparlo. Moise recordó que la familia Perakis (Katina y Ioanis Dionisisios,y los niños Zouzou, María y Lazaros), vivían cerca y que eran amigos de sus padres antes de la guerra. Los Perakis protegieron a Moise. Bajo su nuevo nombre, Mimis Avyerinos (que su padre ya le había proporcionado anteriormente), pudo asistir a la escuela.

Moise se quedó con los Perakis hasta que los alemanes abandonaron Grecia.

Durante la investigación, la Fundación Internacional Raoul Wallenberg se puso en contacto con el Sr. Christos Latianotis, nieto del Perakis y con la hija de este último, Mara.

Eduardo Eurnekian, presidente de la FIRW, emitió un breve comunicado: “Ioanis y Katina Perakis, así como Dimitra Dimopolou eran gente sencilla y decente que se convirtieron en héroes al hacer la muy difícil elección de ayudar a los necesitados. Hasta hace poco, eran anónimos. Estamos muy orgullosos de haber sido capaces de descubrir su historia de coraje y solidaridad ciudadana. Estamos encantados de haber sido capaces de reconocer su humanidad y de haber ayudado a su reconocimiento bien merecido. Por encima de todo, estamos felices de inculcar sus hazañas en las jóvenes generaciones.”

 

Traducción: FIRW