Diciembre 26, 1997

Una de las últimas cartas del Cardenal Quarracino

Buenos Aires, 26 de diciembre de 1997

Sr. Baruch Tenembaum
New York

Mi querido Baruj:

Gracias por tus cálidos saludos con motivo de las fiestas. Los retribuyo para vos, Perla y tus seres queridos.

No olvido aquellas veladas en Jerusalem, en 1992, cuando cercados por la nieve te pregunté qué se puede hacer para cicatrizar las heridas de nuestros hermanos judíos. Pasaron ya seis años y recuerdo que me sugeriste ”crear hechos”: un MURAL RECORDATORIO que, gracias a tus amigos en Casa Argentina, se plasmó en el magnífico homenaje a las víctimas del Holocausto, de la Embajada de Israel y de la AMIA.

Pronto se cumplirá el Primer Aniversario desde el descubrimiento de este digno ”Monumento” ante el que he pedido se invite a judíos que así lo deseen a cubrirse la cabeza. Te agradezco los elogios al arquitecto Norberto Silva por su diseño y creatividad, comparto cuanto dices al respecto.

El lugar definitivo del mural estará ligado al descanso que aguardo dentro de la Catedral para continuar pregonando la fraternidad como lo he hecho toda mi vida.

No dudo que mi actual arzobispo coadjutor Mons. Jorge Bergoglio, llegado el momento de sucederme, recorrerá el mismo camino de reconciliación y fraternidad con nuestros hermanos mayores. Contando con la ayuda y colaboración del querido y fiel Roberto Toledo, insistiremos en avanzar por esta ruta, sin duda, querida y bendecida por Dios.

Nos encontraremos para celebrar el logro del Mural: ojalá haya muchos que emulen y superen nuestra iniciativa en todo el mundo!

Reitero mi gratitud por tu afecto y amistad: sabes que son sentimientos recíprocos. Y espero que pronto nos reúna la misa fraternal.

Hasta entonces, va el abrazo de tu amigo,

SHALOM!