Discurso del rabino David Algaze

Eminencia Angelo Cardenal Sodano,
Secretario de Estado del Vaticano Excelencia Arzobispo Renato Martino, Embajadores,
Sacerdotes,
Señoras y Señores:

Agradezco la oportunidad que se me brinda de saludar a todos Ustedes y en especial al Sr. Baruch Tenembaum, quien fue mi maestro de hebreo.

Este evento de transcendental importancia trata de elevar la figura de Juan XXIII. La historiadora Sari Reubeni afirma que ´en documentación que está en los Archivos del Vaticano consta que Monseñor Roncalli siendo Nuncio en Estambul envió a su colega Angelo Rotta en Budapest miles de ejemplares de certificados de Bautismo en blanco gracias los cuales se salvaron a niños judíos.´

El historiador Saúl Friedlander cita una carta de Haim Barlas, emisario de la Agencia Judía en Estambul, en la cual el 25 de marzo de 1944, según consta en la archivos de Jerusalem, se destaca la actividad del Arzobispo Roncalli y su incesante esfuerzo para ayudar a los judíos.

Guidon Hausner, fiscal en el juicio a Adolf Eichmann, se refiere a Juan XXIII como el hombre que fue un verdadero ejemplo de quien cumple el precepto ”Y amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

El historiador David Kranzler en varias oportunidades se refirió a Roncalli como ´el ejemplo de lo que un ser humano puede y debería hacer en su vida.´

La identifiación de Raoul Wallenberg y Roncalli durante aquellos años dramáticos nos permiten destacar la trascendencia de este acto y apoyar la decision de la Fundación Raoul Wallenberg, organizadora, de proclamar a Juan XXIII ”Justo entre las Naciones” (Jasidei Aumot Aolam).

Permítame Señor Cardenal que, en el espíritu de aquella memorable visita que Usted hiciera al Mural conmemorativo de las vítimas del Holocausto instalado dentro de la Catedral de Buenos Aires y del camino trazado por Angelo Roncalli, pedirle nos ayude a nutrir esta convocatoria mundial con las evidencias que el Vaticano puede ofrecernos; en este caso con mucho orgullo y para el bien de todos nosotros.