Discurso del Embajador Hans Ulrich Spohn

Señor Presidente de la Casa Argentina en Jerusalem, Presbítero Horacio Fidel Moreno,
Señor Vicepresidente de la Fundación Internacional Raoul Wallenberg, Dr. Natalio Wengrower,
Señor Cofundador de la Casa Argentina en Jerusalem y la Fundación Internacional Raoul Wallenberg, Señor Baruch Tenembaum,
Señor Embajador de Suecia, Señor Peter Landelius
Representantes de autoridades nacionales, eclesiásticas, de la comunidad judía y académicas
Representantes del Cuerpo Diplomático, Empresarios, Periodistas Señoras y Señores:

Con agradecimiento y emoción recibo en nombre de la Embajada de la República Federal de Alemania la escultura donada por la Fundación Internacional Raoul Wallenberg en homenaje a este gran hombre.

Ante ustedes no es necesario destacar la personalidad que ha sido el ciudadano sueco Raoul Wallenberg. Para mi es uno de los mayores testimonios de humanitarismo vivido.

Considero que el gesto de entrega de su escultura a la Embajada Alemana es un gesto de expresión de confianza hacia la política alemana y hacia su lema de que los crímenes del régimen nacionalsocialista no deben repetirse nunca más en ningún lugar.

En la Conferencia Internacional del Holocausto, llevada a cabo en Estocolmo en enero del presente año, a la cual asistieron, entre otros, el Canciller Federal Gerhard Schröder y el Presidente de la Nación Argentina, Dr. Fernando de la Rúa, ambos destacaron la importancia de mantener viva la memoria de estos horrores, sobre todo en la educación y en la formación de los jóvenes.

Alemania y los alemanes asumen su pasado y los crímenes de los cuales los alemanes y nosotros debemos hacernos cargo.

Esto ha quedado demostrado en Alemania con el amplio debate social que precedió a la reciente colocación de la piedra fundamental en Berlín para la construcción del gran monumento en recuerdo de los judíos europeos masacrados.

En este contexto también merece ser mencionada la Fundación „Recuerdo, Responsabilidad y Futuro”, recientemente creada en Alemania. Su función será indemnizar a las personas sometidas a trabajos forzados y de esclavitud bajo el dominio alemán durante la última Guerra Mundial. De esta forma se resuelve la última omisión del sistema alemán de indemnizaciones por daños personales sufridos durante el dominio del nacionalsocialismo. Pero también promoverá proyectos de recordación y de reconciliación.

Los medios de comunicación internacionales informan nuevamente sobre disturbios xenófobos en Alemania. El Gobierno Federal y la amplia mayoría de la población alemana toman muy en serio y condenan estos hechos. Políticos, personalidades dirigentes de la actividad económica, periodistas, artistas y numerosos simples ciudadanos han manifestado unívocamente su rechazo al extremismo de derecha y a la xenofobia. Se ha colmado la medida. Tanto el Gobierno como la sociedad en Alemania están reaccionando. El Gobierno Federal ha puesto a disposición considerables recursos presupuestarios destinados a contrarrestar la difusión de ideología de extrema derecha. La Justicia alemana ha dictado sentencias drásticas. El Ministro Federal del Interior ha impuesto prohibición a la primera organización neonazi.

La evocación de personas como Raoul Wallenberg nos alienta hoy en día a tener valor cívico y a actuar decididamente contra cualquier forma de extremismo e intolerancia. El recuerdo de los horrores del pasado tiene su razón de ser en la obligación de evitar que nunca más sucedan en ningún lugar y de salvaguardar los derechos humanos. La memoria también debe configurar el futuro.

La Casa Argentina en Jerusalem y la Fundación Internacional Raoul Wallenberg, a la que patrocina, se han impuesto cumplir este precepto. Constituye un elemento central la cooperación interconfesional, cuyo objetivo es la reconciliación, y a la que además de otros iniciadores de la Casa Argentina en Jersusalén, también expresaron su adhesión personalidades como Jorge Luis Borges y Raúl Soldi, en particular, el difunto Cardenal Antonio Quarracino y Baruch Tenenbaum. Las actividades y los éxitos de la Casa Argentina en Jerusalem y de la Fundación Internacional Raoul Wallenberg abren nuevos caminos y gozan de reconocimiento internacional. Para citar solamente algunas de las iniciativas de la Casa Argentina en Jerusalem y la Fundación Raoul Wallenberg:

  • La construcción en la Catedral Metropolitana de un Mural en homenaje a las Víctimas del Holocausto y a los Asesinados en los Atentados a la Embajada de Israel y a la Asociación Mutual Israelita en Buenos Aires.
  • La construcción del Monumento en homenaje a Raoul Wallenberg en Buenos Aires.
  • La creación de la presente escultura y el proyecto de un Monumento a los Justos Gentiles, que aún a riesgo de sus propias vidas salvaron de la muerte a personas judías.

Numerosas personalidades del ámbito nacional e internacional apoyan sus objetivos y su labor. Muchas de ellas se encuentran hoy aquí y quisiera agradecer a ustedes por su presencia.

Quisiera destacar especialmente la presencia del Senador Adolfo Gass, quien en su quehacer político siempre ha defendido la conciliación y la tolerancia y ha rechazado cualquier clase de persecución contra personas de convicciones diferentes.

Este acto tiene, asimismo, un significado particular, ya que se está llevando a cabo en la noche previa al inicio del Año Nuevo Judío, el ROSH HASHANÁ. Por tal motivo, quisiera invitar a todos a levantar su copa y a desear L´SHANÁ TOVÁ.

Muchísimas gracias.