Marzo 17, 2002

¿Qué ocupa los primeros cinco lugares en su escala de valores? ¿Por qué?

Fuente de prensa:

Valores para inculcarles

Hay cosas que se pueden elegir y otras que no. Pablito puede elegir qué color de cartuchera comprar. Pero no puede elegir otras, como ciertos valores básicos que serán enriquecidos con otros valores más complejos a través del tiempo.

  1. Cortesía. El chico no sabe del bien y del mal. Pero, rápidamente aprende que existen prohibiciones: ”No digas malas palabras”, ”No empujes a tus compañeros…”La cortesía no es el valor más importante, pero es la condición de cualquier otro valor. Es el valor que primero podemos aprender, pero con el tiempo este valor ”mínimo”nos permite aprender otros valores más importantes.
  2. Respeto hacia los otros. Como decía Kant, tratar a los otros como fines en sí mismos, nunca como simples medios que pueden ser usados en nuestro beneficio.
  3. Compasión. Poder comprender y hasta participar en el sufrimiento de los otros, animales humanos y no humanos.
  4. Generosidad. Hacer el bien a los otros aun cuando cedamos parte de nuestros intereses. Tal vez no es tan importante como la justicia. Pero la justicia es más reflexiva y universal. En cambio, la generosidad es más espontánea, más irreflexiva. Por eso es previa al valor de la justicia y la más apropiada para inculcarles a los chicos.
  5. Gratitud. Es la contracara de la generosidad. No se trata de dar, sino de agradecer lo que nos han dado. Implica reconocimiento del otro, amor hacia el otro y retorno de lo que el otro nos da.
  6. Altruismo. Reconocer que a veces el interés de los otros es más importante que nuestro interés personal. Se opone al egoísmo.
  7. Tolerancia. Reconocer y aceptar las diferencias y a los diferentes. Estro es, evitar toda forma de discriminación. Sin embargo, es paradójica porque, a diferencia de otros valores, tiene límites: no se puede tolerar cualquier cosa. Por ejemplo, no se puede tolerar la tortura.

Creo que todos los valores se reducen a la clásica regla de oro: no hagas a los demás lo que no querés que te hagan a vos. Que con el tiempo, los chicos puedan llegar a complementar con otra regla no menos importante: antes de juzgar a otros, camina 50 kilómetros con sus zapatos.

* La autora es doctora en Filosofía y magíster de Bioética. Es docente del Departamento de Filosofía (UBA) e imparte cursos de Bioética en la Universidad Favaloro.