Septiembre 19, 2011

Un constante devenir dentro del calendario hebreo

El concepto de “shinui” cuyo significado es cambio, aparece en casi todas las festividades judías.
¿Será el cambio parte de nuestra cultura?
El año comienza en el mes de Tishré y el término “shaná” (año) deriva del verbo hebreo leshanót (modificar).

De esta misma raíz obtenemos la palabra “shoné” (diferente) y “meshuné” (raro).

El año se divide en doce jodashím (doce meses). El vocablo “jódesh” (mes) proviene de “jadásh” (nuevo), la luna se renueva cada mes.
Purim es una festividad en donde acontece un enorme cambio, se logra trocar la decisión de muerte dictaminada sobre el pueblo judío dentro del imperio persa.

En Pesaj pasamos de un estado de esclavitud a un estado de libertad, nuevamente un cambio. Además la noche del seder el hijo más pequeño pregunta a su padre: Ma nishta halaila hazé?(misma raíz de shaná, de leshanót) ¿En qué cambia esta noche de las demás?

Lo mismo ocurre en Iom Haatzmaut (Diá de la independencia), donde se pasa de ser Eretz Israel (la tierra de Israel) a ser Medinat Israel (el estado de Israel), (un cambio) un estado organizado por leyes, dentro del palabra mediná encontramos la palabra “din”(ley).

En Shavuot cambió la condición de las 600.000 judíos que salieron de Egipto. Pasaron de ser Bnei Israel (los hijos de Israel) a ser Am Israel (el pueblo de Israel). El término am: pueblo proviene de im: con, se es pueblo al estar uno con el otro.

Llegamos a Succót, la fiesta de las cabañas, donde debemos permanecer durante siete días en las cabañas adornadas con “sjáj” (ramas), de ahí el nombre de la festividad “Succót”. El permanecer dentro de la Succá (cabaña) durante siete días indica un cambio en la rutina diaria.

Januccá, la fiesta de las luminarias, los ocho días se pudieron iluminar con el mismo aceite. Esto también fue una novedad, un cambio, nunca antes había ocurrido.

Movimiento, cambio, un constante devenir dentro del calendario hebreo.
El cambio está asociado a la vida, el que se renueva vive. Cada vez que nos renovamos agregamos interés, color, motivo, incentivo, curiosidad, melodía, aspiración, esmero, deseo.

“Hay que renovarse cada día para perfeccionarse” decía el Baal Shem Tov (El Rabbí de la Buena Fama).

La cultura judía es proclive al cambio, lo promueve pues apuesta siempre a la vida “uvajárta bajaim….” (y elegirás la vida), Deuteronomio 30/19.

La armónica conjunción del simbolismo de lo mencionado anteriormente debería dar como resultado una sociedad cuya cultura aspire a ser justa, unida, y acepte respetuosamente las diferencias de sus integrantes, ingredientes necesarios para un cambio en paz.

Shaná tová… ugmar tov!!!!

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