julio 1, 2016

Eduardo Eurnekian, presidente de la Fundación Raoul Wallenberg, habla sobre las ”Casas de Vida”

Fuente de prensa:

JAI – Señor Eurnekian, la Fundación Raoul Wallenberg promueve el programa “Casas de Vida”, una iniciativa que rinde tributo a monasterios, hospitales, escuelas, y hogares particulares en Europa, en los que se han salvado vidas durante el Holocausto. ¿Por qué esta iniciativa?

– En el mundo convulsionado que nos toca vivir es oportuno sacar a la luz multitudes de historias desconocidas sobre acciones de solidaridad y coraje cívico protagonizadas por ciudadanos comunes que extendieron una mano al prójimo necesitado.

No se trató de gestos sencillos sino de verdaderas gestas elaboradas de salvataje que en algunos casos pusieron en riesgo las vidas de quienes las acometieron. Estas historias abundan, tanto como el silencio que las rodeó durante más de setenta años.

Ante este cuadro de desconocimiento, nació la voluntad de descubrir y ennoblecer sitios y personas que protagonizaron ese tipo de ayudas durante la Segunda Guerra Mundial.

La iniciativa fue lanzada a nivel planetario por la Fundación Raoul Wallenberg y ha logrado, en pocos meses, el apoyo de numerosas instituciones en muchos países.

– ¿Cuál es la misión concreta de “Casas de Vida”?

– El objetivo del proyecto Casas de Vida es identificar, marcar y rendir tributo a quienes llevaron a un atolladero sus vidas, así como las de amigos y familiares, con el propósito de ayudar al necesitado.

Se trata de locaciones públicas y privadas -conventos, monasterios, iglesias, granjas, escuelas, viviendas particulares- en las que personas perseguidas por el nazifascismo encontraron protección, alimento y medicinas.

Cabe destacar que nada de esto, dado el volumen de Casas de Vida que hemos detectado hasta el momento – más de 500 en toda Europa-, creemos que pudo haber pasado desapercibido para las autoridades del Vaticano en los tiempos de la guerra, sino más bien, es lógico pensarlo, todo lo contrario.

Además, debo destacar aquí un nuevo descubrimiento de la Fundación Raoul Wallenberg relacionado con la acción solidaria del clero polaco durante el Holocausto.

Es sabido que en Polonia estaba penado con la muerte ayudar a judíos. Muy a pesar de esa amenaza hemos dado, en principio, con los nombres de más de mil (1000) curas polacos que fueron solidarios con perseguidos por el nazismo y sus aliados locales, mayoritariamente judíos.

Muchos de estos religiosos fueron ejecutados pero el común denominador de esta lista es lo poco que se sabe sobre un tema que nos encargaremos de difundir a nivel global.

– ¿Podría ofrecer algunos ejemplos de Casas de Vida ya declaradas?

Una de las más conmovedoras y firmes fue la de la Universidad Católica LUMSA, de Roma, que puso sus equipos científicos a disposición de esta tarea.

La Fundación Raoul Wallenberg también instaló placas y celebró ceremonias en la curia general de la Hermandad Capuchina (Roma), en la sede de las Hermanas Franciscanas (Florencia), en la Casa de Santa Brígida (Roma) y en el Hospital de los Hermanos de San Juan de Dios, en la Isla Tiberina de Roma. Sobre esta última ceremonia quisiera elaborar acerca de sus pormenores, dado lo excepcional del caso.

Cuando las SS entraron en el hospital, médicos y religiosos explicaron a los alemanes que detrás de las puertas de dos salas especiales se encontraban enfermos que padecían una terrible enfermedad llamada “K”. Los médicos informaron a los SS que algunos pacientes estaban en estado terminal y que la enfermedad era desconocida y muy contagiosa. Los oficiales no se atrevieron a abrir las puertas.

El nombre era terrible, pero la “enfermedad K” no era un virus letal. Era la genial invención del profesor Giovanni Borromeo y de los religiosos del Hospital de los Hermanos de San Juan de Dios, para salvar la vida de decenas de judíos perseguidos por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

De haber entrado, los SS se hubieran encontrado con familias judías. En una sala se encontraban los hombres, en la otra, las mujeres y los niños.

Para recordar esta gesta de creatividad y valentía, la Fundación Raoul Wallenberg, creada por mi amigo Baruj Tenembaum, fijó, el 21 de junio, una placa “Casa de vida” en uno de los más antiguos y reconocidos en la Ciudad Eterna.

En el patio del centro sanitario colocamos la placa conmemorativa en presencia de los máximos representantes de la comunidad judía de Roma, en particular de su presidenta, Ruth Dureghello, del vicepresidente del hospital, el hermano Giampiero Luzzatto, del presidente de la Fundación Museo de la Shoá de Roma, Mario Venezia, y de directivos del hospital religioso.

– ¿Cómo continúa el programa?

– Las actividades continúan sin pausa con próximas ceremonias en iglesias y conventos católicos y protestantes de Bélgica, Hungría, Italia, Holanda, Francia y Polonia, y en un hospital en Dinamarca.

Con fechas ya pactadas tenemos a la vista tres ceremonias de alto impacto. Ellas son: En Roma, la Universidad Católica de América, el 21 de septiembre; En Paris, el Oratorio del Louvre, el 27 de septiembre, Y en Copenhagen, el Hospital Bispebjerg, el 1° de noviembre.

Luego, continúa una serie de ceremonias en toda Europa con confirmaciones ya informadas y con fechas a definir en breve. En Belgica, en el Chateau de Banneux y en Liege, el Batiment AAA-Mistral. En Francia, en Aubazine, la Abbaye Saint-Etienne Convent in Aubazine, y en Niza el Couvant des Clarisses. En Holanda, en Haarlem, la Casa Corrie Ten Boom house. En Budapest, el Hogar Provincial de los Jesuitas, el Servicio Social General y la Sociedad de la Virgen María. En Roma y en Florencia, se declararán cinco instituciones católicas. Y en Polonia serán marcadas la Iglesia de Todos los Santos y la Sociedad de las Hermanas Ursulinas del Agonizante Corazón de Jesús.

En poco tiempo, aparecieron datos sobre el heroísmo de mucha gente que se atrevió a enfrentar al nazismo mediante el ocultamiento de víctimas inminentes, especialmente niños. Y no hablo sólo de la segunda guerra mundial, sino también del Genocidio armenio de 1915.

– ¿Qué conexión hace la Fundación Raoul Wallenberg entre lo sucedido en el pasado con las Casas de Vida y la actualidad?

– La xenofobia está a la orden del día en todo el mundo, el odio a las minorías, a lo diferente, fíjese usted lo que ha sucedido el 12 de junio en Orlando, Estados Unidos; o lo que ocurre a diario en otras regiones del mundo que reciben menos cobertura de los grandes medios de comunicación.

Pese a miles de testimonios inapelables sobre el Holocausto y el Genocidio de 1915, aún existen gobiernos y entidades que niegan los hechos. Lamentablemente, estas negaciones no generan masivo repudio, ni siquiera de las organizaciones que dicen defender los derechos humanos.

Las Casas de Vida, que ahora son honradas debidamente, cumplen la misión de accionar una alarma de resistencia contra la agresiones a la verdad en todos los rincones del este castigado planeta.