<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>The International Raoul Wallenberg Foundation &#187; Documenting Wallenberg: Un Archivo de Testimonios</title>
	<atom:link href="http://www.raoulwallenberg.net/category/wallenberg-44/testimon/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.raoulwallenberg.net</link>
	<description>Just another WordPress weblog</description>
	<lastBuildDate>Thu, 13 Jun 2013 14:46:59 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.9.2</generator>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<item>
		<title>Otto R. Romberg</title>
		<link>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/entrevista/otto-r-romberg/</link>
		<comments>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/entrevista/otto-r-romberg/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 19 Jul 2007 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.raoulwallenberg.net/?p=4556</guid>
		<description><![CDATA[P: ¿Cuál es su nombre?
R: Mi nombre es Otto Robus, nací el 16-12-1932, en Budapest; cambié mi nombre, o mejor dicho, elegí un seudónimo ya que trabajo como periodista y, cuando lo deletreaba, resultaba dificultoso entender mi nombre para los demás. Por lo tanto, elegí el nombre Romberg que es mucho más fácil de entender. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>P: ¿Cuál es su nombre?</strong><br />
R: Mi nombre es Otto Robus, nací el 16-12-1932, en Budapest; cambié mi nombre, o mejor dicho, elegí un seudónimo ya que trabajo como periodista y, cuando lo deletreaba, resultaba dificultoso entender mi nombre para los demás. Por lo tanto, elegí el nombre Romberg que es mucho más fácil de entender. ”Rom” como la ciudad eterna y ”Berg”, que es entendible para todos.</p>
<p><strong>P: ¿Y dónde creció?</strong><br />
R: Crecí en Budapest.</p>
<p><strong>P: ¿Con quién vivía? ¿Padres? ¿Hermanos?</strong><br />
R: Era único hijo. Vivía con mis padres.</p>
<p><strong>P: ¿Usted creció dentro de una comunidad judía?</strong><br />
R: No, nosotros no éramos religiosos. Yo fui a una escuela primaria laica, después de eso, fui a una escuela secundaria. Yo fui a la secundaria -suena extraño por los primeros Jesuiten (Jesuitas) -, y hasta 1944 estuve en una escuela de pupilos.</p>
<p><strong>P: ¿Eso quiere decir que, dentro de su familia, usted no tuvo una crianza religiosa?</strong><br />
R: ¡No, para nada!</p>
<p><strong>P: ¿Cuándo fue la primera vez que notó signos de antisemitismo?</strong><br />
R: Fue en la escuela. Esa fue la primera vez, cuando comenzaron a molestarnos. Mi padre me enseñó que debía decirles tres veces que el mismo Jesucristo era judío. Y que si eso no los detenía, entonces debía comenzar a golpearlos.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo fue la primera vez que escuchó acerca de lo que le estaba ocurriendo al pueblo judío?</strong><br />
R: Fue en marzo de 1944, luego de la invasión alemana. Yo estaba en la escuela de pupilos en Estergon. Mi padre me recogió de la escuela de pupilos y, en el camino de regreso, me contó lo que podría ocurrir con nosotros y con la comunidad judía en Hungría.</p>
<p><strong>P: ¿Qué pensó, sintió y cómo reaccionó?</strong><br />
R: Me afectó muchísimo. Yo tenía 12 años. Siempre supe que a nosotros, el pueblo judío, no nos querían y que fuimos marginados por cientos de años a través del antisemitismo, el racismo. De todas formas, esto me causó un profundo dolor.</p>
<p><strong>P: ¿Qué cambios experimentó?</strong><br />
R: En principio, no muchos, ya que mi padre, durante la Primera Guerra Mundial, se desempeñó como soldado de alto rango y, las leyes -las leyes judías- no regirían sobre nosotros hasta el 1º de julio de 1944. Entonces llegaron los cambios el 1º de julio de 1944, Eichmann ya no toleraría las excepciones para aquellos grupos de judíos que habían peleado con valor y heroísmo por su patria.</p>
<p><strong>P: ¿Qué ocurrió con su familia durante la guerra?</strong><br />
R: Nosotros, mi madre y yo, tuvimos que ir a una casa para judíos. Mi padre tuvo que integrar la fuerza de trabajo. Debo agregar que mi padre, en 1941, fue convocado para trabajar como oficial de reserva para recuperar las áreas húngaras que habían sido separadas a partir del Tratado de Paz de Trianon. Se desempeñó como soldado durante la invasión de los nazis y el 1º de julio un oficial primero se acercó a él, le arrancó su insignia de rango y le dijo: ”maldito judío, tú debes ir al campo de concentración”. Ése fue el reconocimiento a su patriotismo húngaro.</p>
<p><strong>P: Sólo para estar seguros, ¿qué fue exactamente lo que ocurrió entonces con su padre?</strong><br />
R: Nosotros no sabemos. Ya que él tuvo que ir a cierto lugar para registrarse para trabajar. Mi madre y yo permanecimos en la casa para judíos.</p>
<p><strong>P: ¿Puede explicar qué es una casa para judíos exactamente?</strong><br />
R: Una casa para judíos es una casa donde había muchos judíos todos juntos. De a poco, también inquilinos no judíos fueron mudados a aquellos departamentos, luego de que los judíos se fueron. En estas casas debías usar la estrella judía y cada departamento se compartía entre tres o cuatro familias. Todo esto ocurrió muy de repente, por eso muchos judíos vivían el área de los guetos que se estableció luego alrededor de las casas para judíos.</p>
<p><strong>P: ¿Nunca más volvió a saber de su padre?</strong><br />
R: Nunca más. Nosotros lo vimos en julio o agosto, que fue cuando supimos acerca de Wallenberg, que él podría ayudarnos y que tenía Schutzpasse (pasaportes de protección) y entonces fuimos a Buda. No recuerdo el nombre de la calle, creo que era Pickelstreet, si la memoria no me falla, pero no estoy seguro. Allí esperamos en una fila por días, para luego obtener aquellos Schutzpasse, mi madre y yo, y una vez con los Schutzpasse, nos mudamos a una Schutzhaus (casa protegida). También eso fue muy duro, ya que en un departamento de 100 metros cuadrados, con tres habitaciones, había 50 personas o más, y el baño o el tocador era un horror. Sin embargo, desafortunadamente, esto tampoco duró por mucho tiempo porque el 15 de octubre el Pfeilkreuzler asumió el poder y se dejó de aceptar los Schutzpasse; querían deportarnos y obligarnos a irnos al Ziegelfabrik, que está a aproximadamente entre 20 y 25 kilómetros de Budapest, Pilisvörösvár o como se llame ahora. Allí nos separaron por edades y nos metieron en vagones. Justo un segundo antes de que el tren partiera, Wallenberg apareció y gritó, dentro de cada vagón, que quien tuviera Schutzpasse podía inmediatamente bajarse del tren. Luego otra vez subió al vagón, cuando ya mi madre había bajado, y gritó otra vez que sólo muestren cualquier cosa, porque estos gendarmes eran todos analfabetos, él hablaba alemán, y ellos no podían leer. Dijo que solamente muestren cualquier tipo de documento o papel, no importaba qué, ¡que sólo bajen! Y luego de este Ziegelfabrik y este transporte nos llevaron de regreso a Budapest y luego todos, otra vez al gueto. Pero esto fue en octubre, luego del 15 de octubre, cerca de fines de octubre. Y en esta caminata de regreso al gueto, de repente mi padre apareció. No sabemos de dónde, ni cómo supo que nosotros marchábamos de regreso al gueto. Entonces, cuando llegamos al gueto, Klausál tér lo llamaban, encontramos grandes cajas y fuimos obligados a deshacernos de todo lo que poseíamos: relojes, anillos, ¡todas nuestras pertenencias! Luego fuimos a una casa diferente, y allí otra vez nos preguntaron nuestras edades. Y mi padre tenía 46 años, y dijeron que si él hubiera tenido 48 le hubieran permitido quedarse con nosotros. Pero mi padre era muy preussisch (prusiano) en ese sentido, y temía por los perjuicios que provocaría- incluso a nosotros- si les mentía acerca de su edad. Él dijo que tenía la edad para partir, y ellos lo deportaron otra vez o lo mandaron a algún lugar, no permaneció en el gueto y a nosotros nos dividieron en casa diferentes otra vez.</p>
<p><strong>P: ¿Fue ésa la última vez que supo de su padre?</strong><br />
R: No, mi padre nos envió una postal el 6 de diciembre, la cual probablemente haya sido arrojada desde un tren ya que, cuando la recibimos, estaba en muy malas condiciones. En la postal nos contaba que los forzaban a marchar lentamente hacia el oeste. Y ése fue el último mensaje que recibimos de él. La tarjeta es del 6 de diciembre, nosotros la recibimos aproximadamente a fines de diciembre.</p>
<p><strong>P: Y fue ésa la primera vez que usted supo acerca de Raoul Wallenberg, cuando él estaba gritando en los vagones?</strong><br />
R: No, no, él no dio los Schutzpasse. No estoy cien por ciento seguro de que él estuviera allí, pero de acuerdo a las fotografías que veo ahora, probablemente él fue una de las personas que nos dieron los Schutzpasse, pero yo tenía 12 años, no puedo asegurar que ése era Wallenberg, pero, según lo que recuerdo, creo que sí.</p>
<p><strong>P: ¿Puede contarnos en detalle de quién recibieron los Schutzpasse ? ¿En dónde se obtenían, y si ustedes debieron hacer fila allí, en algún lugar, o?</strong><br />
R: Debíamos esperar y luego nos hacían pasar a una oficina.</p>
<p><strong>P: ¿Dónde exactamente?</strong><br />
R: Sí, eso fue en Buda.</p>
<p><strong>P: ¿En una oficina en donde ustedes sabían que allí serían ayudados? </strong><br />
R: Era una oficina, una oficina muy grande, en donde había mucha gente, todos muy ocupados. Y había una mujer que le preguntaba a mi madre su nombre y el mío y otros datos personales, como lugar de nacimiento, fecha de nacimiento, etc. Allí, recibimos el Schutzpass. Luego, al final cuando recibimos el Schutzpass, había dos o tres caballeros que nos dieron la mano y nos desearon buena suerte. Así fue como ocurrió.</p>
<p><strong>P: ¿Y eso fue probablemente unos meses antes de que usted terminara en este transporte?</strong><br />
R: Eso fue durante el mes de agosto, hacia fines de agosto o a principios de septiembre. No puedo determinarlo con exactitud.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo se enteraron de que allí podían obtener el Schutzpass? ¿Se enteraron por otra gente? </strong><br />
R: No, corría la voz muy rápidamente. Que no sólo los suecos, sino que también los suizos y los españoles estaban otorgando los Schutzpässe. Incluso el Vaticano otorgaba los Schutzpässe, pero sólo si uno aceptaba ser bautizado, lo que significa que cualquiera podía obtener Schutzpässe de la Iglesia Católica, si estaba dispuesto a ser bautizado. Pero nosotros no consideramos esa opción. Luego, supimos que sólo el Schutzpass que los españoles aseguraban estar protegidos, ya que había relaciones diplomáticas entre la Alemania de Hitler y la España del dictador Franco. En cambio, no existía ese tipo de relación con Suecia. Aún cuando, según lo que sabemos hoy, Wallenberg hizo algunos buenos tratos con los Nazis.</p>
<p><strong>P: ¿Y, tenía usted alrededor de 12 años cuando conoció a Raoul Wallenberg?</strong><br />
R: Yo tenía exactamente 12 años. Cumplí 12 años en diciembre de 1944.</p>
<p><strong>P: ¿Y su madre?</strong><br />
R: Mi madre nació en el 1900, por lo tanto ella tenía 44 años.</p>
<p><strong>P: ¿Puede estimar cuántos años tenía Raoul Wallenberg cuando usted lo vio por primera vez?</strong><br />
R: No lo sé. Estimo aproximadamente, 30 años. ¿Cómo puede estimarlo un niño de 12 años?</p>
<p><strong>P: ¿Cómo era su apariencia? ¿Qué impresión le causó a usted?</strong><br />
R: Era un hombre amable. Una persona de mente abierta, muy amigable, confiable; no sé de qué otra forma describirlo.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe qué son los Schutzhäuser? Esas no son las casas de las que usted habló, ¿verdad? ¿O son lo mismo?</strong><br />
A: No, eso es lo mismo. Había un cartel arriba de la casa que indicaba que esa casa estaba bajo la protección de la corona sueca. Creo que era así, aunque no estoy seguro.</p>
<p><strong>P: Pero usted dijo que estuvo con su madre en una casa para judíos, ¿es eso lo mismo que una Schutzhaus?</strong><br />
R: No, no…</p>
<p><strong>P: No, ¿Puede, una vez más, contarnos claramente en qué se diferenciaban?</strong><br />
R: La Schutzhaus, la Schutzhaus…De las casas para judíos la gente era forzada a ir hacia el Donau (Danubio) o a otro lugar, se la mataba, o se la deportaba de la estación de tren o también del Ziegelfabrik, y la echaban. En cambio, en la Schutzhaus hasta el 15 de octubre, octubre o noviembre, nadie podía entrar; ya que el gobierno de Horty aceptó la protección de la corona sueca. Pero cuando el Pfeilkruzler Szálasi asumió el poder, la protección perdió su validez. El Pfeilkruzler no aceptaba la protección.</p>
<p><strong>P: Y, ¿los enviaron también a una Schutzhaus?</strong><br />
R: Nos enviaron a nosotros, mi madre y yo, a una Schutzhaus.</p>
<p><strong>P: Y, ¿luego Raoul Wallenberg los rescató?</strong><br />
R: No, no, eso es incorrecto. Primero, desde la casa para judíos nos permitieron mudarnos a una Schutzhaus. Entonces, después de la proclamación del gobierno del Pfeilkruzler, el cual ya no aceptaría la protección, vinieron a buscarnos para deportarnos también. Y Wallenberg supo de esto y acerca de que en Ziegelfarbik la gente de los Schutzhaüser, y la de los guetos y la de otro lugar eran todas forzadas. En este sentido, eso no era un gueto, sólo la casa para judíos, sí. Entonces, después de la ocupación del Pfeilkruzler, se establecieron los guetos. Y cuando Wallenberg se enteró que también la gente de los Schutzhaüser era forzada a partir, él vino a este tipo de campo de detención y salvó a la gente que tenía un Schutzpass, al menos de ser transportados.</p>
<p><strong>P: Usted y su madre fueron salvados y reunidos…</strong><br />
R: Como así también muchos, muchos otros.</p>
<p><strong>P: Él salvó y reunió a su madre y a usted y, en el camino de regreso de allí, usted felizmente encontró a su padre otra vez…</strong><br />
R: Así fue como sucedió.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe usted cómo fue que Raoul Wallenberg organizó la provisión de alimentos, vestimenta y otras necesidades para aquellos que él rescataba?</strong><br />
R: No, de eso no tengo idea.</p>
<p><strong>P: ¿Usted recuerda ahora algo acerca de los documentos, es decir, pólizas de seguros y licencias de conducir, que Raoul Wallenberg entregaba a las personas que recataba?</strong><br />
R: No, sólo sé que recibimos de él un Schutzpass. Sólo un Schutzpass.</p>
<p><strong>P: Y el Schutzpass, ¿era uno para usted y uno para su madre, uno cada uno? ¿Y se emitían cada uno individualmente…?</strong><br />
R: Sí, así era.</p>
<p><strong>P: ¿Usted sabe cómo podían los judíos usar esos documentos una vez que habían sido rescatados del transporte para ganados y regresados a Budapest?</strong><br />
R: Nadie preguntaba eso. Es decir, otras personas o nosotros no nos animábamos, tal vez algunos sí, a ir a la gendarmería o al Pfeilkreuzler y decirles: ”ustedes no tienen derecho a deportarme porque yo soy un ciudadano sueco”. Si alguien se animaba a decir eso, podría ser asesinado en ese mismo momento. No era un juego. Ante quien tratara de escapar de la autoridad, los gánsteres, no había titubeos…</p>
<p><strong>P: Y usted dijo que en el Ziegelfabrik, ¿sabe usted cómo Raoul Wallenberg se enteró de que forzaban a la gente a irse de los Schutzhäuser hacia el…? </strong><br />
R: No lo sé, probablemente alguien en la Schutzhaus tendría un número de teléfono para contactarlo. Allí, él tenía confidentes y ellos seguramente le informaron. Cada casa tenía un líder que le informaba a él acerca de las condiciones de la casa. Además, nos proveían de comida y de servicio médico, y probablemente alguien de ese círculo llamó a Wallenberg para decirle que a partir de la proclamación los Schutzpasse perdían su validez.</p>
<p><strong>P: ¿Eso significa que él tuvo que actuar en muy pocas horas?</strong><br />
R: Sí, así lo hizo. Usted sabe que la marcha duró un día entero, eso fue aproximadamente a 20 kilómetros de Budapest, y dormimos allí dos o tres días en el piso, sin nada de comida. Y él apareció cuando el tren estaba listo para partir, y nos rescató.</p>
<p><strong>P: En el último minuto, podría decirse.</strong><br />
R: Sí, justo en el último minuto.</p>
<p><strong>P: ¿Usted sabe qué sucedió en el Danubio durante 1944/45?</strong><br />
R: Sólo de boca de otra gente. Cuando ya no quedaban más posibilidades de transportar gente por aquellas razones… Entonces, el Pfeilkreuzler y la SS forzaba a los judíos a que, en la costa del Danubio, se quitaran toda su ropa, lo que significa que todos debían desnudarse y entonces allí les disparaban y caían al Danubio.</p>
<p><strong>P: Volvamos una vez más a los Schutzhauser, ¿usted vió a Raoul Wallenberg también en los Schutzhauser?</strong><br />
R: No, no. yo no recuerdo haberlo visto allí.</p>
<p><strong>P: ¿Usted sabe si todas las personas que rescató Raoul Wallenberg y aquellas personas que trabajaban con él eran judías o si había entre ellas personas de la resistencia y otros?</strong><br />
R: La gente decía que muchos de la resistencia y muchos no judíos lo apoyaban. Sin embargo, yo no conocí a ninguno de ellos, y también esta información me la contaron otras personas.</p>
<p>En ese momento, yo no me enteré de eso. Pero, mucho después nos enteramos acerca de eso. Sin embargo, usted sabe cómo, después, uno se entera acerca de muchas cosas positivas. No nos enteramos de muchas cosas en ese momento.</p>
<p><strong>P: Si Raoul Wallenberg estuviera sentado hoy, aquí con nosotros ¿Qué le diría?</strong><br />
R: Que es un héroe. Y que debería tratar de contagiar su valentía al ser humano.</p>
<p><strong>P: ¿Qué cree usted que él le diría al mundo hoy?</strong><br />
R: Creo que todavía estaría preocupado por la persecución a los judíos y pensaría que el mundo no ha cambiado nada. Sólo cambiaron los titulares.</p>
<p><strong>P: ¿Sí?, ¿Usted piensa eso?</strong><br />
R: Yo pienso que él diría que sí. Cuando pienso en Hungría, siempre existió el conflicto; la gran tierra de la libertad con la Unión Soviética junto con China peleó contra el imperialismo occidental. Y el primer titular que leí en Viena en 1956 hablaba de la pelea del occidente democrático contra el imperialismo soviético. Eso significa que sólo cambiaban las palabras, la definición, pero los medios seguían siendo los mismos.</p>
<p><strong>P: Después de la guerra, ¿qué ocurrió con usted y su madre, -acerca de su padre ya hablamos-?</strong><br />
R: Sí, al principio no podíamos volver a nuestro departamento. Ya que allí ubicaron a personas no judías y todas nuestras pertenencias fueron destruidas. Ellos vivían allí de forma muy salvaje. Y cuando finalmente se mudaron, nosotros volvimos a nuestro departamento. Ya que, inmediatamente después de la guerra, nosotros recuperamos nuestros derechos; sin embargo, tomó tres o cuatro meses hasta que desocuparon nuestro departamento. Nos dejaron sin nada. Nos sacaron todo, todo. Todo fue robado. Y aquellas cosas que quedaron accidentalmente, luego fueron tomadas por los rusos. Es decir, tuvimos la misma suerte dos veces; ya que debo agregar que aunque los rusos salvaron nuestras vidas, no dudaron ante nuestras cosas. Sí…</p>
<p><strong>P: Eso significa que todas sus pertenencias fueron robadas y usted dice que, los derechos, los recuperaron luego de un período interino de entre tres a cuatro meses. ¿Y recibió algún tipo de indemnización?</strong><br />
R: Mi madre recibió una indemnización, pero nada más. Mi madre recibió una indemnización por los daños causados por problemas de salud, así la llaman, una indemnización- aunque no me gusta la palabra-. Mi padre fue el presidente de una gran fundación, y ellos pagaron por la pérdida de las pertenencias y una indemnización por los daños causados por los problemas de salud para mi madre.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe usted que sucedió con Raoul Wallenberg después de la guerra?</strong><br />
R: Sí, nos enteramos de eso una vez en occidente. En Hungría, no supimos nada de eso. Ése fue un secreto muy bien guardado. Aquí, en occidente, me enteré de que fue capturado en Rusia y fue tratado como si fuera un espía alemán. La gente pensó que él era un espía alemán, porque él intentó comprar, a los RKWs, la libertad de judíos y eso les resultaba extraño a los rusos y significaba que él era un aliado de los alemanes, de los Nazis. Y también sé que en Rusia, de la Unión Soviética, intentaron tentarlo para que sea un intermediario y usarlo para establecer conexiones de negocios. Y como él no estaba dispuesto a hacer eso, lo mantuvieron prisionero.</p>
<p><strong>P: ¿Por qué cree que es importante mantener viva la historia de Raoul Wallenberg, especialmente hoy en día?</strong><br />
R: Porque lentamente el antisemitismo está alcanzando niveles similares a los que tuvimos en la Alemania Nazi. Hoy, tenemos una alianza impredecible entre los de derecha, los incompetentes de izquierda y los islámicos, y esa es una combinación muy explosiva.</p>
<p><strong>P: ¿Usted quiere decir que el antisemitismo está cobrando fuerza otra vez?</strong><br />
R: Si, de estos tres componentes, esa es un combinación muy peligrosa.</p>
<p><strong>P: ¿Quisiera compartir algo más con nosotros en el día de hoy?</strong><br />
R: No, solamente que si Wallenberg no nos hubiera rescatado del tren, usted no estaría sentado hoy aquí conmigo. Eso es lo único que tengo para agregar.</p>
<p><strong>P: Ok. Muchas Gracias.</strong><br />
R: Excelente.</p>
<h2>Creditos:</h2>
<p><strong>Entrevista:</strong> Vanessa Gera<em><strong><br />
Traduccion: Florencia Gersberg</strong></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/entrevista/otto-r-romberg/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Documenting Wallenberg: Un Archivo de Testimonios</title>
		<link>http://www.raoulwallenberg.net/es/novedades/documenting-wallenberg-archivo/</link>
		<comments>http://www.raoulwallenberg.net/es/novedades/documenting-wallenberg-archivo/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 02 Jul 2007 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Documenting Wallenberg: Un Archivo de Testimonios]]></category>
		<category><![CDATA[Novedades]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.raoulwallenberg.net/?p=4324</guid>
		<description><![CDATA[La Fundación Internacional Raoul Wallenberg solicita la ayuda de los sobrevivientes del Holocausto.
2 de julio del 2007 -Nueva York- N.Y.- En 1944, en Hungría, Kayla Kaufman tenía sólo 9 años. Pero aún recuerda la expresión en la cara de su padre ese viernes a la noche, cuando su familia estaba reunida nuevamente, sin peligro alguno, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h4>La Fundación Internacional Raoul Wallenberg solicita la ayuda de los sobrevivientes del Holocausto.</h4>
<p>2 de julio del 2007 -Nueva York- N.Y.- En 1944, en Hungría, Kayla Kaufman tenía sólo 9 años. Pero aún recuerda la expresión en la cara de su padre ese viernes a la noche, cuando su familia estaba reunida nuevamente, sin peligro alguno, gracias a la ayuda del diplomático sueco Raoul Wallenberg. ”…He visto muchas películas y muchos espectáculos de televisión pero nunca he visto a un ser humano llorar con tanta fuerza. Mi padre terminó el Kiddush del Shabat y nosotros corrimos a abrazarlo y besarlo. Eso fue Raoul Wallenberg; él salvó a seis de los nuestros y hoy en día quedan 159 vivos gracias a él.”</p>
<p>Kaufman contó su historia, formando parte así, de ”Documenting Wallenberg”, un nuevo proyecto de la Fundación Internacional Raoul Wallenberg(FIRW). Esta inicativa busca  documentar las historias de vida de aquellos que fueron salvados por Wallenberg, que trabajaron con él o lo conocieron durante el Holocausto.</p>
<p>Raoul Wallenberg, un diplomático nacido en Suecia, viajó a Hungría en junio de 1944 donde salvó a más de 100.000 Judíos.</p>
<p>Emitió documentos suecos falsos, llamados Schutz-pass, creó las casas seguras y colaboró con otros para salvar vidas humanas. En enero 1945, Wallenberg fue secuestrado y encarcelado por los soviéticos y nunca más fue visto. Hasta hoy, se desconoce su paradero y cuál fue su destino.</p>
<p>Por primera vez, muchas de las personas salvadas por Wallenberg están compartiendo sus historias para ”Documenting Wallenberg”; Lea Jakubovic es una de ellas. Ni siquiera sus propios hijos habían escuchado el relato completo de su supervivencia y su conexión con los valientes esfuerzos de Raoul Wallenberg. Cuando le preguntaron por qué había decidido romper su silencio, contestó: ”Por Wallenberg”.</p>
<p>Judith Saly que conoció a Wallenberg cuando tenía unos 20 años y estaba escondida en los suburbios de Budapest, recuerda: ”Lo peor de todo es que si uno escucha repetir muchas veces que uno es inferior, termina por creerlo. Todo el tiempo mientras crecés escuchas que hay algo malo en ser judío…Entonces aparece este caballero sueco que proviene de una familia muy distinguida..y (él) está arriesgando mucho al asumir esta tarea. Esto nos devolvió la sensación de que, después de todo, posiblemente valga la pena que seamos salvados…Este era el importantísimo mensaje que su sola presencia nos daba.”</p>
<p>Sobrevivientes de todo el mundo, que hablan muchos idiomas diferentes, han elevado sus voces para esta causa.</p>
<p>El objetivo de la FIRW es que sean preservadas estas historias como memoria del pasado y advertencia para el futuro. Promocionando los valores de la misión de la FIRW de solidaridad y coraje cívico manifestados por Raoul Wallenberg, la Fundación espera influenciar a las nuevas generaciones para que crean en la moralidad y la humanidad.</p>
<p>A pesar de los testimonios conmovedores ya recibidos por la Fundación, el proyecto necesita aún nuevos entrevistados que estén dispuestos a aparecer en cámara y registrar sus historias. ”La escasez de testigos directos lleva al proceso a ser lento y dificultoso”, expresa preocupada Daniela Bajar, Directora de Programas y Proyectos Especiales de la FIRW.”Pero esto no consiste solamente en conservar historias de tiempos horrendos. Es cuestión de aprender del pasado, transmitiendo el espíritu humanitario y esperando que estas atrocidades no vuelvan a suceder.”</p>
<p>Utilizando las palabras de la sobreviviente del Holocausto, Kayla Kaufman: ” Toda vida es un mundo. Por lo tanto, Raoul Wallenberg salvó 100.000 mundos. Si ésta no es razón suficiente para mantenerlo vivo (contando estas historias), no se me ocurre ninguna otra valedera.”</p>
<p>Si usted conoce algún sobreviviente que estuvo en Budapest en 1944 ó 1945, ó si desea ofrecerse como voluntario o contribuir, se ruega ponerse en contacto con la Fundación Internacional Raoul Wallenberg : teléfono (212) 737-3275 ó por mail al <a href="mailto:irwf@rwf.org">irwf@rwf.org</a>.</p>
<p><em>Traducido por María Pensavalle</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.raoulwallenberg.net/es/novedades/documenting-wallenberg-archivo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Carta de Paula y Erno Friedman</title>
		<link>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/historias/carta-paula-erno-friedman/</link>
		<comments>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/historias/carta-paula-erno-friedman/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 10 May 2007 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.raoulwallenberg.net/?p=5685</guid>
		<description><![CDATA[A quien esto puede concernir:
Soy una sobreviviente del Holocausto. Nací en Hungría. En 1944, fui enviada con los míos a Auschwitz. Fuimos liberados de Bergen-Belsen en Abril del 1945.
Somos muy agradecidos al gobierno sueco por ser los primeros en ayudarnos en tiempos tan espantosos. El Rey Gustavo V invitó a 10.000 sobrevivientes del Holocausto, enfermos, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p><strong>A quien esto puede concernir:</strong></p>
<p>Soy una sobreviviente del Holocausto. Nací en Hungría. En 1944, fui enviada con los míos a Auschwitz. Fuimos liberados de Bergen-Belsen en Abril del 1945.</p>
<p>Somos muy agradecidos al gobierno sueco por ser los primeros en ayudarnos en tiempos tan espantosos. El Rey Gustavo V invitó a 10.000 sobrevivientes del Holocausto, enfermos, y a sus familiares a venir a Suecia. Los suecos les proporcionaron barcos y personal médico, los cuidaron, los pusieron en sanatorios, clínicas de reposo, hospitales y escuelas. El Rey Gustavo V fue seguramente enviado del cielo por salvar a esos Judíos restantes, y su recompensa es grande. Como dicen las fuentes judaicas, se considera que alguien quien salva una vida salva al mundo entero. ¡Y cuánto más ya que salvó tantas vidas!</p>
<p>Una oficina de Raoul Wallenberg se estableció en Estocolmo. Una amiga de la familia, Vera Muller, trabajo allí. La oficina mandó 10 coronas a todos los niños húngaros para sus cumpleaños. Cada joven recibió el dinero… excepto una. Esta niña lloraba y continuaba: ”¿Qué pasa conmigo?” se lamentaba. ”¿No soy húngara?¿Por qué estoy excluida?” Me rompió el corazón. Escribí una carta a la oficina de Raoul Wallenberg, describiendo la situación y pidiendo que rectificaran eso para que la niña no se sintiera huérfana. Hasta hoy, todavía me siento agradecida por su linda cooperación.</p>
<p>Mi esposo, Erno Friedman, nació en Hungría. En 1944, mientras se escondía como un Gentil en Budapest, vio como Raoul Wallenberg viajó por todas partes para rescatar a judíos. Los sacaba de las marchas de la muerte y de los trenes de carga, les proporcionaba documentos que les identificaban como sujetos suecos, y estableció las ”Casas Suecas”. Pensamos que fue el único en la Segunda Guerra Mundial que arriesgó su vida para confrontar a los oficiales Nazis e intentar razonar o amenazar con ahorcarlos como criminales de guerra si procedieran con su plan atroz.</p>
<p>Esos son algunos de los recuerdos que guardamos mi esposo y yo por más de seis décadas.</p>
<p>Respectuosamente,</p>
<p><strong>Paula y Erno Friedman<br />
Brooklyn, NY</strong></p></blockquote>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/historias/carta-paula-erno-friedman/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Tomás Kertesz: ”Gracias a Wallenberg, yo estoy con vida”</title>
		<link>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/historias/tomas-kertesz-quot-gracias/</link>
		<comments>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/historias/tomas-kertesz-quot-gracias/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 01 Jan 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Historias]]></category>
		<category><![CDATA[kertész]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.raoulwallenberg.net/?p=1383</guid>
		<description><![CDATA[”Yo estaba entre la gente que iban a meter en los vagones, y él mismo se ocupó de salvar a los que teníamos pasaporte sueco”, recuerda el arquitecto húngaro Tomás Keretesz, en su departamento de Belgrano. Corría 1944 y Tomás tenía 16 años. Se le nubla la mirada cuando cuenta cómo Raoul Wallenberg se movía [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>”Yo estaba entre la gente que iban a meter en los vagones, y él mismo se ocupó de salvar a los que teníamos pasaporte sueco”, recuerda el arquitecto húngaro Tomás Keretesz, en su departamento de Belgrano. Corría 1944 y Tomás tenía 16 años. Se le nubla la mirada cuando cuenta cómo Raoul Wallenberg se movía entre los andenes de la estación de Budapest para salvar a miles de judíos que iban a los campos de concentración nazis.</p>
<p><img class="alignright size-medium wp-image-1385" src="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/photomid/1385.jpg" width="266" height="189" />”Gracias a él estoy con vida”, musita Tomás, de cabello blanco y rostro sereno, hoy con 73 años. Por medio de un amigo de su padre, Tomás había obtenido de manos del diplomático un pasaporte sueco que lo salvó más de una vez de la muerte.</p>
<p>En otra ocasión también estuvo cerca. Fue cuando volvía con su padre de un campo de trabajo en las afueras de Budapest y habían caminado bajo la lluvia un día entero. ”Los que no aguantaban el ritmo o se sentaban, los fusilaban”, recuerda Tomás y señala que él mismo se quedó dormido parado, apoyado en una pala. Al día siguiente apareció una persona que preguntó si conocía a algún sueco. ”Yo le mostré un negativo de mi pasaporte, de 24 por 36 milímetros, y eso fue suficiente. Nos salvó la vida”.</p>
<p>Las propias manos de Tomás entregaron centenares de salvoconductos. Cuenta que, para otorgarle una mayor protección, Wallenberg lo empleó como cadete en la Embajada sueca y así el mismo Tomás se encargó de repartir pasaportes firmados por el diplomático a familias judías.</p>
<p>Pero a pesar de la inmensa tarea de Wallenberg, los nazis continuaban masacrando gente. Tomás cuenta que junto con sus padres fue sacado del edificio en donde vivían con la excusa de identificarlos. El pudo escaparse de la fila para esconderse en una cabina telefónica y luego en la casa de unos amigos donde pasó unas semanas hasta que llegaron las tropas soviéticas a Budapest. Nunca más volvió a ver a sus padres.</p>
<p>Tomás es uno de los ”Niños de la Shoah”, los chicos sobrevivientes del Holocausto, que son más de 100.000 en todo el mundo. Después de pasar un tiempo en Transilvania, vino a la Argentina a trabajar con un tío que se había establecido en 1930. ”Sobreviví la guerra porque ese fue mi destino. Y a ese destino lo ayudó mi pasaporte sueco”, resalta.</p>
<p>Sobre la misteriosa desaparición del diplomático, Tomás se lamenta. ”Es una ironía: Wallenberg salvó miles de vidas, pero a él no lo pudo salvar nadie”.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/historias/tomas-kertesz-quot-gracias/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Tom Teicholz, hijo de Bruce Teicholz</title>
		<link>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/historias/tom-teicholz-hijo-bruce/</link>
		<comments>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/historias/tom-teicholz-hijo-bruce/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 01 Jan 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.raoulwallenberg.net/?p=2251</guid>
		<description><![CDATA[Bruce Teicholz, mi padre, conoció a Raoul Wallenberg y trabajó con él en Budapest, y lo consideró un hombre admirable.
Bruce Teicholz había llegado a Budapest a comienzos de 1942 en calidad de refugiado procedente de Polonia. (Había nacido como Benzion Teichholz, y también fue conocido por los nombres de pila Bernhard, Ben, Bronislaw, Boris, y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Bruce Teicholz, mi padre, conoció a Raoul Wallenberg y trabajó con él en Budapest, y lo consideró un hombre admirable.</p>
<p>Bruce Teicholz había llegado a Budapest a comienzos de 1942 en calidad de refugiado procedente de Polonia. (Había nacido como Benzion Teichholz, y también fue conocido por los nombres de pila Bernhard, Ben, Bronislaw, Boris, y Bruno). Él alertó a la comunidad judía acerca de lo que les estaba ocurriendo a los judíos en Polonia, pero ellos no quisieron creer que lo mismo pudiera ocurrir en Hungría. Sin inmutarse, mi padre comenzó a organizar una unidad clandestina que construyó refugios, falsificó certificados de bautismo  así como otros documentos de identidad y contrabandeó personas a través de la frontera.</p>
<p>Hacia la época en que Raoul Wallenberg llegó a Budapest, en julio de 1944, Teicholz, usando el nombre-clave ”Glück” (que significa ”suerte”), conducía una unidad ”técnica” de cientos de jóvenes de ambos sexos que estaban trabajando en la clandestinidad.</p>
<p>Wallenberg era unos años más joven que Teicholz, no obstante lo cual lo impresionó mucho.</p>
<p>Wallenberg, según lo recordaría más adelante, acudía desde temprano a las estaciones de ferrocarril repartiendo pasaportes suecos y salvando vidas. Durante todo el día corría de un lugar a otro para cerciorarse de que las Casas Suecas fueran seguras.</p>
<p>Lo que mi padre admiraba tanto de Wallenberg era el que arriesgara su vida para salvar a judíos cuando no era necesario que lo hiciera. Mi padre, como judío, se sintió obligado a hacerlo por cuanto era una cuestión de vida o muerte para él y su pueblo. Pero Wallenberg no tenía esa motivación y el empeño con que actuaba impresionó a mi padre más todavía.</p>
<p>Él presenció como Wallenberg en horas de la madrugada sacaba gente de los vagones de ganado destinados a Auschwitz.</p>
<p>Wallenberg y mi padre se encontraron en varias ocasiones. La reunión más importante que tuvieron fue para discutir el hecho de que el grupo clandestino de mi padre estaba copiando los pases de Wallenberg. Cuando Wallenberg emitía uno, el grupo de mi padre imprimía 100. Wallenberg temía que los alemanes pudieran invalidarlos al sospechar que hubiera tantos suecos. Parte del problema era que los pases suecos con frecuencia iban a parar a manos de los judíos más ricos. Los pases falsificados de Teicholz eran más democráticos y los miembros del grupo los distribuían entre los judíos en toda Budapest.</p>
<p>Luego de la reunión Wallenberg aprobó que Teicholz imprimiera los pases falsificados. En forma conjunta podrían salvar muchas más vidas que las que Wallenberg hubiera podido salvar actuando sólo.</p>
<p>Mi padre vio a Wallenberg por última vez en enero de 1945, cuando los rusos entraron a Budapest. Supo varios días después que Wallenberg había sido arrestado por el Ejército Rojo. Mi padre siempre sospechó que los soviéticos suponían que Wallenberg era un espía. Nunca lo volvió a ver.</p>
<p>Mi padre, que vivió hasta 1941 en Polonia, siempre creyó que Raoul Wallenberg murió en prisión, ya sea durante los interrogatorios o a causa de las terribles condiciones carcelarias, y que los rusos quisieron taparlo todo. Según la experiencia de mi padre, si alguien sobrevivía en un gulag soviético contaba con muchas vías para enviar al exterior un mensaje fidedigno. El que Wallenberg no hubiera podido hacerlo significaba que había muerto.</p>
<p>A pesar de ello, mi padre siempre apoyó los esfuerzos de las diversas investigaciones gubernamentales y de los comités Wallenberg para llegar a la verdad de lo que le aconteció a Raoul Wallenberg.</p>
<p>En muchas ocasiones mi padre habló sobre Wallenberg con historiadores y periodistas. Fue entrevistado y su testimonio fue publicado en el libro escrito por Thurston Clarke y Frederick Werbell, ”Un héroe perdido: el misterio de Raoul Wallenberg”, así como en el de Elenore Lester, ”Wallenberg: el hombre en la Red de Hierro”. Asimismo, aparece en la miniserie de la NBC ”Wallenberg” (1985), e igualmente en trabajos de historia de Randolph Braham y Yehuda Bauer. Fue honrado por la comunidad judía de Budapest en 1988 y hay una placa en la base del Memorial del Holocausto en Budapest como reconocimiento a Bruce Teicholz ”por las vidas que salvó”.</p>
<p>Bruce Teicholz falleció en 1993.</p>
<p>Atentamente,</p>
<p><strong>Tom Teicholz</strong></p></blockquote>
<p><em>Traducción: Josefina Prytyka</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/historias/tom-teicholz-hijo-bruce/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Testimonio de Eliezer Grinwald de Holon, Israel</title>
		<link>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/historias/testimonio-eliezer-grinwald/</link>
		<comments>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/historias/testimonio-eliezer-grinwald/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 01 Jan 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.raoulwallenberg.net/?p=4535</guid>
		<description><![CDATA[Nací en Budapest, Hungría, en noviembre de 1935. Mi niñez transcurrió normalmente hasta que fui al colegio a los 6 años. Ahí fue cuando empecé a sentir que era diferente de mis amigos porque yo era judío. Nosotros, los niños judíos, sufríamos abusos continuos. Gracias a unos pocos amigos podíamos sobreponernos a los abusos.
Los problemas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/4406.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-4536" src="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/photomid/4406.jpg" width="266" height="172" /></a>Nací en Budapest, Hungría, en noviembre de 1935. Mi niñez transcurrió normalmente hasta que fui al colegio a los 6 años. Ahí fue cuando empecé a sentir que era diferente de mis amigos porque yo era judío. Nosotros, los niños judíos, sufríamos abusos continuos. Gracias a unos pocos amigos podíamos sobreponernos a los abusos.</p>
<p>Los problemas reales empezaron a comienzos de 1944. Durante este período los hombres judíos eran conscriptos en batallones de trabajo, mi padre entre ellos. Nuestro único contacto con él era por carta. En agosto de 1944, si mi memoria no me falla, también se llevaron a mi madre. Nos dejaron solos en la casa. Éramos mi hermano, de dos años, y yo, un niño de nueve años de edad. En el barrio se corrió la voz dentro de la comunidad judía que estábamos solos sin padres y nos llevaron a una casa bajo la protección de la embajada sueca. Según mi conocimiento, habían entre 900 y 1000 niños judíos sin padres con nosotros en ese lugar. Un pequeño grupo de voluntarios, probablemente judíos, cuidaban de nuestras necesidades lo más que podían. Las condiciones eran duras. Dormíamos en el piso, no siempre con una sábana, y comíamos una sola comida al día. En octubre o noviembre de 1944 mi madre apareció en el hogar protegido después de escapar de la marcha de la muerte de los alemanes y de los húngaros.</p>
<p>La casa protegida, que era extraterritorial, no siempre era ajena al disturbio. Las bandas antisemitas sabían de nosotros y trataban de sacarnos y llevarnos a los campos de la muerte o ahogarnos en el Danubio. Recuerdo que en una de esas ocasiones una mano invisible  impedía  que esto pasara e incluso cuando estábamos a punto de ser transportados, éramos retornados a la casa.</p>
<p>En enero de 1945, cuando fuimos liberados, me dijeron que esa mano invisible que nos protegió pertenecía al diplomático sueco Raoul Wallenberg. Es gracias a él que mi hermano y yo, y miles de otros judíos, estamos con vida hoy.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/historias/testimonio-eliezer-grinwald/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Mi Recuerdo sobre Raoul Wallenberg</title>
		<link>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/historias/recuerdo-raoul-wallenberg-751/</link>
		<comments>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/historias/recuerdo-raoul-wallenberg-751/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 01 Jan 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.raoulwallenberg.net/?p=4900</guid>
		<description><![CDATA[Dedicado a mi nieta Susi. Bratislava, 1 de Agosto de 1993
Dedicado a mi nieto Misko. Bratislava, 16 de Abril de 1996
Dedicado a la Conferencia Mundial de los ”Niños escondidos” (Niños judíos que sobrevivieron al Holocausto) realizada en Praga el 2 de setiembre de 1999.
Todo comenzó en el verano de 1944, cuando la ciudad de Budapest [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h4>Dedicado a mi nieta Susi. Bratislava, 1 de Agosto de 1993</h4>
<h4>Dedicado a mi nieto Misko. Bratislava, 16 de Abril de 1996</h4>
<h4>Dedicado a la Conferencia Mundial de los ”Niños escondidos” (Niños judíos que sobrevivieron al Holocausto) realizada en Praga el 2 de setiembre de 1999.</h4>
<p>Todo comenzó en el verano de 1944, cuando la ciudad de Budapest experimentó los terribles horrores del anteúltimo año de la guerra.  No sabíamos que faltaba menos de un año para la victoria sobre el fascismo, solo sentíamos que no podía durar mucho tiempo más. Nuestra mayor preocupación era cómo íbamos a hacer para durar lo suficiente, cómo sobreviviríamos,  qué teníamos que hacer para vivir hasta que llegara el deseado momento de la liberación.</p>
<p>Llegué a Hungría desde Checoslovaquia de manera ilegal en 1942, junto con mis padres, mi primo y mi abuela. Como éramos judíos extranjeros nos llevaron a un campo de internación. A los niños, nos liberaron, porque éramos muy pequeños, y a la abuela, por ser muy anciana, pero nuestros padres debieron permanecer en el campo.</p>
<p>En 1944 todos estábamos en problemas. Los ciudadanos de Budapest trataban de evacuar a sus niños dentro del país, en lugares donde presumiblemente, estuvieran a salvo de los bombardeos aéreos. Los fascistas húngaros deseaban mostrar lo eficientes que eran, enviando la mayor cantidad posible de judíos a Auschwitz (en la jerga oficial ”a trabajar”). Los judíos, húngaros o no, se preguntaban a sí mismos: ”¿cuándo vienen los rusos? ¿qué podemos hacer para evitar que nos deporten?” Todos los días eran iguales, por la mañana había bombardeos aéreos, los aviones norteamericanos hacían vibrar el aire y por las noches aparecían los aviones rusos –que no eran tantos- y tampoco ocasionaban mucho daño. Cuando el viento soplaba en la dirección correcta, podíamos oír el sonido del fuego de artillería a medida que los rusos se iban acercando. Mucha gente les tenía miedo a los rusos, pero para nosotros era música que no podía mejorarse ni aún con las notas de Beethoven.</p>
<p>En junio de 1944, mis padres fueron llevados a Auschwitz, ”a trabajar”. En la estación queríamos ir con ellos, pero mi padre me dijo en términos inequívocos que yo ”debía perderme” y luego ir a la embajada de Suiza o de Suecia, porque allí me ayudarían. Un gendarme húngaro, que estaba allí parado para supervisar oficialmente el transporte, se volvió hacia nosotros y nos dijo en un lenguaje fuerte, que debíamos irnos inmediatamente antes de que fuera demasiado tarde. Me fui con un gran pesar en mi corazón; no tenía la menor idea de que no vería a mi padre nunca más. La insistencia de mi padre fue lo que salvó mi vida.</p>
<p>Luego fui a la embajada sueca, que se encontraba sobre la calle Gyopar en Budapest. El embajador, el señor Danielsen, estaba a punto de salir con su auto manejado por un chofer. El chofer, un tal Toth de Palarikovo en Checoslovaquia (esta ciudad pertenecía en ese momento a Hungría), detuvo el auto y me preguntó qué quería. Le dije la verdad: No tenía adónde quedarme, se acababan de llevar a mis padres, yo era un judío de Checoslovaquia y buscaba algún lugar donde poder dormir. Podía hacer cualquier trabajo, lo que fuera. El señor Toth le dijo al Embajador: ”dejemos entrar al pobre chico, ya encontraremos algo para que él pueda hacer”. El embajador estuvo de acuerdo y me dijo que esperara hasta que él regrese. Dormía abajo junto al motor del ascensor, lavaba los autos, llevaba mensajes, iba a la oficina de correos, hacía todo lo que me pedían y estaba contento. Tenía un lugar donde dormir, algo para comer y también ¡tenía documentación de la oficina de Relaciones Exteriores de Hungría que decía que yo era miembro de la embajada de Suecia! Gracias a mis padres tenía la ventaja de hablar en perfecto alemán y en húngaro, razonablemente bien, además del eslovaco.</p>
<p>En julio de 1944 la señora Birgit, secretaria de la embajada, me llamó y me pidió que fuera con el chofer, el señor Toth, a la estación en el auto oficial para encontrarme con el nuevo secretario de la embajada. La estación se encontraba en pésimas condiciones, la mitad de los edificios habían sido destruidos por los ataques aéreos, el lugar se encontraba abarrotado de soldados, refugiados y oficiales uniformados de la organización fascista húngara ”Nyilas”, que intentaban descubrir a todos los judíos que anduvieran por la zona, mientras que éstos a su vez intentaban escapar.</p>
<p>Al volver de la estación, el nuevo secretario, el señor Wallenberg, me preguntó quién era yo y qué estaba haciendo en la embajada. Le dije la verdad. Entonces me sugirió que lo ayudara con su misión. No podía imaginarme de qué misión se trataba, pero de todas formas le dije que si. Nuestro primer contacto fue positivo y muy amigable.</p>
<p>La embajada alquilaba una casa cercana a ésta, sobre la calle Minerva, para la ”misión” de Wallenberg. Él vivía y trabajaba allí. Yo dormía en el edificio principal de la embajada sobre la calle Gyopar. Por la mañana, iba a su casa y me quedaba allí hasta la tarde. Trabajaba de portero, permitía la entrada a los visitantes, iba a la oficina de correos y hacía toda clase de trabajos. Wallenberg no conocía Budapest, así que yo lo acompañaba siempre que iba a la ciudad y lo esperaba en el auto hasta que él terminaba de hacer sus cosas. Todas las mañanas iba a la oficina de correos para enviar telegramas codificados a Suecia. Recuerdo que el código de la embajada consistía en grupos de  5 letras,  el Agregado Militar tenía la secuencia numérica correspondiente.</p>
<p>De manera gradual, comenzaron a haber cambios en el tipo de personas que venían a hacer negocios con la embajada de Suecia. A los judíos se les extendía el ”Schutzpass”, que era un documento de protección en el color amarillo tradicional de Suecia. Este documento de protección  era prueba suficiente de que la persona que lo llevaba se encontraba bajo el resguardo del rey sueco. Los documentos se emitían dentro de las 24 horas de haberlos solicitado y eran en realidad, un método de protección para los judíos, para alejarlos todo lo posible de la persecución. Las personas que llevaban  esas tarjetas eran ubicadas en las así denominadas Casas Suecas en el ghetto. La bandera sueca flameaba en estas casas y este método fue sumamente exitoso.</p>
<p>Oficialmente, existían ciertas condiciones para entregar estas tarjetas, pero nadie las controlaba. El solicitante debía tener un pariente (cualquiera) en Suecia. Para aquellas personas que no tenía ningún pariente y no conocían a nadie que pudiera pasar por pariente, me habían dado una guía de teléfonos de Estocolmo y de otras ciudades suecas, donde ellos podían encontrar un pariente ficticio. El señor Wallenberg me dio esas guías con la instrucción correspondiente para utilizarlas. El tenía la certeza de que yo podría distinguir entre un judío verdadero y un agente provocador y agregó además que debía ser muy cauteloso. Si surgían problemas, las guías telefónicas debían arrojarse por el agujero del ascensor, que se encontraba atrás de la entrada principal.</p>
<p>Ya para ese momento, rara vez iba a la ciudad, porque los shutzpasses se producían día y noche. Debía sellarlos con el sello oficial ovalado de la embajada, y si el titular no tenía una foto, entonces tenía que ir buscar en una gran caja de fotografías y encontrar alguna que se pareciera en sexo y edad al titular y si era posible, un parecido razonable y pegarla en la tarjeta de identificación. Más tarde, Wallenberg se mudó a un departamento cerca del castillo y luego al otro lado del Danubio, a la calle 2 Ulloi ut. El departamento nuevo era aún más grande, había nuevos integrantes y colegas, todos judíos, que dormían en las oficinas para no correr ningún riesgo en la ciudad. El contacto con funcionarios húngaros o alemanes, se encontraba restringido al edificio de la calle Minerva, para que el tamaño del ”Departamento Wallenberg” no se conociera.</p>
<p>En el otoño de1944, los transportes ya no iban a Auschwitz, pero salían de Budapest en dirección occidental. Los trenes salían de Hungría en la ciudad límite de Sopron. Supe que mi tía de 60 años iba en uno de esos transportes. Inmediatamente preparé un pase para ella, y asumiendo que el tren aún no había partido, fui en motocicleta a Sopron. Una vez allí, fui a la oficina del gendarme, que se encontraba supervisando la deportación. Detrás de los gendarmes en la oficina había funcionarios armados del movimiento fascista ”Nyilas”. De manera resuelta, les mostré mis documentos que probaban que yo era funcionario de la embajada sueca y les di el pase de mi tía. En mi húngaro con acento alemán, les dije, en nombre de la embajada de Suecia, que cuando mi tía llegara a Sopron, debía ser enviada de vuelta a Budapest. Y, ¡así fue!. Mi tía regresó y la ubiqué en una Casa Sueca, finalmente pudo sobrevivir para poder ver la liberación. Éste no fue mi único caso exitoso.</p>
<p>Un día, el Sr Wallenberg me dijo que al día siguiente no fuera al edificio de la calle Minerva, sino que me quedara en el edificio de la calle Gyopar, ya que debía recibir a un visitante muy importante y no quería que él me viera. Esta persona vino a la noche, era Adolf Eichmann.</p>
<p>A comienzos de noviembre de 1944, un día mientras escuchábamos los anuncios del frente entrante, todo el personal de la embajada empacó sus cosas y regresaron en auto a Suecia. Sorprendido supe que Wallenberg no se había marchado con los demás. Me dijo que aún no había terminado su misión.  Mi pase, que estaba escrito en alemán, húngaro y ahora en sueco, recibió una traducción al ruso y fui instruido para utilizarlo solamente para cruzar la frontera. A principios de diciembre, Wallenberg se fue a vivir con una familia húngara en el castillo, que tenía una entrada directa a un refugio antibombas en el subsuelo. Wallenberg no apareció en la embajada, hasta que los alemanes se retiraron de Budapest.</p>
<p>Hacia fines de diciembre, las tropas rusas rodearon Budapest. El 19 de enero liberaron Pest en la orilla izquierda del Danubio, antes, las fuerzas alemanas en retirada, habían volado todos los puentes que cruzaban el Danubio. El 12 de febrero * las tropas rusas liberaron también la orilla derecha del Danubio.</p>
<p>Busqué a Wallenberg por todas partes, sin éxito alguno. Lo encontré accidentalmente. Yo estaba por allí cerca y pude ver todo lo que sucedió. Oficiales de alto rango ruso, salieron de los autos y Wallenberg se encontraba detrás de ellos con su típico saco largo y su gran sombrero. El Sr Wallenberg se comunicaba con los oficiales solamente a través de un intérprete militar. Dijo algo mientras señalaba los edificios de la embajada. Me puse contento al verlo, pero de alguna forma nada de lo que veía parecía estar sucediendo en realidad. Comencé a acercarme y estaba a punto de hablarle, pero por atrás de su espalda, él me indicó que me fuera y dijo rápidamente: ”schlecht &#8211; verschwinde” ”Esto está mal &#8211; desaparece”! Luego, todos ellos entraron a los autos nuevamente y se fueron, nunca más nadie lo volvió a ver en Hungría.</p>
<p>Yo no tenía idea de lo que estaba presenciando. Cómo podía ser posible, que un hombre como él fuera perseguido, alguien que había salvado a tanta gente de una muerte segura, que había organizado las casas suecas en el ghetto, que no le temía ni siquiera a Eichmann. Éramos libres, habíamos sobrevivido, pero con mis dieciséis años, no podía terminar de entender a un mundo como ese.</p>
<p>Me fui de Budapest al día siguiente manejando hacia Kosice, donde fui voluntario en el ejército checoslovaco. Deseaba estar armado, ayudar a liberar a nuestra tierra, encontrar a mi familia y comenzar la búsqueda de los odiados asesinos fascistas.</p>
<p>La realidad me atrapó cuando regresé a Bratislava en mayo de 1945. Mi madre había regresado, pero mi padre no, fue asesinado en las cámaras de gas de Auschwitz en octubre de 1944. Fue uno de los seis millones que Wallenberg no pudo salvar.</p>
<p><em>• Es importante notar que de los recuerdos del Sr Kaufmann surge que la fecha de su último encuentro con Raoul Wallenberg fue después del 12 de febrero. Esta es la fecha aceptada de su arresto y la de su desaparición es el 16 de enero de 1945. </em></p>
<p><em>IRWF agradece al Sr Johnny Moser por habernos suministrado la historia de Tomas Kaufmann y por habernos autorizado a publicarla en nuestro sitio Web.</em></p>
<p><em>Traducción: Graciela Forman</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/historias/recuerdo-raoul-wallenberg-751/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Cronica de Kati Kertesz, esposa de Tomas, salvado por Wallenberg</title>
		<link>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/historias/cronica-kati-kertesz-esposa/</link>
		<comments>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/historias/cronica-kati-kertesz-esposa/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 01 Jan 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>
		<category><![CDATA[Testimonios]]></category>
		<category><![CDATA[budapest]]></category>
		<category><![CDATA[kertész]]></category>
		<category><![CDATA[sobreviviente]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.raoulwallenberg.net/?p=80302</guid>
		<description><![CDATA[Mi nombre es Kati Hantos de Kertesz. Nací el 23 de febrero de 1933 en un suburbio de Budapest, con el advenimiento del nazismo en Alemania. Crecí rodeada de mucho amor y cariño de mi familia.
Mi madre era profesora de física y química y mi padre doctor en química y como tal era director técnico [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi nombre es Kati Hantos de Kertesz. Nací el 23 de febrero de 1933 en un suburbio de Budapest, con el advenimiento del nazismo en Alemania. Crecí rodeada de mucho amor y cariño de mi familia.</p>
<p>Mi madre era profesora de física y química y mi padre doctor en química y como tal era director técnico de una fábrica de productos químicos y farmacéuticos. Nosotros vivíamos en la fábrica. Enfrente de la misma había colinas que permitían hacer excursiones en el verano y andar en trineo y esquiar en el invierno.</p>
<p>En 1939 ingresé en el colegio primario sin ningún problema. En este año teníamos que haber emigrado a la Argentina, donde ya vivía una hermana de mi madre. Mi abuela paterna estaba muy enferma y mi padre no quiso dejarla. Para cuando ella murió ya había salido el ùltim0o barco de Génova.</p>
<p>Los problemas de mi familia empezaron en el año l942, cuando todos los hombres hasta los 45 años tuvieron que presentarse en el ejército. Mi padre por ser judío, fue llevado a un campo de trabajo, cerca de la frontera con Rusia para la construcción de un aeropuerto. Estuvo allí hasta l943 cuando pudo volver por pedido del Directorio de la fábrica, por ser la misma de interés para el ejército.</p>
<p>En 1943 entré en el colegio secundario (4 primarios y 8 secundarios) con lo cual ya hubo problemas, porque como mi madre también trabajaba, querían un colegio de doble escolaridad. Estos colegios o era protestantes o eran católicos y ya había numerus clasus. Con la ayuda de una persona entré en el colegio protestante.</p>
<p>El 19 de marzo de 1944, los alemanes ocuparon Budapest y en abril tuvimos que empezar a usar la estrella amarilla, que significaba horarios restringidos para circular en la calle, lugares especiales para viajar en los medios de transporte. En la misma época empezaron los bombardeos de los aliados. Nunca me voy a olvidar una noche, cayó una bomba en un tanque de gas, parecía como si hubieran prendido todas las luces de Budapest. había muchas personas que tenían pánico de los bombardeos y trataban de ir a los pueblos, pero a veces con poca suerte, una tía mía con una amiga y los chicos de ambos tomaron el tren que tuvo que parar en el medio del campo, porque unos aviones rusos sobrevolaron el tren y uno de ellos ametrallo y mató a mi tía y a la hija de la amiga.</p>
<p>Para fines de abril terminaron las clases y para fines de junio, todos los judíos que no vivían dentro del perímetro del gueto, tuvieron que abandonar sus casas e irse a vivir a las casas designadas a los judíos (una pieza por familia)</p>
<p>Hitler le encargó a Eichman, quien ya tenía experiencia en la deportación de los judíos en otros países, la llamada solución final. Así en dos meses deportaron aproximadamente 430 mil judíos de Hungría. Según nos contó gente que estuvo en esta época en Auschwitz, los hornos no daban abasto.</p>
<p>El marido de una prima de mi madre que era católico, nos consiguió papeles con nombre falsos y nos ubicó a cado uno de nosotros en distintos lugares.</p>
<p>Yo estuve en convento hasta los primeros días de diciembre. Las monjas se portaron muy pero muy bien. Aparte de tener chicas como yo del ”interior”, tenían 70 personas que fueron recogiendo por la calle cuando veían los camiones adonde llevaban a las personas para la deportación. Una noche, vino un jerarca nazi, exigiendo a la madre superiora que entregue a los judíos, la madre superiora dijo que los podía llevar ”sobre su cadáver” y tuvimos suerte . . . . .</p>
<p>En 1948 llegamos a la Argentina, con las consabidas dificultades. Era la época de Perón y únicamente se podía entrar con papeles donde constaba que uno era católico.</p>
<p>Estudié, trabajé y me casé, tengo dos hijos y cuatro nietos.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/historias/cronica-kati-kertesz-esposa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Judith Saly</title>
		<link>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/entrevista/judith-saly-957/</link>
		<comments>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/entrevista/judith-saly-957/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 01 Jan 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.raoulwallenberg.net/?p=4548</guid>
		<description><![CDATA[”Entonces llega este señor sueco de familia distinguida, dispuesto a arriesgar. Por cierto estaba arriesgando mucho al asumir esta tarea, sabemos que estaba arriesgando su vida. Y eso le devuelve a uno parte de este sentimiento de saber que uno es digno de ser salvado. Quizás no somos entonces la escoria de la tierra. Así [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h4>”Entonces llega este señor sueco de familia distinguida, dispuesto a arriesgar. Por cierto estaba arriesgando mucho al asumir esta tarea, sabemos que estaba arriesgando su vida. Y eso le devuelve a uno parte de este sentimiento de saber que uno es digno de ser salvado. Quizás no somos entonces la escoria de la tierra. Así que fue un mensaje muy importante el que su mera presencia nos dejó.” <strong>Judith Saly.</strong></h4>
<p><a href="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/4289.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-4289" src="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/photomid/4289.jpg" width="266" height="187" /></a><strong>P: ¿Cuál es su nombre de nacimiento?</strong><br />
R: Mi nombre de nacimiento fue (en inglés se diría) Judith Maria Garai. G-A-R-A-I. En húngaro se dice el apellido primero así que era Garai Judith Maria.</p>
<p><strong>P: ¿Y cuál es su nombre de casada?</strong><br />
R: Me casé dos veces. Y esta historia de la que voy a hablar trata mucho de mi primer marido. Su nombre era John Kudar. K-U-D-A-R.</p>
<p>Mi segundo marido fue John Saly En húngaro Sh-aly. S-A-L-Y. Así que mi nombre hoy es Judith Saly.</p>
<p><strong>P: ¿Y en qué ciudad y país nació? </strong><br />
R: Nací en Budapest, Hungría, en 1921.</p>
<p><strong>P: ¿Y el mes y día?</strong><br />
R: El 21 de agosto</p>
<p><strong>P: ¿Dónde creció?</strong><br />
R: Crecí en Budapest. Los veranos los pasábamos en algún lugar del campo, sobre el lago, cerca del Danubio, pero crecí en Budapest.</p>
<p><strong>P: ¿Con quiénes vivía? ¿Padres, hermanos, otros familiares?</strong><br />
R: Por supuesto. Mi padre era dentista. Muy apreciado y querido. Vivíamos junto a él, mi madre y mi hermana menor, y teníamos familiares cerca. Vivíamos cerca del puente Margarit, que cruza el Danubio, que divide Buda y Pest. Nosotros vivíamos en Pest.</p>
<p><strong>P: ¿Se crió en una comunidad judía?</strong><br />
R: En realidad, no. Crecí más bien en una comunidad simuladamente judía. La mayoría de la gente y mis amigos nacieron judíos y no se convirtieron. Pero había muy poco de eso de guardar la tradición judía. Ahora lamento que no hayamos tenido más conexión con la herencia judía porque quizás hubiera sido más fácil enfrentarse con todo lo que sucedió. Pero en el colegio íbamos a la clase de instrucción religiosa judía. Nosotros, sin embargo, teníamos un árbol de Navidad porque mi familia, especialmente la materna, estaba muy entrecasada con católicos. Tenía tíos abuelos que se casaron con mujeres católicas. Y una de mis tías abuelas nos enviaba un árbol de Navidad todos los años con decoraciones.  Fue parte de mi etapa de crecimiento en que siempre celebráramos la Navidad.</p>
<p><strong>P: ¿A qué clase de colegios concurrió?</strong><br />
R: En esa época la escuela primaria era de cuatro años y la escuela secundaria  de doce. Yo fui a un colegio privado para la primaria y la secundaria. El colegio secundario era para chicas solamente pero el primario era mixto. Me encantaba ir al colegio. (Risas) A la mayoría de la gente no le gusta el colegio, pero a mí me encantaba.</p>
<p><strong>P: ¿Y como adquirió sus costumbres judías?</strong><br />
R: Como te decía, muy poco. Mi familia sí solía celebrar el Yom Kipur y, no sé, el Año Nuevo, el Año Nuevo judío. Pero eso era solamente una vez al año. Y ni siquiera celebrábamos la Pascua. Excepto una vez que estaba en la casa de un pariente, el hermano de mi padre, en el campo, y hubo una celebración de Pascua. Mi tío estaba impaciente y quería su sopa de bolitas de matzo (risas) antes de lo que el ritual permitía. Pero lo interesante ocurrió cuando los alemanes ocuparon Hungría , el 19 de marzo de 1944. Por supuesto, ya antes de eso sabíamos que había grandes problemas. Así que de hecho fue después del Anschluss (Anexión) cuando sentimos que debíamos acercarnos más a nuestra herencia judía. Así que mis padres, con un tío y una tía que tenían dos hijos varones, (nosotras éramos dos mujeres y éramos muy unidas) decidimos tener un Seder de Pascua, cosa que hicimos. Y todavía recuerdo (lo que aún hoy me conmueve) cuando se dice: ”Hoy en el cautiverio mañana en Jerusalén”. Y como ves, todavía me pongo a lagrimear con esto porque el anhelo del pueblo judío, del pasado judío, está de tal manera en esto. Acabo de leer un libro muy interesante sobre la historia judía. Como los judíos siempre estaban sometidos a… como los judíos eran expulsados de un país a otro… entonces pensaban ”Ahora, aquí, lo lograremos”. Y, antes de que te des cuenta, hay otra oleada antisemita y otra vez se trata de otro país y nuevamente estar escondidos o tratando de mimetizarse con la población. O, al contrario, mantener tu herencia y … ¿viste? es nuestra historia. Ese es el motivo por el cual pienso que la existencia de Israel es lo más importante. En tanto exista Israel no puede haber otro holocausto. Eso es lo que yo pienso.</p>
<p><strong>P: ¿A qué se dedicaba antes de la guerra?</strong><br />
R: Quería ser médica. Pero no me admitieron en la universidad porque era judía y, para peor, una chica judía. Había una norma que establecía que los judíos, los estudiantes judíos, solamente podían ser inscriptos  en la misma proporción de la población judía en Hungría, que era del seis por ciento. Yo era estudiante y me postulé en siete universidades del país, pero no fui admitida en ninguna de ellas. Así que me inscribí en un curso de entrenamiento para enfermeras quirúrgicas en la clínica de la Universidad de Budapest.  También hice otras cosas. Asistí a la universidad en calidad de oyente. No estaba inscripta, pero podía asistir a las clases de historia del arte y filosofía.</p>
<p><strong>P: ¿Cuándo empezó a notar señales de antisemitismo?</strong><br />
R: Estaba en el aire. En Hungría, en ese momento, lo que pasó fue que después, antes, de la Primera Guerra Mundial hubo una era de liberalismo y a los judíos se les permitía hacer lo que quisieran. Y se alentaba mucho a los judíos a cambiarse el nombre, a mimetizar sus nombres. Así, por ejemplo, el apellido de mi padre era Goldstein, y luego él, antes de la Primera Guerra Mundial, cuando era un joven médico, lo cambió a Garai. Y hubo mucha gente que hacía lo mismo. Pero hubo antisemitismo después de la Primera Guerra Mundial; por un breve período hubo un régimen comunista que fue bastante brutal y muchos de sus líderes eran judíos, por lo tanto, cuando el Almirante Horthy, el Regente de Hungría, vino a liberar a Hungría de ese régimen, fue cuando se dieron todos estos decretos contra los judíos. No se podía hacer esto y no se podía hacer aquello. Pero, sin embargo, uno todavía podía llevar una vida normal. Yo personalmente nunca me encontré con antisemitismo. Nadie me dijo a mí ”judía sucia”. Pero ocurría. Por ejemplo, a mi primo preferido, que terminó viviendo en Brasil, a él mismo, cuando estaba en la escuela primaria, un día un chico lo golpeó y le dijo: ”judío sucio”. Había que ser  muy cuidadoso. No se debía ser demasiado conspicuo. Había que portarse bien y conocer su lugar.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo se enteró por primera vez de lo que le estaba ocurriendo al pueblo judío?</strong><br />
R: ¿Te refieres a los campos de exterminio y  las cámaras de gas? No sé exactamente cuándo,  pero obviamente fue antes de que los alemanes invadieran Hungría. Bastante antes de eso. Además había un número de refugiados polacos que no eran judíos. Y de ellos también oíamos toda clase de historias. Sabíamos de las cámaras de gas aunque no podíamos imaginarnos cómo  era.</p>
<p><strong>P: ¿Cuáles fueron sus pensamientos, sentimientos o reacciones cuando por primera vez se enteró de todo esto?</strong><br />
R: Al comienzo incredulidad. Uno no puede realmente creer que esas atrocidades sucedan. Hasta el día de hoy siento que el Papa Pio XII estuvo realmente en falta. No hizo lo que debió haber hecho. Tendría que haber tomado posición contra esta atrocidad. Al menos debería haber dejado en claro que los católicos que eran considerados judíos por Hitler, por sus leyes, no eran considerados como tales por la Iglesia Católica en el caso de que hubieran sido bautizados. No se puede decir que eso fuera suficiente porque no era la actitud moral y espiritualmente correcta, pero ni siquiera eso hizo. Y lo estábamos esperando. Estábamos esperando un documento, una encíclica, una carta o alguna forma de declaración. Nada sucedió.</p>
<p><strong>P: ¿Cuándo oyó de Raoul Wallenberg por primera vez?</strong><br />
R.: Tan pronto como se supo que iba a venir.  Cuando los alemanes entraron en Hungría, eso fue el 19 de marzo de 1944, creo que era sábado. El domingo fui a casa de una muy buena amiga que vivía en el edificio inmediatamente contiguo. Ella era concertista de piano y su marido era físico. Allí conocí a mi entonces futuro marido que no era judío en absoluto, todos sus antepasados estaban en regla. Fue allí para preguntar: ”¿Qué puedo hacer, cómo puedo ayudar?”. Y allí fue donde nos conocimos. Y al día siguiente fue a nuestra casa y hubo una conexión tan instantánea que en el primer minuto que estuvimos solos me preguntó si me casaría con él. Él iba a ir a Suecia. Había estado en Suecia antes. Hablaba sueco. Trabajaba con  modelos de óptica con un sueco, en una fábrica o compañía sueca, algo así. Pero no podía llegar allí porque había guerra, por lo que nunca se conocían cuáles vuelos había ni otro modo para llegar de Hungría a Suecia. Pero dijo: ”Bueno, podemos casarnos y podremos encontrar algún modo.” Por supuesto, no podíamos casarnos porque había una ley que impedía que se casaran judíos con no judíos. Entonces, una amiga mía apareció y dijo: ”¿Les interesaría un juego de documentos? Porque hay alguien que tiene dos juegos de documentos”. Y ella compró el juego de documentos y mis padres compraron el otro juego para mí. Así que tuve otro nombre. Había un francés maravilloso, un artista, con quien yo había estudiado un poco sobre textiles y diseño. Él falsificaba documentos. Así que falsificó un documento que decía que Yanjey Kudar y  Erjay Behtmuschani estaban casados.</p>
<p><strong>P: ¿Se acuerda de cuántos años usted tenía entonces?</strong><br />
R: Si, tenía veintitrés.</p>
<p><strong>P: Sólo preguntas generales sobre Wallenberg, por ejemplo: ¿Cómo era? ¿Era serio? ¿Tenía sentido del humor? ¿Usted dijo que era reconcentrado?</strong><br />
R: Sí, sí. Esto es lo que mejor recuerdo. Era muy reconcentrado y muy entregado a su tarea.  No sé como esto le aconteció. Cómo ese manto cayó sobre él y logró estar a la altura de la situación. Pero luego ocurrió algo, y aún me da vergüenza contarlo, pero lo que ocurrió fue que un día volvimos al observatorio y el director dijo que tenía que hablar con Yanjey ( John). Le dijo que dos hombres estaban allí preguntando por él. Parecían detectives. Uno era alto y el otro bajo. Y entonces Yanjey dijo. ”No me imagino por qué alguien me puede estar buscando.” Y volvimos a nuestro cuarto e inmediatamente empacamos nuestras cosas en una valija pequeña y escapamos. Ni siquiera nos atrevimos a tomar uno de esos, cómo se dice… uno de esos coches que suben y bajan la montaña. ¿Sabes? Como un tranvía, pero es un vagón de cable carril. Y sólo nos fuimos a pie a través de los campos porque no sabíamos. ¿Era cierto? ¿Ese hombre se habría dado cuenta de que algo pasaba? Habíamos sido realmente cuidadosos. Jamás decíamos nada cuando hablaban de la nueva arma que los alemanes tenían y que iban a utilizar muy pronto. Fuimos muy cuidadosos. Pero hasta el día de hoy, no sabemos. ¿Habían estado allí esas dos personas? ¿O lo inventó? Así que rápidamente volvimos a esa casa en donde estaba la oficina de Wallenberg, porque no sabíamos a dónde ir. Mis padres y mi hermana estaban ya en ese momento en una de esas casas suecas donde la gente tenía salvoconductos para la casa. Así que preguntamos: ”¿Nos podemos quedar aquí por esta noche? Y Star dijo: ”No, no pueden, no está permitido.” Y no teníamos ni idea sobre qué hacer. Y entonces, uno de ellos tuvo lástima de nosotros y dijo: ”Miren, escóndanse en algún lugar del piso de arriba. Yo tengo que caminar por el edificio y asegurarme de que todos se hayan ido antes de cerrar por las noches. Esténse muy quietos y quédense por esta noche. Pero sean muy cuidadosos. No hagan correr el agua en el baño y no enciendan luces. Bueno, nos descubrieron en la mañana siguiente, porque sí hice correr el agua en el baño antes de que hubiera suficiente gente en el lugar. Tuvimos que hacerlo, y Wallender quiso vernos. Y todo el mundo estaba allí y él dijo que habíamos puesto en peligro toda su misión. Porque él tenía un acuerdo con el gobierno húngaro que ese era un lugar extraterritorial y no íbamos a esconder a nadie allí, nadie podía quedarse a dormir. Y nosotros lo habíamos hecho y debíamos irnos. Tuvimos que partir. Así que es muy avergonzante. De alguna manera aún veo esta escena. Sabes, como que nosotros estamos parados allí tratando de parecer lo más pequeños posible. Y nos fuimos. Y por supuesto que otras cosas nos sucedieron que fueron milagrosamente útiles y sobreviví a todo. Pero este fue mi contacto más cercano con Wallenberg.</p>
<p><strong>P: ¿Recuerda o tiene alguna experiencia respecto de alguien que haya estado próximo a él?</strong><br />
R: En realidad, no. Pero vi ese musical, que me encantó. Era muy lindo. Se represento… ¿fue el año pasado o hace dos años?</p>
<p><strong>P: Si, fue hace dos años.</strong><br />
R: Aprendí más de eso que de mi propia experiencia.</p>
<p><strong>P: ¿Y nos puede decir lo que es un Schutz-pass?</strong><br />
Si. Esta es una fotocopia del Schutz-pass de mi hermana. Esto fue una invención ingeniosa que Wallenberg y sus amigos pergeñaron. Este era un pasaporte provisional, que decía que la persona cuya fotografía estaba en este lugar, y a quien pertenece, está protegida por la corona sueca. Así que, milagrosamente, esto funcionaba la mayor parte de las veces. No siempre, por que algunos de estos vándalos, los ”Cruz de Flecha”, ese era su nombre porque su emblema era una cruz que tenía en cada punta una flecha, no igual a la svástica pero parecido, no respetaban el documento, pero otros sí. Y luego la embajada suiza y después la portuguesa tomaron la idea y también emitieron pasaportes Schutz en cantidades más pequeñas. Pero después que silenciosamente dejamos a Wallenberg, Yanjey aún quería seguir salvando judíos. Así que fuimos a la embajada portuguesa y ofrecimos sus servicios allí. Y allí fue donde obtuvimos un Schutz-pass portugués. Nosotros, él, mi marido, era muy astuto y dijo: ”tengamos uno juntos”. Porque de esa manera yo estoy con él. Entonces así fue. Y muy milagrosamente, cuando dejamos Hungría, había mucha gente viajando y fuimos a Yugoslavia, a Bulgaria y a Grecia con él. Y también aún había particulares que emitían algunos documentos. Era un hombre encantador. Cara redonda, mejillas sonrosadas… Su nombre era Angelo Rota. Y, no sé por qué, pero con la madre de una amiga que era católica devota y tenía algunas conexiones, una vez fuimos a verlo. No sé que le fuimos a pedir. Y él hizo lo mejor que pudo. Y estaba también Anonsino Verrolino, que estaba también entre su personal, y estas dos personas eran maravillosas, a pesar de que estoy segura de que estaban apoyadas por el Vaticano.</p>
<p><strong>P: Usted mencionó que su hermana y sus padres vivían en una casa especial. ¿Era una casa segura?</strong><br />
R: Bueno, llamarla casa segura… No era tan segura. Pero lo que ocurrió fue que cuando los alemanes llegaron y esas leyes se impusieron sobre todo, los judíos fueron obligados a mudarse de ciertos edificios, que eran considerados domicilios no judíos, e irse a otras casas que habían sido designadas como domicilios judíos. Entonces, la casa de mis padres, de la que yo me había ido, fue designada como casa no judía. Mi tía, que también era dentista, vivía muy cerca. Su casa fue designada como casa judía, así que mis padres al principio se mudaron allí, ya que mi tía fue deportada y murió en Auschwitz. Esa es otra historia. Pero, más tarde cuando ciertas casas lo necesitaron y fueron designadas como protegidas por la corona sueca, entonces todos los que habían tenido el Schutz-pass sueco se mudaron allí. Así que mis padres, mi abuela y mi hermana se mudaron allí.</p>
<p><strong>P: ¿Cuánto tiempo vivieron allí? ¿Cuánto tiempo pudieron quedarse?</strong><br />
R: Bueno, no sé, no te puedo decir exactamente, porque exactamente no…Cuando se mudaron allí debe de haber sido a finales de la primavera, principios del verano. Y vivieron allí hasta que las tropas rusas liberaron Hungría, que fue, probablemente en enero 1945, en el lugar donde ellos estaban. Porque cada parte fue liberada en tiempos distintos.</p>
<p><strong>P: ¿Usted sabría, por ejemplo, cómo eran los mecanismos de cómo las casas seguras estaban organizadas y eran mantenidas?</strong><br />
R: Bueno, en todas partes había una persona que estaba a cargo. Pero las familias tenían un cuarto. Y a veces un amigo o pariente llegaba y nos hacían lugar. Estaba muy atestado y ellos hacían lo mejor que se podía hacer en tales circunstancias.</p>
<p><strong>P: Se mencionó que Wallenberg abrió un orfanato en el área, de aproximadamente setenta y ocho niños. ¿Sabe algo de eso?</strong><br />
R: Si sé un poco sobre eso. No estoy segura, pero es posible que mi hermana haya estado por un tiempo allí, porque hubo un tiempo en que se pensó que iba a ser más seguro para ella que no estuviera con los padres. Y ella estuvo en algún tipo de hogar para niños, aunque no era una niña. No recuerdo mucho al respecto.</p>
<p><strong>P: Y también hubo descripciones respecto a Raoul Wallenberg y los camiones y choferes que usaba para rescatar a la gente.</strong><br />
R: Oh, si. Bueno, así fue.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe cómo lo hacía?</strong><br />
R: No.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo llegó de Hungría a Yugoeslavia?</strong><br />
R: Yanjey, que era un genio, dijo textualmente, después de que los rusos nos liberaron, ”Salgamos de aquí.” Porque era tanto mayor que yo. Era diecinueve años mayor. Así que había visto más. Dijo que al principio, cuando era joven él había simpatizado con el comunismo y todas esas ideas. Pero después en la década de 1930 existieron esos juicios fingidos en Rusia, en la Unión Soviética, donde tanta gente fue condenada, obligada a confesar crímenes contra Stalin. Y fueron ejecutadas y hubo una dictadura. Y él dijo. ”Todo lo que pasa allá ahora, va a pasar acá. Uno va a necesitar no solamente un pasaporte, sino una visa de salida, que no se va a conseguir. Entonces si imponen una visa, va a ser muy difícil irse de acá. Vayámonos ahora. Tratemos de llegar a Suecia.” Porque él tenía un contrato con la empresa sueca llamada ”Nifer”. Pero, ¿cómo? Así que dijo: ”La única forma de llegar allá es yendo a algún lugar cerca del mar. ¿Cómo podemos llegar al mar? Yendo hacia el sur a Yugoslavia. En algún lugar habrá un barco y podemos llegar por mar a Suecia.” Por supuesto, era absurdo porque todavía seguía la guerra. Pero no había otro camino. Obviamente, no podíamos atravesar Alemania, así que yo dije: ”Por supuesto. Lo que sea.” Confiaba tanto en él. ¿Y cómo podemos llegar a Yugoslavia? No había trenes. No había nada. Pero de algún modo conseguimos subirnos a un vagón de ganado. No había animales sino personas. Y ese fue el primer intento. Y después nos subimos a otro vagón. Otro tren que tenía algo mas de cobijo, y había soldados rusos, pero a ellos no les importó porque en un extremo había un poco de espacio. Y estuvimos parados allí, no sé, por veinticuatro horas, ya ni me acuerdo. Hasta que llegamos a Yugoslavia. Y allí fuimos interrogados por partisanos. Los partisanos tenían el mando allí. Y, eventualmente nos soltaron y entonces pensamos que deberíamos ir a Turquía. Y para eso había que ir a Bulgaria y para eso había que ir…. Y estos partisanos al mando, dijeron: ”Está bien, no los vamos a arrestar. Pero tienen que salir del país.” ¿Y cómo salimos del país? Los búlgaros no nos daban visa. Subimos al tren de todos modos, logramos entrar a Bulgaria. Pero es un cuento largo e interesante, pero desde allí, con la ayuda de los británicos, llegamos a Grecia. Y desde allí a Inglaterra.</p>
<p><strong>P: ¿Cuánto tiempo se quedaron en Inglaterra?</strong><br />
R: Cinco años, de hecho. Al poco de habernos instalado en Inglaterra, donde yo tenía parientes, Yanjey pensó que quizás deberíamos ir a Estados Unidos porque, entretanto, la empresa sueca había decidido que no querían desarrollar el invento que tenía la patente. Que deberíamos ir a Estados Unidos porque su patente tenía que ver con cámaras de alta velocidad y proyectores de películas y eso. Así que fuimos al consulado de Estados Unidos y un joven americano muy agradable nos dijo: ”No pidan una visa de visitantes, porque eso solamente les va a causar problemas. Ustedes no van a querer irse, pero deberán hacerlo, después tendrán que entrar de nuevo. Postúlense para una visa de inmigrante.” Y nosotros dijimos: ”Eso va a llevar mucho tiempo”. ”Oh, no va a llevar tanto tiempo.” Tomó cinco años. Estábamos casi listos para pedir ciudadanía británica cuando recibimos una carta diciendo que había llegado nuestro turno. Entonces vinimos acá. Fue en diciembre 1950.</p>
<p><strong>P: Si Raoul Wallenberg estuviera acá con nosotros hoy ¿que le diría?</strong><br />
R: Ni me lo preguntes. En un momento sentimental, como dije hace un rato…. No.</p>
<p><strong>P: Bueno. Nos tomamos un descansito.</strong><br />
R: Si. A lo mejor ya es suficiente. ¿No te parece?<br />
Lo que les dije, dije que si querían anotar solamente una cosa más, es que no solamente cómo una sola persona puede hacer una diferencia (porque él comenzó esto, después los portugueses y los otros hicieron aquello), sino que hubo gente muy buena. Por ejemplo, un amigo mío que era un joven maestro y también pianista, profesor de filosofía en la escuela secundaria a la que yo iba, vivía con su madre y su hermana. Acogieron, creo que siete, una buena cantidad de judíos. Y los escondieron y alimentaron en su departamento y eso era… había que ser muy cuidadoso porque ni siquiera se podía dejar que se notara que entraba más comida allí ni que había mayor actividad. Y no solamente los salvaron y alimentaron y alojaron, sino que no les permitían hacer nada. Los trataban como a invitados de honor. ¿Entiendes? Ahora, esto es algo realmente especial. Hay gente como ésta. Y, por supuesto, Yanjey Kudar. Realmente creo que en algún lugar debería ser recordado. Y otros a quienes he conocido que han ocultado a judíos y arriesgado sus vidas. Pero es fácil olvidarse de eso y es fácil acordarse de toda la gente que fue cruel y metía a los judíos en vagones de ganado y los transportaba fuera del país. Por lo tanto, por mucho tiempo no quise volver, pero después sí volví y me di cuenta de que hay gente buena en todas partes.</p>
<p><strong>P: Ayuda a que uno se reconcilie con todo el asunto.</strong><br />
R: Y la otra cosa triste es que estoy convencida de que esto puede ocurrir en cualquier lugar. Yo pensaba que esto no podía ocurrir en los Estados Unidos, pero ya no pienso así. Pero si no es con los judíos, entonces, por supuesto, indios, negros, etcétera. Ustedes saben lo que está ocurriendo ahora.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe o recuerda cuáles eran las tareas de su marido cuando estaba ayudando a Wallenberg?</strong><br />
R: Bueno, la de ir a hablar con gente y ver quién tenía una conexión y armar una lista y sacarlos. Además, una vez fue a una fábrica de ladrillos. Por algún motivo las fábricas de ladrillos se usaban como lugares de depósito de los judíos que estaban a punto de ser deportados. Y, en uno de estos lugares encontró a mi mejor amiga, su madre, su padre y su hermano menor, y consiguió sacarlos.</p>
<p><strong>P: Eso es fantástico.</strong><br />
R: Sí.</p>
<p><strong>P: Lo que usted dice que escribía. ¿Qué sucedió con la historia?</strong><br />
R: Yo escribí todo esto con muchos más detalles. No que pueda dar más detalles sobre Wallenberg porque ya he estado tratando de decir todo lo que recuerdo. Sino mi historia personal…antes… después…</p>
<p><strong>P:¿Ha sido publicada?</strong><br />
R: No.</p>
<p><strong>P:¿Consideraría publicarla?</strong><br />
R: Bueno, he estado pensándolo.</p>
<p><strong>P: Sería realmente un regalo.</strong><br />
Y escribí algo más que la gente quiere que publique, que son las recetas que provienen del libro de recetas de mi madre, donde ella empezó a poner recetas cuando era recién casada y más adelante. Y la mayoría de ellas cuentan quién se las dio y luego las historias de esas personas. Entremezclo eso con las recetas porque algunos de ellos terminaron en Auschwitz o lugares parecidos, y no sobrevivieron.</p>
<p><strong>P: Eso debe ser precioso.</strong><br />
R: Y hay fotografías. Mi hijo lo compaginó.</p>
<p><strong>P: Es una idea muy buena porque hace que dos cosas distintas lleguen a unirse.</strong><br />
R: Sí, sí.</p>
<p><strong>P: Comida y familia puestas juntas.</strong><br />
R: Sí, sí. Así que lo estamos pensando</p>
<p><strong>P: ¡Avísenos!</strong><br />
R: Bueno. ¡Por supuesto! Si llega a suceder… Muchas gracias.</p>
<p><strong>P: Gracias a usted.</strong></p>
<h2>Creditos:</h2>
<p><strong>Entrevista:</strong> Mari Rodríguez<br />
<strong>Cámara:</strong> Michael Ragsdale.<br />
<strong>Trascripción:</strong> Yale Kim.<br />
<strong>Edición</strong>: Adriana Lee.<br />
<strong>Traducción:</strong> María Lía Macchi</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/entrevista/judith-saly-957/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Gabor Fischl</title>
		<link>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/entrevista/gabor-fischl-133/</link>
		<comments>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/entrevista/gabor-fischl-133/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 01 Jan 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.raoulwallenberg.net/?p=4554</guid>
		<description><![CDATA[P: ¿Cómo se llaman sus padres?
R: Mis padres fallecieron, pero sus nombres eran Bernard y Erzsbete, que es el equivalente a Elizabeth Fischl. El apellido de soltera de mi madre era Klein.
P: ¿En qué país y ciudad nacieron?
R: Nacieron en Hungría: mi padre, en una ciudad llamada Vác, V-A-C, y mi madre nació en lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/4391.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-4391" src="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/photomid/4391.jpg" width="178" height="267" /></a><strong>P: ¿Cómo se llaman sus padres?</strong><br />
R: Mis padres fallecieron, pero sus nombres eran Bernard y Erzsbete, que es el equivalente a Elizabeth Fischl. El apellido de soltera de mi madre era Klein.</p>
<p><strong>P: ¿En qué país y ciudad nacieron?</strong><br />
R: Nacieron en Hungría: mi padre, en una ciudad llamada Vác, V-A-C, y mi madre nació en lo que hoy es parte de Eslovenia, justo en el límite, que en muchas ocasiones perteneció a Hungría y en otras a Checoslovaquia.</p>
<p><strong>P: ¿Cuáles son las fechas de nacimiento de su padre y de su madre?</strong><br />
R: Mi padre nació el 16 o 17 de octubre de 1907 y mi madre el 22 de diciembre de 1910.</p>
<p><strong>P: ¿Dónde crecieron?</strong><br />
R: En Hungría. Mi padre vivió en el mismo pueblo donde nació hasta que se casó, y mi madre quedó huérfana a los 3 años de edad. Su padre fue soldado y lo asesinaron en la 1º Guerra Mundial, su madre murió unos meses después. No… Perdón… Creo que su madre murió cuando daba a luz a uno de sus hijos. Mi madre terminó viviendo con sus abuelos. Al principio vivían en un pueblo pequeño, pero creo que en 1920 se mudaron a Miskolc, una importante ciudad de Hungría.</p>
<p><strong>P: ¿Se criaron en el seno de la comunidad judía?</strong><br />
R: Si. Eran muy religiosos, lo que hoy llamaríamos ortodoxos.</p>
<p><strong>P: ¿A qué clase de escuelas asistieron?</strong><br />
R: Hasta donde sé, mi padre recibió educación secular hasta 6to grado, y su educación religiosa fue hasta los 19 años, a partir de 6to grado, recibió educación secundaria y universitaria en una yeshivá. Probablemente mi madre, vivió algo parecido a él. Llegó hasta 8vo grado, hasta donde puedo recordar.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo aprendieron sus padres las costumbres judías y la religión?</strong><br />
R: Sus padres fueron judíos religiosos… este fue un hecho de mucha importancia en sus vidas. Mi abuelo, murió antes de que yo naciera, pero era una persona estrictamente religiosa que crió a sus hijos para que siguieran sus pasos. Lo mismo sucedía con mis abuelos maternos, eran muy religiosos… ellos observaban aún los mandatos más pequeños.</p>
<p><strong>P: ¿A qué se dedicaban sus padres antes de la guerra?</strong><br />
R: Se casaron en 1937; y luego vivieron en Budapest. Durante un corto período de tiempo vivieron en Miskolc, posiblemente un par de meses. Luego se fueron a vivir a Budapest. Mi padre era viajante de comercio, en un principio fue vendedor en Swvig, una fábrica muy importante de bebidas alcohólicas. Después trabajó en una empresa familiar de camisas y uniformes.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe cuándo comenzaron a notar los primeros indicios de antisemitismo?</strong><br />
R: Como judíos, probablemente sufrieron el antisemitismo a lo largo de toda su vida. El antisemitismo como algo organizado, comenzó a crecer a partir del nazismo, y poco después llegó a Hungría. No se si Ud. sabe, pero existían muchas restricciones para que los judíos trabajaran en muchas profesiones u oficios porque, de acuerdo con los datos demográficos, tenían demasiados judíos haciendo ese trabajo…por lo tanto, siempre hubo un antisemitismo, no oficial, en Hungría, pero, siempre lo hubo.</p>
<p><strong>P: ¿Cuáles fueron los pensamientos, sentimientos y reacciones de sus padres respecto de estos cambios?</strong><br />
R: Bueno, a medida que esto ocurría, las restricciones fueron empeorando. Dos hermanos de mi padre fueron trasladados para realizar trabajos forzados, es decir, desde todo punto de vista eran esclavos en el ejército húngaro. Además perdió a dos de sus hermanos que se encontraban en Ucrania con el ejército húngaro realizando trabajos que si bien eran de poca importancia, eran a menudo, trabajos muy peligrosos. No sé exactamente qué hacían, pero muchas veces enviaban a la gente al frente como escudos humanos, o como activadores de minas en caso de que el ejército enemigo minara sus campos. Los echaban y los sacrificaban.</p>
<p>Con uno de los hermanos de mi padre, no sabemos exactamente qué sucedió, pero el otro fue sacrificado, su familia, incluso, recibió la noticia de la Cruz Roja húngara, que había caído en batalla. De manera sarcástica, la carta decía: ”En defensa de la Madre Patria”, que por supuesto, no era el caso. Mi padre buscaba alguna fecha en la nota para poder saber cuándo había sido su deceso, pero no tenemos ninguna fecha definitiva… obviamente sucumbió ante la adversidad.</p>
<p><a href="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/4390.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-4390" src="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/photomid/4390.jpg" width="266" height="177" /></a>En 1941 se los llevaron. En términos generales, hasta donde sé, aparecieron muchas profesiones que estaban restringidas a los judíos, en ciertos momentos. Un judío no podía emplear a un gentil; ni podía tener ciertos negocios, sus negocios eran limitados y finalmente no podían tener ninguno. Hacia 1941, existían muchas leyes antijudías muy restrictivas, que se habían empezado a aplicar y que se encontraban reglamentadas en libros. De hecho se aplicaron y realmente se cumplieron. Como dije, se llevaron a dos hermanos de mi padre que luego murieron.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo afectó la guerra las tradiciones religiosas y culturales de su familia?</strong><br />
R: Mis padres se mantuvieron muy cerca de sus creencias y de la religión aún en los peores momentos. Trataron de evitar, aún en la Casa del Protectorado Sueco toda aquella comida que no fuera kosher. Obviamente, no pudieron observar ciertas interpretaciones estrictas de la kashrut, pero al menos no comían cerdo… lo rechazaban, en los peores momentos. No se encontraban en situación de inanición, pero pasaban hambre.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo se las arreglaban para mantener y observar sus ritos religiosos durante la guerra?</strong><br />
R: Como le decía, en situaciones tan peculiares como las que atravesaron en Budapest, se encontraban frente a muchas restricciones, pero pudieron mantener sus creencias religiosas. Abolieron el sacrificio animal en 1940, creo… que entonces no había sacrificios, lo que no permitía a la gente comer carne. Es posible que hubiera matanza clandestina de pequeñas aves, pero en verdad no lo sé con certeza, de manera que no puedo darle una respuesta definitiva. Por otra parte, ellos rechazaban todo aquél alimento que no fuera específicamente kosher. Estaban hambrientos, la comida escaseaba. Apenas lograban sobrevivir con lo que había.</p>
<p>Hasta donde sé, hubo trabajos forzados aún dentro de la comunidad judía. Pero no lo sé… Mi padre estaba trabajando en Budapest en la Brigada de Trabajos Forzados Judíos, en el aeropuerto más importante de Budapest, cuyo nombre es Ferihegy. Si bien trabajaba allí, pudo venir a casa en varias ocasiones. Nunca lo escuché decir que no observaba el Sabbath, aunque de acuerdo con la ley judía esto está permitido, cuando se trata de preservar la vida.</p>
<p><strong>P: ¿Qué sucedió con sus padres durante la guerra?</strong><br />
R: Primero, mi padre…. No recuerdo bien…. Pero se lo llevaron por un tiempo. Debe haber sido en los comienzos de 1940. Creo que se lo llevaron a Yugoslavia, Serbia. Estuvo allí… no por mucho tiempo. Luego volvió a Budapest, y como mencioné antes, una vez tuvo que realizar trabajos forzados en el aeropuerto, donde pudo comunicarse con su esposa y volver a casa con bastante frecuencia. Eso fue hasta la ocupación de Alemania, es decir hasta que Alemania ocupó Hungría, creo que el 21 o 22 de marzo de 1944.</p>
<p><strong>P: ¿Y qué sucedió con su madre y hermanos durante ese período?</strong><br />
R: Ellos permanecieron en su departamento, que más tarde se convirtió en el gueto. Cuando los húngaros y alemanes enviaron a los judíos a los guetos… nuestro departamento se encontraba en esa zona.</p>
<p><strong>P: ¿Cuándo fue que sus padres supieron de Raoul Wallenberg?</strong><br />
R: No puedo responder eso con exactitud. Pero algo hubo, su leyenda era conocida. Mi hermano nació el 16 de octubre de 1944, que fue la fecha en que (Miklós) Horthy fue expulsado por los alemanes y los colaboradores de la Nazi Nyilaskereszt (la Cruz de Flecha)* en Hungría. Mi padre, fue a buscar a mi madre, pero en ese momento ella había dado a luz en la calle, mientras trataba de llegar a un hospital o nosocomio. Luego del parto en la calle, pudieron llegar a un hospital o enfermería. Estuvieron allí aproximadamente 10 días o 2 semanas, y durante ese período, el nuevo régimen de Hungría atrapó a la mayoría de los judíos y los asesinó. Mi padre no se encontraba en casa porque estaba con mi madre en ese así llamado hospital. De alguna forma, esa fue la razón de su supervivencia. Luego volvieron, nuevamente no recuerdo bien las fechas, pero alrededor del 30 volvieron a su casa… a su departamento. Mis hermanas, que en ese momento tenían 6 y 4 años, habían sido cuidadas por unos vecinos. El superintendente, que era un gentil, delató ante los colaboracionistas húngaros que todavía había un hombre judío en la casa. Fue allí, cuando vinieron a buscar a mi padre. Un oficial y dos soldados jóvenes lo encontraron y mientras se lo llevaban, encontraron a otra persona judía en esa casa. Los trasladaron a los cuarteles centrales de las SS en Budapest… creo que el número 60. Era la oficina central de control de las SS en Budapest en ese momento. Cuando entraba un judío a ese lugar… no salía con vida, al menos nunca se supo de nadie que saliera de allí vivo.</p>
<p>Parece que mi padre tenía instinto de justo, Dios lo ayudó, y ni bien llegaron allí, hubo un ataque aéreo. Todos los alemanes y húngaros corrieron al refugio. En ese momento, mi padre y la otra persona caminaron hacia afuera. Tomaron una escoba, o una pala y les hicieron creer que estaban sacando la nieve, se escaparon y volvieron a casa. Esto fue un viernes a la noche, al otro día, el sábado, el oficial volvió a casa, y le dijo al superintendente ”Me olvidé mis guantes blancos, y vengo a buscarlos”. Mi madre lo vió, y obviamente se asustó. Olvidé mencionar que la distancia entre ese lugar y mi casa era de más de una milla. De cualquier forma, los dos oficiales húngaros le habían pegado a mi padre, cuando se lo llevaron, con un palo sin parar, y luego mi padre volvió a casa esa noche. Mi madre lo vio fuera de sí y alterado como nunca antes… entonces, cuando este oficial volvió a mi casa y mi madre se asustó, él le dijo: ”No temas. En la vida civil soy médico. Vine aquí para ver cómo estaba tu esposo. No estoy aquí en misión oficial, no voy a lastimarlo, voy a curarlo.” Revisó las heridas de mi padre y luego mi madre le preguntó: ”Dígame, ¿quién es Ud?” y él respondió: ”Mejor no pregunte”, y luego desapareció. Pudo haber sido un alemán judío o simplemente un buen Samaritano. A principios de noviembre de 1944, aproximadamente recibieron un ”schutz-pass” (pasaporte sueco), que era un documento extendido por el protectorado sueco, y a mediados de ese mes pudieron ingresar en la casa del protectorado sueco.</p>
<p><strong>P: ¿Ellos se encontraron con Raoul Wallenberg?</strong><br />
R: Mi padre mencionó haberlo visto una sola vez, creo. Fue cuando Wallenberg estuvo en la casa del protectorado, pero no creo que se hayan encontrado frente a frente alguna vez con mi padre… creo que no.</p>
<p><strong>P: ¿Su padre lo describió a Raoul Wallenberg?</strong><br />
R: ¿Físicamente? No. Me dijo que una vez lo encontró, pero no me dijo nada sobre su apariencia física…. No. Mis hermanas mayores me contaban cosas. Ellas iban del departamento donde vivíamos, que se encontraba en el séptimo circuito de Budapest, hacia el protectorado sueco, que para ese momento era un zona de judíos, aún no se la consideraba un gueto, pero era un lugar donde se les permitía vivir a los judíos. Salieron a un área no-judía, que se había convertido en la casa del protectorado sueco. Había un tramo muy largo para caminar desde donde vivíamos hasta este lugar. En ese momento un judío no podía transitar por calles fuera del área establecida, y mis hermanas eran pequeñas, como dije antes 6 y 4 años. Iban empujando, junto con mi madre, el cochecito que llevaba al bebé de un mes. Trataban de ir a diferentes sitios, pero les decían ”Uds. no pueden ir aquí, no pueden ir allá”.</p>
<p>Mi padre conocía Budapest como la palma de su mano, pero no había ningún lugar por donde ir. El problema no era que él no sabía adónde iba, conocía hacia dónde se dirigía, pero no tenía ningún permiso y siempre lo paraban. Mi hermana me dijo que los paraban en un lugar, y que había alguien que dijo: ”Yo me encargaré de ellos” y entonces se iban. Finalmente llegaron a la casa del protectorado, no sabría decirle la fecha exacta, pero fue para mediados o fines de noviembre de 1944. Fueron junto con mis hermanos mayores, dos hermanas y un hermano, dos hermanos de mi padre, una familia de vecinos que vivían en el hall de enfrente, y dos niñas pequeñas que eran primas de mi papá. Así estaba conformado el pequeño grupo que logró llegar allí.</p>
<p>El edificio adonde fueron, habrá sido alguna vez, antes de la guerra, un edificio de departamentos lujosos. Pero fue bombardeado… no había ventanas, y quedaban pocas paredes. Hacía frío y no había manera de entrar en calor. Estuvieron allí…. 24 horas por día vestidos con las ropas que podían conseguir. Permanecieron allí hasta poco después de la liberación.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo obtenían comida y ropa mientras se refugiaban en esa casa segura?</strong><br />
R: Creo que la ropa era la misma que tenían de antes, cualquier cosa que pudieron llevarse con ellos. No me comentaron nada sobre la ropa, y en cuanto a la comida, yo pregunté, mi recuerdo y el de mis hermanos con los que hablo ahora, después, la comida… no recordaban claramente si la embajada sueca traía comida. Según lo que mi padre recordaba, algunas veces alguien de la embajada traía algo de comida.</p>
<p>Había dos cosas… como mencioné antes, yo tenía dos primas que estaban allí. Una tenía 12 o13 años y podía pasar como aria y en ocasiones salía sin la estrella amarilla y podía conseguir algo. Y un vecino del edificio, a quien conocí después de la guerra, llamado Schneider, también podía conseguir comida. Ellos arriesgaban sus vidas al salir del refugio. Sucedió algo interesante. En algún lugar de la frontera ellos podían conseguir arvejas. Mi madre las cocinaba o las tostaba o lo que sea. No había fuego, entonces lo que hicieron fue hacer fuego de los restos rotos de madera del edificio, que eran tablas de madera. No había gas. Mi madre comía esas arvejas y así pudo amamantar a mi hermano. El sobrevivió y también había comida. Una buena parte de la comida eran las arvejas. Realmente no sé de dónde las conseguían pero de alguna forma las conseguían y este fue un factor muy importante en su supervivencia, en lo que se refiere a los alimentos. En cuanto a la ropa…. Como dije, no tengo recuerdos de haberlos escuchado decir algo sobre ropa nueva… o no nueva sino recientemente adquirida.</p>
<p><strong>P: ¿Alguna vez visitó Raoul Wallenberg la casa segura?</strong><br />
R: Mi padre lo vio una vez igual que a otros diplomáticos que iban allá.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe algo sobre el diseño y fabricación de los ”schutz-passes” (pasaportes suecos)?</strong><br />
R: Mi padre tenía un amigo, que ya no está más entre nosotros, el Sr. Benedict. Era uno o dos años más joven que mi padre y del mismo pueblo que él. Yo lo encontré aquí, mi padre era muy amigo de él. Una vez viajando en un micro con él, me contó una historia muy interesante. Dijo que él también había tenido un schutz-pass, un schutz-pass sueco, que en ese entonces, era algo muy difícil de ver.</p>
<p>Miles de personas asediaban a la embajada sueca para obtener uno de esos documentos. Se le ocurrió una idea, que… me dejó sin habla cuando la mencionó. Fue a la biblioteca o al correo y vio la guía telefónica de Suecia. Comenzó a buscar a alguien con el nombre de ”Benedict” y lo encontró así como también la dirección. Envió un telegrama que decía, ”Soy Alfred”, creo que ese era su nombre… ”Soy el hijo de tal y tal Benedict”, que es un hermano de un primo de tu padre”. ”Estoy varado aquí en Hungría, y existe algo denominado ”schutz-pass” sueco. ¿Podrías solicitarlo para mi y mi familia?” Unos días después, fue a la Embajada de Suecia, donde la gente trataba de obtener el ”schutz-pass”, que era muy limitado a muy pocas personas. Cuando fue, se identificó como ”Benedict”, y en efecto había un schutz-pass para él, con instrucciones enviadas por el Sr. Benedict de Estocolmo. Lo obtuvo sin discutir con nadie y sin tener que hacer la cola.</p>
<p>Por lo que entendí, la gente se agolpaba día tras día para obtenerlo. Él logró obtenerlo y pudo sobrevivir. Era un matrimonio con dos hijas, que hasta donde recuerdo tendrían en ese momento 4 o 5 años. Me contó, que después de la guerra, le envió una carta a la dirección del Sr. Benedict, agradeciéndole lo que había hecho por él. Lo que le dijo fue: ”Esto fue lo que hice en realidad, y deseo que sepa que aprecio y agradezco lo que Ud. ha hecho”. Al poco tiempo recibió una respuesta diciendo: ”Yo sabía que Ud. no era familiar nuestro. No somos judíos, sino gentiles. No tenemos parientes en Hungría ni nada parecido. Simplemente lo hice por Ud. y por su familia.”</p>
<p>De manera que, si está hablando de Wallenberg como humanitario, hubo otra gente sueca que hizo lo mismo. Es decir, esta persona no arriesgó su vida, pero hizo lo que estaba a su alcance para salvar a otro ser humano. Y dijo que él sabía perfectamente lo que estaba haciendo, y lo hizo simplemente por ser humanitario. No sé si Uds. tienen otras historias similares en sus registros, pero esto es algo que yo personalmente conté a mucha gente. Nunca a nadie se le hubiera ocurrido esta clase de ideas diferentes, pero es verdaderamente fabulosa.</p>
<p>Mis padres volvieron (al departamento), después de la liberación. El departamento, naturalmente, había sido saqueado. En realidad, no saqueado exactamente, pero era muy pequeño y se convirtió en un gueto. Debe haber habido cientos de personas viviendo en esa clase de pequeños departamentos. Y para cualquier cosa que hicieran, necesitaban calor, entonces tomaban los muebles y quemaban la madera. De manera que se perdieron muchas cosas, pero después de eso, encontraron su vida. Pudieron sobrevivir.</p>
<p>Después de la guerra, tampoco había comida, y mi padre…Había una fábrica de chocolate y de alguna forma consiguieron un palo, y pudieron sacar los ladrillos de chocolate y esa fue la manera en que mi padre podía hacer trueque para todo. Con un trozo de chocolate, podía conseguir harina, algo de leña. Tanto mi padre como sus hermanos, tenían esa capacidad de obtener cosas que luego servirían como herramienta de trueque, ya sea para alimentos o cualquier otra cosa que necesitaran, durante el primer período de la posguerra.</p>
<p>Que mi hermano sobreviviera, fue algo milagroso. Era prematuro y no había comida y como mencioné anteriormente, mi madre podía amamantar… La familia prácticamente estaba toda junta… bueno, otros miembros de la familia habían sido asesinados, pero la familia inmediata, estaba junta. Sobrevivieron y construyeron una nueva vida después de la guerra. Allí permanecimos. Yo nací en 1946 y allí permanecimos hasta fines de 1956 cuando Hungría se convirtió en un país comunista. Antes de esta fecha no podíamos abandonar el país, y luego, cuando fue la revolución contra los rusos, había una forma de irnos del país, era una forma ilegal, y así lo hicimos. Cruzamos la frontera ilegalmente y volvimos a Austria y finalmente desde allí, fuimos a los Estados Unidos.</p>
<p><strong>P: En las afueras de Budapest, había un campo de exterminio en una fábrica de conservas. ¿Sabe algo sobre esto?</strong><br />
R: Si. Retrotrayéndome un poco más, en la casa del protectorado sueco, donde estaba mi familia, según mis cálculos durante dos meses, desde fines de noviembre hasta fines de enero, cuando Pest fue liberada. Es decir, Budapest es una ciudad formada por Buda y por Pest. Pest se encuentra en la parte oriental y Buda, en la occidental, separadas por el Río Danubio. Los rusos liberaron Pest, pero les llevó un largo y arduo tiempo cruzar el río, porque los alemanes, que estaban en retirada, bombardearon todos los puentes. De manera que para cruzar el Danubio, tuvieron que levantar puentes y esto les llevó aproximadamente un mes. Entonces así quedó Budapest… Pest y fueron liberados en enero. Buda pudo liberarse en febrero.</p>
<p>Durante esos dos meses, como dije antes, estas casas de protectorado, y los certificados de protección, eran tan buenos como los funcionarios alemano-húngaros, querían que fuesen. Sé de una o dos veces que la Cruz de Flecha húngara, que era como la SS húngara, llegó a la casa del protectorado. Ordenaron a todos los ocupantes del lugar a ponerse en filas y los llevaban al Danubio para asesinarlos. Esta vez la deportación fue imposible para ellos, porque se habían roto las vías del tren que se dirigía a los campos de exterminio. La solución que encontraron los húngaros, fue llevarse a los judíos al Danubio, ponerlos en fila y dispararles. Lo mismo sucedió al menos una vez o tal vez dos con mi familia. Mi padre dijo que alguien de la embajada sueca vino a sacarlos de la casa y no los llevaron al Danubio. A otros sí los llevaban, inclusive de la misma casa del protectorado. Las SS húngaras entraban y sacaban a los judíos para asesinarlos. Era una protección, pero como verá no era una protección completa. De manera que esto fue lo que resultó de allí y cómo ellos sobrevivieron.</p>
<p><strong>P: Las personas rescatadas por Raoul Wallenberg o aquellas que trabajaban con él, ¿eran todas judías?</strong><br />
R: Hasta donde sé, eran todos judíos… si había húngaros gentiles… la verdad… no lo sé.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe lo que sucedió con Raoul Wallenberg después de la guerra?</strong><br />
R: Esa es una pregunta importante. Todo lo que sé es lo que está escrito y he leído. Fue a encontrarse con un comandante ruso y esa fue la última vez que se supo algo de él. Hay toda clase de versiones y rumores, y yo sé tanto como cualquiera que desea leer e instruirse. Tengo una teoría muy interesante sobre ese tema. No sé si sabe que en Eslovaquia había un trabajador incansable por la causa judía, el Rabino Weitzman. Era toda una leyenda… lo que él hizo… era un judío, que había mantenido reuniones con los más altos mandos de las SS. Escribió libros después de la guerra, y tenía una cabeza maravillosa… era un verdadero genio. En todo lo demás, no… simplemente improvisaba. Se mantuvo en su postura y pudo hacerlo, no sé si conoce que en Eslovaquia hubo dos deportaciones. Una en 1941 y otra en 1945. No, perdón, en 1944. Hacia finales de 1944. Pero no hubo ninguna deportación entre 1941 y 1944. Esto sucedió gracias al Rabino Weitzman. Trabajó incansablemente, de manera increíble para salvar a los judíos. Venía con ideas, están todas documentadas, todo está escrito en lo referente a cómo salvar, cómo demorar, con quién hablar y cómo hablar. Fue muy interesante, logró saltar del tren que lo estaba llevando a Auschwitz y pudo regresar a Bratislava… la capital de Eslovaquia hoy en día, y una vez allí, se escondió en un búnker. Los rusos estaban a punto de liberar Bratislava. Este hombre, junto a un pequeño grupo de personas de ese búnker, hizo un acuerdo con un oficial alemán: los oficiales alemanes lo llevarían a Suiza. La distancia desde Bratislava a Suiza es grande, no puedo decir con exactitud en millas cuál es, pero… tenían que atravesar parte de Austria y todo el ancho de Alemania para llegar a Suiza. Creo que definitivamente eran entre 300 y 500 millas. He aquí un hombre que sabía que los rusos estaban cerca, él estaba en su bunker, y las posibilidades de que pudiera sobrevivir al menos hasta que llegaran los rusos, se dejó… bueno, había engaños, estafas, todo para que estos oficiales alemanes lo salvaran. Pero en definitiva eran oficiales alemanes, que daban sus vidas. El se permitió estar allí, en vez de esperar días, tal vez menos, a ser salvado por los rusos. No les tenía confianza. Creo que, obviamente hizo la movida correcta. Ellos sobrevivieron y él logró llegar a Suiza.</p>
<p>Raoul Wallenberg fue un hombre honesto que creía que los rusos iban a liberar a los judíos. Él no tenía el mismo temor a los rusos que el Rabino Weitzman, y creyó en ellos y el resultado fue el que fue. Pero esto es algo, tal como dije antes, tengo mis dudas sobre la historia amateur de esta época. Hablo con gente, me encanta hablar con la gente. Leo libros, pero cada libro, aún si conozco al autor… es un libro que fue escrito para su distribución masiva, con la intención de venderlo. Prefiero conversar con la gente que estuvo allí, así de frente, así puedo preguntar, tener una comunicación más directa… Y así lo hice, en muchas oportunidades, tuve conversaciones con este Sr. Benedict, y no sé si él le contó su historia a alguien más, si dio alguna charla en algún foro, realmente no lo sé. Tengo otras historias, que no necesariamente tienen que ver con Wallenberg, que seguramente no fueron escritas o es muy improbable que hayan sido publicadas.</p>
<p><strong>P: ¿Qué sucedió con su familia después de la guerra?</strong><br />
R: Mis padres volvieron a su departamento y de alguna manera pudieron asegurarse el alimento. Mi padre trataba con algunos oficiales rusos. Tal como dije antes, los rusos eran bárbaros. Muchos de ellos eran analfabetos, estaban hambrientos y en algunos casos desnutridos, estuvieron en la guerra durante 4 o 5 años. Ellos… bueno esto es sabido, atacaban a las mujeres. No les importaba nada. Los oficiales, obviamente, venían de una educación mejor. Había oficiales judíos también, que hablaban el idish, y que se podían comunicar con la población judía. Mi padre tenía algunos negocios con un oficial judío que se dedicaba a la comida en conservas y los rusos… también es muy conocido, se volvían locos por los relojes. Ellos no tenían relojes. Rusia había quedado muy atrás en todo y como estaban locos por los relojes comerciaban con todos los que podían. Si veían a alguien con un reloj simplemente lo tomaban y aquellos que eran más decentes les daban algo a cambio. Eran tan tontos, que cuando tenían ese enorme reloj despertador, decían, ”¡dame 10 pequeños!”.</p>
<p>De manera que ese fue el comienzo, todavía no existía la industria en esa época, así que vivían de eso. Mi padre también pudo encontrar cosas que él tenía. Como decía, él se dedicaba a las camisas y los uniformes, así que tenía materia prima que también era muy demandada ya que no había ropa. Así que pudo comerciar con eso también. Finalmente, la vida se estandarizó, y no puedo decirle exactamente, ya que no estaba allí, pero fueron liberados en enero de 1945, y creo que para el momento de mi nacimiento en 1946, las cosas estaban un poco más normalizadas. Me refiero a la manera de ganarse el sustento, a conseguir alimentos, en fin a poder vivir de un trabajo, dignamente.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo afectó la guerra la religión de sus padres?</strong><br />
R: Obviamente, mis padres permanecieron juntos. Había gente que al volver de los campos de concentración, se volvían locos, uno, dos, tres años de vivir de manera infrahumana. Existía este síndrome que luego se vio en Vietnam, cómo los prisioneros eran tratados como perros. La vida no significaba nada para los alemanes. De manera que al volver, la religión era laxa… o no creían en nada. Muchos de ellos, después de un tiempo, volvieron a creer. Pero en lo que a mis padres concierne, permanecieron estables, simplemente porque pudieron hacerlo. Pero esta gente, especialmente la gente joven, que fueron separados de sus padres, una vez que asesinaban a sus padres iban al campo de concentración y tenían 15 o 17 años. Vivían un año ó dos en esclavitud donde cada día había asesinatos y un crematorio y ellos volvieron… viéndolo retrospectivamente, la humanidad estaba perdida para ellos.</p>
<p><strong>P: ¿Cuál fue el período de tiempo más largo durante el cual sus padres estuvieron separados?</strong><br />
R: Yo diría que no fue largo. Solamente el período en el que mi padre estaba en Serbia, sobre el cual no tengo una fecha, pero habrá sido un par de meses.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo afectó la guerra su relación con sus padres?</strong><br />
R: Mi hermana le preguntó a mi mamá, ”¿Cómo sobreviviste?”, en medio de tanta gente que moría de un lado y del otro, hambruna, muerte por todas partes. Mi madre respondió: ”Yo solo vivo hoy”. Por acá hacemos planes, proyectamos la educación de nuestros hijos, de nuestros nietos, hacemos planes para esto y para aquello. En esa época no se hacían esas cosas. Lo único que importaba, la única cosa importante era sobrevivir ese día, que los niños sobrevivieran. Obviamente, tuvo un impacto tremendo en sus vidas, ellos pensaban así.</p>
<p>Conozco gente que no habló del tema durante años. Mis padres, bueno, en realidad nunca les pregunté directamente, pero mi madre decía un poco, y cada vez que mi padre hablaba, algo decía, pero nunca le pregunté a mi padre cómo fue aquello. Ocasionalmente, él hablaba de cosas, pero la mayoría se referían al aspecto religioso… nunca perder la esperanza, hay un Dios y nos está observando, no conocemos sus métodos, o no sabemos lo que hace, pero todos tuvimos un destino, y todos deseábamos sobrevivir. Como dije, enfilaron para el Danubio, estuvieron hasta el último minuto y los llamaron. Estaban cerca del Danubio, si los iban a llamar un minuto antes o un minuto después o cuando faltaba un cuarto del camino para llegar al Danubio o menos, se los hubieran llevado y todo terminaba. No se hubieran podido salvar, fue suerte o la ayuda de Dios. Entonces, esto es algo con lo que vivieron todas sus vidas y de lo cual mi padre rara vez hablaba. De lo que más hablaba mi padre era de tener fe… de que hay un Dios, no sabemos lo que hace… hay muchos casos y en el último minuto, él sobrevivió. Mi padre, que descanse en paz, era muy pacífico, muy recto, permítame que le cuente una historia.</p>
<p>Mi padre tenía un doctor que tenía una poción y si se inyectaba a una persona con esa poción, esa persona se ponía amarilla y eso (parecía) muy contagioso. Los alemanes y los húngaros realmente le temían a esa poción, si veían a alguien lo aislaban, los arrojaban, si era una concentración de judíos y alguno estaba amarillo los echaban Esta era una manera de escapar. Obviamente era la poción que era muy fuerte. Mi padre se dio cuenta enseguida de esto, desde el comienzo, y si el inyectaba a mucha gente con esta poción, no sé la cantidad, pero si fueron 5, 10, 15, era su manera de salvar vidas. Mi padre nunca contó esta historia, mi madre lo hizo.</p>
<p>Mi padre trabajaba en el aeropuerto y en ese momento la jornada laboral no era de 8 horas sino de 18. Poder ir y volver de allí era aún un trabajo más arduo. Un día, al regresar exhausto a casa, vio a una persona sentada. Su hijo había sido llevado a un lugar donde a la mayoría simplemente los aniquilaban. Mi padre entró a la casa sumamente agotado por el trabajo y mi madre le dijo que ese hombre le pidió que le administrara la poción a su hijo porque si no terminaría aniquilado. Mi madre luego le dijo al hombre, ”por favor, permítale comer algo antes de ir”… pero mi padre dijo ” no, debo salvarlo” y así él fue…no era muy lejos del vecindario donde vivían… y entonces él le dio la poción al hijo de este hombre, quien fue echado del lugar y así logró sobrevivir. El hombre fue a la casa de mi padre y le dijo a mi padre que gracias a él su hijo estaba vivo. Esta es una historia</p>
<p>En Eslovaquia, la deportación fue en 1941. Se llevaron a una gran cantidad de los gitanos que estaban allí… Desde 1941 a 1944 hubo una separación, la gente de Eslovaquia hablaba en húngaro porque este país se encontraba cerca de la frontera con Hungría. La mayoría de la gente cercana a Hungría hablaba húngaro y muchos jóvenes lograron escapar. Un hombre que escapó de Eslovaquia fue a la casa de unos parientes y les dijo ”¿puedo dormir aquí?”, y la respuesta que encontró fue ”No, no puedes, no voy a arriesgar a mi familia”. ¿Sabes? Vinieron, en la mitad de la noche. La policía vino y revisó los papeles. A pesar de que vivíamos en una casa muy pequeña, allí durmieron muchas noches los refugiados y otros ilegales… y mi padre les dio comida y cualquier cosa que quisieran. Esto sucedió antes de Wallenberg. Esto es lo que hizo mi padre, siempre dicen cosas maravillosas de mi padre, que arriesgó su vida en muchas ocasiones para salvar a otras personas.</p>
<p><strong>P: ¿Qué siente por Raoul Wallenberg?</strong><br />
R: Siento mucho agradecimiento y obviamente, yo estoy aquí gracias a él, lo mismo sucede con mis hermanos. Era una persona joven que provenía de una familia rica y arriesgó su vida para salvar a otros seres humanos, y verdaderamente es una pena. Es loco pensar que hoy no hay forma de tratar de localizarlo y traerlo.</p>
<p><strong>P: ¿Qué le diría si estuviera hoy con nosotros?</strong><br />
R: Le agradecería de todas las maneras posibles. Me dio mi vida, y en lo que respecta a la historia, no tenía ningún motivo en particular para hacerlo, simplemente lo hizo por razones humanitarias. No solo es una cuestión de que tuviera los contactos. Hizo algo maravilloso, vino de una buena familia y sin ninguna razón en particular…. simplemente salvó vidas.</p>
<p><strong>P: ¿Qué cree que Raoul Wallenberg le diría a Ud. y al mundo todo?</strong><br />
R: La gente grande como él diría: ”Lo haría otra vez”. Creo que probablemente él diría: ”Aún vale la pena”. ¿Qué querían los rusos de él? Obviamente Wallenberg tenía ayuda de afuera y contactos para obtener dinero extranjero, con el estado judío y los EE.UU., probablemente con la CIA también. Según la leyenda, él tenía mucho dinero, dinero en abundancia, para comprar sus casas y engañar a quien fuera necesario. Fue un hombre que pudo hacerlo y aún cuando Eichmann dijo ”esos diplomáticos también pueden tener accidentes de autos”… tampoco se detuvo. Estamos hablando de alguien que deseaba hacerlo, y lo hizo.</p>
<p><em>*N del T: La Cruz de Flecha era el partido fascista húngaro que apoyaba a los nazis.</em></p>
<h2>Creditos:</h2>
<p><strong>Entrevista:</strong> Adriana Lee<br />
<strong>Trascripción:</strong> Christine Pacheco<br />
<em><strong>Traducción:</strong> Graciela Forman</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/entrevista/gabor-fischl-133/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
