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	<title>The International Raoul Wallenberg Foundation &#187; Entrevistas</title>
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		<title>Otto R. Romberg</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Jul 2007 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[P: ¿Cuál es su nombre?
R: Mi nombre es Otto Robus, nací el 16-12-1932, en Budapest; cambié mi nombre, o mejor dicho, elegí un seudónimo ya que trabajo como periodista y, cuando lo deletreaba, resultaba dificultoso entender mi nombre para los demás. Por lo tanto, elegí el nombre Romberg que es mucho más fácil de entender. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>P: ¿Cuál es su nombre?</strong><br />
R: Mi nombre es Otto Robus, nací el 16-12-1932, en Budapest; cambié mi nombre, o mejor dicho, elegí un seudónimo ya que trabajo como periodista y, cuando lo deletreaba, resultaba dificultoso entender mi nombre para los demás. Por lo tanto, elegí el nombre Romberg que es mucho más fácil de entender. ”Rom” como la ciudad eterna y ”Berg”, que es entendible para todos.</p>
<p><strong>P: ¿Y dónde creció?</strong><br />
R: Crecí en Budapest.</p>
<p><strong>P: ¿Con quién vivía? ¿Padres? ¿Hermanos?</strong><br />
R: Era único hijo. Vivía con mis padres.</p>
<p><strong>P: ¿Usted creció dentro de una comunidad judía?</strong><br />
R: No, nosotros no éramos religiosos. Yo fui a una escuela primaria laica, después de eso, fui a una escuela secundaria. Yo fui a la secundaria -suena extraño por los primeros Jesuiten (Jesuitas) -, y hasta 1944 estuve en una escuela de pupilos.</p>
<p><strong>P: ¿Eso quiere decir que, dentro de su familia, usted no tuvo una crianza religiosa?</strong><br />
R: ¡No, para nada!</p>
<p><strong>P: ¿Cuándo fue la primera vez que notó signos de antisemitismo?</strong><br />
R: Fue en la escuela. Esa fue la primera vez, cuando comenzaron a molestarnos. Mi padre me enseñó que debía decirles tres veces que el mismo Jesucristo era judío. Y que si eso no los detenía, entonces debía comenzar a golpearlos.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo fue la primera vez que escuchó acerca de lo que le estaba ocurriendo al pueblo judío?</strong><br />
R: Fue en marzo de 1944, luego de la invasión alemana. Yo estaba en la escuela de pupilos en Estergon. Mi padre me recogió de la escuela de pupilos y, en el camino de regreso, me contó lo que podría ocurrir con nosotros y con la comunidad judía en Hungría.</p>
<p><strong>P: ¿Qué pensó, sintió y cómo reaccionó?</strong><br />
R: Me afectó muchísimo. Yo tenía 12 años. Siempre supe que a nosotros, el pueblo judío, no nos querían y que fuimos marginados por cientos de años a través del antisemitismo, el racismo. De todas formas, esto me causó un profundo dolor.</p>
<p><strong>P: ¿Qué cambios experimentó?</strong><br />
R: En principio, no muchos, ya que mi padre, durante la Primera Guerra Mundial, se desempeñó como soldado de alto rango y, las leyes -las leyes judías- no regirían sobre nosotros hasta el 1º de julio de 1944. Entonces llegaron los cambios el 1º de julio de 1944, Eichmann ya no toleraría las excepciones para aquellos grupos de judíos que habían peleado con valor y heroísmo por su patria.</p>
<p><strong>P: ¿Qué ocurrió con su familia durante la guerra?</strong><br />
R: Nosotros, mi madre y yo, tuvimos que ir a una casa para judíos. Mi padre tuvo que integrar la fuerza de trabajo. Debo agregar que mi padre, en 1941, fue convocado para trabajar como oficial de reserva para recuperar las áreas húngaras que habían sido separadas a partir del Tratado de Paz de Trianon. Se desempeñó como soldado durante la invasión de los nazis y el 1º de julio un oficial primero se acercó a él, le arrancó su insignia de rango y le dijo: ”maldito judío, tú debes ir al campo de concentración”. Ése fue el reconocimiento a su patriotismo húngaro.</p>
<p><strong>P: Sólo para estar seguros, ¿qué fue exactamente lo que ocurrió entonces con su padre?</strong><br />
R: Nosotros no sabemos. Ya que él tuvo que ir a cierto lugar para registrarse para trabajar. Mi madre y yo permanecimos en la casa para judíos.</p>
<p><strong>P: ¿Puede explicar qué es una casa para judíos exactamente?</strong><br />
R: Una casa para judíos es una casa donde había muchos judíos todos juntos. De a poco, también inquilinos no judíos fueron mudados a aquellos departamentos, luego de que los judíos se fueron. En estas casas debías usar la estrella judía y cada departamento se compartía entre tres o cuatro familias. Todo esto ocurrió muy de repente, por eso muchos judíos vivían el área de los guetos que se estableció luego alrededor de las casas para judíos.</p>
<p><strong>P: ¿Nunca más volvió a saber de su padre?</strong><br />
R: Nunca más. Nosotros lo vimos en julio o agosto, que fue cuando supimos acerca de Wallenberg, que él podría ayudarnos y que tenía Schutzpasse (pasaportes de protección) y entonces fuimos a Buda. No recuerdo el nombre de la calle, creo que era Pickelstreet, si la memoria no me falla, pero no estoy seguro. Allí esperamos en una fila por días, para luego obtener aquellos Schutzpasse, mi madre y yo, y una vez con los Schutzpasse, nos mudamos a una Schutzhaus (casa protegida). También eso fue muy duro, ya que en un departamento de 100 metros cuadrados, con tres habitaciones, había 50 personas o más, y el baño o el tocador era un horror. Sin embargo, desafortunadamente, esto tampoco duró por mucho tiempo porque el 15 de octubre el Pfeilkreuzler asumió el poder y se dejó de aceptar los Schutzpasse; querían deportarnos y obligarnos a irnos al Ziegelfabrik, que está a aproximadamente entre 20 y 25 kilómetros de Budapest, Pilisvörösvár o como se llame ahora. Allí nos separaron por edades y nos metieron en vagones. Justo un segundo antes de que el tren partiera, Wallenberg apareció y gritó, dentro de cada vagón, que quien tuviera Schutzpasse podía inmediatamente bajarse del tren. Luego otra vez subió al vagón, cuando ya mi madre había bajado, y gritó otra vez que sólo muestren cualquier cosa, porque estos gendarmes eran todos analfabetos, él hablaba alemán, y ellos no podían leer. Dijo que solamente muestren cualquier tipo de documento o papel, no importaba qué, ¡que sólo bajen! Y luego de este Ziegelfabrik y este transporte nos llevaron de regreso a Budapest y luego todos, otra vez al gueto. Pero esto fue en octubre, luego del 15 de octubre, cerca de fines de octubre. Y en esta caminata de regreso al gueto, de repente mi padre apareció. No sabemos de dónde, ni cómo supo que nosotros marchábamos de regreso al gueto. Entonces, cuando llegamos al gueto, Klausál tér lo llamaban, encontramos grandes cajas y fuimos obligados a deshacernos de todo lo que poseíamos: relojes, anillos, ¡todas nuestras pertenencias! Luego fuimos a una casa diferente, y allí otra vez nos preguntaron nuestras edades. Y mi padre tenía 46 años, y dijeron que si él hubiera tenido 48 le hubieran permitido quedarse con nosotros. Pero mi padre era muy preussisch (prusiano) en ese sentido, y temía por los perjuicios que provocaría- incluso a nosotros- si les mentía acerca de su edad. Él dijo que tenía la edad para partir, y ellos lo deportaron otra vez o lo mandaron a algún lugar, no permaneció en el gueto y a nosotros nos dividieron en casa diferentes otra vez.</p>
<p><strong>P: ¿Fue ésa la última vez que supo de su padre?</strong><br />
R: No, mi padre nos envió una postal el 6 de diciembre, la cual probablemente haya sido arrojada desde un tren ya que, cuando la recibimos, estaba en muy malas condiciones. En la postal nos contaba que los forzaban a marchar lentamente hacia el oeste. Y ése fue el último mensaje que recibimos de él. La tarjeta es del 6 de diciembre, nosotros la recibimos aproximadamente a fines de diciembre.</p>
<p><strong>P: Y fue ésa la primera vez que usted supo acerca de Raoul Wallenberg, cuando él estaba gritando en los vagones?</strong><br />
R: No, no, él no dio los Schutzpasse. No estoy cien por ciento seguro de que él estuviera allí, pero de acuerdo a las fotografías que veo ahora, probablemente él fue una de las personas que nos dieron los Schutzpasse, pero yo tenía 12 años, no puedo asegurar que ése era Wallenberg, pero, según lo que recuerdo, creo que sí.</p>
<p><strong>P: ¿Puede contarnos en detalle de quién recibieron los Schutzpasse ? ¿En dónde se obtenían, y si ustedes debieron hacer fila allí, en algún lugar, o?</strong><br />
R: Debíamos esperar y luego nos hacían pasar a una oficina.</p>
<p><strong>P: ¿Dónde exactamente?</strong><br />
R: Sí, eso fue en Buda.</p>
<p><strong>P: ¿En una oficina en donde ustedes sabían que allí serían ayudados? </strong><br />
R: Era una oficina, una oficina muy grande, en donde había mucha gente, todos muy ocupados. Y había una mujer que le preguntaba a mi madre su nombre y el mío y otros datos personales, como lugar de nacimiento, fecha de nacimiento, etc. Allí, recibimos el Schutzpass. Luego, al final cuando recibimos el Schutzpass, había dos o tres caballeros que nos dieron la mano y nos desearon buena suerte. Así fue como ocurrió.</p>
<p><strong>P: ¿Y eso fue probablemente unos meses antes de que usted terminara en este transporte?</strong><br />
R: Eso fue durante el mes de agosto, hacia fines de agosto o a principios de septiembre. No puedo determinarlo con exactitud.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo se enteraron de que allí podían obtener el Schutzpass? ¿Se enteraron por otra gente? </strong><br />
R: No, corría la voz muy rápidamente. Que no sólo los suecos, sino que también los suizos y los españoles estaban otorgando los Schutzpässe. Incluso el Vaticano otorgaba los Schutzpässe, pero sólo si uno aceptaba ser bautizado, lo que significa que cualquiera podía obtener Schutzpässe de la Iglesia Católica, si estaba dispuesto a ser bautizado. Pero nosotros no consideramos esa opción. Luego, supimos que sólo el Schutzpass que los españoles aseguraban estar protegidos, ya que había relaciones diplomáticas entre la Alemania de Hitler y la España del dictador Franco. En cambio, no existía ese tipo de relación con Suecia. Aún cuando, según lo que sabemos hoy, Wallenberg hizo algunos buenos tratos con los Nazis.</p>
<p><strong>P: ¿Y, tenía usted alrededor de 12 años cuando conoció a Raoul Wallenberg?</strong><br />
R: Yo tenía exactamente 12 años. Cumplí 12 años en diciembre de 1944.</p>
<p><strong>P: ¿Y su madre?</strong><br />
R: Mi madre nació en el 1900, por lo tanto ella tenía 44 años.</p>
<p><strong>P: ¿Puede estimar cuántos años tenía Raoul Wallenberg cuando usted lo vio por primera vez?</strong><br />
R: No lo sé. Estimo aproximadamente, 30 años. ¿Cómo puede estimarlo un niño de 12 años?</p>
<p><strong>P: ¿Cómo era su apariencia? ¿Qué impresión le causó a usted?</strong><br />
R: Era un hombre amable. Una persona de mente abierta, muy amigable, confiable; no sé de qué otra forma describirlo.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe qué son los Schutzhäuser? Esas no son las casas de las que usted habló, ¿verdad? ¿O son lo mismo?</strong><br />
A: No, eso es lo mismo. Había un cartel arriba de la casa que indicaba que esa casa estaba bajo la protección de la corona sueca. Creo que era así, aunque no estoy seguro.</p>
<p><strong>P: Pero usted dijo que estuvo con su madre en una casa para judíos, ¿es eso lo mismo que una Schutzhaus?</strong><br />
R: No, no…</p>
<p><strong>P: No, ¿Puede, una vez más, contarnos claramente en qué se diferenciaban?</strong><br />
R: La Schutzhaus, la Schutzhaus…De las casas para judíos la gente era forzada a ir hacia el Donau (Danubio) o a otro lugar, se la mataba, o se la deportaba de la estación de tren o también del Ziegelfabrik, y la echaban. En cambio, en la Schutzhaus hasta el 15 de octubre, octubre o noviembre, nadie podía entrar; ya que el gobierno de Horty aceptó la protección de la corona sueca. Pero cuando el Pfeilkruzler Szálasi asumió el poder, la protección perdió su validez. El Pfeilkruzler no aceptaba la protección.</p>
<p><strong>P: Y, ¿los enviaron también a una Schutzhaus?</strong><br />
R: Nos enviaron a nosotros, mi madre y yo, a una Schutzhaus.</p>
<p><strong>P: Y, ¿luego Raoul Wallenberg los rescató?</strong><br />
R: No, no, eso es incorrecto. Primero, desde la casa para judíos nos permitieron mudarnos a una Schutzhaus. Entonces, después de la proclamación del gobierno del Pfeilkruzler, el cual ya no aceptaría la protección, vinieron a buscarnos para deportarnos también. Y Wallenberg supo de esto y acerca de que en Ziegelfarbik la gente de los Schutzhaüser, y la de los guetos y la de otro lugar eran todas forzadas. En este sentido, eso no era un gueto, sólo la casa para judíos, sí. Entonces, después de la ocupación del Pfeilkruzler, se establecieron los guetos. Y cuando Wallenberg se enteró que también la gente de los Schutzhaüser era forzada a partir, él vino a este tipo de campo de detención y salvó a la gente que tenía un Schutzpass, al menos de ser transportados.</p>
<p><strong>P: Usted y su madre fueron salvados y reunidos…</strong><br />
R: Como así también muchos, muchos otros.</p>
<p><strong>P: Él salvó y reunió a su madre y a usted y, en el camino de regreso de allí, usted felizmente encontró a su padre otra vez…</strong><br />
R: Así fue como sucedió.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe usted cómo fue que Raoul Wallenberg organizó la provisión de alimentos, vestimenta y otras necesidades para aquellos que él rescataba?</strong><br />
R: No, de eso no tengo idea.</p>
<p><strong>P: ¿Usted recuerda ahora algo acerca de los documentos, es decir, pólizas de seguros y licencias de conducir, que Raoul Wallenberg entregaba a las personas que recataba?</strong><br />
R: No, sólo sé que recibimos de él un Schutzpass. Sólo un Schutzpass.</p>
<p><strong>P: Y el Schutzpass, ¿era uno para usted y uno para su madre, uno cada uno? ¿Y se emitían cada uno individualmente…?</strong><br />
R: Sí, así era.</p>
<p><strong>P: ¿Usted sabe cómo podían los judíos usar esos documentos una vez que habían sido rescatados del transporte para ganados y regresados a Budapest?</strong><br />
R: Nadie preguntaba eso. Es decir, otras personas o nosotros no nos animábamos, tal vez algunos sí, a ir a la gendarmería o al Pfeilkreuzler y decirles: ”ustedes no tienen derecho a deportarme porque yo soy un ciudadano sueco”. Si alguien se animaba a decir eso, podría ser asesinado en ese mismo momento. No era un juego. Ante quien tratara de escapar de la autoridad, los gánsteres, no había titubeos…</p>
<p><strong>P: Y usted dijo que en el Ziegelfabrik, ¿sabe usted cómo Raoul Wallenberg se enteró de que forzaban a la gente a irse de los Schutzhäuser hacia el…? </strong><br />
R: No lo sé, probablemente alguien en la Schutzhaus tendría un número de teléfono para contactarlo. Allí, él tenía confidentes y ellos seguramente le informaron. Cada casa tenía un líder que le informaba a él acerca de las condiciones de la casa. Además, nos proveían de comida y de servicio médico, y probablemente alguien de ese círculo llamó a Wallenberg para decirle que a partir de la proclamación los Schutzpasse perdían su validez.</p>
<p><strong>P: ¿Eso significa que él tuvo que actuar en muy pocas horas?</strong><br />
R: Sí, así lo hizo. Usted sabe que la marcha duró un día entero, eso fue aproximadamente a 20 kilómetros de Budapest, y dormimos allí dos o tres días en el piso, sin nada de comida. Y él apareció cuando el tren estaba listo para partir, y nos rescató.</p>
<p><strong>P: En el último minuto, podría decirse.</strong><br />
R: Sí, justo en el último minuto.</p>
<p><strong>P: ¿Usted sabe qué sucedió en el Danubio durante 1944/45?</strong><br />
R: Sólo de boca de otra gente. Cuando ya no quedaban más posibilidades de transportar gente por aquellas razones… Entonces, el Pfeilkreuzler y la SS forzaba a los judíos a que, en la costa del Danubio, se quitaran toda su ropa, lo que significa que todos debían desnudarse y entonces allí les disparaban y caían al Danubio.</p>
<p><strong>P: Volvamos una vez más a los Schutzhauser, ¿usted vió a Raoul Wallenberg también en los Schutzhauser?</strong><br />
R: No, no. yo no recuerdo haberlo visto allí.</p>
<p><strong>P: ¿Usted sabe si todas las personas que rescató Raoul Wallenberg y aquellas personas que trabajaban con él eran judías o si había entre ellas personas de la resistencia y otros?</strong><br />
R: La gente decía que muchos de la resistencia y muchos no judíos lo apoyaban. Sin embargo, yo no conocí a ninguno de ellos, y también esta información me la contaron otras personas.</p>
<p>En ese momento, yo no me enteré de eso. Pero, mucho después nos enteramos acerca de eso. Sin embargo, usted sabe cómo, después, uno se entera acerca de muchas cosas positivas. No nos enteramos de muchas cosas en ese momento.</p>
<p><strong>P: Si Raoul Wallenberg estuviera sentado hoy, aquí con nosotros ¿Qué le diría?</strong><br />
R: Que es un héroe. Y que debería tratar de contagiar su valentía al ser humano.</p>
<p><strong>P: ¿Qué cree usted que él le diría al mundo hoy?</strong><br />
R: Creo que todavía estaría preocupado por la persecución a los judíos y pensaría que el mundo no ha cambiado nada. Sólo cambiaron los titulares.</p>
<p><strong>P: ¿Sí?, ¿Usted piensa eso?</strong><br />
R: Yo pienso que él diría que sí. Cuando pienso en Hungría, siempre existió el conflicto; la gran tierra de la libertad con la Unión Soviética junto con China peleó contra el imperialismo occidental. Y el primer titular que leí en Viena en 1956 hablaba de la pelea del occidente democrático contra el imperialismo soviético. Eso significa que sólo cambiaban las palabras, la definición, pero los medios seguían siendo los mismos.</p>
<p><strong>P: Después de la guerra, ¿qué ocurrió con usted y su madre, -acerca de su padre ya hablamos-?</strong><br />
R: Sí, al principio no podíamos volver a nuestro departamento. Ya que allí ubicaron a personas no judías y todas nuestras pertenencias fueron destruidas. Ellos vivían allí de forma muy salvaje. Y cuando finalmente se mudaron, nosotros volvimos a nuestro departamento. Ya que, inmediatamente después de la guerra, nosotros recuperamos nuestros derechos; sin embargo, tomó tres o cuatro meses hasta que desocuparon nuestro departamento. Nos dejaron sin nada. Nos sacaron todo, todo. Todo fue robado. Y aquellas cosas que quedaron accidentalmente, luego fueron tomadas por los rusos. Es decir, tuvimos la misma suerte dos veces; ya que debo agregar que aunque los rusos salvaron nuestras vidas, no dudaron ante nuestras cosas. Sí…</p>
<p><strong>P: Eso significa que todas sus pertenencias fueron robadas y usted dice que, los derechos, los recuperaron luego de un período interino de entre tres a cuatro meses. ¿Y recibió algún tipo de indemnización?</strong><br />
R: Mi madre recibió una indemnización, pero nada más. Mi madre recibió una indemnización por los daños causados por problemas de salud, así la llaman, una indemnización- aunque no me gusta la palabra-. Mi padre fue el presidente de una gran fundación, y ellos pagaron por la pérdida de las pertenencias y una indemnización por los daños causados por los problemas de salud para mi madre.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe usted que sucedió con Raoul Wallenberg después de la guerra?</strong><br />
R: Sí, nos enteramos de eso una vez en occidente. En Hungría, no supimos nada de eso. Ése fue un secreto muy bien guardado. Aquí, en occidente, me enteré de que fue capturado en Rusia y fue tratado como si fuera un espía alemán. La gente pensó que él era un espía alemán, porque él intentó comprar, a los RKWs, la libertad de judíos y eso les resultaba extraño a los rusos y significaba que él era un aliado de los alemanes, de los Nazis. Y también sé que en Rusia, de la Unión Soviética, intentaron tentarlo para que sea un intermediario y usarlo para establecer conexiones de negocios. Y como él no estaba dispuesto a hacer eso, lo mantuvieron prisionero.</p>
<p><strong>P: ¿Por qué cree que es importante mantener viva la historia de Raoul Wallenberg, especialmente hoy en día?</strong><br />
R: Porque lentamente el antisemitismo está alcanzando niveles similares a los que tuvimos en la Alemania Nazi. Hoy, tenemos una alianza impredecible entre los de derecha, los incompetentes de izquierda y los islámicos, y esa es una combinación muy explosiva.</p>
<p><strong>P: ¿Usted quiere decir que el antisemitismo está cobrando fuerza otra vez?</strong><br />
R: Si, de estos tres componentes, esa es un combinación muy peligrosa.</p>
<p><strong>P: ¿Quisiera compartir algo más con nosotros en el día de hoy?</strong><br />
R: No, solamente que si Wallenberg no nos hubiera rescatado del tren, usted no estaría sentado hoy aquí conmigo. Eso es lo único que tengo para agregar.</p>
<p><strong>P: Ok. Muchas Gracias.</strong><br />
R: Excelente.</p>
<h2>Creditos:</h2>
<p><strong>Entrevista:</strong> Vanessa Gera<em><strong><br />
Traduccion: Florencia Gersberg</strong></em></p>
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		<title>Judith Saly</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jan 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[”Entonces llega este señor sueco de familia distinguida, dispuesto a arriesgar. Por cierto estaba arriesgando mucho al asumir esta tarea, sabemos que estaba arriesgando su vida. Y eso le devuelve a uno parte de este sentimiento de saber que uno es digno de ser salvado. Quizás no somos entonces la escoria de la tierra. Así [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h4>”Entonces llega este señor sueco de familia distinguida, dispuesto a arriesgar. Por cierto estaba arriesgando mucho al asumir esta tarea, sabemos que estaba arriesgando su vida. Y eso le devuelve a uno parte de este sentimiento de saber que uno es digno de ser salvado. Quizás no somos entonces la escoria de la tierra. Así que fue un mensaje muy importante el que su mera presencia nos dejó.” <strong>Judith Saly.</strong></h4>
<p><a href="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/4289.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-4289" src="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/photomid/4289.jpg" width="266" height="187" /></a><strong>P: ¿Cuál es su nombre de nacimiento?</strong><br />
R: Mi nombre de nacimiento fue (en inglés se diría) Judith Maria Garai. G-A-R-A-I. En húngaro se dice el apellido primero así que era Garai Judith Maria.</p>
<p><strong>P: ¿Y cuál es su nombre de casada?</strong><br />
R: Me casé dos veces. Y esta historia de la que voy a hablar trata mucho de mi primer marido. Su nombre era John Kudar. K-U-D-A-R.</p>
<p>Mi segundo marido fue John Saly En húngaro Sh-aly. S-A-L-Y. Así que mi nombre hoy es Judith Saly.</p>
<p><strong>P: ¿Y en qué ciudad y país nació? </strong><br />
R: Nací en Budapest, Hungría, en 1921.</p>
<p><strong>P: ¿Y el mes y día?</strong><br />
R: El 21 de agosto</p>
<p><strong>P: ¿Dónde creció?</strong><br />
R: Crecí en Budapest. Los veranos los pasábamos en algún lugar del campo, sobre el lago, cerca del Danubio, pero crecí en Budapest.</p>
<p><strong>P: ¿Con quiénes vivía? ¿Padres, hermanos, otros familiares?</strong><br />
R: Por supuesto. Mi padre era dentista. Muy apreciado y querido. Vivíamos junto a él, mi madre y mi hermana menor, y teníamos familiares cerca. Vivíamos cerca del puente Margarit, que cruza el Danubio, que divide Buda y Pest. Nosotros vivíamos en Pest.</p>
<p><strong>P: ¿Se crió en una comunidad judía?</strong><br />
R: En realidad, no. Crecí más bien en una comunidad simuladamente judía. La mayoría de la gente y mis amigos nacieron judíos y no se convirtieron. Pero había muy poco de eso de guardar la tradición judía. Ahora lamento que no hayamos tenido más conexión con la herencia judía porque quizás hubiera sido más fácil enfrentarse con todo lo que sucedió. Pero en el colegio íbamos a la clase de instrucción religiosa judía. Nosotros, sin embargo, teníamos un árbol de Navidad porque mi familia, especialmente la materna, estaba muy entrecasada con católicos. Tenía tíos abuelos que se casaron con mujeres católicas. Y una de mis tías abuelas nos enviaba un árbol de Navidad todos los años con decoraciones.  Fue parte de mi etapa de crecimiento en que siempre celebráramos la Navidad.</p>
<p><strong>P: ¿A qué clase de colegios concurrió?</strong><br />
R: En esa época la escuela primaria era de cuatro años y la escuela secundaria  de doce. Yo fui a un colegio privado para la primaria y la secundaria. El colegio secundario era para chicas solamente pero el primario era mixto. Me encantaba ir al colegio. (Risas) A la mayoría de la gente no le gusta el colegio, pero a mí me encantaba.</p>
<p><strong>P: ¿Y como adquirió sus costumbres judías?</strong><br />
R: Como te decía, muy poco. Mi familia sí solía celebrar el Yom Kipur y, no sé, el Año Nuevo, el Año Nuevo judío. Pero eso era solamente una vez al año. Y ni siquiera celebrábamos la Pascua. Excepto una vez que estaba en la casa de un pariente, el hermano de mi padre, en el campo, y hubo una celebración de Pascua. Mi tío estaba impaciente y quería su sopa de bolitas de matzo (risas) antes de lo que el ritual permitía. Pero lo interesante ocurrió cuando los alemanes ocuparon Hungría , el 19 de marzo de 1944. Por supuesto, ya antes de eso sabíamos que había grandes problemas. Así que de hecho fue después del Anschluss (Anexión) cuando sentimos que debíamos acercarnos más a nuestra herencia judía. Así que mis padres, con un tío y una tía que tenían dos hijos varones, (nosotras éramos dos mujeres y éramos muy unidas) decidimos tener un Seder de Pascua, cosa que hicimos. Y todavía recuerdo (lo que aún hoy me conmueve) cuando se dice: ”Hoy en el cautiverio mañana en Jerusalén”. Y como ves, todavía me pongo a lagrimear con esto porque el anhelo del pueblo judío, del pasado judío, está de tal manera en esto. Acabo de leer un libro muy interesante sobre la historia judía. Como los judíos siempre estaban sometidos a… como los judíos eran expulsados de un país a otro… entonces pensaban ”Ahora, aquí, lo lograremos”. Y, antes de que te des cuenta, hay otra oleada antisemita y otra vez se trata de otro país y nuevamente estar escondidos o tratando de mimetizarse con la población. O, al contrario, mantener tu herencia y … ¿viste? es nuestra historia. Ese es el motivo por el cual pienso que la existencia de Israel es lo más importante. En tanto exista Israel no puede haber otro holocausto. Eso es lo que yo pienso.</p>
<p><strong>P: ¿A qué se dedicaba antes de la guerra?</strong><br />
R: Quería ser médica. Pero no me admitieron en la universidad porque era judía y, para peor, una chica judía. Había una norma que establecía que los judíos, los estudiantes judíos, solamente podían ser inscriptos  en la misma proporción de la población judía en Hungría, que era del seis por ciento. Yo era estudiante y me postulé en siete universidades del país, pero no fui admitida en ninguna de ellas. Así que me inscribí en un curso de entrenamiento para enfermeras quirúrgicas en la clínica de la Universidad de Budapest.  También hice otras cosas. Asistí a la universidad en calidad de oyente. No estaba inscripta, pero podía asistir a las clases de historia del arte y filosofía.</p>
<p><strong>P: ¿Cuándo empezó a notar señales de antisemitismo?</strong><br />
R: Estaba en el aire. En Hungría, en ese momento, lo que pasó fue que después, antes, de la Primera Guerra Mundial hubo una era de liberalismo y a los judíos se les permitía hacer lo que quisieran. Y se alentaba mucho a los judíos a cambiarse el nombre, a mimetizar sus nombres. Así, por ejemplo, el apellido de mi padre era Goldstein, y luego él, antes de la Primera Guerra Mundial, cuando era un joven médico, lo cambió a Garai. Y hubo mucha gente que hacía lo mismo. Pero hubo antisemitismo después de la Primera Guerra Mundial; por un breve período hubo un régimen comunista que fue bastante brutal y muchos de sus líderes eran judíos, por lo tanto, cuando el Almirante Horthy, el Regente de Hungría, vino a liberar a Hungría de ese régimen, fue cuando se dieron todos estos decretos contra los judíos. No se podía hacer esto y no se podía hacer aquello. Pero, sin embargo, uno todavía podía llevar una vida normal. Yo personalmente nunca me encontré con antisemitismo. Nadie me dijo a mí ”judía sucia”. Pero ocurría. Por ejemplo, a mi primo preferido, que terminó viviendo en Brasil, a él mismo, cuando estaba en la escuela primaria, un día un chico lo golpeó y le dijo: ”judío sucio”. Había que ser  muy cuidadoso. No se debía ser demasiado conspicuo. Había que portarse bien y conocer su lugar.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo se enteró por primera vez de lo que le estaba ocurriendo al pueblo judío?</strong><br />
R: ¿Te refieres a los campos de exterminio y  las cámaras de gas? No sé exactamente cuándo,  pero obviamente fue antes de que los alemanes invadieran Hungría. Bastante antes de eso. Además había un número de refugiados polacos que no eran judíos. Y de ellos también oíamos toda clase de historias. Sabíamos de las cámaras de gas aunque no podíamos imaginarnos cómo  era.</p>
<p><strong>P: ¿Cuáles fueron sus pensamientos, sentimientos o reacciones cuando por primera vez se enteró de todo esto?</strong><br />
R: Al comienzo incredulidad. Uno no puede realmente creer que esas atrocidades sucedan. Hasta el día de hoy siento que el Papa Pio XII estuvo realmente en falta. No hizo lo que debió haber hecho. Tendría que haber tomado posición contra esta atrocidad. Al menos debería haber dejado en claro que los católicos que eran considerados judíos por Hitler, por sus leyes, no eran considerados como tales por la Iglesia Católica en el caso de que hubieran sido bautizados. No se puede decir que eso fuera suficiente porque no era la actitud moral y espiritualmente correcta, pero ni siquiera eso hizo. Y lo estábamos esperando. Estábamos esperando un documento, una encíclica, una carta o alguna forma de declaración. Nada sucedió.</p>
<p><strong>P: ¿Cuándo oyó de Raoul Wallenberg por primera vez?</strong><br />
R.: Tan pronto como se supo que iba a venir.  Cuando los alemanes entraron en Hungría, eso fue el 19 de marzo de 1944, creo que era sábado. El domingo fui a casa de una muy buena amiga que vivía en el edificio inmediatamente contiguo. Ella era concertista de piano y su marido era físico. Allí conocí a mi entonces futuro marido que no era judío en absoluto, todos sus antepasados estaban en regla. Fue allí para preguntar: ”¿Qué puedo hacer, cómo puedo ayudar?”. Y allí fue donde nos conocimos. Y al día siguiente fue a nuestra casa y hubo una conexión tan instantánea que en el primer minuto que estuvimos solos me preguntó si me casaría con él. Él iba a ir a Suecia. Había estado en Suecia antes. Hablaba sueco. Trabajaba con  modelos de óptica con un sueco, en una fábrica o compañía sueca, algo así. Pero no podía llegar allí porque había guerra, por lo que nunca se conocían cuáles vuelos había ni otro modo para llegar de Hungría a Suecia. Pero dijo: ”Bueno, podemos casarnos y podremos encontrar algún modo.” Por supuesto, no podíamos casarnos porque había una ley que impedía que se casaran judíos con no judíos. Entonces, una amiga mía apareció y dijo: ”¿Les interesaría un juego de documentos? Porque hay alguien que tiene dos juegos de documentos”. Y ella compró el juego de documentos y mis padres compraron el otro juego para mí. Así que tuve otro nombre. Había un francés maravilloso, un artista, con quien yo había estudiado un poco sobre textiles y diseño. Él falsificaba documentos. Así que falsificó un documento que decía que Yanjey Kudar y  Erjay Behtmuschani estaban casados.</p>
<p><strong>P: ¿Se acuerda de cuántos años usted tenía entonces?</strong><br />
R: Si, tenía veintitrés.</p>
<p><strong>P: Sólo preguntas generales sobre Wallenberg, por ejemplo: ¿Cómo era? ¿Era serio? ¿Tenía sentido del humor? ¿Usted dijo que era reconcentrado?</strong><br />
R: Sí, sí. Esto es lo que mejor recuerdo. Era muy reconcentrado y muy entregado a su tarea.  No sé como esto le aconteció. Cómo ese manto cayó sobre él y logró estar a la altura de la situación. Pero luego ocurrió algo, y aún me da vergüenza contarlo, pero lo que ocurrió fue que un día volvimos al observatorio y el director dijo que tenía que hablar con Yanjey ( John). Le dijo que dos hombres estaban allí preguntando por él. Parecían detectives. Uno era alto y el otro bajo. Y entonces Yanjey dijo. ”No me imagino por qué alguien me puede estar buscando.” Y volvimos a nuestro cuarto e inmediatamente empacamos nuestras cosas en una valija pequeña y escapamos. Ni siquiera nos atrevimos a tomar uno de esos, cómo se dice… uno de esos coches que suben y bajan la montaña. ¿Sabes? Como un tranvía, pero es un vagón de cable carril. Y sólo nos fuimos a pie a través de los campos porque no sabíamos. ¿Era cierto? ¿Ese hombre se habría dado cuenta de que algo pasaba? Habíamos sido realmente cuidadosos. Jamás decíamos nada cuando hablaban de la nueva arma que los alemanes tenían y que iban a utilizar muy pronto. Fuimos muy cuidadosos. Pero hasta el día de hoy, no sabemos. ¿Habían estado allí esas dos personas? ¿O lo inventó? Así que rápidamente volvimos a esa casa en donde estaba la oficina de Wallenberg, porque no sabíamos a dónde ir. Mis padres y mi hermana estaban ya en ese momento en una de esas casas suecas donde la gente tenía salvoconductos para la casa. Así que preguntamos: ”¿Nos podemos quedar aquí por esta noche? Y Star dijo: ”No, no pueden, no está permitido.” Y no teníamos ni idea sobre qué hacer. Y entonces, uno de ellos tuvo lástima de nosotros y dijo: ”Miren, escóndanse en algún lugar del piso de arriba. Yo tengo que caminar por el edificio y asegurarme de que todos se hayan ido antes de cerrar por las noches. Esténse muy quietos y quédense por esta noche. Pero sean muy cuidadosos. No hagan correr el agua en el baño y no enciendan luces. Bueno, nos descubrieron en la mañana siguiente, porque sí hice correr el agua en el baño antes de que hubiera suficiente gente en el lugar. Tuvimos que hacerlo, y Wallender quiso vernos. Y todo el mundo estaba allí y él dijo que habíamos puesto en peligro toda su misión. Porque él tenía un acuerdo con el gobierno húngaro que ese era un lugar extraterritorial y no íbamos a esconder a nadie allí, nadie podía quedarse a dormir. Y nosotros lo habíamos hecho y debíamos irnos. Tuvimos que partir. Así que es muy avergonzante. De alguna manera aún veo esta escena. Sabes, como que nosotros estamos parados allí tratando de parecer lo más pequeños posible. Y nos fuimos. Y por supuesto que otras cosas nos sucedieron que fueron milagrosamente útiles y sobreviví a todo. Pero este fue mi contacto más cercano con Wallenberg.</p>
<p><strong>P: ¿Recuerda o tiene alguna experiencia respecto de alguien que haya estado próximo a él?</strong><br />
R: En realidad, no. Pero vi ese musical, que me encantó. Era muy lindo. Se represento… ¿fue el año pasado o hace dos años?</p>
<p><strong>P: Si, fue hace dos años.</strong><br />
R: Aprendí más de eso que de mi propia experiencia.</p>
<p><strong>P: ¿Y nos puede decir lo que es un Schutz-pass?</strong><br />
Si. Esta es una fotocopia del Schutz-pass de mi hermana. Esto fue una invención ingeniosa que Wallenberg y sus amigos pergeñaron. Este era un pasaporte provisional, que decía que la persona cuya fotografía estaba en este lugar, y a quien pertenece, está protegida por la corona sueca. Así que, milagrosamente, esto funcionaba la mayor parte de las veces. No siempre, por que algunos de estos vándalos, los ”Cruz de Flecha”, ese era su nombre porque su emblema era una cruz que tenía en cada punta una flecha, no igual a la svástica pero parecido, no respetaban el documento, pero otros sí. Y luego la embajada suiza y después la portuguesa tomaron la idea y también emitieron pasaportes Schutz en cantidades más pequeñas. Pero después que silenciosamente dejamos a Wallenberg, Yanjey aún quería seguir salvando judíos. Así que fuimos a la embajada portuguesa y ofrecimos sus servicios allí. Y allí fue donde obtuvimos un Schutz-pass portugués. Nosotros, él, mi marido, era muy astuto y dijo: ”tengamos uno juntos”. Porque de esa manera yo estoy con él. Entonces así fue. Y muy milagrosamente, cuando dejamos Hungría, había mucha gente viajando y fuimos a Yugoslavia, a Bulgaria y a Grecia con él. Y también aún había particulares que emitían algunos documentos. Era un hombre encantador. Cara redonda, mejillas sonrosadas… Su nombre era Angelo Rota. Y, no sé por qué, pero con la madre de una amiga que era católica devota y tenía algunas conexiones, una vez fuimos a verlo. No sé que le fuimos a pedir. Y él hizo lo mejor que pudo. Y estaba también Anonsino Verrolino, que estaba también entre su personal, y estas dos personas eran maravillosas, a pesar de que estoy segura de que estaban apoyadas por el Vaticano.</p>
<p><strong>P: Usted mencionó que su hermana y sus padres vivían en una casa especial. ¿Era una casa segura?</strong><br />
R: Bueno, llamarla casa segura… No era tan segura. Pero lo que ocurrió fue que cuando los alemanes llegaron y esas leyes se impusieron sobre todo, los judíos fueron obligados a mudarse de ciertos edificios, que eran considerados domicilios no judíos, e irse a otras casas que habían sido designadas como domicilios judíos. Entonces, la casa de mis padres, de la que yo me había ido, fue designada como casa no judía. Mi tía, que también era dentista, vivía muy cerca. Su casa fue designada como casa judía, así que mis padres al principio se mudaron allí, ya que mi tía fue deportada y murió en Auschwitz. Esa es otra historia. Pero, más tarde cuando ciertas casas lo necesitaron y fueron designadas como protegidas por la corona sueca, entonces todos los que habían tenido el Schutz-pass sueco se mudaron allí. Así que mis padres, mi abuela y mi hermana se mudaron allí.</p>
<p><strong>P: ¿Cuánto tiempo vivieron allí? ¿Cuánto tiempo pudieron quedarse?</strong><br />
R: Bueno, no sé, no te puedo decir exactamente, porque exactamente no…Cuando se mudaron allí debe de haber sido a finales de la primavera, principios del verano. Y vivieron allí hasta que las tropas rusas liberaron Hungría, que fue, probablemente en enero 1945, en el lugar donde ellos estaban. Porque cada parte fue liberada en tiempos distintos.</p>
<p><strong>P: ¿Usted sabría, por ejemplo, cómo eran los mecanismos de cómo las casas seguras estaban organizadas y eran mantenidas?</strong><br />
R: Bueno, en todas partes había una persona que estaba a cargo. Pero las familias tenían un cuarto. Y a veces un amigo o pariente llegaba y nos hacían lugar. Estaba muy atestado y ellos hacían lo mejor que se podía hacer en tales circunstancias.</p>
<p><strong>P: Se mencionó que Wallenberg abrió un orfanato en el área, de aproximadamente setenta y ocho niños. ¿Sabe algo de eso?</strong><br />
R: Si sé un poco sobre eso. No estoy segura, pero es posible que mi hermana haya estado por un tiempo allí, porque hubo un tiempo en que se pensó que iba a ser más seguro para ella que no estuviera con los padres. Y ella estuvo en algún tipo de hogar para niños, aunque no era una niña. No recuerdo mucho al respecto.</p>
<p><strong>P: Y también hubo descripciones respecto a Raoul Wallenberg y los camiones y choferes que usaba para rescatar a la gente.</strong><br />
R: Oh, si. Bueno, así fue.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe cómo lo hacía?</strong><br />
R: No.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo llegó de Hungría a Yugoeslavia?</strong><br />
R: Yanjey, que era un genio, dijo textualmente, después de que los rusos nos liberaron, ”Salgamos de aquí.” Porque era tanto mayor que yo. Era diecinueve años mayor. Así que había visto más. Dijo que al principio, cuando era joven él había simpatizado con el comunismo y todas esas ideas. Pero después en la década de 1930 existieron esos juicios fingidos en Rusia, en la Unión Soviética, donde tanta gente fue condenada, obligada a confesar crímenes contra Stalin. Y fueron ejecutadas y hubo una dictadura. Y él dijo. ”Todo lo que pasa allá ahora, va a pasar acá. Uno va a necesitar no solamente un pasaporte, sino una visa de salida, que no se va a conseguir. Entonces si imponen una visa, va a ser muy difícil irse de acá. Vayámonos ahora. Tratemos de llegar a Suecia.” Porque él tenía un contrato con la empresa sueca llamada ”Nifer”. Pero, ¿cómo? Así que dijo: ”La única forma de llegar allá es yendo a algún lugar cerca del mar. ¿Cómo podemos llegar al mar? Yendo hacia el sur a Yugoslavia. En algún lugar habrá un barco y podemos llegar por mar a Suecia.” Por supuesto, era absurdo porque todavía seguía la guerra. Pero no había otro camino. Obviamente, no podíamos atravesar Alemania, así que yo dije: ”Por supuesto. Lo que sea.” Confiaba tanto en él. ¿Y cómo podemos llegar a Yugoslavia? No había trenes. No había nada. Pero de algún modo conseguimos subirnos a un vagón de ganado. No había animales sino personas. Y ese fue el primer intento. Y después nos subimos a otro vagón. Otro tren que tenía algo mas de cobijo, y había soldados rusos, pero a ellos no les importó porque en un extremo había un poco de espacio. Y estuvimos parados allí, no sé, por veinticuatro horas, ya ni me acuerdo. Hasta que llegamos a Yugoslavia. Y allí fuimos interrogados por partisanos. Los partisanos tenían el mando allí. Y, eventualmente nos soltaron y entonces pensamos que deberíamos ir a Turquía. Y para eso había que ir a Bulgaria y para eso había que ir…. Y estos partisanos al mando, dijeron: ”Está bien, no los vamos a arrestar. Pero tienen que salir del país.” ¿Y cómo salimos del país? Los búlgaros no nos daban visa. Subimos al tren de todos modos, logramos entrar a Bulgaria. Pero es un cuento largo e interesante, pero desde allí, con la ayuda de los británicos, llegamos a Grecia. Y desde allí a Inglaterra.</p>
<p><strong>P: ¿Cuánto tiempo se quedaron en Inglaterra?</strong><br />
R: Cinco años, de hecho. Al poco de habernos instalado en Inglaterra, donde yo tenía parientes, Yanjey pensó que quizás deberíamos ir a Estados Unidos porque, entretanto, la empresa sueca había decidido que no querían desarrollar el invento que tenía la patente. Que deberíamos ir a Estados Unidos porque su patente tenía que ver con cámaras de alta velocidad y proyectores de películas y eso. Así que fuimos al consulado de Estados Unidos y un joven americano muy agradable nos dijo: ”No pidan una visa de visitantes, porque eso solamente les va a causar problemas. Ustedes no van a querer irse, pero deberán hacerlo, después tendrán que entrar de nuevo. Postúlense para una visa de inmigrante.” Y nosotros dijimos: ”Eso va a llevar mucho tiempo”. ”Oh, no va a llevar tanto tiempo.” Tomó cinco años. Estábamos casi listos para pedir ciudadanía británica cuando recibimos una carta diciendo que había llegado nuestro turno. Entonces vinimos acá. Fue en diciembre 1950.</p>
<p><strong>P: Si Raoul Wallenberg estuviera acá con nosotros hoy ¿que le diría?</strong><br />
R: Ni me lo preguntes. En un momento sentimental, como dije hace un rato…. No.</p>
<p><strong>P: Bueno. Nos tomamos un descansito.</strong><br />
R: Si. A lo mejor ya es suficiente. ¿No te parece?<br />
Lo que les dije, dije que si querían anotar solamente una cosa más, es que no solamente cómo una sola persona puede hacer una diferencia (porque él comenzó esto, después los portugueses y los otros hicieron aquello), sino que hubo gente muy buena. Por ejemplo, un amigo mío que era un joven maestro y también pianista, profesor de filosofía en la escuela secundaria a la que yo iba, vivía con su madre y su hermana. Acogieron, creo que siete, una buena cantidad de judíos. Y los escondieron y alimentaron en su departamento y eso era… había que ser muy cuidadoso porque ni siquiera se podía dejar que se notara que entraba más comida allí ni que había mayor actividad. Y no solamente los salvaron y alimentaron y alojaron, sino que no les permitían hacer nada. Los trataban como a invitados de honor. ¿Entiendes? Ahora, esto es algo realmente especial. Hay gente como ésta. Y, por supuesto, Yanjey Kudar. Realmente creo que en algún lugar debería ser recordado. Y otros a quienes he conocido que han ocultado a judíos y arriesgado sus vidas. Pero es fácil olvidarse de eso y es fácil acordarse de toda la gente que fue cruel y metía a los judíos en vagones de ganado y los transportaba fuera del país. Por lo tanto, por mucho tiempo no quise volver, pero después sí volví y me di cuenta de que hay gente buena en todas partes.</p>
<p><strong>P: Ayuda a que uno se reconcilie con todo el asunto.</strong><br />
R: Y la otra cosa triste es que estoy convencida de que esto puede ocurrir en cualquier lugar. Yo pensaba que esto no podía ocurrir en los Estados Unidos, pero ya no pienso así. Pero si no es con los judíos, entonces, por supuesto, indios, negros, etcétera. Ustedes saben lo que está ocurriendo ahora.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe o recuerda cuáles eran las tareas de su marido cuando estaba ayudando a Wallenberg?</strong><br />
R: Bueno, la de ir a hablar con gente y ver quién tenía una conexión y armar una lista y sacarlos. Además, una vez fue a una fábrica de ladrillos. Por algún motivo las fábricas de ladrillos se usaban como lugares de depósito de los judíos que estaban a punto de ser deportados. Y, en uno de estos lugares encontró a mi mejor amiga, su madre, su padre y su hermano menor, y consiguió sacarlos.</p>
<p><strong>P: Eso es fantástico.</strong><br />
R: Sí.</p>
<p><strong>P: Lo que usted dice que escribía. ¿Qué sucedió con la historia?</strong><br />
R: Yo escribí todo esto con muchos más detalles. No que pueda dar más detalles sobre Wallenberg porque ya he estado tratando de decir todo lo que recuerdo. Sino mi historia personal…antes… después…</p>
<p><strong>P:¿Ha sido publicada?</strong><br />
R: No.</p>
<p><strong>P:¿Consideraría publicarla?</strong><br />
R: Bueno, he estado pensándolo.</p>
<p><strong>P: Sería realmente un regalo.</strong><br />
Y escribí algo más que la gente quiere que publique, que son las recetas que provienen del libro de recetas de mi madre, donde ella empezó a poner recetas cuando era recién casada y más adelante. Y la mayoría de ellas cuentan quién se las dio y luego las historias de esas personas. Entremezclo eso con las recetas porque algunos de ellos terminaron en Auschwitz o lugares parecidos, y no sobrevivieron.</p>
<p><strong>P: Eso debe ser precioso.</strong><br />
R: Y hay fotografías. Mi hijo lo compaginó.</p>
<p><strong>P: Es una idea muy buena porque hace que dos cosas distintas lleguen a unirse.</strong><br />
R: Sí, sí.</p>
<p><strong>P: Comida y familia puestas juntas.</strong><br />
R: Sí, sí. Así que lo estamos pensando</p>
<p><strong>P: ¡Avísenos!</strong><br />
R: Bueno. ¡Por supuesto! Si llega a suceder… Muchas gracias.</p>
<p><strong>P: Gracias a usted.</strong></p>
<h2>Creditos:</h2>
<p><strong>Entrevista:</strong> Mari Rodríguez<br />
<strong>Cámara:</strong> Michael Ragsdale.<br />
<strong>Trascripción:</strong> Yale Kim.<br />
<strong>Edición</strong>: Adriana Lee.<br />
<strong>Traducción:</strong> María Lía Macchi</p>
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		<title>Gabor Fischl</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jan 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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R: Mis padres fallecieron, pero sus nombres eran Bernard y Erzsbete, que es el equivalente a Elizabeth Fischl. El apellido de soltera de mi madre era Klein.
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/4391.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-4391" src="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/photomid/4391.jpg" width="178" height="267" /></a><strong>P: ¿Cómo se llaman sus padres?</strong><br />
R: Mis padres fallecieron, pero sus nombres eran Bernard y Erzsbete, que es el equivalente a Elizabeth Fischl. El apellido de soltera de mi madre era Klein.</p>
<p><strong>P: ¿En qué país y ciudad nacieron?</strong><br />
R: Nacieron en Hungría: mi padre, en una ciudad llamada Vác, V-A-C, y mi madre nació en lo que hoy es parte de Eslovenia, justo en el límite, que en muchas ocasiones perteneció a Hungría y en otras a Checoslovaquia.</p>
<p><strong>P: ¿Cuáles son las fechas de nacimiento de su padre y de su madre?</strong><br />
R: Mi padre nació el 16 o 17 de octubre de 1907 y mi madre el 22 de diciembre de 1910.</p>
<p><strong>P: ¿Dónde crecieron?</strong><br />
R: En Hungría. Mi padre vivió en el mismo pueblo donde nació hasta que se casó, y mi madre quedó huérfana a los 3 años de edad. Su padre fue soldado y lo asesinaron en la 1º Guerra Mundial, su madre murió unos meses después. No… Perdón… Creo que su madre murió cuando daba a luz a uno de sus hijos. Mi madre terminó viviendo con sus abuelos. Al principio vivían en un pueblo pequeño, pero creo que en 1920 se mudaron a Miskolc, una importante ciudad de Hungría.</p>
<p><strong>P: ¿Se criaron en el seno de la comunidad judía?</strong><br />
R: Si. Eran muy religiosos, lo que hoy llamaríamos ortodoxos.</p>
<p><strong>P: ¿A qué clase de escuelas asistieron?</strong><br />
R: Hasta donde sé, mi padre recibió educación secular hasta 6to grado, y su educación religiosa fue hasta los 19 años, a partir de 6to grado, recibió educación secundaria y universitaria en una yeshivá. Probablemente mi madre, vivió algo parecido a él. Llegó hasta 8vo grado, hasta donde puedo recordar.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo aprendieron sus padres las costumbres judías y la religión?</strong><br />
R: Sus padres fueron judíos religiosos… este fue un hecho de mucha importancia en sus vidas. Mi abuelo, murió antes de que yo naciera, pero era una persona estrictamente religiosa que crió a sus hijos para que siguieran sus pasos. Lo mismo sucedía con mis abuelos maternos, eran muy religiosos… ellos observaban aún los mandatos más pequeños.</p>
<p><strong>P: ¿A qué se dedicaban sus padres antes de la guerra?</strong><br />
R: Se casaron en 1937; y luego vivieron en Budapest. Durante un corto período de tiempo vivieron en Miskolc, posiblemente un par de meses. Luego se fueron a vivir a Budapest. Mi padre era viajante de comercio, en un principio fue vendedor en Swvig, una fábrica muy importante de bebidas alcohólicas. Después trabajó en una empresa familiar de camisas y uniformes.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe cuándo comenzaron a notar los primeros indicios de antisemitismo?</strong><br />
R: Como judíos, probablemente sufrieron el antisemitismo a lo largo de toda su vida. El antisemitismo como algo organizado, comenzó a crecer a partir del nazismo, y poco después llegó a Hungría. No se si Ud. sabe, pero existían muchas restricciones para que los judíos trabajaran en muchas profesiones u oficios porque, de acuerdo con los datos demográficos, tenían demasiados judíos haciendo ese trabajo…por lo tanto, siempre hubo un antisemitismo, no oficial, en Hungría, pero, siempre lo hubo.</p>
<p><strong>P: ¿Cuáles fueron los pensamientos, sentimientos y reacciones de sus padres respecto de estos cambios?</strong><br />
R: Bueno, a medida que esto ocurría, las restricciones fueron empeorando. Dos hermanos de mi padre fueron trasladados para realizar trabajos forzados, es decir, desde todo punto de vista eran esclavos en el ejército húngaro. Además perdió a dos de sus hermanos que se encontraban en Ucrania con el ejército húngaro realizando trabajos que si bien eran de poca importancia, eran a menudo, trabajos muy peligrosos. No sé exactamente qué hacían, pero muchas veces enviaban a la gente al frente como escudos humanos, o como activadores de minas en caso de que el ejército enemigo minara sus campos. Los echaban y los sacrificaban.</p>
<p>Con uno de los hermanos de mi padre, no sabemos exactamente qué sucedió, pero el otro fue sacrificado, su familia, incluso, recibió la noticia de la Cruz Roja húngara, que había caído en batalla. De manera sarcástica, la carta decía: ”En defensa de la Madre Patria”, que por supuesto, no era el caso. Mi padre buscaba alguna fecha en la nota para poder saber cuándo había sido su deceso, pero no tenemos ninguna fecha definitiva… obviamente sucumbió ante la adversidad.</p>
<p><a href="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/4390.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-4390" src="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/photomid/4390.jpg" width="266" height="177" /></a>En 1941 se los llevaron. En términos generales, hasta donde sé, aparecieron muchas profesiones que estaban restringidas a los judíos, en ciertos momentos. Un judío no podía emplear a un gentil; ni podía tener ciertos negocios, sus negocios eran limitados y finalmente no podían tener ninguno. Hacia 1941, existían muchas leyes antijudías muy restrictivas, que se habían empezado a aplicar y que se encontraban reglamentadas en libros. De hecho se aplicaron y realmente se cumplieron. Como dije, se llevaron a dos hermanos de mi padre que luego murieron.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo afectó la guerra las tradiciones religiosas y culturales de su familia?</strong><br />
R: Mis padres se mantuvieron muy cerca de sus creencias y de la religión aún en los peores momentos. Trataron de evitar, aún en la Casa del Protectorado Sueco toda aquella comida que no fuera kosher. Obviamente, no pudieron observar ciertas interpretaciones estrictas de la kashrut, pero al menos no comían cerdo… lo rechazaban, en los peores momentos. No se encontraban en situación de inanición, pero pasaban hambre.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo se las arreglaban para mantener y observar sus ritos religiosos durante la guerra?</strong><br />
R: Como le decía, en situaciones tan peculiares como las que atravesaron en Budapest, se encontraban frente a muchas restricciones, pero pudieron mantener sus creencias religiosas. Abolieron el sacrificio animal en 1940, creo… que entonces no había sacrificios, lo que no permitía a la gente comer carne. Es posible que hubiera matanza clandestina de pequeñas aves, pero en verdad no lo sé con certeza, de manera que no puedo darle una respuesta definitiva. Por otra parte, ellos rechazaban todo aquél alimento que no fuera específicamente kosher. Estaban hambrientos, la comida escaseaba. Apenas lograban sobrevivir con lo que había.</p>
<p>Hasta donde sé, hubo trabajos forzados aún dentro de la comunidad judía. Pero no lo sé… Mi padre estaba trabajando en Budapest en la Brigada de Trabajos Forzados Judíos, en el aeropuerto más importante de Budapest, cuyo nombre es Ferihegy. Si bien trabajaba allí, pudo venir a casa en varias ocasiones. Nunca lo escuché decir que no observaba el Sabbath, aunque de acuerdo con la ley judía esto está permitido, cuando se trata de preservar la vida.</p>
<p><strong>P: ¿Qué sucedió con sus padres durante la guerra?</strong><br />
R: Primero, mi padre…. No recuerdo bien…. Pero se lo llevaron por un tiempo. Debe haber sido en los comienzos de 1940. Creo que se lo llevaron a Yugoslavia, Serbia. Estuvo allí… no por mucho tiempo. Luego volvió a Budapest, y como mencioné antes, una vez tuvo que realizar trabajos forzados en el aeropuerto, donde pudo comunicarse con su esposa y volver a casa con bastante frecuencia. Eso fue hasta la ocupación de Alemania, es decir hasta que Alemania ocupó Hungría, creo que el 21 o 22 de marzo de 1944.</p>
<p><strong>P: ¿Y qué sucedió con su madre y hermanos durante ese período?</strong><br />
R: Ellos permanecieron en su departamento, que más tarde se convirtió en el gueto. Cuando los húngaros y alemanes enviaron a los judíos a los guetos… nuestro departamento se encontraba en esa zona.</p>
<p><strong>P: ¿Cuándo fue que sus padres supieron de Raoul Wallenberg?</strong><br />
R: No puedo responder eso con exactitud. Pero algo hubo, su leyenda era conocida. Mi hermano nació el 16 de octubre de 1944, que fue la fecha en que (Miklós) Horthy fue expulsado por los alemanes y los colaboradores de la Nazi Nyilaskereszt (la Cruz de Flecha)* en Hungría. Mi padre, fue a buscar a mi madre, pero en ese momento ella había dado a luz en la calle, mientras trataba de llegar a un hospital o nosocomio. Luego del parto en la calle, pudieron llegar a un hospital o enfermería. Estuvieron allí aproximadamente 10 días o 2 semanas, y durante ese período, el nuevo régimen de Hungría atrapó a la mayoría de los judíos y los asesinó. Mi padre no se encontraba en casa porque estaba con mi madre en ese así llamado hospital. De alguna forma, esa fue la razón de su supervivencia. Luego volvieron, nuevamente no recuerdo bien las fechas, pero alrededor del 30 volvieron a su casa… a su departamento. Mis hermanas, que en ese momento tenían 6 y 4 años, habían sido cuidadas por unos vecinos. El superintendente, que era un gentil, delató ante los colaboracionistas húngaros que todavía había un hombre judío en la casa. Fue allí, cuando vinieron a buscar a mi padre. Un oficial y dos soldados jóvenes lo encontraron y mientras se lo llevaban, encontraron a otra persona judía en esa casa. Los trasladaron a los cuarteles centrales de las SS en Budapest… creo que el número 60. Era la oficina central de control de las SS en Budapest en ese momento. Cuando entraba un judío a ese lugar… no salía con vida, al menos nunca se supo de nadie que saliera de allí vivo.</p>
<p>Parece que mi padre tenía instinto de justo, Dios lo ayudó, y ni bien llegaron allí, hubo un ataque aéreo. Todos los alemanes y húngaros corrieron al refugio. En ese momento, mi padre y la otra persona caminaron hacia afuera. Tomaron una escoba, o una pala y les hicieron creer que estaban sacando la nieve, se escaparon y volvieron a casa. Esto fue un viernes a la noche, al otro día, el sábado, el oficial volvió a casa, y le dijo al superintendente ”Me olvidé mis guantes blancos, y vengo a buscarlos”. Mi madre lo vió, y obviamente se asustó. Olvidé mencionar que la distancia entre ese lugar y mi casa era de más de una milla. De cualquier forma, los dos oficiales húngaros le habían pegado a mi padre, cuando se lo llevaron, con un palo sin parar, y luego mi padre volvió a casa esa noche. Mi madre lo vio fuera de sí y alterado como nunca antes… entonces, cuando este oficial volvió a mi casa y mi madre se asustó, él le dijo: ”No temas. En la vida civil soy médico. Vine aquí para ver cómo estaba tu esposo. No estoy aquí en misión oficial, no voy a lastimarlo, voy a curarlo.” Revisó las heridas de mi padre y luego mi madre le preguntó: ”Dígame, ¿quién es Ud?” y él respondió: ”Mejor no pregunte”, y luego desapareció. Pudo haber sido un alemán judío o simplemente un buen Samaritano. A principios de noviembre de 1944, aproximadamente recibieron un ”schutz-pass” (pasaporte sueco), que era un documento extendido por el protectorado sueco, y a mediados de ese mes pudieron ingresar en la casa del protectorado sueco.</p>
<p><strong>P: ¿Ellos se encontraron con Raoul Wallenberg?</strong><br />
R: Mi padre mencionó haberlo visto una sola vez, creo. Fue cuando Wallenberg estuvo en la casa del protectorado, pero no creo que se hayan encontrado frente a frente alguna vez con mi padre… creo que no.</p>
<p><strong>P: ¿Su padre lo describió a Raoul Wallenberg?</strong><br />
R: ¿Físicamente? No. Me dijo que una vez lo encontró, pero no me dijo nada sobre su apariencia física…. No. Mis hermanas mayores me contaban cosas. Ellas iban del departamento donde vivíamos, que se encontraba en el séptimo circuito de Budapest, hacia el protectorado sueco, que para ese momento era un zona de judíos, aún no se la consideraba un gueto, pero era un lugar donde se les permitía vivir a los judíos. Salieron a un área no-judía, que se había convertido en la casa del protectorado sueco. Había un tramo muy largo para caminar desde donde vivíamos hasta este lugar. En ese momento un judío no podía transitar por calles fuera del área establecida, y mis hermanas eran pequeñas, como dije antes 6 y 4 años. Iban empujando, junto con mi madre, el cochecito que llevaba al bebé de un mes. Trataban de ir a diferentes sitios, pero les decían ”Uds. no pueden ir aquí, no pueden ir allá”.</p>
<p>Mi padre conocía Budapest como la palma de su mano, pero no había ningún lugar por donde ir. El problema no era que él no sabía adónde iba, conocía hacia dónde se dirigía, pero no tenía ningún permiso y siempre lo paraban. Mi hermana me dijo que los paraban en un lugar, y que había alguien que dijo: ”Yo me encargaré de ellos” y entonces se iban. Finalmente llegaron a la casa del protectorado, no sabría decirle la fecha exacta, pero fue para mediados o fines de noviembre de 1944. Fueron junto con mis hermanos mayores, dos hermanas y un hermano, dos hermanos de mi padre, una familia de vecinos que vivían en el hall de enfrente, y dos niñas pequeñas que eran primas de mi papá. Así estaba conformado el pequeño grupo que logró llegar allí.</p>
<p>El edificio adonde fueron, habrá sido alguna vez, antes de la guerra, un edificio de departamentos lujosos. Pero fue bombardeado… no había ventanas, y quedaban pocas paredes. Hacía frío y no había manera de entrar en calor. Estuvieron allí…. 24 horas por día vestidos con las ropas que podían conseguir. Permanecieron allí hasta poco después de la liberación.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo obtenían comida y ropa mientras se refugiaban en esa casa segura?</strong><br />
R: Creo que la ropa era la misma que tenían de antes, cualquier cosa que pudieron llevarse con ellos. No me comentaron nada sobre la ropa, y en cuanto a la comida, yo pregunté, mi recuerdo y el de mis hermanos con los que hablo ahora, después, la comida… no recordaban claramente si la embajada sueca traía comida. Según lo que mi padre recordaba, algunas veces alguien de la embajada traía algo de comida.</p>
<p>Había dos cosas… como mencioné antes, yo tenía dos primas que estaban allí. Una tenía 12 o13 años y podía pasar como aria y en ocasiones salía sin la estrella amarilla y podía conseguir algo. Y un vecino del edificio, a quien conocí después de la guerra, llamado Schneider, también podía conseguir comida. Ellos arriesgaban sus vidas al salir del refugio. Sucedió algo interesante. En algún lugar de la frontera ellos podían conseguir arvejas. Mi madre las cocinaba o las tostaba o lo que sea. No había fuego, entonces lo que hicieron fue hacer fuego de los restos rotos de madera del edificio, que eran tablas de madera. No había gas. Mi madre comía esas arvejas y así pudo amamantar a mi hermano. El sobrevivió y también había comida. Una buena parte de la comida eran las arvejas. Realmente no sé de dónde las conseguían pero de alguna forma las conseguían y este fue un factor muy importante en su supervivencia, en lo que se refiere a los alimentos. En cuanto a la ropa…. Como dije, no tengo recuerdos de haberlos escuchado decir algo sobre ropa nueva… o no nueva sino recientemente adquirida.</p>
<p><strong>P: ¿Alguna vez visitó Raoul Wallenberg la casa segura?</strong><br />
R: Mi padre lo vio una vez igual que a otros diplomáticos que iban allá.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe algo sobre el diseño y fabricación de los ”schutz-passes” (pasaportes suecos)?</strong><br />
R: Mi padre tenía un amigo, que ya no está más entre nosotros, el Sr. Benedict. Era uno o dos años más joven que mi padre y del mismo pueblo que él. Yo lo encontré aquí, mi padre era muy amigo de él. Una vez viajando en un micro con él, me contó una historia muy interesante. Dijo que él también había tenido un schutz-pass, un schutz-pass sueco, que en ese entonces, era algo muy difícil de ver.</p>
<p>Miles de personas asediaban a la embajada sueca para obtener uno de esos documentos. Se le ocurrió una idea, que… me dejó sin habla cuando la mencionó. Fue a la biblioteca o al correo y vio la guía telefónica de Suecia. Comenzó a buscar a alguien con el nombre de ”Benedict” y lo encontró así como también la dirección. Envió un telegrama que decía, ”Soy Alfred”, creo que ese era su nombre… ”Soy el hijo de tal y tal Benedict”, que es un hermano de un primo de tu padre”. ”Estoy varado aquí en Hungría, y existe algo denominado ”schutz-pass” sueco. ¿Podrías solicitarlo para mi y mi familia?” Unos días después, fue a la Embajada de Suecia, donde la gente trataba de obtener el ”schutz-pass”, que era muy limitado a muy pocas personas. Cuando fue, se identificó como ”Benedict”, y en efecto había un schutz-pass para él, con instrucciones enviadas por el Sr. Benedict de Estocolmo. Lo obtuvo sin discutir con nadie y sin tener que hacer la cola.</p>
<p>Por lo que entendí, la gente se agolpaba día tras día para obtenerlo. Él logró obtenerlo y pudo sobrevivir. Era un matrimonio con dos hijas, que hasta donde recuerdo tendrían en ese momento 4 o 5 años. Me contó, que después de la guerra, le envió una carta a la dirección del Sr. Benedict, agradeciéndole lo que había hecho por él. Lo que le dijo fue: ”Esto fue lo que hice en realidad, y deseo que sepa que aprecio y agradezco lo que Ud. ha hecho”. Al poco tiempo recibió una respuesta diciendo: ”Yo sabía que Ud. no era familiar nuestro. No somos judíos, sino gentiles. No tenemos parientes en Hungría ni nada parecido. Simplemente lo hice por Ud. y por su familia.”</p>
<p>De manera que, si está hablando de Wallenberg como humanitario, hubo otra gente sueca que hizo lo mismo. Es decir, esta persona no arriesgó su vida, pero hizo lo que estaba a su alcance para salvar a otro ser humano. Y dijo que él sabía perfectamente lo que estaba haciendo, y lo hizo simplemente por ser humanitario. No sé si Uds. tienen otras historias similares en sus registros, pero esto es algo que yo personalmente conté a mucha gente. Nunca a nadie se le hubiera ocurrido esta clase de ideas diferentes, pero es verdaderamente fabulosa.</p>
<p>Mis padres volvieron (al departamento), después de la liberación. El departamento, naturalmente, había sido saqueado. En realidad, no saqueado exactamente, pero era muy pequeño y se convirtió en un gueto. Debe haber habido cientos de personas viviendo en esa clase de pequeños departamentos. Y para cualquier cosa que hicieran, necesitaban calor, entonces tomaban los muebles y quemaban la madera. De manera que se perdieron muchas cosas, pero después de eso, encontraron su vida. Pudieron sobrevivir.</p>
<p>Después de la guerra, tampoco había comida, y mi padre…Había una fábrica de chocolate y de alguna forma consiguieron un palo, y pudieron sacar los ladrillos de chocolate y esa fue la manera en que mi padre podía hacer trueque para todo. Con un trozo de chocolate, podía conseguir harina, algo de leña. Tanto mi padre como sus hermanos, tenían esa capacidad de obtener cosas que luego servirían como herramienta de trueque, ya sea para alimentos o cualquier otra cosa que necesitaran, durante el primer período de la posguerra.</p>
<p>Que mi hermano sobreviviera, fue algo milagroso. Era prematuro y no había comida y como mencioné anteriormente, mi madre podía amamantar… La familia prácticamente estaba toda junta… bueno, otros miembros de la familia habían sido asesinados, pero la familia inmediata, estaba junta. Sobrevivieron y construyeron una nueva vida después de la guerra. Allí permanecimos. Yo nací en 1946 y allí permanecimos hasta fines de 1956 cuando Hungría se convirtió en un país comunista. Antes de esta fecha no podíamos abandonar el país, y luego, cuando fue la revolución contra los rusos, había una forma de irnos del país, era una forma ilegal, y así lo hicimos. Cruzamos la frontera ilegalmente y volvimos a Austria y finalmente desde allí, fuimos a los Estados Unidos.</p>
<p><strong>P: En las afueras de Budapest, había un campo de exterminio en una fábrica de conservas. ¿Sabe algo sobre esto?</strong><br />
R: Si. Retrotrayéndome un poco más, en la casa del protectorado sueco, donde estaba mi familia, según mis cálculos durante dos meses, desde fines de noviembre hasta fines de enero, cuando Pest fue liberada. Es decir, Budapest es una ciudad formada por Buda y por Pest. Pest se encuentra en la parte oriental y Buda, en la occidental, separadas por el Río Danubio. Los rusos liberaron Pest, pero les llevó un largo y arduo tiempo cruzar el río, porque los alemanes, que estaban en retirada, bombardearon todos los puentes. De manera que para cruzar el Danubio, tuvieron que levantar puentes y esto les llevó aproximadamente un mes. Entonces así quedó Budapest… Pest y fueron liberados en enero. Buda pudo liberarse en febrero.</p>
<p>Durante esos dos meses, como dije antes, estas casas de protectorado, y los certificados de protección, eran tan buenos como los funcionarios alemano-húngaros, querían que fuesen. Sé de una o dos veces que la Cruz de Flecha húngara, que era como la SS húngara, llegó a la casa del protectorado. Ordenaron a todos los ocupantes del lugar a ponerse en filas y los llevaban al Danubio para asesinarlos. Esta vez la deportación fue imposible para ellos, porque se habían roto las vías del tren que se dirigía a los campos de exterminio. La solución que encontraron los húngaros, fue llevarse a los judíos al Danubio, ponerlos en fila y dispararles. Lo mismo sucedió al menos una vez o tal vez dos con mi familia. Mi padre dijo que alguien de la embajada sueca vino a sacarlos de la casa y no los llevaron al Danubio. A otros sí los llevaban, inclusive de la misma casa del protectorado. Las SS húngaras entraban y sacaban a los judíos para asesinarlos. Era una protección, pero como verá no era una protección completa. De manera que esto fue lo que resultó de allí y cómo ellos sobrevivieron.</p>
<p><strong>P: Las personas rescatadas por Raoul Wallenberg o aquellas que trabajaban con él, ¿eran todas judías?</strong><br />
R: Hasta donde sé, eran todos judíos… si había húngaros gentiles… la verdad… no lo sé.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe lo que sucedió con Raoul Wallenberg después de la guerra?</strong><br />
R: Esa es una pregunta importante. Todo lo que sé es lo que está escrito y he leído. Fue a encontrarse con un comandante ruso y esa fue la última vez que se supo algo de él. Hay toda clase de versiones y rumores, y yo sé tanto como cualquiera que desea leer e instruirse. Tengo una teoría muy interesante sobre ese tema. No sé si sabe que en Eslovaquia había un trabajador incansable por la causa judía, el Rabino Weitzman. Era toda una leyenda… lo que él hizo… era un judío, que había mantenido reuniones con los más altos mandos de las SS. Escribió libros después de la guerra, y tenía una cabeza maravillosa… era un verdadero genio. En todo lo demás, no… simplemente improvisaba. Se mantuvo en su postura y pudo hacerlo, no sé si conoce que en Eslovaquia hubo dos deportaciones. Una en 1941 y otra en 1945. No, perdón, en 1944. Hacia finales de 1944. Pero no hubo ninguna deportación entre 1941 y 1944. Esto sucedió gracias al Rabino Weitzman. Trabajó incansablemente, de manera increíble para salvar a los judíos. Venía con ideas, están todas documentadas, todo está escrito en lo referente a cómo salvar, cómo demorar, con quién hablar y cómo hablar. Fue muy interesante, logró saltar del tren que lo estaba llevando a Auschwitz y pudo regresar a Bratislava… la capital de Eslovaquia hoy en día, y una vez allí, se escondió en un búnker. Los rusos estaban a punto de liberar Bratislava. Este hombre, junto a un pequeño grupo de personas de ese búnker, hizo un acuerdo con un oficial alemán: los oficiales alemanes lo llevarían a Suiza. La distancia desde Bratislava a Suiza es grande, no puedo decir con exactitud en millas cuál es, pero… tenían que atravesar parte de Austria y todo el ancho de Alemania para llegar a Suiza. Creo que definitivamente eran entre 300 y 500 millas. He aquí un hombre que sabía que los rusos estaban cerca, él estaba en su bunker, y las posibilidades de que pudiera sobrevivir al menos hasta que llegaran los rusos, se dejó… bueno, había engaños, estafas, todo para que estos oficiales alemanes lo salvaran. Pero en definitiva eran oficiales alemanes, que daban sus vidas. El se permitió estar allí, en vez de esperar días, tal vez menos, a ser salvado por los rusos. No les tenía confianza. Creo que, obviamente hizo la movida correcta. Ellos sobrevivieron y él logró llegar a Suiza.</p>
<p>Raoul Wallenberg fue un hombre honesto que creía que los rusos iban a liberar a los judíos. Él no tenía el mismo temor a los rusos que el Rabino Weitzman, y creyó en ellos y el resultado fue el que fue. Pero esto es algo, tal como dije antes, tengo mis dudas sobre la historia amateur de esta época. Hablo con gente, me encanta hablar con la gente. Leo libros, pero cada libro, aún si conozco al autor… es un libro que fue escrito para su distribución masiva, con la intención de venderlo. Prefiero conversar con la gente que estuvo allí, así de frente, así puedo preguntar, tener una comunicación más directa… Y así lo hice, en muchas oportunidades, tuve conversaciones con este Sr. Benedict, y no sé si él le contó su historia a alguien más, si dio alguna charla en algún foro, realmente no lo sé. Tengo otras historias, que no necesariamente tienen que ver con Wallenberg, que seguramente no fueron escritas o es muy improbable que hayan sido publicadas.</p>
<p><strong>P: ¿Qué sucedió con su familia después de la guerra?</strong><br />
R: Mis padres volvieron a su departamento y de alguna manera pudieron asegurarse el alimento. Mi padre trataba con algunos oficiales rusos. Tal como dije antes, los rusos eran bárbaros. Muchos de ellos eran analfabetos, estaban hambrientos y en algunos casos desnutridos, estuvieron en la guerra durante 4 o 5 años. Ellos… bueno esto es sabido, atacaban a las mujeres. No les importaba nada. Los oficiales, obviamente, venían de una educación mejor. Había oficiales judíos también, que hablaban el idish, y que se podían comunicar con la población judía. Mi padre tenía algunos negocios con un oficial judío que se dedicaba a la comida en conservas y los rusos… también es muy conocido, se volvían locos por los relojes. Ellos no tenían relojes. Rusia había quedado muy atrás en todo y como estaban locos por los relojes comerciaban con todos los que podían. Si veían a alguien con un reloj simplemente lo tomaban y aquellos que eran más decentes les daban algo a cambio. Eran tan tontos, que cuando tenían ese enorme reloj despertador, decían, ”¡dame 10 pequeños!”.</p>
<p>De manera que ese fue el comienzo, todavía no existía la industria en esa época, así que vivían de eso. Mi padre también pudo encontrar cosas que él tenía. Como decía, él se dedicaba a las camisas y los uniformes, así que tenía materia prima que también era muy demandada ya que no había ropa. Así que pudo comerciar con eso también. Finalmente, la vida se estandarizó, y no puedo decirle exactamente, ya que no estaba allí, pero fueron liberados en enero de 1945, y creo que para el momento de mi nacimiento en 1946, las cosas estaban un poco más normalizadas. Me refiero a la manera de ganarse el sustento, a conseguir alimentos, en fin a poder vivir de un trabajo, dignamente.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo afectó la guerra la religión de sus padres?</strong><br />
R: Obviamente, mis padres permanecieron juntos. Había gente que al volver de los campos de concentración, se volvían locos, uno, dos, tres años de vivir de manera infrahumana. Existía este síndrome que luego se vio en Vietnam, cómo los prisioneros eran tratados como perros. La vida no significaba nada para los alemanes. De manera que al volver, la religión era laxa… o no creían en nada. Muchos de ellos, después de un tiempo, volvieron a creer. Pero en lo que a mis padres concierne, permanecieron estables, simplemente porque pudieron hacerlo. Pero esta gente, especialmente la gente joven, que fueron separados de sus padres, una vez que asesinaban a sus padres iban al campo de concentración y tenían 15 o 17 años. Vivían un año ó dos en esclavitud donde cada día había asesinatos y un crematorio y ellos volvieron… viéndolo retrospectivamente, la humanidad estaba perdida para ellos.</p>
<p><strong>P: ¿Cuál fue el período de tiempo más largo durante el cual sus padres estuvieron separados?</strong><br />
R: Yo diría que no fue largo. Solamente el período en el que mi padre estaba en Serbia, sobre el cual no tengo una fecha, pero habrá sido un par de meses.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo afectó la guerra su relación con sus padres?</strong><br />
R: Mi hermana le preguntó a mi mamá, ”¿Cómo sobreviviste?”, en medio de tanta gente que moría de un lado y del otro, hambruna, muerte por todas partes. Mi madre respondió: ”Yo solo vivo hoy”. Por acá hacemos planes, proyectamos la educación de nuestros hijos, de nuestros nietos, hacemos planes para esto y para aquello. En esa época no se hacían esas cosas. Lo único que importaba, la única cosa importante era sobrevivir ese día, que los niños sobrevivieran. Obviamente, tuvo un impacto tremendo en sus vidas, ellos pensaban así.</p>
<p>Conozco gente que no habló del tema durante años. Mis padres, bueno, en realidad nunca les pregunté directamente, pero mi madre decía un poco, y cada vez que mi padre hablaba, algo decía, pero nunca le pregunté a mi padre cómo fue aquello. Ocasionalmente, él hablaba de cosas, pero la mayoría se referían al aspecto religioso… nunca perder la esperanza, hay un Dios y nos está observando, no conocemos sus métodos, o no sabemos lo que hace, pero todos tuvimos un destino, y todos deseábamos sobrevivir. Como dije, enfilaron para el Danubio, estuvieron hasta el último minuto y los llamaron. Estaban cerca del Danubio, si los iban a llamar un minuto antes o un minuto después o cuando faltaba un cuarto del camino para llegar al Danubio o menos, se los hubieran llevado y todo terminaba. No se hubieran podido salvar, fue suerte o la ayuda de Dios. Entonces, esto es algo con lo que vivieron todas sus vidas y de lo cual mi padre rara vez hablaba. De lo que más hablaba mi padre era de tener fe… de que hay un Dios, no sabemos lo que hace… hay muchos casos y en el último minuto, él sobrevivió. Mi padre, que descanse en paz, era muy pacífico, muy recto, permítame que le cuente una historia.</p>
<p>Mi padre tenía un doctor que tenía una poción y si se inyectaba a una persona con esa poción, esa persona se ponía amarilla y eso (parecía) muy contagioso. Los alemanes y los húngaros realmente le temían a esa poción, si veían a alguien lo aislaban, los arrojaban, si era una concentración de judíos y alguno estaba amarillo los echaban Esta era una manera de escapar. Obviamente era la poción que era muy fuerte. Mi padre se dio cuenta enseguida de esto, desde el comienzo, y si el inyectaba a mucha gente con esta poción, no sé la cantidad, pero si fueron 5, 10, 15, era su manera de salvar vidas. Mi padre nunca contó esta historia, mi madre lo hizo.</p>
<p>Mi padre trabajaba en el aeropuerto y en ese momento la jornada laboral no era de 8 horas sino de 18. Poder ir y volver de allí era aún un trabajo más arduo. Un día, al regresar exhausto a casa, vio a una persona sentada. Su hijo había sido llevado a un lugar donde a la mayoría simplemente los aniquilaban. Mi padre entró a la casa sumamente agotado por el trabajo y mi madre le dijo que ese hombre le pidió que le administrara la poción a su hijo porque si no terminaría aniquilado. Mi madre luego le dijo al hombre, ”por favor, permítale comer algo antes de ir”… pero mi padre dijo ” no, debo salvarlo” y así él fue…no era muy lejos del vecindario donde vivían… y entonces él le dio la poción al hijo de este hombre, quien fue echado del lugar y así logró sobrevivir. El hombre fue a la casa de mi padre y le dijo a mi padre que gracias a él su hijo estaba vivo. Esta es una historia</p>
<p>En Eslovaquia, la deportación fue en 1941. Se llevaron a una gran cantidad de los gitanos que estaban allí… Desde 1941 a 1944 hubo una separación, la gente de Eslovaquia hablaba en húngaro porque este país se encontraba cerca de la frontera con Hungría. La mayoría de la gente cercana a Hungría hablaba húngaro y muchos jóvenes lograron escapar. Un hombre que escapó de Eslovaquia fue a la casa de unos parientes y les dijo ”¿puedo dormir aquí?”, y la respuesta que encontró fue ”No, no puedes, no voy a arriesgar a mi familia”. ¿Sabes? Vinieron, en la mitad de la noche. La policía vino y revisó los papeles. A pesar de que vivíamos en una casa muy pequeña, allí durmieron muchas noches los refugiados y otros ilegales… y mi padre les dio comida y cualquier cosa que quisieran. Esto sucedió antes de Wallenberg. Esto es lo que hizo mi padre, siempre dicen cosas maravillosas de mi padre, que arriesgó su vida en muchas ocasiones para salvar a otras personas.</p>
<p><strong>P: ¿Qué siente por Raoul Wallenberg?</strong><br />
R: Siento mucho agradecimiento y obviamente, yo estoy aquí gracias a él, lo mismo sucede con mis hermanos. Era una persona joven que provenía de una familia rica y arriesgó su vida para salvar a otros seres humanos, y verdaderamente es una pena. Es loco pensar que hoy no hay forma de tratar de localizarlo y traerlo.</p>
<p><strong>P: ¿Qué le diría si estuviera hoy con nosotros?</strong><br />
R: Le agradecería de todas las maneras posibles. Me dio mi vida, y en lo que respecta a la historia, no tenía ningún motivo en particular para hacerlo, simplemente lo hizo por razones humanitarias. No solo es una cuestión de que tuviera los contactos. Hizo algo maravilloso, vino de una buena familia y sin ninguna razón en particular…. simplemente salvó vidas.</p>
<p><strong>P: ¿Qué cree que Raoul Wallenberg le diría a Ud. y al mundo todo?</strong><br />
R: La gente grande como él diría: ”Lo haría otra vez”. Creo que probablemente él diría: ”Aún vale la pena”. ¿Qué querían los rusos de él? Obviamente Wallenberg tenía ayuda de afuera y contactos para obtener dinero extranjero, con el estado judío y los EE.UU., probablemente con la CIA también. Según la leyenda, él tenía mucho dinero, dinero en abundancia, para comprar sus casas y engañar a quien fuera necesario. Fue un hombre que pudo hacerlo y aún cuando Eichmann dijo ”esos diplomáticos también pueden tener accidentes de autos”… tampoco se detuvo. Estamos hablando de alguien que deseaba hacerlo, y lo hizo.</p>
<p><em>*N del T: La Cruz de Flecha era el partido fascista húngaro que apoyaba a los nazis.</em></p>
<h2>Creditos:</h2>
<p><strong>Entrevista:</strong> Adriana Lee<br />
<strong>Trascripción:</strong> Christine Pacheco<br />
<em><strong>Traducción:</strong> Graciela Forman</em></p>
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		<title>Lea Jakubovic</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jan 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[P: ¿Cuál es su nombre de nacimiento?
R: ¿Nombre de nacimiento? Ok. Lea Jakubovic. ¿Lo tienes? No, espera… ese es mi nombre de casada. Lo siento, dijiste, mi nombre de nacimiento: Mayarovic.
P: ¿En qué ciudad y país nació?
R: En el momento en que yo nací, era Checoslovaquia, el 6 de enero de 1927.
P: ¿Dónde pasó su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>P: ¿Cuál es su nombre de nacimiento?</strong><br />
R: ¿Nombre de nacimiento? Ok. Lea Jakubovic. ¿Lo tienes? No, espera… ese es mi nombre de casada. Lo siento, dijiste, mi nombre de nacimiento: Mayarovic.</p>
<p><strong>P: ¿En qué ciudad y país nació?</strong><br />
R: En el momento en que yo nací, era Checoslovaquia, el 6 de enero de 1927.</p>
<p><strong>P: ¿Dónde pasó su infancia?</strong><br />
P: En el momento en el que nací, los llamaban Montes Cárpatos. Lo que ahora es Ucrania. Pero la escuela… en los Cárpatos. Después de la Primera Guerra Mundial. ¿Qué otra cosa decía su pregunta?</p>
<p><strong>P: ¿Con quién vivía? Por ejemplo, ¿padres, hermanos, abuelos, primos?</strong><br />
R: Vivía con mis padres. Éramos 7 hijos. Mis abuelos vivían enfrente. Ellos nos ayudaron mucho para poder construir nuestra casa. Y los otros abuelos nos dieron dinero para comprar las cosas para nuestra casa. Mi padre era hijo único.</p>
<p><strong>P: ¿Se crió dentro de alguna comunidad judía?</strong><br />
R: Había 200 familias judías, todos juntos formábamos una población de 8.000 personas, que hablábamos ucraniano. En casa se hablaba idish, y en la escuela, se hablaba checo.</p>
<p><strong>P: ¿A qué clase de escuela asistía? ¿Podría describirla?</strong><br />
R: Hasta 6º grado, la escuela checa era muy buena. Estábamos muy adelantados en el aprendizaje. En 1939, yo tenía 12 años. Ucrania nos ocupó durante 3 meses, y luego vinieron los búlgaros. No era muy interesante. Diría que después de 6º grado no aprendíamos mucho. Comenzaron a atrasarse, veníamos de aprender tan bien, estábamos muy adelantados, de manera que esta escuela no era muy interesante. A las niñas judías no nos permitían entrar en lo que se llamaba escuela intermedia, que quedaba a 13 kilómetros. Los niños sí podían, esto me molestaba mucho. Me molesta hasta el día de hoy. Era verdaderamente estúpido.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo aprendió sus costumbres y religión judías?</strong><br />
R: Los varones tenían la escuela judía, la llamábamos ”Heder”. Mi abuela, cruzaba la calle, para venir a mi casa, los despertaba a las 5 de la mañana y los llevaba a la escuela. No importaba donde se encontraba la escuela. Cada vez era en una casa diferente. Mi abuela era maestra de hebreo, de manera que ellos eran muy religiosos. No sabía que existía el no ser religioso. Mi padre usaba barba. Aprendí a preparar, hornear y cocinar el pollo kosher, era mi deber porque yo era la segunda de 7 hijos. Era una vida feliz.</p>
<p><strong>P: ¿Su familia era religiosa antes de la guerra?</strong><br />
R: Oh, si. Y eran muy formales. Mi apellido es el de las primeras 12 familias. Luego nos mezclamos, pero todos eran religiosos. No existía el no ser religioso.</p>
<p><strong>P: ¿Qué hacía antes de la guerra? ¿Cómo era un día típico?</strong><br />
R: No hacía muchas cosas porque mi madre era una mujer enferma. Yo era la segunda de siete hijos. En la zona donde vivíamos, eran los varones los que se debían ocupar de ayudar en la casa. Mi hermana, que era la siguiente mujer, tenía cinco años menos que yo. De manera que no había mucho más que jugar afuera. Ayudaba a mi madre, sin que ella tuviera que decirme nada, yo conocía mis obligaciones.</p>
<p><strong>P: ¿Cuándo comenzó a notar los primeros indicios de antisemitismo? </strong><br />
R: Cuando no pude ir a la escuela intermedia. Y también… Huszt… La ciudad más grande se encontraba a 13 kilómetros del pueblo donde vivía. Los judíos no podían tomar un micro para ir allá. Debíamos caminar 2 horas para llegar a Huszt. Otra manera de llegar, era si podíamos conseguir algún caballo o carro, lo cual no era muy frecuente. Así que, realmente sentíamos el antisemitismo. No había nada que pudiéramos hacer en mi pueblo, por eso le insistí tanto a mi madre. Le insistí y le insistí hasta que me dejó ir a Budapest. En ese momento yo tenía 16 años. Mi hermano era un año mayor. En nuestra zona no se podia hacer nada. No había nada: ni ropa, ni velas ni petróleo. El habló al almacén y siempre recibíamos las cosas que nos enviaban. Hasta que un día nos llevaron a todas las mujeres de Budapest, entre los 16 y 32 años, sin hijos, para trabajar en los campos. Nos trataban como si fuéramos soldados, pero no por mucho tiempo. Después, vinieron…caminamos. Ibamos a las afueras de Budapest. Buda. Luego estábamos limpiando…. Era otoño, ellos limpiaban los campos. Ya sabes, sacaban el choclo… y todo. Nos daban café negro por la mañana, nos levantaban temprano, como soldados. Estábamos en los establos. Pero luego, los alemanes vinieron y dijeron que era más importante acomodar a los caballos en los establos que a las chicas judías. Entonces, de alguna forma… amigos, algunos contactos que teníamos, me acomodaron junto a un soldado mayor que yo como si fuera su hija, para que volviera con él a Budapest. Yo fui, y ellos dijeron, ”Pequeña, toma tus cosas y ven con nosotros”. Primero traté, y luego él trato de llevarme a la Cruz Roja. Luego me llevó a la casa y allí, estaban deportando a la gente…. en una fábrica de ladrillos. Y a partir de allí, encontramos algunos contactos. Nos llevaron a la casa de Suiza, no Suiza, sino a la casa sueca. Y una vez allí… no estuvimos tanto tiempo. ¿Adónde fui desde allí? No puedo recordar…. Ah, si. A Buda, en la sección de películas, los vilas, nos daban… los vilas eran los esclavos de los alemanes, no eran muy amables tampoco. Pero no eran tan malos como los búlgaros. Hicieron un negocio de arreglos de calzado…. ¿cómo lo llaman uds? Compostura de calzado. Una cocina…. Éramos todos esclavos judíos. Todas familias. Yo, a mi me eligieron como una chica joven, porque era muy habilidosa. Sobre todo para un hombre de la SS que vivía con su novia. Yo hacía las cosas de la casa, y les cosía pañuelos, es decir los diseñaba… les arreglaba la ropa, era muy buena en lo que hacía. Pero llegó un momento en el que ya no era placentero para mí porque yo limpiaba y solo venía de un pequeño pueblo. Para pascuas, mi padre tomó algunos racimos de uvas para hacer vino. Yo no sabía que esto era así, no sabía que había distintos tipos de vinos. Comencé a limpiar, y había diferentes vinos sobre el piso, en esos botellones grandes. Los acomodé todos juntos, uno al lado del otro… pensé que me iba a matar, pero no lo hizo. Yo era una niña muy ingenua. ¡No sabía!</p>
<p>A los alemanes les gustaba asustarnos, a nosotros los judíos. Si la cocina estaba limpia y sin manchas, ellos manchaban el techo. Y había que limpiar otra vez. Una vez, todas las familias se asustaron mucho por mí, yo era una chica joven. Eran alrededor de las 11 de la noche y entonces, ellos (los alemanes) me dijeron que debía subir. Entonces, subí las escaleras, mientras todas (las familias judías) rezaban por mí. Cuando llegué, había tres oficiales de las SS bebiendo, y me ofrecieron un trago. ”No, gracias”, dije. Lo único que quería era irme. ¡No quería un trago! Uno de los oficiales, me dijo, ”toma mis botas y llévalas a reparar. Las suelas deberán estar arregladas para las 6 de la mañana, deberás ponerlas al lado de mi puerta”. No fue tan malo… pero el miedo estaba allí. Luego… ellos debían irse, yo pensaba… ¿Qué era? ¿Adónde fui luego? Déjame recordar. Probablemente, desde allí fui al final, casi. Había 5.000 mujeres listas para subir a los trenes que iban a Alemania. Yo siempre escuchaba que la gente decía, ”hacé cualquier cosa, pero no vayas a Alemania”. Esto era cerca de la estación de tren. Comencé a escuchar rumores: de que si eras vieja, si estabas enferma, entonces podías quedarte en la ciudad, pero debías tener un certificado médico. Me encontré entonces, con una amiga, nos sentamos en la fila, era tarde… era diciembre o noviembre, y estaba muy oscuro… posiblemente las 4 de la mañana. Estábamos sentadas en la fila para que nos atienda el médico. Que seamos viejas, que estemos enfermas…. Lo que sea. Nos colocamos nuestros pañuelos (sobre nuestras caras)… Llegaron dos de Nyilaskereszt…. Que eran los que controlaban todo, los húngaros (del partido fascista húngaro). Nos dijeron, ”ustedes dos chicas, vengan y limpien”. Vieron que no éramos… viejas. ¿Teníamos otra alternativa? ¿A quién le íbamos a decir que no? Nos llevaron a la oficina. Nos mostraron cada uno de los cuartos, y dijeron, ”limpien aquí, aquí y aquí. En este lugar van a dormir”.</p>
<p>Veo que no hay traba en la puerta. Y ya había escuchado lo que le hacen a las chicas. Así que le dije a mi amiga, ”yo voy a limpiar este lugar, pero no voy a dormir aquí, con la puerta abierta”. No puedo volver a casa con mi madre con… un embarazo o algo. Luego… Dios nos mandó a Wallenberg. Vino a ayudarnos. Preguntó, ”¿quién tiene papeles suecos? La mayoría de la gente no tenía. Él deseaba salvar a la gente. De manera que… ¿a quién crees que registró primero? A ésta que tienes enfrente. A ésta, que estás mirando Yo era muy rápida. Registré mi nombre y el de mi amiga y seguí limpiando. Siempre me mantenía alerta a los del… Nyilaskereszt, si llegaban a darse cuenta…si me agarraban haciéndolo… Eran las 4 de la tarde. ¿Sabes a qué hora salimos? A las 4 de la mañana, con la ayuda de la policía búlgara. Éramos 14 personas. No pudo salvar a más… Nos llevó a una villa. El nombre… la dirección era ”Karpet Unser”… que significa Calle Karpet…. 3. Mi amiga y yo estábamos en la lista. Si venían… no teníamos ningún papel, nada. Así que todavía teníamos mucho miedo. Pero nos dieron suficiente comida, arvejas, porotos… para que pudiéramos cocinar, fue un placer. Después de un tiempo… nadie creyó que íbamos a sobrevivir. Llegaron los rusos… era mediados de enero. Nos liberaron. Por eso estamos aquí. Gracias a Wallenberg.</p>
<p>Oh.. había una casa grande. Seis ambientes. Cerca de la estación. Después de liberarnos. Ni bien fui libre, fui al consulado checo para buscar mis papeles y volver a casa. Todavía creía que tenía una casa. Creía que tenía padres, y hermanos…. No sabía lo que había pasado. Porque en esa época, la mayoría no fue liberada, solamente en Budapest. Entonces, como trabajé en Budapest en la calle… había un templo muy famoso, y esa gente era más alta que el edificio… helados en enero…. Y todavía le disparaban a la gente, la gente caía frente a mí. Pero igual, algunas personas salían a buscar comida. Yo no fui, simplemente fui a buscar el pasaporte para volver a casa.</p>
<p>Mi padre era alto, de tez oscura y buen mozo, un hombre joven. Yo creía que había sobrevivido, seguro. Mi madre, estaba un poco enferma, yo tenía un hermano más joven que murió hace 6 años. Solía traerle pan a mi padre, porque también había sido un sirviente personal de los alemanes en Bergen-Belsen. Un día él vuelve, y mi padre estaba muerto… eso fue el 25 de octubre, creo. Yo tengo la fecha del calendario judío. Y él estaba muerto. Él, (mi padre) dejaba el poco pan que tenía, que él le podía conseguir (mi hermano) y lo cambiaba por cigarrillos, finalmente murió de inanición. ¿Puedes imaginar eso? Si no fuera por Wallenberg, yo no estaría aquí contándote esta historia. Hubiera ido a Alemania, y desde allí…. ¿Sabes cuántas veces me escapé? Yo no puedo recordarlo. Siempre estaban listos para deportarnos. ¿Sabes cómo salí de la oficina de Wallenberg? Me trepaba por las piernas de las personas. Ellos se daban cuenta. Yo era joven, tenía 16 años, no era gran cosa treparse. De todas formas, ellos no planeaban sobrevivir, su instinto había muerto.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo supo lo que estaba sucediendo con la gente judía?</strong><br />
R: Realmente no conocíamos toda la verdad. Sabíamos, que los llevaban a Alemania a trabajar. Eso era lo que habíamos escuchado. Pero bien adentro mío, casi de manera instintiva…. Me habían dicho, ”no vayas, si no tienes que hacerlo”. Eso estaba en mi cabeza. Para poder sobrevivir uno recuerda muchas cosas de repente. Te imaginas muchas cosas. Era una niña ingenua, de un pueblo muy pequeño. Pero era inteligente para sobrevivir. Sabía que había que registrarse con Wallenberg, y mantenerse alerta a lo que estaba pasando. Puedes imaginarte, desde las 4 de la tarde hasta las 4 de la mañana, salir, salvar 14 personas, y así fue para 100.000 ó 150.000 no sé. No sabemos. Haber podido sobrevivir es maravilloso. Nadie planeaba sobrevivir. La forma en que nos trataban. Pero Dios es bueno para algunas personas. No me puedo quejar, mira lo que pude hacer…. pude formar mi descendencia…. Tengo 17 nietos, hijos, algunos de ellos, ya tienen 40 años. Gracias a Dios por eso. Y mis hijos son maravillosos. Aquí puede ver una muestra de dos de ellos. Son muchachos muy especiales.</p>
<p><strong>P: ¿Cuáles eran sus pensamientos, sentimientos y reacciones cuando supo lo que estaba sucediendo con los judíos? ¿Recuerda cómo se sentía?</strong><br />
R: La verdad… no puedo decirle sinceramente cuáles eran mis sentimientos. No los tenía. No sabíamos en qué momento… íbamos a morir. Recuerdo que cuando éramos adolescentes en una de estas casas de Budapest, jugábamos a las escondidas. Los grandes decían, ”¿Cómo pueden jugar a las escondidas?” y yo contestaba, ”¿es que debemos esperar que las bombas nos caigan en la cabeza?”. Éramos adolescentes. A lo mejor, los grandes tenían hijos pequeños y por las noches tenían pesadillas….yo soñaba que tenía muchos hijos y que podía decidir llevarme solamente uno solo. ”¿Eres casada?”, ”¿Tienes hijos?” No, bueno. Entonces sabes de qué hablo. En el sueño, ellos me perseguían, los alemanes…. nunca hablé de esto con nadie… duele hablar. Trato de olvidar. Sé que es muy importante. Porque, ¿sabes? Algunas personas no creen lo que sucedió. Bueno… ¿la próxima pregunta? Adelante.</p>
<p><strong>P: ¿Qué otros cambios experimentó durante la guerra?</strong><br />
R: Si… durante la guerra. Teníamos trabajadores judíos húngaros, que realizaban trabajos forzados en la calle… fue de ellos que aprendí a hablar en húngaro, en realidad. Solíamos preparar limonadas para venderselas a ellos. Los niños hacíamos eso. Que recuerde, no sabía una sola palabra en húngaro. Ahora puedo hablar con fluidez, pero no sé leer ni escribir, porque lo aprendí en la calle. ¿Qué más? Trato de olvidar, ¿sabes?</p>
<p><strong>P: ¿Cómo afectó la guerra las tradiciones religiosas y culturales de su familia?</strong><br />
R: Todo lo que puedo recordar de 1939, es que mi madre estaba llorando por que se iban los checos. Ellos sabían que era para mal. Y… tenían razón. Fue muy malo. Me olvidé de contarle que en 1941, llevaron a todo el pueblo al límite con Polonia, nos decían que nos iban a llevar a trabajar allí. Sonaba interesante. Nos arrastramos en ese edificio,… y por la mañana, los camiones… los trenes… nos iban a llevar a la frontera. Ahora, nos llevaron a dormir en una fábrica de madera, porque en los Cárpatos…. se exportaba mucha madera, era la industria principal, para muebles y pisos, todo el lugar estaba lleno de trozos de madera, con las puntas hacia arriba, y no hubiéramos podido poner a un animal para que durmiera allí. Mi hermano, mi pequeño hermano, era un año menor que yo, recuerda que yo estaba llorando, y me preguntó, después de la guerra, por qué lloraba. Le dije, yo pensé… estábamos en 1941, yo tenía 14 años, si ponen a un ser humano a vivir en esas condiciones, ¿qué nos esperaba en la frontera? Por eso lloraba. No esperaba nada bueno. ¿Cómo podía esperar algo bueno? Además, en el tren estábamos como sardinas. Yo podía entender eso. Pero ¿obligarnos a dormir de esa forma? No podíamos pararnos, ni sentarnos, no podíamos hacer nada. Ni dormir. Pero ese tren, creo que algún inglés pagó todo y pudimos volver a casa. Tuvimos suerte otra vez, toda la familia.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo afectó la guerra, en caso de que lo haya hecho, las tradiciones culturales y religiosas de su familia? ¿Hubo algún cambio en sus prácticas religiosas?</strong><br />
R: En nuestro pueblo, no nos molestaban porque crecimos juntos. En las grandes ciudades, seguramente era distinto. Económicamente, estábamos un poco mejor. ¿Por qué? Yo sé porque… Si… porque racionaban, nos racionaban la comida. Y entonces aparecía un panadero, que nunca antes había hecho pan. Así la población podía hacerse pan de maíz y obteníamos los vales de ración, y podíamos comprar mucho pan. Pan blanco, todo un lujo. Y también, nos convertimos en adolescentes. Crecimos. Mi hermano, desde Hungría, conseguía material de Huszt, y hacía pequeños canastos, como los que se hacen aquí para pascuas. Aprendí de mi hermano, y ganábamos dinero, y embarcaban las canastas a Hungría. Canastas.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo pudo su familia mantener y practicar la religión judía durante la guerra?</strong><br />
R: En verdad, no lo recuerdo, pero debió ser muy duro. Solo, como dije, la educación superior, a la que las niñas no podíamos acceder. Los muchachos podían ir a la gran ciudad para asistir a la escuela superior. Yo no pude. Mantuvimos la religión. No eran malos con nosotros, pero cuando volvimos en ese tren en 1941, nos robaron un montón de cosas.</p>
<p><strong>P: ¿Qué sucedió con su familia durante la guerra? ¿Sus padres, abuelos?</strong><br />
R: Se llevaron a todos. A todos. Abuelos, padres. Si. En Budapest. Yo estaba en Budapest. Los llevaron al gueto, en mayo, a todos. Mi hermano más chico, el que sobrevivió, me contó que mi padre le pagó a un soldado húngaro y a otras chicas, las de 20 años, para que nos llevaran a casa. Aceptaron el dinero, y cuando vino nos dijo, ”sus padres están en el gueto. Y dicen que no deben ir a casa” ¿Quién podía saber que ya no tenía más padres? Entonces nos llevaron y aquí permanecí. Así me enseñaron, como un soldado. Para trabajar en los campos. No era un picnic. La verdad que no.</p>
<p><strong>P: ¿Cuándo se separó su familia?</strong><br />
R: Se llevaron a todo el pueblo, los pusieron en un gueto, y a otro pueblo antes de Huszt, Isa- ese era el nombre. Estaban en el gueto, y allí esperaban a ser embarcados, porque en Huszt ya había trenes. No teníamos tren en nuestro pueblo. Todos fueron a Alemania. Los cremaron a todos. Mi madre con mis hermanos. Yo estaba en Budapest. Mi hermano mayor, lo agarraron… él fue a casa, entonces lo atraparon, también. Mi otro hermano, era mecánico, era muy hábil también, podía hacer de todo. Entonces lo mataron. Un hermano mayor que yo, en realidad, me decía quién sobrevivió, me decía que tal vez uno o dos habían sobrevivido, antes de que termine la guerra, él era muy inteligente, contaba con que hubiera sobrevivido. Dijo que si cruzábamos un puente pequeño hacia Polonia o hacia Rusia, iba a liberar a todo el grupo.</p>
<p><strong>P: ¿Sabía o escuchó algo sobre la Cruz de Flecha?</strong><br />
R: ¿Nyilaskereszt? Oh, ellos eran muy malos. Ya le conté lo que hacían con las chicas. Ellos eran… peores que los alemanes.</p>
<p><strong>P: ¿En qué momento comenzó a saber sobre Raoul Wallenberg?</strong><br />
R: Él vino, se presentó, ”¿Quién tiene papeles?” Fui muy afortunada, estaba en el lugar indicado, en el momento oportuno. Estaba esperando para decirle al médico que yo estaba enferma y que era vieja. ¿Tiene sentido para alguien de 16 años?</p>
<p><strong>P: ¿Se acuerda de su apariencia?</strong><br />
R: Recuerdo que era alto y buen mozo. Tenía dos ayudantes. ¿Crees que yo me fijé en su apariencia? ¡Yo quería vivir! Lo único que observaba era a los de Nyilaskereszt…. Prestaba atención para que no se dieran cuenta de que me estaba registrando. Andaba por allí limpiando, y miraba hacia atrás. Se presentó, y me dijo que era del consulado sueco, y preguntó quién tenía los papeles. Estaba escrito que yo tenía que vivir. Gracias a Dios que existe esa clase de personas. Y mire lo que los rusos le hicieron a él. ¿Puedes creerlo? ¿Por qué? ¿Puedes imaginarte por qué lo hicieron?</p>
<p><strong>P: Después del encuentro con Raoul Wallenberg, ¿adónde la llevó?</strong><br />
R: Nos llevó a una villa, a una casa segura. Pero no tenía nada en mis manos.</p>
<p><strong>P: ¿Conoce el schutz-pass?</strong><br />
R: Si. Cuando estaba en la casa suiza, dijeron, ”No hay más schutz-pass, ahora es schutzpass-pass”. Tuve suerte, también, porque no sabían qué hacer. Fui a trabajar… fue cuando trabajé para los alemanes, después de la casa de Suiza.</p>
<p><strong>P: ¿Puede describirnos la casa segura?</strong><br />
R: De donde veníamos, a lo que teníamos, nos parecía el paraíso. Una casa común, con comida común. Antes, vivíamos solo a sopa de arvejas y yo era muy mañosa ya que en casa una chica que estaba conmigo, se llamaba Esther, me daba su pequeño trozo de pan porque veía que yo no tomaba la sopa. Era mi manera de llamar la atención de mi madre, ¿de qué otra forma, sino? Si no comía, iba a la escuela sin haber comido, entonces la maestra decía, ”parece que no comes lo suficiente”. Pero ellos me daban, yo era la que no comía. Porque si venía a casa después de la escuela, mi madre me llevaba a un rincón de la cocina y me decía, ”¿quieres una galletita? O tal vez ¿leche?” ¿Te das cuenta?</p>
<p><strong>P: ¿Puede describir la casa segura un poco más?</strong><br />
R: Habitaciones comunes. Eran dos o tres. Era una villa, tú sabes lo que es una villa. Estábamos en el sótano, porque estaban bombardeando el área. Una casa pequeña, una casa para dos familias, te diría. Éramos 14 personas. Era muy pequeño comparado con… lo que habíamos tenido antes. Recuerdo que la comida era normal, con ingredientes comunes. Era realmente como el paraíso. Un paraiso. Pero nunca sabíamos cuándo iban a llegar los alemanes. Los húngaros y los checos, preguntaban… ”¿quién tiene papeles?”. Era la única casa segura, la casa sueca. Había otras casas, suizas también.</p>
<p><strong>P: ¿Wallenberg visitaba la casa? ¿Lo volvió a ver otra vez?</strong><br />
R: No… No hablé mucho con él. Tenía muchas casas.</p>
<p><strong>P: ¿Cuánto tiempo estuvo allí?</strong><br />
R: No recuerdo. Creo que fueron unos días.</p>
<p><strong>P: ¿En la casa segura?</strong><br />
R: Oh…  si, allí estuve más tiempo. Me liberaron a mediados de enero. Posiblemente un mes más o menos. Fue un placer. No sentía ninguna clase de peligro. Solamente si ellos (los alemanes) venían a revisar. Pero había un letrero que decía ”Casa segura de Suecia”</p>
<p><strong>P: ¿Mientras estuvo allí, escuchó algo sobre cómo se crearon las casas seguras?</strong><br />
R: No… no, éramos apenas adolescentes. Deseábamos jugar a las escondidas… hacíamos todo lo posible por olvidar lo que estaba sucediendo. No sabíamos en qué momento nos íbamos a tener que ir. Si caía una bomba, o si venían a revisar y no teníamos nada. ¿Cómo se planea algo en una situación como esa?</p>
<p><strong>P: ¿Sabe cómo Wallenberg averiguó sobre los vagones de ganado que rodeaban a los judíos?</strong><br />
R: No tengo idea. Era muy joven para la política. Todo lo que sabía, era que quería vivir. No quería ir a Alemania.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe cómo Wallenberg rescató gente en el Río Danubio?</strong><br />
R: No sabía eso sobre Wallenberg. Nunca lo había escuchado. Escuché algunos rumores… de que había muchas casas seguras. Luego averigüé que las casas de Wallenberg eran las más seguras de todas. La casa sueca era la más segura. Tú sabes, no el schutz-pass, schutzpass-pass. ¿Sabes lo que significa schluss? Finito. El fin.</p>
<p><strong>P: Si Raoul Wallenberg estuviera sentado aquí con nosotros hoy, ¿qué le diría?</strong><br />
R: Le besaría la mano y los pies. Qué bueno que exista gente como él. Tan buena gente. ¿Qué puedo decir? ¿Qué esperas que te diga?</p>
<p><strong>P: ¿Qué cree que Wallenberg le diría hoy al mundo entero?</strong><br />
R: Que fue un hombre afortunado, que tuvo la suerte de poder hacer lo que hizo. ¿Quién podía hacerlo? Tiene que tener el corazón, la voluntad, el dinero y la educación. Tiene que tener todo eso. Me haces una pregunta difícil. ¿Cómo podría responder? Increíble. Y pagó con su vida.</p>
<p><strong>P: ¿Qué sucedió después de la guerra?</strong><br />
R: Vine a Huszt, a la gran ciudad, y había 250 varones y 6 chicas. Esto fue a comienzos de febrero o a fines de enero. Me llevó dos semanas, con los trenes, después de la guerra, llegar de Budapest a Huszt. Mi otra gran ciudad. Y de las 6 chicas, yo era la más joven. Todos los varones me rodearon, ellos pensaban, no hay nadie que no conozcamos, estuvieron en los campos… de trabajo. Trabajo forzado en Rusia. Entonces, vinieron y eso es todo. Yo no pensaba en el matrimonio. Solo quería ver a mis padres, No tenía idea de lo que había sucedido. Entonces, uno de los chicos, que era del pueblo de mi madre, caminó conmigo hasta Huszt, es decir13 kilómetros. Había un sol radiante… tenía que ver mi casa. Cuando la vi, sin ventanas, ni puertas, entonces allí me empecé a dar cuenta. Pero, aún vivía en Huszt por un primo de mi padre, que estaba casado y tenía un hijo, que estaba en Rusia. Esperaba a su esposa. Y yo esperaba a mis padres. Porque todavía estábamos a comienzos de febrero. Solía decirme que me haría una hermosa boda cuando llegue el momento. Pero primero yo tenía que convencerme a mi misma, eso era lo más importante, no había nadie, y yo tenía que darme cuenta de eso. En el pueblo había 4 o 5 chicos… volví, y luego las chicas comenzaron a venir. Algunas veces dormíamos las 4 chicas en una sola cama. Y empezaron a llegar. Luego uno de sus amigos me pidió que saliéramos a dar un paseo. Salí con él. El sol brillaba. Ya para ese momento, las chicas comenzaban a llegar. Y algunas tenían piojos. Y él me dice, es gracioso, ”¿sabes lo que vi en tí?, yo comencé a pensar. ”¿Qué, qué? Yo pensé que había visto piojos! Y entonces me dice, ”que tu primo está celoso y quiere casarse contigo”. Volví a casa y él (mi primo) me pregunta como quien le pregunta a un chico, ”¿cómo fue la cita? Y yo empecé a reirme. Me reía mucho, y él preguntó, ”¿qué dijo?”, y le respondí, ”dijo que estás celoso y que quieres casarte conmigo” y, él era una persona mayor que yo, tenía 20 años más, y dijo ”¿lo harías?” y yo que no quería insultarlo, le respondí, ”ya veremos” A partir de ese momento, todos los días me preguntaba, ”si mi esposa no vuelve, ¿te casarías conmigo?” No quería ofenderlo, ¡era una persona más grande! Y después de un año, me casé con él, él fue su padre. Fue muy bueno conmigo.</p>
<p><strong>P: ¿Y qué sucedió después?</strong><br />
R: Me fui… cuando fui independiente, a Israel, como soy judía, dije ”Tengo que estar allí. Ya tuve suficiente con los alemanes, con los húngaros. Los judíos tenemos nuestro propio país, tengo que ir allá”. Mi esposo no quiso venir. Yo tenía a su hermana, que es tres años mayor, tenía un año y medio en ese momento. Él no quería moverse de Checoslovaquia. Después de la guerra vivimos en Sudetes, donde se hablaba alemán. Estábamos muy bien allí, teníamos un almacén, teníamos mucha comida allí, pero yo no quería estar con los que hablaban alemán. Él no iba a venir conmigo. ”Dame tu mano si te vas por tu cuenta”, le di mi mano. Esperamos tres semanas en Italia para embarcarnos en el barco que nos llevaría a Israel. Él me dijo: ”Lea, antes de subir al barco, cambia de opinión”. Le dije, yo me voy. Tengo mi propio país, debo estar allá. ”Ya tuve suficientes persecuciones”. Y llegamos allí, y después de 10 años, tuvo un infarto y falleció. Yo tenía dos hijos pequeños. Ella tenía 3 y su hermana 8. ¿Qué más puedo decir? Después de un año fui a Norteamérica porque tenía miedo de dormir sola. Este hombre conoció a mi marido, me conoció a mí, yo conocí a su esposa, que también murió en Norteamérica. Y yo quería asegurar un país para mis hijos, no para mí. Dije, estoy preparada para dar a mis hijos en adopción a una familia judía y finalmente fui, finalmente tengo un país. Pero llega un hombre, que quiere llevarme junto a mis hijos… ¿ves algo malo en eso? ¿Amor? Nunca escuché tal cosa. Nunca. Ni la primera, ni la segunda vez. Pensaba que eso estaba solamente en los libros y en las películas. Pero construí una familia bastante buena ya que tengo hijos muy cariñosos. Soy afortunada, permíteme decirte. Dios sabe qué es lo mejor para mí.</p>
<p><strong>P: ¿Por qué cree Ud. que es importante mantener vivo el recuerdo de la historia de Raoul Wallenberg?</strong><br />
R: Eso es absolutamente verdad. ¿Es que acaso no lo merece? También, la gente debería saber lo que se pudo haber hecho. Si hay voluntad, hay forma de hacer las cosas. Como dije antes, él tenía educación, un buen corazón y el dinero, tenía todo lo necesario, ¿cierto?</p>
<p><strong>P: ¿Es esta la primera vez que cuenta su historia?</strong><br />
R: Si. Se necesita mucha valentía y determinación para hacerlo. A mi edad, es un gran esfuerzo, permíteme decir, pero siento que es todo lo que puedo hacer. Creo que Wallenberg merece lo mejor.</p>
<p><strong>P: ¿Cree que podrá contar su historia otra vez?</strong><br />
R: No tan rápido. No tan rápido.</p>
<p><strong>P: ¿Hay alguna otra cosa que quisiera compartir con nosotros?</strong><br />
R: Nosotros, los sobrevivientes, no importa de dónde, éramos como salvajes. Salíamos como quien sale de una prisión, No lo puedo explicar. Recuerdo algunas personas de mi pueblo, bailábamos, y ellos arrojaron un billete de 100 desde los balcones. ¡Éramos como salvajes! Porque nos trataban como a animales…. yo creo que era por eso. Por ejemplo, su padre era rabino en una escuela comercial, un hombre muy educado. Pero desde que perdió a su esposa y a un hijo, no quiso seguir manteniendo su religión después de la guerra, no quiso saber de nada. Yo, si deseaba hacerlo, porque nunca conocí algo distinto en mi vida. Solía reírse de mi, ”¿Para qué necesitas esto?”. Así pasé 10 años sin religión. Compré vajilla nueva en Checoslovaquia para venir a Israel, pensé en empezar una nueva vida, una vida kosher, porque en Alemania, donde viví durante 3 años, tenía una mujer alemana, un ama de llaves, porque yo trabajaba. Entonces en Israel, los vecinos eran todos como salvajes. Ella decía, ”no cocinas comida fresca de hoy, cocinaste ayer”. Así que me doy cuenta que ya no soy cosher. Vine a América, su padre y yo nos encontramos en Israel, nos casamos allí y él no me quería decir que era religioso, porque veía que yo no era observante. Una sola cosa me dijo, de mandar a los chicos a una yeshivá. Yo dije, está bien, no hay problema. Me llevó un año y medio, acostumbrarme a que ese tenedor no era lo que necesitaba, ni ese cuchillo, servía, debía ser todo kosher… debía estar separado en lácteo y carne….y después de un año y medio, tiré toda la vajilla, y compré una vajilla nueva y dije, ”soy kosher”. Y eso no fue un problema.</p>
<p><strong>P: ¿Y ahora mantiene sus tradiciones de manera cómoda?</strong><br />
R: Oh si. Mis hijos fueron a una yeshivá, junto con mis dos hijas. Yo no quería tener dos religiones diferentes en mi casa. Para algunos pudo haber sido dura, pero no lo fue para mí, realmente no sé por qué. Luego, vinimos acá. Mi marido tenía una hija autista. No hablábamos de ella. Sus dos hijos que tenían 10 y 5 años, sabían Idish e inglés, yo no sabía inglés. Tomé clases particulares, y nunca usaba el idioma. Entonces dije, ”¿Saben algo chicos?, si voy a ocuparme de estos chicos, debo aprender 3 idiomas. Entonces, tengamos un solo Dios y un solo idioma. Entonces, no tuvimos ningún problema con los chicos, y lo digo otra vez, Dios es bueno conmigo. Soy una persona sumamente sensible, Y el me dio niños perfectos. Porque no podía manejarlos. Nos amamos el uno al otro.</p>
<p><strong>P: ¿Hay alguna otra cosa que nos quiera decir?</strong><br />
R: No, nada más. Cuando me fui a casa desde Budapest, tuve mi último diploma, los rusos me lo sacaron de las manos, en Debrezen, mientras esperábamos, como siempre, otro tren. Se llevaron mis últimos documentos.</p>
<p><strong>P: ¿Su hermano y usted fueron los únicos sobrevivientes de su familia?</strong><br />
R: Si. El supo que yo estaba viva, y me encontró en Checoslovaquia después de la guerra. Esperó a que me case. No quería molestarme. Me casé, me mudé a Israel. Él se casó con una chica israelí, una chica muy agradable. Yo tenía 18 años y él 17. Él encontró a mi amiga, que tenía mi edad y estaba en el ejército como operadora de teléfono. Él quería entrar, sin saber que ella estaba allí. Entonces, ella le dice a él en hebreo: ”Está prohibido entrar acá”. Fue así como la reconoció, porque ella era un año mayor que él. Era soldada.</p>
<p><strong>P: ¿Recuerda los nombres de las 14 personas que se salvaron junto con Ud.?</strong><br />
R: No…. no. Pero cuando fui al consulado checo a buscar mis papeles para ir a casa después de la guerra… cuando los rusos nos liberaron, seguramente usted habrá oído sobre esto… ellos eran muy miserables con las mujeres. Nosotros vivíamos en la casa de la vereda de enfrente…. preguntaron quién sabía hablar ruso, yo sabía un poco por haber estado allí un tiempo, me acostumbré a hablar un poco. Había una mujer joven, 27 años, con un hijo de 7, ”¿Quién sabe hablar ese idioma?”, necesitan intérpretes. Ella me dice: ”vayamos” y le dije, yo no quiero ir con ellos, no sé lo que están haciendo. Violaban mujeres frente a sus maridos. Ella fue, cruzó la calle. Era invierno, había nieve. La tiraron al suelo, sobre la nieve, había como 15 rusos allí… yo era una chica joven, muerta de miedo. Recuerdo que volvió, llorando, las mujeres la lavaron con agua caliente. La encontré en el consulado. Era tan inocente, que le dije, ”ahora vas a tener por lo menos, trillizos”, ”ya supe lo de los trillizos, así que no más”, dijo ella, ”eres tan ingenua, lo que uno hace, el otro deshace, no continuaré con el embarazo”. Y mientras viajaba a casa, esas dos semanas, creo que estaba con una amiga, en Huszt, no puedo recordar… ah si, estaba con una amiga. Hubo otra desgracia con los rusos. Pero a mí, gracias a Dios, nunca me tocaron. Aunque querían hacerlo. Así que me tomó dos semanas llegar a casa, porque el tren paraba en todas partes. Esto fue justo después de la guerra. Había 2 soldados rusos… uno sentado frente a mi amiga en la estación de tren, y el otro estaba sentado junto a mí. Hablábamos el mismo idioma que ellos, aunque sea un poco. Es una lengua eslava, y yo hablaba checo, así que su ruso era un soldado raso que quería salvarla de los demás. El mío era un oficial de alto rango. Pero él le decía a ella y ella me lo traducía al húngaro, ”Oh, soy judío”. El oficial quería que fuera con él a caminar afuera, porque no podía hacer nada frente a toda la gente. Recuerdo que perdí la voz por los nervios, dije, ”no puedo ir contigo, me voy a casa con mi madre, debo ver a mi madre primero”. Me molestó tanto que el otro soldado me mandó un mensaje a través de mi amiga donde decía que yo debía hacer que crea que me desmayé. Me desmayé, eso le hice creer. En ese momento viene el conductor del tren y lo cree. El oficial comienza a correr, tenía miedo que le dijéramos al conductor que era un oficial de alto rango, que me estaba molestando. Yo estaba tan asustada, volvimos al tren, el otro soldado me dio una frazada, una frazada compartida con otro hombre, nuestras piernas juntas allí… tú sabes, Tenía miedo que empezara a buscarme. Ese era el miedo más grande de mi vida. Nunca estuve tan asustada, porque yo sabía lo que estaban haciendo. Y luego, en otro momento en la ruta, estaba esperando a otro tren, y aparecen los rusos y nos dicen que debemos ir con ellos para trabajar para ellos en la cocina. Un soldado viejo, uno de los principales, quería que me convirtiera en soldado. Yo era una chica joven y delgada. Le dije, ”no puedo ser soldado porque no duermo con hombres”. Entonces él me mostró, y dijo ”aquí las chicas duermen por separado” Finalmente le dije que quería ir a mi casa con mi madre. Nos dieron muchos alimentos. Otra vez, tuve que convencerlo durante un buen rato de que no podía ser un soldado. Que debía ir a casa. Finalmente, después de dos semanas, llegué a casa. Ahora, mi primer marido, era 19 años mayor que yo. Cuando llegué, él tenía un almacén. Cuando vino un soldado ruso, yo creía que estaba en Hungría. Me escondí debajo del mostrador, él me dijo, ”aquí no te molestan”. Porque esa gente habla el idioma, hablan en húngaro, te molestan. Era muy salvaje, sin educación. Robaban los relojes. Así que, muy despacio, me acostumbré a que ellos no te molesten. Pero es un milagro… si no fuera por Wallenberg, yo no estaría aquí contando esta historia, ni hubiera podido tener descendencia. Gracias a Dios por eso, ¿no? ¿Hay algo malo en eso? Es un milagro que yo haya podido sobrevivir.</p>
<p>Muchísimas gracias.</p>
<h2>Creditos:</h2>
<p><strong>Trascripción:</strong> Adriana Lee<br />
<em><strong>Traducción:</strong> Graciela Forman</em></p>
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		<title>Adela Klein</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jan 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[P: ¿Cuál es su nombre?
R: Mi nombre es Adela Klein.
P: ¿Y dónde nació?
R: En Budapest.
P: ¿Usted creció ahí junto con su familia?
R: Si.
P: ¿Quiénes componían su familia? ¿Con quién vivía usted?
R: Mis padres, y éramos ocho hermanos.
P: ¿Usted creció en una comunidad judía?
R: Si, algo así.
P: ¿Iba a un colegio judío?
R: Parcialmente. Después de un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/4481.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-4651" src="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/photomid/4481.jpg" width="178" height="267" /></a><strong>P: ¿Cuál es su nombre?</strong><br />
R: Mi nombre es Adela Klein.</p>
<p><strong>P: ¿Y dónde nació?</strong><br />
R: En Budapest.</p>
<p><strong>P: ¿Usted creció ahí junto con su familia?</strong><br />
R: Si.</p>
<p><strong>P: ¿Quiénes componían su familia? ¿Con quién vivía usted?</strong><br />
R: Mis padres, y éramos ocho hermanos.</p>
<p><strong>P: ¿Usted creció en una comunidad judía?</strong><br />
R: Si, algo así.</p>
<p><strong>P: ¿Iba a un colegio judío?</strong><br />
R: Parcialmente. Después de un tiempo las escuelas judías fueron cerradas, nosotros teníamos que seguir estudiando, por lo tanto nos mandaron a una escuela  pública.</p>
<p><strong>P: ¿Qué actividades hacían antes de la guerra?</strong><br />
R: No había muchas actividades porque había un sentimiento antisemita por todos lados y por lo tanto todo estaba muy limitado.</p>
<p><strong>P: ¿Aún cuando eran muy chicos?</strong><br />
R: Nos hubiera gustado tomar parte en las actividades, pero estaba muy limitado, no aceptaban a los judíos en los lugares públicos, así que si uno hacía algo que no debía, era acusado de ser anti alemán. Entonces era mejor que uno estuviera callado y que no lo vieran.  Nosotros vivíamos o tratábamos de vivir con nuestros papeles irlandeses, pero luego se puso muy peligroso. Después fuimos declarados judíos, fuimos al ghetto y antes del ghetto recibimos los pases schutz. Pero un hecho muy interesante fue que ahí nunca escuchamos el nombre de Wallenberg en público. Es probable que él no quisiera que se usara su nombre públicamente. Pero nosotros sabíamos que detrás de todo esto había una persona muy importante, y él salvó a mucha gente porque ese pase schutz daba el coraje para correr.  Uno sentía que poseía algo que lo iba a proteger.  Cuanto lo protegía a uno, bueno… Pero sobrevivimos. Yo creo que se lo debemos al pase schutz, se lo debemos a Wallenberg, sin duda alguna.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe usted como consiguieron un pase schutz?</strong><br />
R: Bueno, yo le voy a contar. Esa gente, la gente de Wallenberg estaban vestidos con uniformes alemanes, y salían en sus autos por las calles. Y cuando veían a un judío que realmente estaba en peligro, le daban el pase directamente desde el auto. Pero estaban vestidos como alemanes, nosotros lo sabíamos, todos los judíos estaban con ellos, todos estaban vestidos como alemanes.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe si también había cristianos trabajando con ellos?</strong><br />
R: Probablemente, pero ahí había muchos judíos, y había cristianos que lo ayudaban.</p>
<p>Mi pase schutz me fue dado por un abogado que nosotros conocíamos desde antes de la guerra, no lo conocíamos personalmente pero sabíamos que era judío, que estaba trabajando con Wallenberg, tenía mucha gente que trabajaba con él en una organización clandestina. En el ghetto, era lo mismo, todo lo que podía hacer él lo hacía. Pero el ghetto era un lugar muy terrible. La gente se moría y en una habitación vivían 30 ó 40 personas. En un rincón los muertos, en el otro rincón los vivos. Apenas tenían el tiempo suficiente para remover los muertos. Por suerte esto sucedió en invierno, y los cadáveres estaban helados. Pero cuando llegó la primavera, trataron de sacar el mayor número posible de cadáveres, pero esto fue después de la liberación, sino hubiera habido una epidemia terrible. Y nosotros nos fuimos de Budapest lo antes posible, y desde el punto de vista de la salud, era muy inseguro. Pues en cualquier momento podía estallar una epidemia. Uno podía ver cadáveres apilados con la altura de una montaña. Estaban todos mezclados: judíos, rusos, alemanes. Llevó meses enterrar a esa gente.</p>
<p>Era algo que uno no puede olvidar jamás. Afortunadamente, nosotros nos salvamos todos. Dejamos Hungría en los primeros tiempos de la guerra y vinimos a América.</p>
<p><strong>P: ¿El pase Schutz era individual, para usted sola, o toda su familia tenía uno?</strong><br />
R: No, nos daban pases schutz sin nombres, porque él no conocía los nombres. El lo veía a Ud. en un auto, se daba cuenta que usted estaba en peligro y le daba el pase.</p>
<p><strong>P: ¿Y usted dijo que en un principio nunca había escuchado el nombre de Wallenberg?</strong><br />
R: El mantenía un perfil muy bajo pues tenían miedo que lo pudieran agarrar y matarlo. Cualquier cosa que hacía, lo hacía en silencio, sin usar el nombre.</p>
<p><strong>P: ¿Después lo vio alguna vez?</strong><br />
R: No, no, pero se que estaba trabajando en un proyecto para llevar chicos jóvenes a Suiza. Nosotros no fuimos: era muy complicado separar a una familia tan grande, queríamos quedarnos todos juntos. Esto era un error, deberíamos haber ido. Pero afortunadamente nos salvamos todos, era sumamente raro que una familia se quedara y se salvaran juntos.</p>
<p><strong>P: ¿Usted oyó hablar de las casas seguras que él hizo?</strong><br />
R: Si, por supuesto. Nunca he estado ahí pero he oído hablar de ellas. Si, las casas suecas. No eran tan malas como vivir en el ghetto. No había tanta gente y había más comida. Pero era muy difícil entrar en esas casas, porque el número de personas estaba limitado. La mayoría terminaba en los ghettos.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe como hacía Wallenberg para conseguir comida y ropa para darle a la gente?</strong><br />
R: No tengo la menor idea. Yo leí mucho sobre él, se mucho sobre él y era una persona  extraordinaria. Y todos le debemos la vida. Y para nosotros era sagrado.</p>
<p><strong>P: ¿Si él estuviera ahora en la habitación y usted pudiera hablar con él, que le preguntaría?</strong><br />
R: Yo le agradecería el haber salvado a mi familia.</p>
<p><strong>P: ¿Y qué querría decirle él a usted?</strong><br />
R: Creo que estaría muy contento con lo que hizo. No lo lamentaría. Era realmente un ser extraordinario. Todos le debemos mucho. Su memoria debería ser sagrada para siempre.</p>
<p><strong>P: ¿Qué les pasó después a usted y a su familia?</strong><br />
R: Después de haber estado en Austria durante un tiempo, conseguimos una visa para irnos a América donde llegamos en 1951.</p>
<p>Estuvimos en Austria durante cuatro años antes de poder conseguir las visas para ir a América. En Austria no se estaba tan mal porque estaba bajo los americanos. Ellos nos proveían de todo y se dieron cuenta que debíamos ir a América. El viaje fue muy primitivo, en pequeños barquitos de guerra, pero lo conseguimos.</p>
<p><strong>P: ¿Y vino toda su familia?</strong><br />
R: Si, mis padres y uno de mis hermanos ya estaban aquí. Pero vinimos como una familia completa.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo le afectó a usted y a su familia la relación con vuestra religión después de todo lo que les había pasado durante la guerra?</strong><br />
R: Más o menos mantuvimos nuestra religión. No en profundidad pero era posible ya que teníamos comida y todo. Tratamos de comer comida kosher, pero…no era 100% kosher. Tratamos de evitar las cosas que estaban prohibidas, pero no era tan malo, Austria no estaba tan mal. Pero en América empezamos todo desde el principio.</p>
<p><strong>P: ¿Usted habla con sus hijos y sus nietos sobre Wallenberg?</strong><br />
R: Si, ellos quieren saber. Insisten en que quieren que me entrevisten. Les tengo que contar los cuentos de cómo sobreviví y como estuve escondida porque las calles estaban llenas de alemanes y yo quería sobrevivir.</p>
<p><strong>P: ¿Y usted les cuenta todo lo que hizo Wallenberg?</strong><br />
R: Seguro. Ellos saben todo, lo aprendieron en el colegio. La nueva generación está muy interesada en este tema. Saben que nosotros no tenemos mucho tiempo disponible. Ellos quieren continuar. Yo comparto todo con mis hijos. Los nietos no están interesados, solo vinieron para asistir a la entrevista.</p>
<p><strong>P: ¿Hay algún otro cuento específico?</strong><br />
R: No tengo fuerzas suficientes para repetirlos. Hay que estar de un cierto humor y yo hoy no lo estoy.</p>
<h2>Creditos:</h2>
<p><strong>Entrevista:</strong> Aliza Klapholz, Daniela Bajar, Adam Esrig<br />
<strong>Transcripción:</strong> Sharone Tobias<br />
<em><strong>Traducción:</strong> María Pensavalle</em></p>
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		<title>Kurt Landsberger</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jan 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[P: ¿Cuál es el nombre de soltera de su abuela?
R: Berta. B-E-R-T-H-A. Creo que se escribe con T-H… Hoffman. H- doble O- F-M-A-N.
P: ¿En qué ciudad y país nació?
R: Nació en Hungría. Luego se casó, se mudó con su marido a Praga, Checoslovaquia. Allí nació mi madre y su hermana menor. Mi madre se casó [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/4378.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-4653" src="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/photomid/4378.jpg" width="177" height="195" /></a><strong>P: ¿Cuál es el nombre de soltera de su abuela?</strong><br />
R: Berta. B-E-R-T-H-A. Creo que se escribe con T-H… Hoffman. H- doble O- F-M-A-N.</p>
<p><strong>P: ¿En qué ciudad y país nació?</strong><br />
R: Nació en Hungría. Luego se casó, se mudó con su marido a Praga, Checoslovaquia. Allí nació mi madre y su hermana menor. Mi madre se casó de muy jóven y no se llevó bien con su marido… Así que cuando yo tenía dos años se divorció de mi padre y se mudo a Viena para estar con el hombre con quien quería estar … el señor Landsberger. Y naturalmente me llevó con ella y crecí en Viena.</p>
<p>Mi abuelo, Hugo Hoffman, murió cuando yo tenía cinco años. Volvimos a Praga y estuve en su funeral. Como mi abuela no podía mantenerse sola económicamente, ella también se mudo a Viena. Por un tiempo, tuvo un salón de belleza pero no le iba muy bien. Cuando mi padre mejoró económicamente nos mudamos a un distrito mejor y alquilamos un cuarto para ella cerca de nuestro domicilio. Luego apareció Hitler. De hecho, el ejército de Hitler marchó por debajo de nuestra ventana. Teníamos lo que creo se llaman ventanas francesas, no era un balcón sino una baranda casi pegada a la ventana. Un día nuestro perro orinó desde allí sobre el ejército alemán pero, afortunadamente, nadie lo notó.</p>
<p>Mi padre biológico llamó desde Inglaterra y dijo, refiriéndose a mi: ”Mándenlo conmigo” pero mi madre, que no se llevaba bien con él, le dijo que no. Un día recibí una carta de la policía diciendo que como todavía era ciudadano checo y no había sido adoptado, debía abandonar el país en cuatro semanas. Mi madre, obligada por las circunstancias, debió comunicarse con mi padre para decirle que me enviaría con él. Así fue como conocí a mi padre por primera vez en 16 años.</p>
<p>Luego viajé a Nueva York ayudado por la declaración jurada de una señora que vivía en el edificio Dakota House en la 72nd Street, una mujer muy rica. De ese modo llegué a América.</p>
<p>Entre tanto, mi abuela se había ido a Budapest donde tenía un primo y algunos amigos. Allí recibió el Schutzpass de Wallenberg pero poco tiempo después falleció mientras dormía.</p>
<p><a href="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/4380.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-4380" src="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/photomid/4380.jpg" width="266" height="184" /></a><strong>P: ¿Cuál es la fecha de nacimiento de su abuela?</strong><br />
R: Nació el 9 de enero de 1879 en Budapest. Su altura era de 1,62, tenía cabello gris y ojos azules. Su nombre de nacimiento era Berta Eisler. De los pocos parientes que tenía acá eran todos Eislers. Dos de los Eislers se hacían llamar Eys. Fueron escritores famosos. Cuando llegaron a América conocí a uno de ellos que trabajaba para MGM. Antes de que el ejército me enviara al exterior mi esposa y yo hicimos un largo viaje a dedo hasta Los Angeles.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe dentro de qué tipo de comunidad se crió su abuela? ¿Era una comunidad judía?</strong><br />
R: Yo no diría que eramos una familia muy religiosa. Pero sí, éramos todos judíos y estaban casados. Puede incluso que tenga alguno de sus documentos viejos en algún lado.</p>
<p><strong>P: ¿Su familia era religiosa antes de la guerra?</strong><br />
R: No.</p>
<p><strong>P: ¿La guerra afectó de algún modo su religión?</strong><br />
R: No sé. Sé muy poco de ella.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe cuándo fue que su abuela supo de Wallenberg por primera vez?</strong><br />
R: No.</p>
<p><strong>P: ¿Se escondía su abuela?</strong><br />
R: En ese tiempo, la mayoría de los judíos vivían en ciertos edificios que les eran asignados. Y allí vivía mi abuela. Y allí, por lo que tengo entendido, era dónde los mensajeros de Wallenberg iban y los buscaban. Si alguna vez lo conoció en persona no sé.</p>
<p><strong>P: ¿Cuándo supo de Wallenberg por primera vez?</strong><br />
R: Uh, después de la guerra.</p>
<p><strong>P: ¿Por la historia de su abuela?</strong><br />
R: Sí, pero había otras historias también. ¿Alguna vez escuchó sobre el diario Aufbau? Bueno, el Aufbau tenía muchas historias sobre Wallenberg y nosotros nos suscribimos al periódico.</p>
<p><strong>P: ¿Así que no hasta después de la guerra supo sobre el Schutzpass?</strong><br />
R: No. De hecho, supe que lo tenía mucho después de la guerra.</p>
<p><a href="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/4381.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-4654" src="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/photomid/4381.jpg" width="266" height="245" /></a><strong>P: ¿Quién le contó sobre el Schutzpass y la historia de su abuela?</strong><br />
R: Como dije fue un pariente que sobrevivió. Y ella… ella me pregunto si lo quería y le dije que sí naturalmente y también me dijo que (mi abuela) murió por causas naturales antes de que la mayoría de las personas fueran enviadas a los campos.</p>
<p><strong>P: ¿Conoce la fecha de su fallecimiento?</strong><br />
R: No.</p>
<p><strong>P: ¿Cuáles eran las historias sobre Wallenberg en ese entonces?</strong><br />
R: Sé muy poco sobre lo que la gente decía. Todos parecen conocer su nombre. Como habrá visto en el parque. Y construyeron un monumento en Parsippany, Nueva Jersey. Me contactó Etlinger y enviamos dinero para una piedra pero nunca pude encontrar mi piedra allí y estuve presente cuando hicieron la inauguración. Obviamente nos sentimos muy agradecidos (con Wallenberg)… no hubo muchos como él. Así que ahora conocemos más de los gentiles que salvaron personas.</p>
<p><strong>P: ¿Por qué considera que es importante mantener viva hasta hoy una historia como la de Wallenberg?</strong><br />
R: Bueno, desearía que tuviésemos un Wallenberg en Darfur u otros lugares. Desafortunadamente no lo tenemos. Él es uno de los pocos que verdaderamente hizo algo, realmente actuó. Y eso no está ocurriendo muy seguido, incluso hoy en día. Sea Kosovo o Darfur o donde sea.</p>
<p><strong>P: ¿Qué siente con respecto a Wallenberg?</strong><br />
R: ¿Qué siento? Estoy agradecido de que intento ayudar a mi abuela. Lamento lo que le ocurrió. Y creo en los años venideros Wallenberg siempre será famoso.</p>
<p><strong>P: ¿Qué cree que diría si estuviese sentado aquí hoy?</strong><br />
R: ¿Qué vamos a almorzar? (Risas). No, no lo sé. Probablemente tendría una oficina en la ONU. Y participaría.</p>
<p><strong>P: ¿Cree que tendría algún consejo?</strong><br />
R: Es fácil dar consejo, el problema es que poca gente escucha. Eso le ocurrirá a usted cuando crezca, se case y tenga hijos. Les dará consejos.</p>
<p><strong>P: ¿Le gustaría decirle algo si pudiese?</strong><br />
R: ¿A Wallenberg? Gracias. Eso es todo lo que puedo decir. Gracias no sólo por mi abuela sino por lo que hizo. Porque, en realidad hay pocos nombres que son famosos … el diario de Anne Frank y Wallenberg… y ¿quién más?</p>
<p><strong>P: ¿Por qué donó dinero a la biblioteca?</strong><br />
R: Mi esposa y yo estamos pagando por un colección en dos bibliotecas públicas. La mayor parte buena de la colección sobre el Holocausto está en universidades o lugares especializados como Leo Beck u otros y la biblioteca pública promedio puede que tenga un par de libros pero nada en realidad interesante. Así que con mi esposa estamos proveyendo los fondos para ello en Nueva Jersey, cerca de nuestra oficina de la sociedad, donde viven muy pocos judíos, y también aquí en Verona.</p>
<p>A través de los años la colección ha crecido, tenemos pinturas, y ahora gracias a Internet y a la interbiblioteca…. entiendo que los libros salen constantemente porque es raro que una biblioteca tenga tantos libros sobre el Holocausto. Las bibliotecas están en constante demanda de libros. Así que es muy útil esto y estoy feliz de que lo estemos haciendo. Nosotros no decidimos qué libros comprar. Eso lo decide el bibliotecario que ha hecho un excelente trabajo. En otras palabras, si cada biblioteca tuviese el dinero que desea, le apuesto que tendrían muchos libros que ahora no tenemos, no solo sobre el Holocausto.</p>
<p><strong>P: ¿Cree que es importante enseñarle a los pequeños sobre el Holocausto?</strong><br />
R: Por supuesto. No solo sobre el Holocausto. Sino sobre cualquier lugar del mundo donde estén tratando de matar personas por razones de raza, color, credo. Y luego de la guerra dijimos que no volvería a suceder y continua pasando todo el tiempo. Creo que seguirá ocurriendo mientras este mundo exista. Salvo que un día, por el calentamiento global, este mundo cese de existir.</p>
<p><strong>P: ¿Hay algo más que quiera compartir con nosotros?</strong><br />
R: No, me alegra que hayan venido. Me alegra que me haya dedicado tanto tiempo.</p>
<h2>Creditos:</h2>
<p><strong>Entrevista y Transcripción:</strong> Adriana Lee<br />
<strong>Traducción:</strong> Belén Closas</p>
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		<title>Kayla Kaufman</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jan 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[”Conocí a Raoul Wallenberg por las historias que mi padre contaba y por las de otros sobrevivientes que hablaban de Raoul de la misma manera en la que lo hacía mi padre: un ser angelical, de corazón abierto; el hombre que no era judío y aún así tenía su corazón abierto para todos los seres [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h4>”Conocí a Raoul Wallenberg por las historias que mi padre contaba y por las de otros sobrevivientes que hablaban de Raoul de la misma manera en la que lo hacía mi padre: un ser angelical, de corazón abierto; el hombre que no era judío y aún así tenía su corazón abierto para todos los seres vivos: realmente importaban.” Kayla Kaufman</h4>
<p><a href="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/4301.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-4301" src="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/photomid/4301.jpg" width="266" height="262" /></a><strong>P: ¿Cuál es su apellido de nacimiento?</strong><br />
R: Leifer.  Es el nombre de mi padre. Nací en Ucrania, el 25 de julio de 1935, lo que hace que tenga 71 años. Ahora soy Kayla Kaufman.</p>
<p><strong>P: ¿Cuál es su apellido de casada?</strong><br />
R: Mi primer apellido de casada fue Grosz, el segundo fue Kaufman y el tercero fue Etzyon.  Pero me quedé con Kaufman porque mis editores sienten que Kay Kaufman, el nombre bajo el cual escribo, es mejor. Kayla, mi nombre de pila,  proviene del hebreo Chayala.</p>
<p><strong>P: ¿En qué ciudad nació?</strong><br />
R: En un pueblo pequeño llamado Chust, en Ucrania.</p>
<p><strong>P: ¿Dónde transcurrió su infancia?</strong><br />
R: Crecí en Budapest. Llegué en 1940, y estuvimos allí hasta el final, en 1945.</p>
<p><strong>P: ¿Con quién vivía? ¿Padres, hermanos, etc?</strong><br />
R: Vivía con mamá y papá. Mi padre era rabino en Budapest. Éramos cuatro hermanos y yo era la mayor. En 1944 tenía nueve años, mi hermana seis, mi otra hermana dos y medio y mi hermano menor tenía dos meses.</p>
<p><strong>P: ¿Creció dentro de alguna comunidad judía?</strong><br />
R: Si, Budapest era la comunidad más judía de todas. Éramos judíos jasídicos. Mi madre usaba peluca, mi padre tenía barba y usaba sombrero. Eran muy jasídicos.</p>
<p><strong>P: ¿A qué clase de escuela asistía?</strong><br />
R: Fue una historia bastante interesante, fui a una escuela hebrea que era reformista porque mi madre era una mujer muy moderna. Ella era vienesa y cuando investigamos sobre la escuela ortodoxa judía, a ella no le gustó el comportamiento que tenían los niños de esa escuela: eran demasiado bulliciosos. Entonces dijo: ”No voy a mandar a mi hija allí”. Y entonces fui a una escuela hebrea reformista.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo aprendió la religión judía y sus costumbres?</strong><br />
R: En casa. Aprendí todo lo que había en casa, mi mamá y papá.</p>
<p><strong>P: ¿Antes de la guerra, su familia era religiosa?</strong><br />
R: Si, mi familia fue siempre muy religiosa antes, durante y después de la guerra, tal como lo somos hoy en día.</p>
<p><strong>P: ¿Qué hacía antes de la guerra?</strong><br />
R: Comía un montón de caramelos, iba a la escuela, tocaba el piano, tomaba lecciones de danzas, cosas como ésas.</p>
<p><strong>P: ¿Cuándo comenzó a notar los primeros indicios de antisemitismo?</strong><br />
R: Vas escuchando cositas de a poco. La primera vez que me di cuenta se pasó de casi nada a una bomba en 1942 cuando fuimos a visitar a la madre de mi padre en Chust y comenzó la evacuación. La noche anterior en lo de mi abuela escuchamos gritos de los vecinos que estaban siendo evacuados. Recuerdo a mi abuela sentada en su cama y llorándole a mi padre: ”Moishele”, rogaba, ”¿Qué debo hacer?”. No había nada que mi padre pudiera hacer. Ya estaban sobre ella y su familia. Ellos vinieron a la mañana siguiente. Mi abuela no se pudo esconder porque ellos sabían exactamente quienes y cuántos estaban viviendo en cada una de las casas. Además, era ciudadana polaca y fueron a los primeros que se llevaron. Mi padre, mi madre, mis hermanos y yo, nos escondimos en el ático, aunque teníamos los papeles de la ciudadanía húngara. Pero dichos papeles podían anularse en cualquier momento y no sabíamos si en 1942 aún tenían validez. Más tarde, esa misma mañana, escuchamos a mi abuela gritar, rogándole a los nazis que no asesinaran a los niños, uno de 14 años y una hija de 9. Luego se fueron. Aún no sabemos dónde fueron enterrados. Mi padre se hubiera sentido tan feliz de saber dónde había una tumba. Imagínate, sentirse feliz con una tumba. No hay tumba. Tampoco sabemos cuándo fueron asesinados. Ese fue el comienzo de mi conocimiento del holocausto. Luego, uno trata de dejarlo de lado, porque necesita continuar al día siguiente. Yo me imaginaba que íbamos a ir a casa. Las cosas iban a estar bien en casa. Cosa que por supuesto no sucedió. Ese fue solo el comienzo, 1942, no tenía ni siete años en ese entonces.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo fue que escuchó por primera vez sobre lo que le estaba sucediendo al pueblo judío?</strong><br />
R: Personalmente no escuché nada. Comencé a escuchar sobre eso después de haber sido liberados por los rusos y nos fuimos al sector americano en Austria. Estoy segura de que mi padre sabía más, pero no nos quería decir nada. Cuando eres tan joven y alguien dice ”Seis Millones”, ¿qué significa eso? No significa nada. Supe que mi abuela se había ido. No tenía ni idea de lo que eran seis millones. Creo que al día de hoy, aún no lo comprendo cabalmente.</p>
<p><strong>P: ¿Cuáles fueron sus pensamientos, sentimientos y reacciones?</strong><br />
R: Fue una combinación de cosas. Esto fue en 1945 y yo tenía casi 10 años. Era una niña pequeña. En ese momento estaba en el sector americano de Austria. Hablaba alemán. Había gente nueva que tenía que conocer. Había gente vieja que tenía que volver a conocer. La guerra había terminado. Tenía que olvidarme del hambre, del terrible miedo. Luego tenía que levantarme a la mañana y aprender a no tener miedo porque durante el holocausto, en Budapest cuando caían las bombas, nunca nos quitábamos la ropa. Dormíamos en pijamas. Teníamos que aprender nuevamente a ponernos los pijamas, a cepillarnos los dientes. Tenía tanto que aprender que realmente no podía procesar todo. Y mientras hablamos, pienso, ¿ya lo he procesado? Solo D&#8217;s sabe.</p>
<p><strong>P: ¿Qué otros cambios experimentó?</strong><br />
R: Pasé de vivir una infancia serena a ser una pequeña atemorizada. Todas las mañanas me levantaba con ese nudo en el estómago. Y cuando uno es un niño, no puede explicarlo. Y cuando ya creció, todavía no puede explicarlo. En realidad es algo que nunca se fue. Aún al día de hoy. No todas las mañanas.  Pero al día de hoy, está aún allí porque uno casi se siente en casa con ese nudo en el estómago. Eso es lo que uno sabe, no sabe nada más. Por supuesto, otra vez, hasta el día de hoy, no salgo de mi casa sin algo de comida en mi cartera por miedo a la inanición. No puedo pasar cerca de un policía de la calle, sin decirme a mi misma, no hice nada malo. No tengo nada que temer. Eso comenzó en esa época. Y sigue hasta hoy. Buen legado el de Hitler…</p>
<p><strong>P: ¿Cómo afectó la guerra las tradiciones culturales y religiosas de su familia?</strong><br />
R: Estuvimos y estamos muy estrechamente unidos, somos una familia fuerte. Esa es probablemente una de las razones por las que sobrevivimos. Fuimos una de las pocas familias que salió completa. Mantuvimos la religión como si fuese una fuente de oxígeno. Como si fuera un refugio, para permitirnos seguir adelante al día siguiente. Mi padre jamás, nunca, culpó a D&#8217;s. Nos enseñó que no fue D&#8217;s quien trajo este cataclismo, la humanidad permitió que esto sucediera. Hoy permiten Darfur, en ese entonces, permitieron el holocausto. Es el día de hoy que aunque se ven los horrores que muestra la televisión en color, todas las mañanas y todas las noches, ¿cuántos son los que hacen algo al respecto? Comemos nuestras hamburguesas, vamos al cine, compramos autos, barcos y casas. Estamos muy ocupados. Demasiado ocupados para darnos cuenta. Nunca debemos culpar a D&#8217;s. Es la gente la que permite que sucedan cosas malas.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo pudieron Ud y su familia arreglarse para mantener y continuar la práctica de sus tradiciones religiosas durante la guerra?</strong><br />
R: Existe una ley en la religión judía que dice que la preservación de la vida es lo único que importa cuando se está en peligro. Uno puede comer en Yom Kippur, viajar en Shabbat, si su vida corre riesgo. Hubo muchas veces, que si  encontrábamos comida y no era casher, la comíamos igual para salvar nuestras vidas. Muchas veces ni siquiera podíamos observar las luces de las velas del Shabbat porque no encontrábamos velas en ninguna parte. Pero llevábamos a la religión en nuestros corazones. Sentíamos dos cosas: si lográbamos sobrevivir, continuaríamos con nuestra religión, y si no sobrevivíamos, D&#8217;s sabría que habíamos llevado nuestra religión en nuestros corazones. Entonces, de una manera  o de la otra, estaba adentro de cada uno de nosotros. Lo  más fuerte que nos ayudó a seguir adelante, fueron nuestra fe y nuestra creencia en D&#8217;s.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo fue separada su familia?</strong><br />
R: Aparte de que mi papá fue llevado a un campo de trabajo en 1944, gracias a D&#8217;s, nunca nos separaron. Los alemanes entraron en Budapest en 1944 y muy poco después se lo llevaron a mi papá, creo que en marzo o abril. Nosotros cinco permanecimos juntos. Mi madre encontró un lugar en la Cruz Roja que fue seguro para los judíos durante… dos minutos y medio. Cuando se llevaron a mi papá, fue terriblemente difícil para nosotros, nos sentíamos perdidos sin nuestro protector, nuestro padre. Era como un ancla en nuestras vidas. Era fuerte, seguro, alto y muy buen mozo. Fue muy pero muy difícil.</p>
<p><strong>P: ¿Adónde se llevaron específicamente a su padre?</strong><br />
R: No lo sé. Muchos sobrevivientes del holocausto, como mi padre, no hablaron de sus experiencias. Era demasiado para recordar, para lidiar. Comencé a hablar sobre el tema porque pronto voy a partir de este mundo y entonces, ¿quién contará mi historia? Mi padre nunca nos dijo el nombre del campo de trabajo, que en realidad era un campo de concentración, porque trabajaban hasta la muerte y cuando uno se moría, entraba entonces el próximo grupo de judíos. Era muy fácil. Todavía quedaban suficientes judíos. ¿Cuál era el problema?</p>
<p><strong>P: ¿Puede contarme cuál era el rol que jugaba la Cruz Roja al ayudarla a Ud, a su madre y a sus hermanos?</strong><br />
R: Se suponía que íbamos a ir al Ghetto en Budapest. Los alemanes eran muy inteligentes, decían: ”Los llevaremos a un lugar donde todos los judíos van a estar juntos. Va a ser bárbaro. Todos estarán en un solo lugar. No sufrirán el antisemitismo.” Entonces, fue un montón de gente. Pero mi madre tenía un sexto sentido, no le parecía bien a ella. Ya en ese momento, a ella no le gustaba la palabra ghetto. Empezó a buscar algún lugar adonde ir. Un lugar donde pudiéramos escondernos. Encontró entonces la Cruz Roja, que dirigía un amigo nuestro de las buenas épocas. Por el momento, parecía un lugar seguro. Pero al momento que solicitamos entrar, estaba repleto de gente. Mi madre ofreció lavar los pisos para que pudiéramos entrar. Ella, que era una mujer que nunca había agarrado una escoba. Pero al persuadir a nuestros amigos, nos dejaron entrar y eso fue lo que nos salvó del ghetto, y más tarde supimos también  que la marcha de la muerte hacia Auschwitz había comenzado.</p>
<p><strong>P: ¿Cuando fue la primera vez que escuchó sobre  Raoul Wallenberg?</strong><br />
R: Estás en el hospital y te encuentras muy enfermo, y alguien te inyecta con algo. Una vez que despiertas, comienzas a sentirte bien. Luego, seis, siete años más tarde te das cuenta de que lo que salvó tu vida fue la penicilina. Raoul Wallenberg fue nuestra penicilina. Mi padre estaba en el campo de trabajo. Estaba muy enfermo, tenía un problema renal y estaba a punto de ser aniquilado. Él era rabino y la mayoría de la gente del campo, lo conocía. Raoul Wallenberg entró al campo, mi padre me contó años más tarde, era muy alto y muy buen mozo, y tenía una cierta magia, era muy carismático…  Entró con su valentía y coraje y fue hacia el lado de los hombres más sanos para darles los Schutzpasses, que eran un pasaje hacia la vida, en ese momento. Todo lo que sucedía era solo en ese momento. Mi padre se encontraba del otro lado, del lado de los hombres enfermos. Raoul estaba por irse cuando algunos hombres señalaron a mi padre y le dijeron a los intérpretes de Raoul ”lleven a…ese hombre. Es rabino.” Por alguna razón, mi padre me contó tiempo después, los alemanes le permitían a Raoul hacer lo que quisiera. Posiblemente debido a su inmunidad diplomática. De manera que Raoul le dio a mi padre los papeles también. Mi padre le dijo al intérprete que tenía esposa y cuatro hijos en algún lugar de Budapest, pero la última vez que trató de contactarse con ellos ya no vivían en la antigua dirección. No sabía que nos habíamos mudado a la Cruz Roja.</p>
<p>A través de algunos judíos maravillosamente valientes que se habían infiltrado en el régimen nazi, nos hallaron de manera milagrosa después de algunas semanas de búsqueda. Un viernes por la mañana, llegaron a la Cruz Roja, los uniformes nazis, golpearon el portón, estábamos aterrorizados, pero igualmente los dejamos pasar. Luego, nos explicaron que eran judíos que habían venido a buscar a la familia Leifer para llevarla a una casa segura de Suiza. Llamaron a mi madre y le dijeron que nuestro padre se encontraba en un lugar seguro y que debíamos ser trasladados en turnos hacia el lugar donde él se encontraba, para no llamar la atención. Vendrían a las cinco y media a buscarla a ella, a mi hermana de seis años y a mi hermanito de dos meses. Y que a las 7:30 vendrían a buscarme a mí y a mi hermana de dos años. Mi madre protestó, ya que prefería que la lleven a lo último, pero ellos insistieron para que fuera primero porque si algo llegara a suceder, mi padre se encontraba muy enfermo como para atender a alguno de los niños. A las cinco y media, tal como estaba planeado, llegaron y se llevaron a mi madre, a mi hermanita y a mi hermanito. Nos pidieron que estuviéramos listos a las siete y media que volverían para buscarnos a nosotros. Se hicieron las 7 y media y no apareció ningún Nazi. El reloj seguía andando, eran las ocho, las ocho y media, y las nueve, y todavía no aparecía ningún Nazi. Creo que fue en ese preciso momento de mi vida en el que la figura del miedo se hizo algo permanente en mí. Acababa de perder a mi madre, no tenía padre, y allí me encontraba yo, con una criatura de dos años de la que era totalmente responsable. ¿Y qué pasaría si algo me sucedía? Pero empecé a notar que mi hermana comenzaba a tener miedo así que tuve que calmarme, todo va a estar bien, sonreí. También fue en ese momento en el que aprendí  a suprimir el miedo. Eran las nueve y media. ¿Había terminado todo para nosotras dos? A las diez y treinta, finalmente, llegaron.</p>
<p>Parece que habían tenido problemas en el camino y fueron demorados. Ni mi madre, ni mi padre sabían lo que había sucedido, ni por qué nos demorábamos tanto, y se imaginaron lo peor. Es interesante, yo hablo de mantener la fe. Recuerdo, que era viernes por la noche y mi padre sabía que tenía que hacer el kiddush, la bendición del vino del Shabat. Más tarde, mi madre me dijo que él estuvo parado un largo rato, esperando, y rezando por nuestro arribo seguro. Después de las once, estaba por comenzar el kiddush cuando nosotros llegamos.  Cuando nos vio, y esto lo he repetido millones de veces, he visto cientos de películas, espectáculos en televisión, y nunca jamás en mi vida, había visto semejante cantidad de lágrimas derramándose sobre la cara de ningún ser humano. Terminó el kiddush, tomó un traguito de vino, y luego estiró sus manos para abrazarnos. Corrimos hacia él y mi madre, mi hermanito, y mi hermana, quienes hasta ese momento parecían paralizados, y nos juntamos toda la familia en un solo abrazo. Y llorábamos, y llorábamos. Este fue el milagro de Raoul Wallenberg.</p>
<p>Aquellas 6 personas que él salvó, son ahora, Baruch Hashem, 159 almas. Lo que he tratado de averiguar durante todos estos años, fue ¿cuántas personas estamos hoy vivas gracias a los cientos de miles de almas que Raoul ha salvado? ¿Cuántos? ¿Un millón? ¿Dos millones? ¿Quién puede armar un algoritmo para responder a esa pregunta? Este hombre, que no era judío, arriesgó su propia vida para poder salvar judíos. Por eso, y quién sabe por qué otras razones, desapareció.</p>
<p>Cuando tenía 16 o quince años, nos establecimos en Estados Unidos, vivíamos en Cleveland Ohio, mi padre era rabino allí, y las historias sobre Raoul comenzaban a salir a la superficie. La gente se siente un poco más segura o tiene menos miedo de hablar sobre ”aquellos días”. De cualquier manera, las historias sobre Raoul Wallenberg comenzaron a salir, historias sobre un héroe que valientemente caminaba por esas tierras, arriesgando su propia vida  para salvar a las víctimas de ese infierno. Los sobrevivientes se sentaban en nuestra cocina y recordaban las historias de su salvación.</p>
<p>Existen algunas personas que caminan por la tierra y tú sabes que están en la tierra, no solamente para caminarla. Están en esta tierra para hacer algo, para descubrir algo. En el folklore judío, se supone que hay treinta y seis justos que hacen que el mundo siga andando. Cada vez que uno muere, nace otro. Siempre hay 36, que es el doble de dieciocho. El número dieciocho significa la vida para el pueblo judío. Mi padre siempre sostuvo que Raoul Wallenberg era uno de los 36. Después de haberlo salvado, mi padre jamás volvió a ver a Raoul. Yo tampoco lo ví. La mayoría de los niños tampoco lo vieron. A través de los años, aprendimos cosas en la escuela. Fui a una yeshivá y se aprende un montón allí, pero uno lo deja de lado. No podía superar el tema todavía. Tenía que aprender inglés, hacer nuevos amigos, casarme, tener hijos, mis hijos tenían que ir al colegio, tenía que conseguir un trabajo. Era demasiado, realmente demasiado. Corría tanto, para subir a la montaña que no había tiempo de mirar atrás. Sabía que si miraba atrás, me detendría y caería de una forma que después no podría recuperarme.</p>
<p>Ya es tiempo. Ahora puedo hacerlo. Ahora tengo que hacerlo. Debo hacerlo. Debo hablar de Raoul Wallenberg y su tarea mesiánica. El ser humano es el ser más fenomenal. Puede caminar sobre la luna. De la misma forma que puede hacer las cosas más terribles, como rebanar las cabezas de la gente. Uno tiene los dos extremos. Así que ahora tuve que hablar sobre la tragedia y sobre el triunfo. Tengo la esperanza de poder ayudar. No lo sé.</p>
<p><strong>P: ¿Cuándo fue que se encontró por primera vez con Raoul Wallenberg?</strong><br />
R: Como dije anteriormente, nunca me encontré con Raoul Wallenberg. Solo vi su fotografía. Luego, como resultado, lo veo en mi corazón todo el tiempo y a través de las historias de mi padre y de las de otros sobrevivientes que hablaban de él de la misma manera en la que lo había hecho mi padre: Un ángel. Un héroe. Un valiente. El hombre no era judío e igualmente salvó cien mil judíos. Era uno de los pocos al que realmente le importábamos. Lamento tanto no haber conocido nunca a este ser humano increíble.</p>
<p><strong>P: ¿Qué edad tenía cuando Ud. y su familia fueron salvados por Raoul Wallenberg?</strong><br />
R: No tenía nueve años todavía, porque nos salvó en junio de 1944 y yo cumplía nueve en julio.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe qué edad tenía Raoul Wallenberg en ese momento?</strong><br />
R: Tenía 33 años.  Un hombre muy joven para haber hecho todo lo que hizo. Provenía de un hogar extremadamente cómodo y se aventuró a hacer todo esto hasta su infortunada desaparición.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe cómo era su aspecto físico, o qué le dijo la gente sobre su apariencia?</strong><br />
R: Por las fotos que veo, era un hombre extremadamente buen mozo, alto con una mirada profunda e inteligente. Mi padre también lo describió de esa forma. Él tenía esa visión. Como si supiera lo que tenía que hacer. ¡Y lo hizo! Sin importar el costo. En este caso, pagó con su vida. Raoul fue un hombre increíble. No hubo nadie como él desde ese entonces. De manera que su apariencia concordaba con sus acciones.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe si tenía sentido del humor, o ha escuchado alguna historia sobre su sentido del humor?</strong><br />
R: No sé nada sobre eso. Pero creo que un hombre que ha atravesado por todo lo que él pasó tenía que poder reírse de todo eso al menos una vez cada tanto. Recuerdo a mi propio padre, durante los peores momentos él encontraría siempre algo de qué reírse.  Creo que cuando las cosas se tornaban realmente insoportables, nos reíamos lo más posible para poder continuar.</p>
<p><strong>P: ¿Puede decirme qué eran los schutzpasses?</strong><br />
R: Eran papeles. Un schutzpass equivale a un pasaporte o un trozo de papel que dice que uno es ciudadano de ese país. Nunca los he visto. Sé que era el documento más importante que la gente judía podía tener. Aún los sobrevivientes de hoy sienten que nuestros papeles son nuestros pasajes hacia la vida. Lo se cuando se acerca el momento del vencimiento de mi pasaporte, Oh D&#8217;s mío, hablo y me aparece ese nudo en mi estómago. ¿Cómo viajaría? ¿Cómo podría llegar a un lugar seguro? Todos los sobrevivientes protegen sus papeles con su vida. No hay nada más importante. Estoy segura de que mi padre había guardado esos Schutzpasses en algún lugar. Pero nunca los vi.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe cómo fueron creados, diseñados, fabricados o distribuidos?</strong><br />
R: Leí que fue Raoul Wallenberg quien creó esos documentos que parecían verdaderamente oficiales. Casi dominantes. Creo que el emblema fue impreso en tinta azul. No puedo recordar haber leído nada en otro color. No se cómo o donde se producían. Debió haberlos impreso en algún lugar bajo tierra. Daba esa impresión porque afortunadamente burlaba a los nazis.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe si el proceso cambió con el tiempo, si se dieron cuenta de algo?</strong><br />
R: Aparentemente los nazis no se dieron cuenta de nada porque él pudo salvar muchas víctimas que de no haberlas salvado, hubieran sido deportadas.  Creo que tenía que trabajar con mucha rapidez. Debió saber que el tiempo se agotaba porque del otro lado, Eichmann, trataba de asesinar a todos los judíos que podía antes de terminar la guerra. Aquí tenemos dos personas, dos extremos: Eichmann, el asesino y Raoul, el salvador. Nunca permitas que se diga que el mundo no está equilibrado. Podemos decidir de qué lado de la balanza deseamos estar. Por suerte, la mayoría de nosotros elegimos estar del lado de la vida.</p>
<p><strong>P: ¿Qué eran las casas seguras?</strong><br />
R: Creo que las casas seguras eran propiedades suizas donde se albergaba a la gente que poseía los papeles adecuados para estar seguros. Eran filas de departamentos altos en un vecindario bastante lindo de Budapest. Las cosas de la vida, mi mejor amiga, Tamar Gil-Ad, que vive en Jerusalén, estaba en una de esas casas. Nunca supimos de la otra hasta que nos encontramos en Israel.</p>
<p>Al principio podíamos vivir en los departamentos, pero cuando el bombardeo comenzó a ser más intenso, terminábamos en los refugios subterráneos donde no había baños, y teníamos que subir las escaleras en caso de necesitar usar las instalaciones. A medida que la guerra fue intensificándose, la comida y el agua, comenzaron a escasear A medida que los nazis embarcaban más y más raciones hacia el frente, sobrevino la inanición y la gente empezaba a morir de hambre. Todas las mañanas nos levantábamos y había que hacerse cargo cada vez de más cuerpos. Yo tenía 9 años. Era una de las más fuertes, así que me ocupaba de ese trabajo, ayudando a arrastrar a los muertos, bajando escaleras, hasta el patio, y los apilaba como si fueran troncos de madera. Cuando iba al baño, veía esos cuerpos y me decía a mi misma: ”No, no, no, no permitas que esto entre en tu cabeza ahora. Tienes que ir al baño y luego ir al refugio donde estarás a salvo.” Hoy en día, si veo un ratón muerto, me muero de miedo. La mente tiene esta forma de aprender cómo no registrar cosas que no se pueden manejar en ese momento. Es nuestro instinto de supervivencia. Más tarde, tuve que aprender a lidiar con todo eso: los muertos, los enfermos, el terror, las bombas. Siempre está en mi cabeza, hasta hoy, hasta este mismo instante, desafortunadamente.</p>
<p><strong>P: ¿Puede describir cómo era la vida cotidiana en la casa segura?</strong><br />
R: Como dije, al final estábamos en el sótano de manera permanente. A cada uno se le daba un rincón. Dormíamos sobre sábanas en el piso. No había nada para hacer durante todo el día. Solo había luces de emergencia, por lo tanto era muy difícil leer, y hasta a veces, imposible. Como había tanta gente, el espacio era muy pequeño y apretado. Mucha gente lloraba, algunos por hambre, otros por miedo. Los bebés ya no lloraban. Mucha gente no podía convivir, debido al hacinamiento, mientras que otros encontraban la manera de ayudarse y ayudar a los demás. Muchos de nosotros, no solamente los religiosos, rezaban y rogaban por la llegada del Mesías. Recuerdo un día, cuando subía las escaleras en dirección al baño,  miré bien, porque estaba segura de que vería al Mesías. Por supuesto, nunca vino. Seis millones de almas perecieron, y él todavía no apareció.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo hacía Raoul Wallenberg para obtener los alimentos, ropas y otras cosas necesarias para aquellos a los que ayudaba?</strong><br />
R: Estoy segura de que hacía lo mejor que podía ya que los alimentos los traían del frente. Alguna que otra vez, alguien llegaba con sopa y pan viejo, pero esto no sucedía a menudo. Había también enfermedad. Una vez cada tanto, conseguíamos algo de buen pan y frutas. Pero era raro. Todos sabíamos que Raoul hacía todo lo que podía. En cuanto a la ropa, la mayoría de nosotros trajo una muda de ropa para cambiarse, que lavábamos cada vez que podíamos debido a los bombardeos y a la escasez de agua.</p>
<p><strong>P: ¿Recuerda o alguna vez se enteró cómo pudo Raoul Wallenberg abrir un hospital en esa época?</strong><br />
R: La verdad que no. Pero siento que Raoul Wallenberg tenía un sentido especial de cómo hacer las cosas bien. Cómo golpear las puertas correctas, para realizar pedidos adecuados, en el momento oportuno. Para hacer lo que hizo, tenía que ser una persona muy talentosa en muchos sentidos. Tenía que tener el instinto de saber cómo tratar con la gente y obtener lo mejor de cada uno.</p>
<p><strong>P: También abrió y mantuvo un orfanato. ¿Sabe cómo se las arregló para crearlo y qué sucedió con los niños que vivían allí?</strong><br />
R: En verdad, es la primera vez que escucho eso. Pero por lo que escuché y más tarde leí sobre él, Raoul Wallenberg era una persona fuerte, determinada y sumamente talentosa. En ese sentido, estoy segura de que salvó a muchos huérfanos que de no ser por él, hubieran muerto.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe cómo conseguía los camiones y las personas que los manejaban para rescatar a la gente?</strong><br />
R: Nuevamente, a medida que sucedían esos rescates, ninguno de nosotros sabía nada. Años después, cuando empecé a leer sobre el tema, mayormente en los Estados Unidos, me fui enterando de cosas. Pero no sé, ni recuerdo haber leído cómo hacía esas cosas. Solo conocemos los resultados de su poder influyente, su carisma y magia: salvó a cien mil judíos.</p>
<p><strong>P: ¿Puede decirnos algo que recuerde sobre los documentos: las pólizas de seguro, las licencia de conducir que Raoul Wallenberg le daba a la gente que rescataba? Por ejemplo, estos documentos ¿tenían nombres de personas reales o estaban simplemente en blanco?</strong><br />
R: Esa es una pregunta muy interesante, porque hasta el día de hoy no sé si mi padre y mi familia fueron rescatados bajo nuestro nombre o bajo el nombre de otro. Nuevamente, siento tanto no haber presionado lo suficiente a mi papá para que me cuente más sobre sus experiencias, especialmente con Raoul Wallenberg. Me estaban pasando tantas cosas en la vida. Cosas nuevas que aprender. Cosas viejas que olvidar. Me parece que la mayoría de los niños que sobrevivimos, estábamos muy atemorizados como para preguntar. Teníamos mucho miedo. ¿Qué encontraríamos: una caja llena de tesoros o de esqueletos? Hoy ya lo sabemos. No importa qué encontremos, siempre debemos buscar la verdad.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe cómo la gente judía podía usar esos documentos, una vez que eran rescatados de los vagones y llevados de vuelta a Budapest?</strong><br />
R: La verdad es que los documentos eran lo suficientemente buenos como para liberar a los judíos de los vagones, eso es todo lo que sé. Todos los rescatados terminaban en las casas seguras y esperaban que termine la guerra. Como sabes, Budapest fue liberada por los rusos, quienes a su vez también tomaron la comida que todavía quedaba en el frente para sus soldados. De manera que la hambruna continuaba. También los rusos eran una banda salvaje. Estaban siempre tomando y disparando sus armas por todo el lugar. También llevaron a mucha gente para limpiar los escombros. La gente apenas podía permanecer de pie del hambre que padecían. Por lo tanto la muerte continuaba.</p>
<p>Un día, uno de esas balas fue a parar a un vecino. La bala pasó al lado de una madre, por sobre las cabezas de sus niños y milagrosamente nadie murió. Después de eso, mi padre dijo: ”¡Nos vamos de aquí! Los rusos son los nazis rojos”. De allí nos fuimos a un pequeño pueblo de Hungría donde todavía los rusos no se  habían llevado la comida. De manera que por el momento estábamos seguros.  En este lugar, yo había parado, no podía seguir caminando por que me sentía débil y me tiré a descansar. Mi mamá comenzó a darme pan con miel con algo de leche. Es el día de hoy, que odio la miel.</p>
<p>De ese pueblo nos fuimos al lado ruso de Austria. Los límites no estaban muy controlados todavía.</p>
<p>En el lado ruso, mi padre se enteró que tendría que ir al sector norteamericano para poder llegar a Estados Unidos. Salir del sector ruso para llegar al norteamericano era peligroso. No había ninguna franja o límite demarcado para separar el sector ruso del norteamericano. Comenzamos a caminar hacia el sector norteamericano. Sabíamos que ninguno de los tantos rusos que estaban allí nos detendría, pero estaban las balas voladoras que podían empezar en cualquier momento. Mi padre nos advertía de no mirar atrás. Aún condicionados por el terror, seguimos caminando, caminando y caminando. Podíamos escuchar gritos, cantos, alaridos del lado ruso, el miedo era nuestro socio permanente. En el instante que llegamos a la mitad norteamericana, un jeep se apuró para llegar a nosotros, nos introdujo en el vehículo y nos llevó hasta donde queríamos ir.  Un rato más tarde nos encontrábamos en el lado norteamericano. Por primera vez en mucho tiempo, me sentí repentinamente libre de verdad.</p>
<p>Unas semanas más tarde, fuimos a Alemania porque  allí se encontraban los campos DP. Terminamos en Heidenhein. Siete meses después nos fuimos a Estados Unidos desde Bremerhaven. Mientras estábamos en Alemania, mi padre  y yo visitamos muchos campos DP, intentando encontrar familia, amigos o alguien conocido que hubiera sobrevivido. Encontramos unos pocos. Demasiado pocos. Llegamos a Estados Unidos el 1 de abril de 1947. Mi vida, finalmente estaba por comenzar. Yo sabía que esto se debía a un solo hombre y a nadie más: Raoul Wallenberg.</p>
<p><strong>P: En las afueras de Budapest había un campo de la muerte, se ubicaba en una fábrica de mampostería donde miles de personas estaban amontonadas. ¿Sabe cómo Raoul Wallenberg se enteró de la existencia de este lugar y pudo ayudar a la gente que se encontraba allí?</strong><br />
R: Desafortunadamente no escuché nada sobre ese campo de la muerte. Pero otra vez, si alguien podía saber sobre esos lugares y tratar de salvar las almas que allí se encontraban, ese era Raoul Wallenberg.</p>
<p><strong>P: ¿Recuerda alguna historia sobre cómo Wallenberg consiguió la colaboración de enfermeras y médicos en ese momento?</strong><br />
R: Probablemente lo hizo de la misma forma en la que hizo todo lo posible para continuar con su misión. Mi padre me contó más tarde, que cuando la gente escuchaba que Raoul Wallenberg estaba en un edificio o en un lugar en particular, todos aquellos que podían, y se sentían seguros, corrían solo para verlo. Como si tuviera un mensaje para dar, ”me importan y deseo que a uds. también les importe.” Sé que este hombre fue elegido por D&#8217;s. Él era el mensajero de D&#8217;s. Creo en esto con mucha fuerza.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe cómo supo de los vagones repletos de gente judía?</strong><br />
R: Personalmente no lo se. Pero presumo que dado que conocía gente de las altas esferas, esta información le llegó de diversas fuentes, especialmente al final cuando Eichmann apuró su proceso de exterminio para asesinar la mayor cantidad de judíos en el tiempo que quedaba antes de que la guerra termine. No había suficientes vagones o camiones para trasladarlos por el constante bombardeo, entonces comenzó con las marchas de la muerte. Tiempo después, cuando Eichmann fue juzgado en Israel, se dice que no le interesaba lo que podría sucederle a él, solo que fue un instrumento para masacrar a seis millones de judíos. Para él, eso era más que suficiente. Y nada podría revertir ese hecho. Seis millones. ¿Cuántos judíos seríamos hoy? Por otro lado, ¿cuántos judíos existen hoy de los cien mil que Raoul Wallenberg salvó?</p>
<p><strong>P: ¿Recuerda alguna historia sobre lo sucedido en el río Danubio?</strong><br />
R: Se habló de eso casi inmediatamente después de la liberación. Nuevamente, los alemanes querían deshacerse de la mayor cantidad posible de judíos. Ponían a los judíos en filas interminables y los alemanes llevaban troncos pesados tomándolos de ambos extremos, presionaban la espalda a los judíos que se encontraban parados y los empujaban al Danubio. El método probó ser veloz y continuó hasta el día de la liberación. No sé cuántos fueron asesinados de esta forma, pero estoy segura de que fueron muchos.</p>
<p><strong>P: ¿Toda la gente rescatada por Raoul Wallenberg y los que trabajaban con Raoul, eran judíos o había gentiles, también?</strong><br />
R: Entiendo que había mucha gente no judía. Aún con disfraces, los judíos no podían moverse por la ciudad fácilmente. Raoul conocía a mucha gente, tanto de la diplomacia como de otras partes. Tenía muchos voluntarios de diferentes lugares y creo que de distintos países. Los que nos salvaron a mi familia y a mi eran judíos. Pero no estoy segura de cuántos pudieron infiltrarse con suerte en las líneas nazis. Seguramente, él tenía mucha gente que, como las llamamos hoy, eran justos gentiles.</p>
<p><strong>P: Si  Raoul Wallenberg estuviera sentado entre nosotros hoy, ¿qué le diría?</strong><br />
R: ¿Qué le dice a alguien que le devolvió su vida? No hay palabras, ni música. No hay oraciones o poemas que uno pueda recitarle a esa persona. Sin embargo, le diría, gracias Raoul, por mis padres, mis hermanos, por mis dos hijas, mis siete nietos, un doctor y otro diseñador, un hombre de negocios, un futuro abogado, un estudiante para rabino y dos jovencitos con oportunidades infinitas gracias a ti. También he sido bendecida con un bisnieto y otro en camino. Le diría gracias por los hijos de mis hermanos, sus nietos, bisnietos y por todas las futuras almas que vendrán a este mundo gracias a él. Por otro lado, no puedo comenzar a agradecer, se lo dejo a D&#8217;s.</p>
<p><strong>P: ¿Qué cree que él le diría al mundo hoy?</strong><br />
R: El mundo se está desangrando. ¡Hagan algo! No  puede continuar de esta manera. La sangre de todos está en las manos de todos. Y él, él mismo estaría en el frente, tal como lo hizo antes. Esto es lo que él sabía hacer. Le importaba la gente. Se movía en esa dirección. Salvaba gente.</p>
<p><strong>P: ¿Después de la guerra, qué le pasó a Ud.?</strong><br />
R: Como dije antes, los rusos nos liberaron. Era una pelea puerta a puerta entre rusos y alemanes. Un día subí al baño y vi a un soldado ruso y a un soldado alemán que se estaban acercando provenientes de direcciones opuestas. Instintivamente me escondí. El alemán fue asesinado. El ruso se acercó para calmarme. Algunos eran muy agradables, por lo menos este no estaba borracho ya que no creo que tomaran mientras se encontraban peleando.  Al principio nos sentíamos bien. Después de todo habíamos sido liberados. Éramos libres. Podríamos mirar al sol y respirar con libertad, aire fresco. Pero luego las cosas se dieron vuelta, y después de la victoria, comenzaron a tomar y nosotros empezamos nuestra odisea para dejar Europa e irnos a Estados Unidos.</p>
<p><strong>P: Sus padres y su familia, una vez terminada la guerra, ¿adónde fueron? ¿qué hicieron?</strong><br />
R: Nos fuimos desde Budapest a la granja, y luego a Austria. Mi padre trató de encontrar a sus hermanos y hermana y a los hijos de éstos. Menos una hermana, todos los demás habían muerto. Cuatro hermanos y tres hermanas, muchos sobrinos y sobrinas fueron exterminados. Vivían en Europa. No tuvieron un Raoul Wallenberg.</p>
<p>La familia de mi madre, cuatro hermanas y tres hermanos, sobrevivieron porque Hitler los echó de Viena cuando anexó Austria a Alemania. Entonces fueron a Inglaterra y a los Estados Unidos. Cuando llegamos a los Estados Unidos, nos llevaron con ellos, no podían creer que habíamos sobrevivido. Estuvimos con ellos durante algunas semanas,  luego encontramos nuestro propio departamento en Williamsburg. Comencé la escuela, una yeshivá, aprendí inglés muy rápido. Soy buena para los idiomas. Me hice nuevos amigos. Solo quería tener amigos norteamericanos. Quería americanizarme lo antes posible.  No puedo dejar de pensar sobre el hecho de que podía ir a un negocio sin miedo. Hablar con la gente sin tener miedo. Bueno, casi sin miedo. Como dije, algo del miedo quedará para siempre. Nunca estoy segura de a qué le temo. Ese nudo. Pero era libre.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo afectó la guerra y lo que le sucedió a ud y a su familia, su relación con la religión después de la guerra?</strong><br />
R: No la afectó. Seguí siendo tan religiosa como antes. Creo completamente en D&#8217;s.  Respeto los días santos, rezo, como casher, aunque soy vegetariana. D&#8217;s nos envió a Raoul Wallenberg, esa es una señal positiva de que  D&#8217;s existe. Estoy agradecida a D&#8217;s y a Raoul Wallenberg por mantenerme a mi y a mi familia en esta tierra.</p>
<p><strong>P: ¿Posee fotos o documentos que quisiera incluir en esta charla hoy?</strong><br />
R: Tristemente, no tengo. Desgraciadamente, la mayor parte de las fotos quedaron cuando escapábamos por salvar nuestras vidas. Mi madre tomó algunas fotos familiares que serían irrelevantes para esta entrevista. Recuperamos algunas joyas cuando volvimos a nuestro departamento después de la guerra. Mi padre había escondido las joyas en el ático antes de irnos. Pero todo fue intercambiado por comida. Un brazalete de oro fue cambiado por una rebanada de pan. Si, así era como escaseaba la comida. Y la vida ciertamente significaba más que el oro. Las fotos fueron destruidas cuando los nazis destruyeron nuestro departamento buscando cosas de valor.</p>
<p><strong>P: Después de la guerra, ¿qué le sucedió a Raoul Wallenberg?</strong><br />
R: Si alguien puede responder a esa pregunta, quisiera que lo comparta con el mundo entero. Es como una película de fantasías. Un hombre viene a la tierra para cumplir una misión. Después de realizar su trabajo, uno lo ve caminando, girando sobre sí mismo una o dos veces, y luego dice Shalom y desaparece en la niebla. Sé que los rusos se lo llevaron. Sé que mucha gente dice haberlo visto en las cárceles de Gulag. No deseo ver esa imagen de él. No es justo. Prefiero verlo en la niebla, con una sonrisa en su rostro, satisfecho por haber cumplido con la misión para la que fue enviado.</p>
<p><strong>P: ¿Por qué cree que es importante mantener vivos el legado y la historia de Raoul Wallenberg?</strong><br />
R: ¿Es un chiste, no? Hay ciertos recuerdos de ciertas personas que deben mantenerse vivos por lo que hicieron y para mostrarles a los demás cómo hacer las cosas bien. Este hombre salvó 100.000 judíos. Tal vez más. Definitivamente, no menos. Mantenemos a nuestros héroes vivos porque el mundo necesita héroes. Necesitamos recompensarlos. Y mantenerlos en nuestra memoria, hablar de ellos, escribir sobre ellos, hacer películas, u obras sobre ellos, es una obligación.</p>
<p>El Talmud dice que cuando uno salva una vida, salva el mundo entero. Bueno, Raoul Wallenberg salvó 100.000 vidas. Cien mil mundos. Si esa no es razón suficiente para mantener su memoria viva, entonces, ¿cuál es?</p>
<p><strong>P: Supe que compartió su historia en escuelas y otros ámbitos, ¿por qué lo hizo?</strong><br />
R: Durante setenta y un años, estuve callada. Tenía miedo de salir y dar vuelta esa calle. ¿Qué pasa si voy allí, me quiebro y no puedo volver? Pero de repente, los negadores del holocausto empezaron a diseminarse como el veneno en lugares oscuros. Fue allí, que supe que tenía que empezar a contar mi historia. Quedan tan pocos que pueden confrontar a los negadores y decir, es cierto. Yo estuve allí. Sufrí. Vi a la muerte. Vi el odio inconmensurable. Sentí miedo, hambre, pánico. Mis hijos solo podrán decir, ”mi madre estuvo allí, ella nos contó”. ¿Cuántos creerán eso? Y ¿quién les contará sobre Raoul Wallenberg? ¿Quién? Ahora ese es mi trabajo. Y el de quienes todavía quedan para atestiguar antes de que nuestras voces sean silenciadas para siempre.</p>
<p><strong>P: ¿Hay alguna otra cosa que quisiera compartir con nosotros hoy?</strong><br />
R: Deseo que podamos llegar a un punto en este mundo en el que podamos albergar el amor a la vida. Cada vida. No tenemos que amarnos los unos a los otros. Nadie puede amar a todo el mundo. Pero alberguemos el amor a la vida. Y recordar hombres como Raoul Wallenberg, quien albergó amor a la vida, aún corriendo el riesgo de perder su propia vida, nos hará convertir en personas que merecen vivir. Debemos decir, basta! ya fue suficiente!</p>
<p>Nuevamente, deseo agradecer a Raoul Wallenberg por haberme salvado a mi y a mi familia, gracias en nombre de las cien mil personas que salvó. También deseo agradecer a la fundación Raoul Wallenberg por haberme honrado y permitirme contar mi historia.</p>
<h2>Creditos</h2>
<p><strong>Entrevista:</strong> Mari Rodriguez<br />
<strong>Cámara:</strong> Michael Ragsdale<br />
<strong>Trascripción:</strong> Evan Rosenbaum<br />
<strong>Edición:</strong> Adriana Lee<br />
<strong>Traducción al español:</strong> Graciela Forman, voluntaria Fundación Wallenberg, Buenos Aires.</p>
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		<title>Hellen Weisel</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jan 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[P: ¿Cuál es su fecha de nacimiento?
R: El 15 de marzo de 1931
P: ¿ Cuál es su apellido de soltera?
R: Shulamit
P: ¿Dónde nació?
R: En Haenas Latina. ¿ Es muy difícil, quiere que se lo escriba?
P: ¿ Dónde queda?
R: En Checoslovaquia.
P: ¿Usted creció ahí?
R: No.
P: ¿En que lugar creció?
R: Nos llevaron a visitar a mi madre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/4319.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-4844" src="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/photomid/4319.jpg" width="266" height="210" /></a><strong>P: ¿Cuál es su fecha de nacimiento?</strong><br />
R: El 15 de marzo de 1931</p>
<p><strong>P: ¿ Cuál es su apellido de soltera?</strong><br />
R: Shulamit</p>
<p><strong>P: ¿Dónde nació?</strong><br />
R: En Haenas Latina. ¿ Es muy difícil, quiere que se lo escriba?</p>
<p><strong>P: ¿ Dónde queda?</strong><br />
R: En Checoslovaquia.</p>
<p><strong>P: ¿Usted creció ahí?</strong><br />
R: No.</p>
<p><strong>P: ¿En que lugar creció?</strong><br />
R: Nos llevaron a visitar a mi madre y nos desparramaron por todos lados porque no sabíamos donde nos íbamos a quedar. Yo crecí por todos lados! Por todo el mundo. Luego viajé a Budapest, Hungría. Y es ahí donde estuvimos con Wallenberg.</p>
<p><strong>P: ¿Con quién vivía usted?  ¿ Con parientes, con hermanos?</strong><br />
R: Con una hermana. Había quedado una hermana. Y yo viví con ella, los demás fueron llevados a Auschwitz y algunos nunca volvieron.</p>
<p><strong>P: ¿ Con quién vivía antes que empezara la guerra?</strong><br />
R: Antes de que empezara la guerra yo vivía con mi … éramos cinco hijos y mi madre. Mi padre había muerto.</p>
<p><strong>P: ¿Cuantos años tenía usted cuando murió su padre?</strong><br />
R: Yo tenía ocho años. Lo recuerdo sólo por las fotos.</p>
<p><strong>P: ¿Usted creció en una comunidad judía?</strong><br />
R: Si.</p>
<p><strong>P: ¿Era ortodoxa?</strong><br />
R: Si, sin duda alguna.</p>
<p><strong>P: ¿A qué tipo de colegio asistió?</strong><br />
R: Al principio fui a una escuela pequeña, en el pueblo, era como una escuela pública, pero teníamos estudios judíos, no me acuerdo cuantas veces por semana. Estuve ahí hasta tercer grado. Y después, nosotros, mi familia era una familia muy grande, tías, nosotros éramos cinco chicos y ellos dijeron que estaríamos más seguros en Budapest, en Hungría. Así que nosotras vivimos ahí, y me dejaron allí con dos hermanas. Y después, también vino mi madre  y dijo, ” Ustedes no van a volver a Checoslovaquia. Tienen que celebrar Pesach…” Esto fue en 1943. Ella dijo,” Ustedes tienen que  venir cuando tengan las vacaciones de Pesach, entonces tienen que venir.” Y luego fuimos hasta el ferrocarril, al tren, y un hombre que yo no conocía, dijo que estábamos locas. Dijo que nos fuéramos a casa, que no debíamos ir a un lugar del cual no volveríamos nunca. Habíamos quedado sólo dos. Mi hermana estaba en Israel y el hombre nos dijo que volviéramos atrás! ”No se den vuelta, no vayan al tren porque no van a volver a ver la luz”, dijo. Así que volvimos y nos quedamos en nuestro departamento hasta que empezaron a llevarse a los judíos de Budapest. Creo que era el año 1944.</p>
<p><strong>P: ¿Cuántos años tenía usted cuando dejó Checoslovaquia para ir a Budapest?</strong><br />
R: Tenía unos 10 años.</p>
<p><strong>P: ¿Y cuántos años tenía su hermana?</strong><br />
R: Mi hermana tenía … ella tiene seis años más que yo, así que podía tener dieciseis o diecisiete años</p>
<p><strong>P: ¿Puede describir la escuela a la cual asistió?</strong><br />
R: En Budapest, al principio, cuando comenzó el año, sólo me aceptó una escuela católica. Después empezaron con todo el lavado de cerebro y haciendo cosas. Entonces le dije a mi hermana, ” Yo no vuelvo más ahí.” Encontramos una escuela judía donde fui hasta que empezó la guerra y ellos, tomaron el poder. Los nazis y los rusos tomaron la escuela. Así que a nosotros nos llevaron primero al gueto y después al departamento. Y ahí tomaron a mi hermana.  Usted sabe, ese Pinchas Rosenbaum tiene esa revista, escribe para alguien en Nueva York, una persona muy famosa. Estaba casado con una suiza, puede ser una inglesa, la hija del Rabino principal. Se casó. Después de la guerra. Pero se murió.</p>
<p><strong>P: ¿Puede decirme un poquito sobre su escuela en Checoslovaquia?</strong><br />
R: En Checoslovaquia empezó el antisemitismo. No nos dejaban estudiar nada de estudios judíos, nada. Mis hermanos varones iban a Cheder, pero luego no pudieron ir más. En ese momento mi familia decidió ir a Budapest para poder controlarnos un poco y vivir ahí hasta que mi madre decidiera que podíamos volver. Pero las escuelas eran malas.</p>
<p><strong>P: ¿Se acuerda de algún acontecimiento determinado?</strong><br />
R: Me acuerdo de una cosa. Yo estaba en tercer grado y la maestra no era judía, no teníamos más maestras judías y ella se dio vuelta hacia el pizarrón para escribir. Yo estaba copiando como todos los otros chicos y sin razón alguna se acercó a mi y me pegó con su regla. Uno no podía decir nada, como ser ¿por qué hace esto? ¿por qué?. Así que le dije a mi madre,” Yo no vuelvo a esa escuela.” Ella dijo que por ahí yo había hecho algo que no le gustó. Yo dije ”¡Ni siquiera me miró!”. Estaba de espaldas y yo siempre era muy callada. Pero ella (mi madre) dijo que yo tenía que volver a la escuela. Hasta que fuimos a Budapest. Y ahí, por fin encontramos una escuela judía. Una escuela muy famosa, era un seminario para el chazanim. ¿Usted sabe que es un &#8216;chazan&#8217;?</p>
<p><strong>P: ¿Bueno, usted diría que era Yeshiva?</strong><br />
R: Lo era entonces, no me acuerdo como se llamaba, pero sabe era una escuela especial y ahí no tuve que repetir las clases ni nada. Enseguida entré en la clase que me correspondía y estaba muy feliz allí. Una cosa, en Checoslovaquia no se nos permitía más estudiar Hebreo y yo no sabía leer.</p>
<p>Antes que volviéramos a Budapest, yo tenía un hermano mellizo que luego fue a Auschwitz. El … lo siento … me enseñó en el cementerio a leer lo que estaba escrito en las tumbas. Me enseñó las letras. Y yo me asusté, oí llorar a alguien, era chiquita puede ser tenía unos seis años, y dije que no quería ir allí, ni a la escuela ni a ningún lado. Solo quedarme. Y ..mi madre decidió que fuéramos a Budapest. Yo recuerdo en el &#8216;43 cuando decidió que debíamos ir para Pesach. Marzo del &#8216;43. Me acuerdo todo de ese día..debíamos quedarnos ahí y ver si ella volvía a Checoslovaquia.</p>
<p><strong>P: ¿Antes de la guerra su familia era religiosa?</strong><br />
R: Si.</p>
<p><strong>P: ¿Que actividades tenía usted antes de la guerra? Qué cosas hacía para divertirse, con su familia o con amigos?</strong><br />
R: Éramos chicos, jugábamos, íbamos a esquiar. Vivíamos entre las montañas y esquiábamos. Jugábamos como chicos. No teníamos juguetes como tienen ahora. Pero teníamos cosas.</p>
<p><strong>P: ¿Cuando notó signos de antisemitismo por primera vez?</strong><br />
R: La primera vez que vimos llegar los aviones, bombardeando.¿ Cuando fue, en el &#8216;39 o en el &#8216;40? Eso fue cuando empezó la guerra. Eso fue cuando…después de eso nos fuimos a Budapest.</p>
<p><strong>P: ¿Que cosas se hacían contra los judíos? ¿ Usted vio algo?</strong><br />
R: Todos mis tíos tenían barba y peyis, y ellos venían y se la cortaban de un lado. Los cortaban , también la piel. Era horrible, no estábamos acostumbrados a esto. Si mi madre entraba en una tienda ellos venían, no los checos, ellos eran muy buenos con nosotros. Nos decían que teníamos que irnos más lejos, que venían malos tiempos para los judíos. Nos decían que volviéramos de donde habíamos venido. Nosotros teníamos miedo, venían a las casas, rompían los vidrios de las ventanas, tiraban piedras. Cuando íbamos a la escuela, nos pegaban. Nosotros creíamos que estos goyim eran amigos. Teníamos miedo, pues vimos mucho de eso.</p>
<p><strong>P: ¿Ustedes sabían que le hacían los nazis a los judíos en los campos en ese momento?</strong><br />
R: Tomaron a judíos en Checoslovaquia justo cuando el chair dejó la ciudad. En Budapest  tomaban a los judíos y los tiraban al Danubio y decían ” ”Si ustedes no quieren ir, nosotros no los vamos a llevar.” Budapest estaba dividida. Dijeron que nos iban a llevar a los ghettos, y llevaron a mucha gente y la mataron. Nosotros vimos a muchos en las calles de Budapest. No se quienes eran.. Yo tenía un hermano mayor, de diez y seis años que fue llevado a un campo de trabajo, y, sabe como es, él pidió medias y que le mandáramos comida. Yo todavía estaba con mi hermana,. Salí. A nosotros no nos permitían salir, los judíos tenían prohibido salir. Llevábamos la estrella puesta, yo me la saqué y mi hermana me dijo ” ” Nadie te va a reconocer, hacé las compras y le mandamos un paquete.”</p>
<p>Por desgracia los chicos me reconocieron y gritaron ”Donde está tu estrella?”. Corrieron detrás mío pero yo corría muy rápido y no me pudieron alcanzar. Pero no había otra estrella judía, y no quisieron darme nada., no pude conseguir nada para mi hermano. No pudimos mandarle el paquete. Luego sacaron a los judíos de sus casas, dondequiera que vivieran, y pasaron delante de mi casa y el portero no era judío. El nos odiaba. Y dijo ” ven?, ven?” Nosotros vivíamos en una casa de departamentos muy grande. ” No les di sus nombres ni nada. Esa gente no recibió ninguna información de mi parte. Por eso, deben pagarme.” No recuerdo que le dio mi hermana, pero dijo ” Ya voy a ver que tenemos..” y no se la llevaron como llevaron a los otros. Les tiraron  muchos tiros a los que estaban en sus casas.  Muchos fueron llevados a los ghettos y es ahí cuando Pinchas Rosenbaum vino con dos personas- otros dos hombres- y nos sacaron. No me llevaron a mi porque mi hermana no me dejó ir. Y trajeron los papeles de Wallenberg para ir a salvar a otras personas.  Mi hermana y su grupo fueron apresadas por la SS- los nazis. Y enseguida tuvieron que tirar los papeles, los papeles cristianos para que no los pudieran ver. Y enseguida supieron donde buscar. Así que los tiraron donde pudieron, algunos se fueron por el inodoro, a través de las ventanas, y después me vino a buscar. Ella me llevó al lugar, al mismo lugar donde estaba , el Sr.Wallenberg, el Cónsul sueco. Esto era en una fábrica, una fábrica de vidrio, me acuerdo exactamente como era, habitación, …vidrio…una habitación muy grande donde la gente dormía sobre las mesas, sobre el piso y yo no quería. A nosotros nos habían criado en forma muy religiosa. Hombres y señoras en el mismo lugar y yo seguía buscando y mirando alrededor. Yo creía que todavía había lugar en las habitaciones. Yo estaba muy ansiosa por saber que estaba sucediendo . Y al fin encontré un escondite ahí, pero cuando me encontraron dijeron que lo necesitaban como oficina, y me llevaron a mi y a los otros chicos, nos llevaron…Mi hermana no sabía donde nos habían llevado. Cuando se lo dijeron, les rogó que me dejaran, que estábamos las dos solas, pero ellos dijeron que yo era muy joven. Ellos podían mandar gente a Suiza, a Suecia, pero a mi no me podían mandar a ningún lado porque era demasiado joven, y ellos tenían miedo que nos agarraran. Mi hermana se quedó con Wallenberg ahí, hasta el final. Ella dijo que lo vio, pero no sabía cual era, había mucha gente.</p>
<p><strong>P: Volvamos un poco marcha atrás. ¿ Antes que usted conociera a Wallenberg, como afectó la guerra la cultura familiar, sus tradiciones?</strong><br />
R: Vea, habíamos quedado solo nosotras dos, mi hermana y yo, mi madre no volvió de Auschwitz, mi hermana mayor no volvió de Auschwitz y mi hermano no volvió de Auschwitz. Mi mellizo volvió e iba a seguir los estudios para su Bar-Mitzvah. No pudo hacerlo, nunca lo hizo. Mi madre lo llevó de vuelta a Checoslovaquia, dijo que él podía hacer su Bar-Mitzvah ahí, no había tanta gente, estaban en un ghetto  en Checoslovaquia. . No tuvo el Bar-Mitzvah. Y después de la guerra yo no sabía quien existía, quién estaba vivo, e iba por todos lados buscando a mi familia….y fui a mirar en los lugares donde llevaban a la gente que traían de vuelta, y había una cierta mujer , yo no estaba segura si era mi madre, la seguía por todos lados y ella me gritaba ” Qué querés?” Yo escuché su voz y …no era mi madre. Luego fuimos a todas las organizaciones judías, yo tenía trece años y yo…hasta que encontré una lista con el nombre de mi hermano, gracias a Dios había vuelto. Me contó las historias de todo lo que había padecido y dijo que él no iba a ser religioso. Contó todo lo que vio, como tiraban a los chicos y las familias en los camiones para llevarlos a morir en las cámaras de gas. Dijo que no hay un Dios. Yo me sentí muy dolorida, y cuando estaba en el convento no comía nada y me permitieron llevar nieve para que se derritiera y yo la pudiera comer. Hasta que una semana me enfermé mucho y me pusieron en un corredor para que me muriera allí. Allí me encontré con una niña , no hablamos de si éramos judías o no, pero me dijo que comiera todo lo que me daban para poder sobrevivir, así cuando llegaran  mis padres o alguien a buscarme yo todavía estaría viva.</p>
<p><strong>P: ¿Así que no comías porque la comida no era kosher?</strong><br />
R: No era kosher. Me enfermaban los olores de la comida que servían. Una vez inventamos canciones , una de ellas sobre la directora que supongo que no era judía, nos hicieron poner de rodillas en una fila, durante horas como castigo por haber hecho esa canción. Una canción contra… pero las monjas eran muy buenas, me gustaría poder acordarme del nombre de alguna de ellas, las Hermanas. Cuando llegó la SS  pidieron que los chicos judíos dieran un paso adelante para que ellos nos llevaran a un ghetto- esto sucedía cuando Budapest estaba dividida- como les sucede a ustedes en Nueva Jersey. Dijeron que nos iban a llevar al ghetto en Budapest. Pero todos los puentes estaban…no existían más. Entonces yo miré para ver si había chicos que salían de la fila con las manos sobre la cabeza y las monjas dijeron, ” No sabemos que quieren ustedes. Estos acá son todos Hermanos y Hermanas ,” todos iguales. Y me empujaron para atrás para que yo no me pudiera mover y ser la única que se pudieran llevar.</p>
<p><strong>P: ¿Se acuerda cuando fue que los nazis invadieron Hungría?</strong><br />
R: No me acuerdo la fecha exactamente.</p>
<p><strong>P: ¿Se acuerda de ver cuando ocurrió?</strong><br />
R: Seguro. Ahí fue cuando tuvimos que empezar a usar la estrella. Y yo siempre me sacaba la estrella. Pensaba que así los iba a fastidiar. Ellos tomaron las escuelas judías y yo era una chiquilina, y yo pasé delante del edificio, pero antes de pasar, me saqué la estrella y después pasé. A los judíos no se les permitía caminar por la vereda. Cuando pasé me volví a poner la estrella y los miré y me querían pegar pero yo ya no tenía miedo de nada porque les dije lo que le habían hecho a mi familia, y que yo no tenía más a nadie. No me importaba que me podía suceder. Ocurrían muchas cosas así. Yo los vi  pegando a la gente por la calle. Por todos lados. Pero siempre me sacaba la estrella. En mi vecindario los chicos me reconocían y me llamaban ” Sucia judía”. ( Yo les decía) ” Pero ustedes son iguales a mi! Si yo soy sucia entonces ustedes son sucios!” No me importaba que me podía pasar porque sentía que no había nadie a quien yo pudiese recurrir para quejarme.</p>
<p><strong>P: ¿Qué era el ” Arrowcross” y como estaba organizado? La policía húngara…</strong><br />
R: Ellos participaban, siempre iban junto con la SS.</p>
<p><strong>P: ¿Se acuerda de algo de lo que hacían?  ¿Alguna vez se encontró con ellos? Chocó con ellos alguna vez?</strong><br />
R: Cuando iba por la calle ellos estaban delante del edificio de la escuela. Los húngaros…No me acuerdo el nombre, pero los húngaros y también los alemanes de la SS estaban con ellos, pues los alemanes no hablaban húngaro.</p>
<p><strong>P: ¿Cuando oyó hablar por primera vez de Raoul Wallenberg?</strong><br />
R: Cuando nos llevaron al edificio y mi hermana fue y les pidió que me dejaran entrar…</p>
<p><strong>P: ¿Qué edificio era éste?</strong><br />
R: Era el edificio de vidrio. El nombre de la calle era Vodasutzer. Así se llamaba. Enfrente del edificio había un mercado. Tenían a judíos parados delante del mercado, pero a mi no me dejaban entrar porque no sabían quien era, y mi hermana les rogó ” Los nazis, la SS van a venir del otro lado de la calle y me van a agarrar!”  Así que al final vino alguien y le dijo que se escondiera y que ahí había una ventana que llevaba a la planta baja.</p>
<p>A mi me dijeron que me arrastrara ahí adentro y estuve escondida hasta que me dijeron que saliera. Fue ahí que supe de Wallenberg.</p>
<p><strong>P: ¿Lo conoció alguna vez?</strong><br />
R: Yo vi… Hablé con mi hermana e hice preguntas, que aspecto tenía, si era alto y ella dijo que si, que era una hombre rubio alto. El estaba ahí cuando yo llegué a la puerta, pero entonces no sabía que su nombre era Wallenberg.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe cuantos años tenía entonces Raoul Wallenberg?</strong><br />
R: Creo que era una persona joven, no una persona anciana. Yo no sabía exactamente. Mi hermana, sin embargo, se acuerda de todo.</p>
<p><strong>P: ¿Lo puede describir, cómo era físicamente? ¿ Cómo lo describía la gente?</strong><br />
R: Era alto y rubio. No podría decirle la edad. Para mi era un hombre mayor, pero mi hermana decía que no. Ella decía que era un hombre joven.</p>
<p><strong>P: ¿Como los salvó a usted , a su familia, a su hermana?</strong><br />
R: El no dejaba que la SS se subiera al techo. Ellos saltaban y él inmediatamente les dijo que esta era una casa especial y que no tenían ningún derecho a ir allí. Había tiroteos, yo me acuerdo de uno de ellos y me daba miedo. Fue entonces que tuve realmente miedo y oí que decían ” Están viniendo, están viniendo.” No sabía que querían decir, pero después dijeron que los de la SS estaban llegando, los nazis. Pero sabe, él era un gran cónsul, y no  lo permitió. Algunos judíos consiguieron armas..no estoy segura. Creo que Wallenberg también mató…</p>
<p><strong>P: ¿En el consulado?</strong><br />
R: Si, en el consulado, el edificio de vidrio.</p>
<p><strong>P: ¿Usted escuchó algo sobre Wallenberg? Usted hablaba sobre  él con sus amigas? O su hermana?</strong><br />
R: Mi hermana siempre habla de él porque  lo recuerda muy bien. Usted sabe que se lo llevaron los rusos, nadie sabe que le sucedió. Lo llevaron.. lo mataron..</p>
<p><strong>P: ¿ Pero en el tiempo de la guerra, durante el año 1944, escuchó historias sobre él?</strong><br />
R: No. Puede ser que mi hermana haya sabido algo. Estuvo ahí hasta el final de la guerra. Y dice que ella habló con él. Yo le dije: ”¿ En que idioma le hablabas?” En alemán..ella no sabía el sueco. Pero húngaro…</p>
<p>Pero no sabía bien quien era, yo lo había visto, como a otra gente, pero no sabía.</p>
<p><strong>P: ¿El le dio un Schutzpass? Usted sabe que es un Schutzpass?</strong><br />
R: Si, mi hermana tenía uno, yo lo tuve cuando me dejaron entrar en el edificio. Mi hermana me lo guardaba y cuando me sacaron no me acuerdo que  pasó con él….</p>
<p><strong>P: ¿Me puede decir como era? ¿ Y que era exactamente?</strong><br />
R: No.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe si su hermana todavía tiene el Schutzpass?</strong><br />
R: Nunca le pregunté que había hecho con el, porque hasta que llegué a Israel estuve escondida todo el tiempo. Usted sabe que nos llevaron a Chipre. Perdimos todo. Escribí muchas veces a Checoslovaquia para ver si nos mandaban las partidas de nacimiento, pero no lo hicieron. No recibimos nada.</p>
<p><strong>P: ¿Qué eran las casas seguras? Usted vivía en una- qué eran estas casas?</strong><br />
R: Ocupaban casas normales, escuelas. Algunas de estas casas habían sido donadas, los judíos eran mantenidos en estas casas.</p>
<p><strong>P: ¿Quién estaba al frente de estas casas?</strong><br />
R: Personas judías. Algunos no eran muy buenos. Siempre traté de salir de ahí, pero ellos decían ” No somos responsables por vos .” Había gente buena y otros no tan buenos. Pero supongo que tenían que hacer su trabajo.</p>
<p><strong>P: ¿Se acuerda si la casa tenía una bandera sueca o una cruz roja?</strong><br />
R: La cruz roja. No todas, solo las casas que ocupaba Wallenberg. En la casa en la cual yo estaba, la de vidrio, había de 800 a 1000 personas., y había que hacer cola pues no había muchas comodidades, para ir al baño, para lavarse, había que estar en la fila durante horas.</p>
<p><strong>P: ¿Quién les daba comida, ropa y otras cosas necesarias?</strong><br />
R: No nos daban ropa. Usábamos la que teníamos. No se de donde venía la comida, pero había algo de comida. Teníamos hambre, no siempre tomábamos el desayuno y el almuerzo, y teníamos que hacer cola también para la comida. No se quien nos daba los alimentos, deben haberlos donado judíos ricos, como la fábrica que creo que también fue donada. Creo que los alimentos  también provenían de lo que juntaba Wallenberg.</p>
<p><strong>P: ¿Así que usted cree que Wallenberg puede haber estado involucrado?</strong><br />
R: Si, 100%</p>
<p><strong>P: ¿Pero no sabe de que manera?</strong><br />
R: No se como. No, tendría que preguntarle a mi hermana. Ella sabe todo porque era más grande y estuvo ahí hasta el final.</p>
<p><strong>P: ¿Raoul Wallenberg ayudó a organizar hospitales y  orfanatos? ¿Usted dijo que estuvo en un orfanato?</strong><br />
R: En un convento. El hizo todos los arreglos. De otra manera no me hubieran aceptado allí. Fui con unos cuantos chicos y los varones se escaparon cuando llegó la SS para que no se los llevaran a los ghettos. Yo no podía creer que nos llevarían a los ghettos pues no había más puentes. Así que en realidad no lo se.</p>
<p><strong>P: ¿Cuanto tiempo estuvo usted en el orfanato?</strong><br />
R: Estuve ahí hasta fines del &#8216;44…estuve ahí un año. Y después vinieron a buscarme- las organizaciones que juntaban a los chicos. La guerra ni siquiera había terminado. De un lado estaban los alemanes, del otro los rusos y seguían luchando todavía. Y las bombas caían. Había un enorme casco- una bomba vacía. Yo estaba con los chicos, íbamos a pedir comida a los rusos y estábamos escondidos cuando cayeron las bombas hasta que no oímos más tiroteos.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo se reunió con su hermana?</strong><br />
R: Cómo nos reunimos.. Estaba en un campo de D.P. (Displaced Persons)  y no me acuerdo como fue que supimos una de la otra. Pero de alguna manera llegó mi hermano – estaba con mi hermana. Ella lo encontró y él vino a buscarme. Viajamos toda la noche. Su campo estaba en Bomba. El mío estaba en Leipheim. Leipheim era un campo para niños- todos jóvenes judíos. Y un día llegó mi hermano y me llevó de visita al campo de mi hermana, sólo de visita. Yo no me podía quedar allí. Yo volví y luego nos encontramos en Israel. Me mandó un telegrama diciendo que estaba en Israel. Yo llegué antes que ella..Ella se casó en el campo para D.P. Después fui a visitarla y su marido era el presidente del campo de Bomba. Ellos cerraron el campo y no dejaban entrar a la gente. Cuando llegué no me querían dejar entrar hasta que llegó alguien, no me acuerdo quien era, pero mi hermano me vio y él fue a decirle a mi hermana que yo estaba ahí parada tratando de entrar. No dejaban salir o entrar a nadie hasta que trasladaron todo el campo  la ciudad de Bomba. No se si era en Austria..No me acuerdo exactamente. Después me encontré con ella en Israel.</p>
<p>P: ¿Usted se acuerda de algunas historias de lo que pasaba en el río Danubio ?<br />
R: Me acuerdo que venía la gente a buscar a chicos judíos. Venían al lugar donde yo estaba y querían saber como estaba relacionado con ellos. Yo dije que nunca los había visto. Ellos dijeron que yo era su &#8216; hermana&#8217;. Dijeron además que mis padres iban a venir y sería responsable de lo que pudiera suceder.  Yo me escapé, estuve unos minutos con los de la organización y me dijeron donde encontrarlos. Cuando se hizo de noche, yo salté por la ventana y me escapé. Fuimos hasta el Danubio. Caminamos mucho hasta llegar al Danubio. Había ahí una hilera de soldados muertos y la gente les estaba sacando la ropa, no les importaba. Ahí encontramos un pequeño bote y uno de los hombres arregló el bote para que pudiéramos llegar hasta las montañas de Budapest. Los rusos estaban en la cima de la montaña y le disparaban al bote. Nosotros dijimos, ” Lo que pasa, pasa.” Hicieron puentes con los cuerpos de los soldados muertos para poder meterse en el bote. Yo tenía mucho miedo. Dije que no iba a pisar a ningún soldado muerto para meterme en el bote. Entonces trajeron unos pedazos de madera. Se rompieron y yo caí dentro del bote, un pequeño bote de pesca, entró el agua, todos nos tuvimos que sacar los zapatos para sacar el agua para no ahogarnos.</p>
<p><strong>P: ¿Oyó algo sobre los judíos que ponían en fila al lado del río?</strong><br />
R: Si, los sacaban del ghetto , los ponían en fila al lado del Danubio y ledisparaban.</p>
<p><strong>P: ¿Usted vio eso?</strong><br />
R: No, yo no lo vi.</p>
<p><strong>P: ¿Usted oyó si Raoul Wallenberg salvó a alguno de ellos? ¿ A alguno de los judíos del río?</strong><br />
R: No. Mi hermana tenía los papeles para ir a salvar a otra gente. Los capturaron. Cuando los capturaron mi hermana saltó por una ventana . Dice que primero tiró los papeles y luego saltó. No se desde que piso. Ellos se escaparon y caminaron muchísimo hasta que volvieron a lo de Wallenberg.</p>
<p><strong>P: ¿Toda la gente que salvó Raoul Wallenberg era judía? ¿ O también había  no judíos entre ustedes?</strong><br />
R: Yo se de los judíos. Se que todos los judíos tenían papeles, papeles falsos que ellos tenían que dar para salvar a otra gente.</p>
<p><strong>P: ¿Usted recuerda alguna persona no judía en la casa en la que estaba?</strong><br />
R: No.</p>
<p><strong>P: ¿Si Raoul Wallenberg estuviera parado hoy aquí que le diría?</strong><br />
R: Yo.. realmente le agradecería por todo lo que hizo, para toda la gente, todos nosotros, aún nosotros los chicos que fuimos mandados afuera  y él nos salvó. Salvó tanta gente.  Creo que haríamos algo especial para festejar con él.</p>
<p><strong>P: ¿Qué cree que él le diría al mundo hoy en día?</strong><br />
R: Les preguntaría porque se lo habían tomado con los judíos. Somos como cualquier otra persona, y no nos merecíamos eso. Sabe, una noche prendí la TV para ver el noticiero y mostraron todo eso. Mostraron a la gente que había sido salvada pero no lo mostraron a Wallenberg. Yo no vi el programa desde el principio. Estaban hablando de eso, como había sucedido y porque habían hecho eso, entre gente que sabía más de lo que yo sabía.</p>
<p><strong>P: ¿Qué le pasó a usted después de la guerra?</strong><br />
R: Fui salvada por esta gente e hicieron un nuevo hogar para niños como yo. Ellos empezaron a formar un hogar, y nosotros nos quedamos allí- No había mucha comida. Nos llevaron al campo.</p>
<p><strong>P: ¿Quiénes eran estas personas?</strong><br />
R: Una organización judía – no se si usted la conoce: Bnei Akiva.</p>
<p><strong>P: Por supuesto! ¿ Eran de Israel?</strong><br />
R: No, puede ser que hayan habido israelíes entre ellos, pero yo recuerdo que eran de Hungría o de Checoslovaquia.</p>
<p><strong>P: ¿Donde estaba la casa que ellos organizaron?</strong><br />
R: El edificio que consiguieron  era una escuela judía . Fue en Budapest, pero duró poco. Luego nos llevaron al campo., en Hungría. Era un hermoso lugar grande para chicos enfermos..¿ cómo se llamaba? No me acuerdo..No era un lugar judío. Había una pileta y también un lago. También había algunos botes. Nos quedamos ahí hasta que nos llevaron a Alemania.</p>
<p><strong>P: ¿En Alemania adonde los llevaron?</strong><br />
R: En Alemania..creo que era en Leipheim . Usted conoce Munich, no se cuan lejos estaba..un campo de D.P. En éste, la mayoría eran jóvenes adolescentes. Los grandes eran los que manejaban los grupos. Yo siempre estaba en un grupo religioso… y nos daban..¿cómo se llaman? Papeles que podíamos usar para ir a la tienda a comprar cosas. Y los alemanes nos traían cosas y yo trabajaba ahí como secretaria. Me shockeo una mujer alemana que trajo unos huesos, huesos humanos. Yo le pregunté:”¿ De donde sacó los huesos?” Eran huesos judíos. Quería comida a cambio de los huesos. Le di comida y enterramos los huesos. Ojalá pudiera recordar exactamente donde los enterramos para sacarlos y mandarlos a Israel.  No me acuerdo… la mujer siempre nos traía cosas, pero lo de los huesos fue diferente.  Nos llevaban al cine. Dieron tres minutos para…Nosotros no sabíamos que pensar- se fueron todos los alemanes, se fueron todos los no judíos y quedamos solo nosotros, los chicos, muchos grupos organizados en las organizaciones judías.</p>
<p>Y por primera vez vi  lo que había pasado. Vi que había pasado en Auschwitz, y que les pasó a los judíos que estaban allí. Vi los lugares, como quemaban a los judíos y donde los ponían. Era horrible.</p>
<p>Yo solo miraba y pensaba que ésta podría ser mi madre, ésta podría ser mi hermana. Corrí afuera. Vi a un alemán y lo tiré al suelo. Podría haberlo matado. Me corrió e impidió que lo hiciera. Yo le dije ” Cómo pudieron hacer esto a nuestros padres, a nuestras familias?” Realmente estaba consternada cuando vi esto porque no sabía exactamente que había pasado en Alemania. Mi hermano nunca quiso hablar de eso. Después no quise ir más al cine ni nada, porque no teníamos TV ni nada para verlo, para ver que había sucedido. Y no nos quisieron llevar más porque era un shock  para todos nosotros. Porque la mayoría de nosotros había estado en campos de trabajo y no estaríamos vivos si no hubiéramos estado en esos campos.</p>
<p>Creo que estuvimos allí hasta fines del &#8216;45 o del &#8216;46. Dijeron que nos habían dado certificados para ir a Israel. Nosotros estábamos muy contentos y preparamos paquetes para llevarnos pero ellos vinieron y nos dijeron que no. Nos dijeron que no podíamos ir porque los chicos polacos habían sufrido más que nosotros. Y los tenían que dejar ir, así dijeron. Entonces nos llevaron a Francia en forma ilegal. Posiblemente  estuvimos ahí unos 6 a 7 meses. Eso fue cuando sucedió lo ese nazi, me llamaron  para que hablara con él para saber que le había pasado. Y nos llevaron a Israel en forma ilegal. Los británicos nos descubrieron cuando estábamos cerca de Tel Aviv. Llegaron y se pusieron a pelear con nosotros. Tiraban bombas lacrimógenas que nos lastimaban los ojos. Era horrible pero lo hicieron. Sabe, estábamos en un bote pequeño. Y ellos tenían miedo de subir a nuestro bote. Peleaban con nosotros sólo para hacernos ir a sus botes grandes. Los británicos eran como animales. Yo no podía creerlo, como podían ser tan animales, en la forma como se comportaban. Nosotros éramos unos chicos jóvenes, y la comida que nos dieron se la tiramos encima. Lo que nos hicieron es de no creer. Nos llevaron a Chipre. Y en Chipre nos sacaron todo lo que teníamos. Cuando bajamos del bote, en Francia nos habían dicho que hiciéramos paquetes chicos,  que no lleváramos sólo  los papeles. Teníamos un bolso chico y eso era todo lo que podíamos llevar con nosotros y ellos , en Chipre nos lo sacaron. Pusieron todas las cosas en una fila en la calle, y uno podía ir durante días enteros a mirar pero nunca podía encontrar todo. No había agua, ni duchas,  en Chipre era horrible. Creo que era aún peor que cuando estábamos en el campo. Pero me acuerdo que los ingleses no eran buenos, eran muy rudos. Se suponía que los soldados nos tenían que cuidar, pero…la comida no era..nos dijeron que debíamos recibir comida normal , pero…hasta que nos llevaron a Israel la situación era muy mala. No lo podíamos creer. Ellos construían de, ¿cómo se llamaba? Hacían los lugares para duchas donde mucha gente podía tomar una ducha, pero el agua era como, eso que se quema en las lámparas, como se llama?</p>
<p><strong>P: ¿Querosén?</strong><br />
R: Si, querosén. El agua era como querosén. Sin jabón y sin nada. Y si a uno se le caía la ropa al suelo ,éste era como tierra roja, no se podía sacar lavándola. Era una situación terrible, realmente terrible. La forma como trataban los británicos…</p>
<p><strong>P: ¿ Y una vez que llegaron a Israel..?</strong><br />
R: Nos pusieron en lugares para gente joven para que pudiéramos estudiar. Yo tenía 15,16  años. Así que nos pusieron donde aprendimos a leer, y en forma secreta, nos enseñaron a manejar las armas. Dijeron que esas balas eran balas muertas. Y nosotros probamos a usar estas balas contra el cielorraso y algunas de estas balas estaban vivas! Algunas de estas balas estaban vivas..</p>
<p>Y durante la noche nos enseñaban a pelear  por si teníamos que luchar contra los británicos o los árabes. Sabe, estábamos luchando contra los británicos.</p>
<p><strong>P: ¿Qué les pasó a sus padres y a sus hermanos después de la guerra? ¿Dónde fueron y qué les sucedió?</strong><br />
R: A mi hermana se la llevaron….se la llevaron a Rumania donde ellos tenían ..primero estuvo con Wallenberg pero después se los llevaron y los dividieron en grupos y los llevaron de ahí a Rumania pues allí no sufrían como en Budapest. Algunos estaban enfermos, como mi hermana, y se quedaron allí hasta que los trajeron a Alemania. Desde ahí llegaron, inclusive mi hermana, durante un tiempo a Israel. Mi hermano también vino, salió vivo de Auschwitz y todo eso, todavía era un adolescente, y los llevaron a Israel. El mintió con respecto a su edad y se fue al ejército, cuando proclamaron el estado Judío, entonces él quiso…estuvo en un kibbutz. Y sabe, muchos de ellos murieron , sobre todo los hombres. El pudo entrar en el ejército, mintió sobre su edad. Yo tuve un sueño terrible donde veía llegar a mi hermano que estaba herido.. Realmente llegó y yo le pregunté ” ¿Eso te sucedió realmente?” Y él dijo ”¿ Cómo lo supiste?” Le conté que había tenido un sueño, yo no podía creer que había visto todo lo que le había sucedido. El se quedó en el ejército hasta que, usted sabe, pudo hacer arreglos para tener un lugar propio. Se casó muy joven, a los diez y nueve años. Nosotras no queríamos, yo estaba con mi hermana y él dijo ”Necesito un hogar. Quiero construir una casa.” Y así fue.</p>
<p>Mi hermana también se había casado con un alemán y yo me fui a un kibbutz. Y fue ahí cuando terminó la guerra. Quiero decir apenas había empezado en el &#8216;48. Y ellos..yo estaba en el Kibbutz Yavneh, usted oyó hablar de ese kibbutz? Ellos se llevaron a todos los hombres..nosotras tuvimos que trabajar aún siendo adolescentes. Nos sacaron de los estudios y nos enseñaron a tirar. Nos dieron rifles de combate y teníamos que trabajar en los campos con el rifle al lado. Hasta que terminó y nos dijeron que éramos libres y nos podíamos ir. Alguien arregló para que yo volviera a la escuela a estudiar.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo llegó usted a los Estados Unidos?</strong><br />
R: Los Estados Unidos…yo  en realidad no quería ir, lo juré aún cuando estaba en un barco pequeño, los hacían como jaulas de gallinas, y había tres personas en esa jaula y si alguien quería salir de ahí, teníamos que salir todos. No podía salir una sola persona. Antes que los británicos nos descubrieran. El barco se rompió en el medio del océano y nos quedamos ahí. Estábamos contentos  porque así todos pudimos descansar. Estábamos enfermos de estar en el barco. Así tuvimos cuatro días en el océano. Hasta que desde Italia, de alguna manera, tuvimos un shlichim de Israel. Ellos llamaron a Italia para que viniera gente a arreglar el barco. Perdón, ¿ pero que fue lo que me preguntó?</p>
<p><strong>P: ¿Sus suegros les dijeron que debía ir a los Estados Unidos?</strong><br />
R: Mis suegros tenían parientes.  Y ellos dijeron…mi marido también estaba peleando en Israel y yo también…Yo dije que no quería ingresar en el ejército ni nada pero nos casamos y los suegros nos dijeron que fuéramos, pero yo no quería. Yo juré en el barco que nunca dejaría Israel.. Tuve que hacer, ¿ cómo se dice? , el cambio..Yo juré que..</p>
<p><strong>P: ¿Hatarat Nedarim? (Anulando nuestras promesas)</strong><br />
R: Exacto. Tuve que hacerlo porque….</p>
<p><strong>P: ¿De que manera afectó la guerra, y lo que les había pasado a usted y a su familia en su relación con la religión, después de la guerra?</strong><br />
R: Yo estuve en un hogar religioso y en institutos que siempre eran religiosos, y no tuve nunca ningún problema,  igual que mi hermana. Pero mi hermano no quiso saber nada, no quiso. Dijo que él no quería creer en Dios.</p>
<p><strong>P: ¿Así que usted siguió practicando el chagim ( fiestas de guardar) y todo?</strong><br />
R: Si, todo. Yo seguía todo. Nosotros tenemos cinco hijos. Y uno se casó Todos están casados en Israel y una vino aquí. Ella se casó con un joven y él dice que quiere practicar la religión. Ella no tenía idea de lo que eso quería decir, ni que es la religión, pero su marido dijo que esa es la forma como él quiere vivir, con religión y que si ella no quiere se tendrán que separar. Así que ella también se hizo religiosa y es la única en su familia. Mi hermano,  ahora está enfermo, es diabético igual que yo y tiene muchos otros problemas de salud, problemas cardíacos y eso no es sorprendente visto lo que sucedió en los campos. Así que ahora está arrepentido de no ser religioso.</p>
<p><strong>P: ¿Qué le pasó a Raoul Wallenberg después de la guerra?</strong><br />
R: Supe que había sido llevado por los rusos. Ellos no sabían quien era él y lo llevaron a Siberia. Y ahí lo retuvieron como a cualquier otra persona. Yo tenía primos ahí también, pero ellos consiguieron escapar. Y oí que lo habían matado.</p>
<p><strong>P: ¿Hoy en día, si piensa en las acciones heroicas de Wallenberg, que sabía usted de ellas en esos momentos?</strong><br />
R: Enseguida después de la guerra quise saber que le había sucedido. Y pregunté. Mi hermana estaba en Israel cuando yo me mudé y un día encontré unas revistas. Y en una de las revistas estaba Pinchas Rosenbaum, quien nos había salvado, nos había llevado a … y él escribió un artículo sobre Wallenberg. En algún lado tengo esa revista. Si a usted le interesa la puedo buscar. No dice mucho, muy poco, pero…Mi hermana tiene libros, muchos libros pues en Israel imprimieron muchas cosas y ella dice que en los libros llaman ” la Casa de Vidrio” a la casa donde vivíamos. No se si usted oyó hablar de ella,..si?</p>
<p><strong>P: Usted mencionó a Pinchas Rosenbaum. ¿El pertenecía a una organización? Si así fue, a cual?</strong><br />
R: A un grupo religioso.</p>
<p><strong>P: ¿Del movimiento clandestino?</strong><br />
R: Si. Sabe, luego que nos habíamos reunido con mi hermana, me dejaron sola y él y algunas otras personas vinieron a salvar a mi gente que estaba en las casas- ella no sabía quien era. El mostró que estaba usando el tzitzit. Dijo que si entraba en el edificio estaba acabado porque iban a saber quien era él.</p>
<p><strong>P: ¿De dónde se la llevó a usted y dónde la llevó?</strong><br />
R: Mi hermana se escapó a Getmen después que fue capturada. Yo le dije que eran los nazis los que la habían capturado y querían los papeles que ella había destruido cuando me vino a buscar, porque entonces yo estaba sola en el departamento. Yo salí a buscar a unos parientes. Tenía parientes en Budapest pero no podía encontrar a nadie. Por fin, ella vino al edificio de Wallenberg . Y yo estuve ahí durante un tiempo breve. No se cuanto tiempo estuve ahí.</p>
<p><strong>P: ¿Pinchas Rosenbaum la sacó de ahí? ¿ De una de las casas seguras?</strong><br />
R: Me llevó a una casa segura. El trabajaba para salvar a la gente.</p>
<p><strong>P: ¿El trabajaba con Wallenberg?</strong><br />
R: Si, él trabajaba con Wallenberg. Tenían un grupo de gente joven que trabajaba con Wallenberg y confeccionaban los papeles falsos para partir y mandaron mucha gente a Suiza y a Suecia. Yo tenía un primo que estaba en Suecia gracias a Wallenberg.</p>
<p><strong>P: ¿Porqué es importante mantener vivo hoy el legado y la historia de Wallenberg?</strong><br />
R: Por que es importante para nuestra historia, la historia Judía.  El salvó a los judíos. Nosotros debemos recordarlo siempre, lo que él era. Lo que hizo…Había muchos goyim, no judíos, que salvaron a judíos, pero no hicieron lo que hizo Wallenberg, ayudar tanto… También corría peligro. Mi hermana dijo, cuando yo estaba ahí, que se subieron al techo y tiraban, venían todo el tiempo a matar a la gente de esa casa. Ya sabe, la fábrica. Pero él peleaba para que ellos no vinieran. Y salvó a mucha gente. ¿ Quién quedaría si no? Yo no tendría ni siquiera  a mi hermana. Y ahora está muy enferma, en Israel, recién recibí la noticia esta semana, pero ella iría hasta el fin del mundo para conseguir toda la información posible, sus libros y todo lo que haya sobre él. Todos los que fueron salvados por Wallenberg, y no sólo los que fueron salvados. Yad Vashem está escribiendo algo sobre él, para que la gente lo recuerde. Todos sienten mucho lo que le pasó. Destruir en esa forma a una persona tan importante.</p>
<p><strong>P: ¿Hay algo más que quiere agregar?</strong><br />
R: No se, tengo que hablar con mi hermana para ver que me acuerdo. ¿Usted quiere más información si me la da mi hermana? Puede ser que ella le puede mandar algo.</p>
<p><strong>P: ¿Tiene fotos o documentos que quiera incluir hoy?</strong><br />
R: Tengo un pedazo de papel que conseguimos en Chipre, pero no se donde. Esto es lo que sucedió cuando estábamos en los campos. Recuerdo que tenía    una foto de Alemania donde estaba…para conseguirla, de algunas de las personas.</p>
<h2>Creditos</h2>
<p><strong>Entrevista:</strong> Evan Rosenbaum<br />
<strong>Copia :</strong> Dana Adler<br />
<strong>Redacción:</strong> Adriana Lee<br />
<strong>Traducción al español:</strong> María Pensavalle, voluntaria Fundación Wallenberg, Buenos Aires.</p>
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		<title>Ester Mejer</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jan 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[
Es muy importante que la gente conozca el coraje de Wallenberg porque la persecución no es sólo a los judíos. Esto sucede actualmente en otras naciones también como Darfur, en Sudan. Por eso debemos continuar la historia de Wallenberg para difundir la inspiración y coraje por hacer algo al respecto.

P: ¿Cuál es su nombre?
R: Mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote  >
<h4>Es muy importante que la gente conozca el coraje de Wallenberg porque la persecución no es sólo a los judíos. Esto sucede actualmente en otras naciones también como Darfur, en Sudan. Por eso debemos continuar la historia de Wallenberg para difundir la inspiración y coraje por hacer algo al respecto.</h4>
</blockquote>
<p><a href="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/4447.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-4893" src="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/photomid/4447.jpg" width="266" height="177" /></a><strong>P: ¿Cuál es su nombre?</strong><br />
R: Mi nombre es Ester Mejer.</p>
<p><strong>P: ¿Cuál es su ciudad y país de nacimiento?</strong><br />
R: Budapest, Hungría.</p>
<p><strong>P: ¿Con quién vivió durante su crianza? ¿Sus padres, hermanos…?</strong><br />
R: Viví con mi familia; mis hermanos, padres y abuelos vivían juntos.</p>
<p><strong>P: ¿Cuántos hermanos?</strong><br />
R: 11 hermanos.</p>
<p><strong>P: ¿Usted creció en una comunidad judía?</strong><br />
R: Sí.</p>
<p><strong>P: ¿Asistió a una escuela judía?</strong><br />
R: Sí.</p>
<p><strong>P: ¿En qué actividades participaba antes de la guerra?</strong><br />
R: Cuando llegaron los alemanes yo asistía a la escuela; fui una niña sobreviviente.</p>
<p><strong>P: ¿Cuáles fueron los primeros signos de antisemitismo que notó?</strong><br />
R: Teníamos una villa cerca de Budapest y la gente Otto-alemana vivía allí (en esta villa). Eran alemanes, y…nos insultaban todo el tiempo y nos decían cosas. Esa fue la primera vez que empecé a notar antisemitismo.</p>
<p><strong>P: ¿Y cómo la afectó eso? ¿Cómo se sentía?</strong><br />
R: Me sentía muy, muy mal. No entendía porque lo hacían y no sabía las implicaciones de los que estaban haciendo,  pero nunca las hubiera sabido.</p>
<p><strong>P: ¿Hubo cambios en las prácticas religiosas de su familia?</strong><br />
R: En mi familia eran muy, muy religiosos. No jasídicos, porque en Budapest no había jasídicos. Se los llamaba Iber-landish.</p>
<p><strong>P: ¿Nos puede contar que pasó con su familia durante la guerra? ¿Fue separada de su familia?</strong><br />
R: Sí, me separaron de mi familia. Mi familia fue a la casa segura y yo me salvé. Estaba viviendo con judíos pero ellos no sabían que yo era judía y después terminé en un convento.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo la separaron de su familia? ¿Por qué ellos fueron a la casa segura y usted a un convento?</strong><br />
R: Como yo no parecía judía y ni siquiera actuaba como si lo fuera y era muy rubia, con ojos azules, mi padre me dijo ”nos vamos a un casa segura pero no sabemos cuan segura es”. Nadie podía saberlo. ”Salva tu vida. No pareces judía y eres muy joven. Trata de salvarte. No sabemos que nos va a pasar a nosotros”.</p>
<p><strong>P: ¿Entonces se fueron a la casa segura?</strong><br />
R: Se fueron a la casa segura.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo supieron acerca de la casa segura?</strong><br />
R: Supieron acerca de Sweitzer Loots, la casa segura. Estuvieron primeros allí. Después llegó Wallenberg. Wallenberg vino a nuestra casa porque él reunía a todo aquel que trabajara para salvar gente y mi padre estaba en la lista. Él vino a nosotros porque quería saber en qué y cómo empezar. Él y mi padre estaban profundamente involucrados. Luego, él comenzó de alguna manera a organizar todo – no sabía por donde empezar entonces organizó una reunión con toda la gente que tenía en la lista y ellos le sugirieron tener casas asignadas, como ”casas de diplomáticos suecos” ¿cómo es que se llaman?</p>
<p><strong>P: ¿Cómo un consulado, embajada?</strong><br />
R: Si, como un consulado. Se dio cuenta que la idea era muy buena entonces comenzó a comprar casas en la parte donde vivían la mayor parte de los alemanes. Esa era la idea.</p>
<p><strong>P: ¿Y usted sabe cómo Wallenberg armó esa lista de gente? ¿De dónde surgieron esos nombres?</strong><br />
R: Si, si. Cuando lo eligieron a Wallenberg, él iba a viajar a Hungría. Él vino primero a Estados Unidos y aquí había un montón de gente que conocía a quienes estaban en la lista porque estaban en contacto con ellos. Mi padre tenía contacto previo con esta gente. Anteriormente, habían establecido un hautssoload que significa ”para salvar gente”.</p>
<p><strong>P: ¿Qué hacía tu padre en Hungría para atrapar la atención de los americanos? ¿Cuáles eran las actividades?</strong><br />
R: Siempre estuvo involucrado. Era un gran hombre de negocios, pero era hijo único y quería hacer algo. Sus padres le enseñaron que si sólo trabaja para él mismo (era hijo único), entonces no estaba haciendo nada. Así desde muy chico el sentido de su vida fue hacer algo. Comenzó haciendo cualquier cosa, cuando vio que había un montón de gente que no tenía alimento suficiente. Era gente muy, muy pobre. Luego siguió e hizo cada vez más.  En 1941 comenzaron las deportaciones a Polonia y la gente quería escapar de la deportación. Un montón de gente vino a Budapest y mi padre los acogió y ellos lo querían. Lo querían porque nadie quería hacer nada – ni los judíos – porque los alemanes colgaron enormes carteles que decían ”todo aquel que haya escondido a un polaco pasará por lo mismo que él”. Significa que aquel que trató de salvar a alguien también será deportado – no solo aquellos que están escondidos.</p>
<p><strong>P: ¿Lo conoció personalmente a Raoul Wallenberg?</strong><br />
R: Si, lo conocí personalmente, vino a nuestra casa yo abrí la puerta y allí estaba mi padre y lo invitó a pasar; así fue como lo conocí al sr. Wallenberg.</p>
<p><strong>P: ¿Qué apariencia tenía Wallenberg?</strong><br />
R: Era un hombre muy alto… en seguida uno podía notar que era alguien importante – un diplomático o algo así. Pero daba una muy pero muy buena impresión.</p>
<p><strong>P: ¿Una personalidad de tipo diplomático?</strong><br />
R: Si, proyectaba una personalidad de estilo diplomático.</p>
<p><strong>P: ¿Usted tenía un Schutzpass o su familia tenía un Schutzpass familiar?</strong><br />
R: Toda mi familia tenía un Schutzpass. Wallenberg trabajó alrededor de la fecha en que mi padre se mudó a la casa segura porque nuestro departamento estaba en el gueto. Luego ellos se mudaron. Tenían miedo de quedarse en el gueto porque escucharon que estaban comenzando la deportación en el gueto. Entonces se mudaron a la casa segura – la que estableció Wallenberg. Desde ahí, mi padre trabajó con Wallenberg. Él también tenia copias de todos los Schutzpasses y escribió todos los nombres porque conocía gente en Budapest.</p>
<p><strong>P: ¿Nos puede describir cómo es un Schultzpass?</strong><br />
R: Me hubiera gustado haber traído mi libro. No sabía acerca de las entrevistas hasta que conocí a mi amiga que estuvo aquí en la ciudad –Drekas-. Le dije, ”¿a dónde vas?” y ella me contestó ”¿no sabes? ¿no sabes? vamos al homenaje a Wallenberg” y yo le dije ”¿cómo? y ella me respondió ”le están haciendo una conmemoración a Wallenberg”. Yo le respondí ”está bien, si es sobre Wallenberg yo voy porque conozco su historia, conozco la historia completa de Wallenberg así que iré”.</p>
<p><strong>P: ¿Me puede describir cómo era el libro? ¿Cómo era el Schutzpass?</strong><br />
R: Está bien, un segundo. Aquí tengo un pasaporte ¿si? El Schutzpass era más o menos de la misma medida y obviamente no era un pasaporte. No, no era un pasaporte pero era similar a este color. También tenía una leyenda dorada y era sueco- este es el americano. Por dentro en lugar de visas decía ”Schutz-pass” en Deutsch-alemán. Eso es Deisheudenrequeni. Estaba en lengua Deutsch-alemán – no sueca, de esa forma los alemanes entendían qué pasaba. En lugar de visas tenían Schutzpasses.</p>
<p><strong>P: ¿Volvió a ver a su familia durante la guerra mientras estaba en el convento o tuvo que esperar a que terminara la guerra?</strong><br />
R: Antes del gueto mi padre me dijo ”no pareces judía, eres muy joven por favor salva tu vida”. Él pensó que tal vez la casa segura no era muy segura porque todos los días los alemanes encontraban judíos viviendo allí. Entonces salí a la calle. Primero alguien que me conocía y que también fingía no ser judío me dijo ”sígueme, sígueme”. Lo seguí y fuimos hasta un sector oscuro en el sótano y me dijo que era partisano. Me dijo que si yo quería podría formar parte ”porque no pareces judía y tienes muchas agallas, eres muy chica y ni siquiera van a sospechar de ti”. Lo pensé un poco y me di cuenta que no tenía alternativa porque estaba en la calle y no sabía adonde ir. Asentí a la idea y me mandaron hasta Budapest donde sabían que había gente trabajando y escondiéndose. Me dieron el domicilio pero lo tuve que memorizar porque no querían darme nada por escrito. Eso es lo que hice por algunas semanas y luego en octubre, cuando llegó el Gulash se pusieron más radicales que los alemanes. Me empecé a asustar entonces empecé a pensar qué hacer. Entonces encontré un ”Convento”. Fui al convento y me llevaron a un lugar en las afueras de Budapest. No sabían que era judía, tampoco yo les dije que lo era. El lugar al que me llevaron –llamado CuBano – estaba muy alejado de Budapest y me dijeron que tenía que relacionarme con los chicos. Me di cuenta que dentro de los 25 chicos, uno era judío. Se iban cada mañana a las 6 en punto antes de que abrieran y siempre encontraban un nuevo montón. Dentro del montón había un chico. Me encariñé con los chicos y estaba muy comprometida con ellos.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo se reencontró con su familia?</strong><br />
R: Fuimos salvados, diría, alrededor de 15 meses antes de Budapest. Nos soltaron antes; Rusia llegó antes. Nos liberaron exactamente entre el 25 de diciembre y el primero de enero. A nosotros nos liberaron pero yo sabía que Budapest no era libre en ese momento. Les llevó tres semanas. Desde ese momento rezaba todos los días por encontrar a mi familia y me prometía hacer tal o cual cosa hasta que encontrara a mi familia. Cuando terminó, cuando nos liberaron, supe, por la información en los diarios, sobre Budapest. En ese momento no quería quedarme más. Les dije ”soy judía” y ellos quedaron completamente atónitos. Me dijeron que no me comportaba como una judía o como ellos pensaban que se comportaba un judío pero lo entendieron. Les dije que quería estar con mi familia en ese momento y me dijeron que me entendían y entonces me dejaron ir. Lo primero que hice fue ir al departamento en donde vivíamos y mi familia ya estaba allí. Esto fue una semana – exactamente una semana – después de que Budapest fuera liberada, porque anteriormente nadie podría haber salido. Existían peleas – peleas callejeras. De casa a casa – no en la calle – pelea de casa a casa. El capitán judío, etc. – pasaba todo eso. Había caos y miles de peleas en Budapest, me llevó una semana volver a mi casa.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo fue? ¿Volver a tu casa y ver a tu familia allí?</strong><br />
R: Fue muy, muy, muy emotivo. Me llamó mi abuela. Estaba muy débil. No quería alimentarse. No había comida. No había nada de comida y ella no quería alimentarse. Ella pensaba que las necesidades de la familia se anteponían a las de ella porque nosotros éramos más jóvenes.</p>
<p>En ese momento y antes de la guerra no habían terminado la vestimenta. Nuestra familia siempre tuvo a alguien que venía a nuestra casa o íbamos a su tienda para que nos hiciera la ropa porque todos los judíos tenían un tipo de ropa distinta para trabajar. Mi abuela me llamó y me pidió que fuera a buscar a la mujer que hacía la ropa. Fui a buscarla, pero no pude encontrarla. Obviamente, fui desconcertada para encontrar gente que me ayudara a encontrarla, pero se habían mudado a otros lugares entonces no pude encontrarla. Cuando regresé le dije a mi abuela que lo lamentaba, que no la había podido encontrar pero que la iba a buscar al día siguiente. Ella me respondió ”para mi no hay mañana” y esa noche, mi abuela murió.</p>
<p><strong>P: ¿Cuando se reencontró con sus padres y hermanos le contaron algo acerca de la vida en la casa segura?</strong><br />
R: No. Nada. Nada. No podían. Todo el mundo estaba tan apabullado. No podían hablar. Todos estaban muy débiles. No había comida. No había comida. Nada de comida. ¿Sabes que conseguimos pan? Todos tuvieron una rodaja finita, finita, esa era la ración para todo el día. Una porción. A veces, una papa. Eso era todo. Eso era todo lo que comíamos por 24 horas.</p>
<p><strong>P: ¿En la casa segura?</strong><br />
R: Fue extremadamente terrible para todo el mundo. Todo el mundo quedó muy débil. Nadie podía realmente pensar (se coloca las manos en la frente). Todo el mundo estaba tan ajetreado pensando ”oh, tal vez mañana, tal vez mañana, tal vez mañana”, etcétera. Nadie podía hablar. Nada. Nadie estaba interesado y nadie podía hablar. Todo era muy, muy…deprimente, deprimente, deprimente, deprimente, muy deprimente.</p>
<p><strong>P: ¿Cuándo se enteró tu padre de la desaparición de Wallenberg? Durante la guerra ellos estaban unidos, cuando Wallenberg desapareció, ¿tu padre lo supo?</strong><br />
R: No. Pero estuvo en contacto con él hasta el último día porque querían trabajar para conseguir algo de comida para la gente. En ese momento, la guerra había terminado, por eso no necesitaba salvar a la gente de las deportaciones. Quería salvar a la gente en ese momento, para que no murieran de hambre. Mi padre y Wallenberg estaban en contacto. Él sacaba gente y trataba de conseguir alimento fuera de Budapest ya que tenían más alimentos y podían ingresar comida desde las granjas, etc. Entraban pocos alimentos pero los precios eran tan irreales que nadie podía comprarlos.</p>
<p>Mi padre se enteró de la desaparición de Wallenberg cuando no apareció como lo hacía habitualmente, en el lugar en que generalmente se encontraban. Se encontraban en diferentes lugares y cuando él no apareció mi padre sospechó que pasaba algo. Mi padre trató de averiguar pero no había forma de averiguar. Ninguna forma.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe si toda la gente que salvó Raoul Wallenberg era judía o había otros entre ellos, gitanos o personas de la resistencia o…?</strong><br />
R: No, la mayoría eran judíos. Esa era la razón por la que había venido – sólo para salvar a los judíos, sólo para salvar a los judíos. Eso era todo lo que quería hacer- salvar a los judíos. Existen un montón de fotografías que lo muestran en las estaciones de tren en donde entregaba Schutzpasses. Llegó realmente muy lejos fuera de Budapest. Tenía su automóvil, un vehiculo diplomático y así nadie lo amenazaba.</p>
<p><strong>P: Si Wallenberg estuviera sentado hoy, aquí con nosotros ¿Qué le diría?</strong><br />
R: ¿Qué le diría? Obviamente le diría que lo que hizo es increíble, que salvó a mucha gente. Nosotros los judíos creemos que salvar a una persona equivale a salvar al mundo entero. ¿No es así? Entonces, cuántos mundos salvó usted y aquí en Estados Unidos mire lo que les pasa a aquellos que salvó. ¿Cuánta gente sobrevivió? La nación entera sobrevivió. Eso es lo que le diría.</p>
<p><strong>P: ¿Y que piensa que él le diría?</strong><br />
R: Era una persona muy, muy humilde. Mi padre también me contó que era increíblemente humilde. Nunca quiso hablar de si mismo o de lo que estaba haciendo. Intentó que la gente se uniera a él pero eso fue muy difícil. Pienso que él diría que lo que hizo, lo hizo porque sentía la necesidad y que se lamentaba profundamente por la gente. Diría ”vi toda la situación, vi que realmente me necesitaban”. No creo que hubiera alardeado demasiado o hablado particularmente de si mismo. No lo creo porque era muy humilde.</p>
<p><strong>P: ¿Considera usted qué es importante mantener vivo el legado de Wallenberg?</strong><br />
R: Si, si, 100 por ciento. La gente debería saber. Esta no fue la primera vez que le sucedió a los judíos o cualquier otra nación. Es lo mismo y todavía sucede en el mundo. Es muy importante que la gente conozca el coraje de Wallenberg porque la persecución no es sólo a los judíos. Esto sucede actualmente en otras naciones también como Darfur, Sudan. Por eso debemos continuar la historia de Wallenberg para difundir la inspiración y coraje por hacer algo al respecto.</p>
<p><strong>P: ¿Alguna vez habló con alguien puntualmente sobre Wallenberg?</strong><br />
R: En realidad no porque, después de la guerra, lo primero que pensábamos era ”tenemos hambre, tenemos que conseguir algo para comer”. Nadie pensaba en el futuro sólo en el momento presente. Pensábamos ”tenemos que sobrevivir, si no tenemos nada para comer no vamos a sobrevivir.” Después de algunos meses empezaron a traer alimentos desde fuera. Empezó a mejorar de a poco – no demasiado pero un poco. La gente empezó a pensar ”no quiero quedarme aquí, ¿qué voy a hacer aquí? Entonces queríamos irnos, lejos del lugar. Si nos quedábamos allí íbamos a estar pensando constantemente en el pasado porque pasamos por mucho.</p>
<p>Todos queríamos irnos excepto mi padre porque él estaba muy comprometido – era el presidente de la sinagoga, de la comunidad- no quería dejar todo eso atrás. Quería asentarse pero lo arrestaron. Lo arrestaron los alemanes y los rusos también. Lo arrestaron porque tenía gente que estaba muy enojada con Israel. Esta gente pensó ”Israel nos saca cosas nos roban demasiada tierra…”. Mi padre no hizo nada ilegal; había sólo un rumor de que él había hecho algo. La gente inició este rumor.</p>
<p>Los jóvenes, obviamente querían escapar. No se querían quedar allí. Pero mi padre comenzó un negocio. Él ya tenía un negocio, entonces lo abrió y, después de dos años lo arrestaron y le sacaron su trabajo como a todos…esta vez lo arrestaron. Estuvo preso un par de meses hasta que lo liberaron, esto fue un gran milagro porque era algo serio y la única forma de salir era escapar. La liberación de mi padre sucedió durante el día, en forma normal. Mi padre estaba en la lista negra y pudo haber terminado fácilmente en Siberia como muchos. Sus amigos terminaron en Siberia. Pudo haber terminado allí pero, por suerte…lo liberaron. Fue muy, muy interesante. Un gran milagro.</p>
<p>Después de la liberación, se quiso ir. Ni lo dudó porque podrían también haber hecho lo mismo después. Como nos queríamos ir conseguimos un pasaporte y nos fuimos a finales de 1949. En ese momento nos fuimos a Viena…de Viena primero me fui a Suiza porque tenía un hermano que arregló todo para que fuera. Luego, toda la familia vino de Viena. No fue toda la familia porque cuando los jóvenes empezaron a salir y escapar, mis hermanos mayores escaparon. Sólo mis hermanos más chicos estaban allí conmigo.</p>
<p><strong>P: ¿Y usted se quedó allí en Viena hasta cuándo?</strong><br />
R: Hasta que nos fuimos a Suiza. A través de Suiza era mucho más fácil llegar a Estados Unidos porque acceder al cupo era muy fácil. Entonces llegamos, en dos años. Pero me casé allí y me quedé, me quedé en Suiza.</p>
<p><strong>P: ¿Hay algo más que le gustaría compartir con nosotros?</strong><br />
R: Shalom para Israel y espero que los chicos de Israel estén en Israel. Todos. Podría ir a Israel si quisiera pero se me hace difícil económicamente. Ahora estoy jubilada. No estoy trabajando y no creo que en Israel pueda trabajar y no puedo darme ese lujo, no puedo. Lo intenté y, afortunadamente mi familia está aquí y eso es lo más importante para todos – la familia.</p>
<h2>Créditos:</h2>
<p>Entrevista realizada y filmada por Daniela Bajar, Adam Esrig y Aliza Klapholz.<br />
Transcripción de Katie Kellerman. Edición adicional de Rebecca Zlouf y Adam Esrig.<br />
Traducción: Guillermina Cristofaro</p>
<p><em>Entrevista filmada el 29 de agosto de 2007, Borough Park, Brooklyn, New York.</em></p>
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		<title>Tibor Gonda</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jan 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>

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		<description><![CDATA[P: Por favor, nos podría decir ¿cómo se llama y cuándo y dónde nació?
R: Me llamo Tibor Gonda. Nací el 20 de setiembre de 1929, en Debrecen, la segunda ciudad más importante de Hungría. Cuando tenía tres años, nos mudamos a Budapest y permanecí allí hasta que me fui de Hungría.
P: Mientras vivió en Budapest [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>P: Por favor, nos podría decir ¿cómo se llama y cuándo y dónde nació?</strong><br />
R: Me llamo Tibor Gonda. Nací el 20 de setiembre de 1929, en Debrecen, la segunda ciudad más importante de Hungría. Cuando tenía tres años, nos mudamos a Budapest y permanecí allí hasta que me fui de Hungría.</p>
<p><strong>P: Mientras vivió en Budapest con su familia, ¿integraban una comunidad judía más grande?</strong><br />
R: Éramos cuatro de familia, mi hermana, mis padres y yo, y vivíamos en una hermosa parte de Budapest. No era específicamente una comunidad judía, pero teníamos muchos amigos judíos. Mi hermana y yo íbamos a la escuela secundaria judía, de manera que muchos de mis amigos eran judíos. El barrio era muy tranquilo y no hubo problemas hasta 1944.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo se llamaba la escuela?</strong><br />
R: El ”Gymnasium” Judío. En Europa, ”gymnasium” significa ”escuela secundaria”.</p>
<p><strong>P: ¿Aprendió cultura y tradiciones judías en esa escuela?</strong><br />
R: ¿Mientras estuve allí? Por supuesto que si. La escuela secundaria judía era una institución excelente, era exclusiva para maestros y profesores. En ese momento, muchos profesores universitarios habían sido despedidos y no podían encontrar otros trabajos, por lo tanto enseñaban en nuestra escuela. Sin embargo, todos ellos se encontraban altamente calificados para enseñar, y lo solían hacer a un nivel superior.</p>
<p><strong>P: Entonces, recibió tanto enseñanza de materias generales como de educación judía.</strong><br />
R: Absolutamente. Todos los días teníamos una hora ”judía”, que consistía en historia judía, Biblia, Torá o hebreo. Era muy rigurosa.</p>
<p><strong>P: ¿Aprendió Hebreo?</strong><br />
R: Oh, si. Al momento de egresar de la escuela secundaria, leía diarios israelíes.</p>
<p><strong>P: Ese es un nivel muy alto de conocimientos. ¿Qué diarios había en ese entonces?</strong><br />
R: Creo que era Haarets, un diario muy antiguo, que en ese momento, era el número uno. Había otros, pero no recuerdo cuáles eran. Ojalá aún pudiera leerlos, pero se me hace un poco difícil leer diarios israelíes porque la puntuación es limitada y para poder entenderlo, uno debe estar bien entrenado.</p>
<p><strong>P: Antes de la guerra, ¿cuáles eran las prácticas religiosas de su familia?</strong><br />
R: Hoy en día, creo que las llamarían ortodoxas. Íbamos al templo y, en nuestro barrio, nos sentábamos separados (por género). El mío, era un hogar kosher. Siempre se respetaba el shabat, y los viernes a la noche, las velas siempre estaban encendidas.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo afectó la guerra las prácticas religiosas de su familia? ¿Pudieron mantener alguna de las tradiciones religiosas y culturales durante la guerra?</strong><br />
R: En lo que a nosotros respecta, hubo diferentes fases de la guerra. A grosso modo, antes de la ocupación alemana, que comenzó el 19 de marzo de 1944, la vida era más o menos la misma que antes; la guerra no tuvo mucho impacto. El mayor impacto fue en primera instancia en lo económico.</p>
<p>Se les prohibió ciertas prácticas a los judíos, y estábamos excluidos de algunas profesiones, como la enseñanza en las universidades. A los estudiantes judíos se les limitaban los lugares donde podrían obtener educación superior. Además de eso, prácticamente no hubo un gran impacto en la observancia de las tradiciones judías en la vida cotidiana. Pero todo cambió después (19 de marzo de 1944).</p>
<p><strong>P: Antes del 19 de marzo, ¿se encontraban bajo el régimen fascista húngaro? </strong><br />
R: Correcto. En realidad, el régimen fascista húngaro llegó más tarde. En ese momento, era más una cooperación con los alemanes, no era un fascismo propiamente dicho. De hecho, había algunos intentos por parte del gobierno húngaro de hacer las cosas más fáciles y seguras para los judíos.</p>
<p><strong>P: Pero, igualmente, ¿imponían algunas restricciones económicas?</strong><br />
R: Existían lo que se denominaban ”leyes judías”, que imitaban lo que había sucedido en Alemania y Austria.</p>
<p><strong>P: ¿Obligaban los alemanes a los judíos a cumplir estas leyes?</strong><br />
R: Los judíos cooperaban por propia voluntad. No era necesario forzarlos.</p>
<p><strong>P: ¿Cuándo advirtió por primera vez algún acto de antisemitismo?</strong><br />
R: De manera muy temprana. En el jardín de infantes, me dijeron que era un niño brillante, entonces los maestros convencieron a mis padres de pasarme a primer grado antes de tiempo. Era un problema, porque de acuerdo con las normas, había que cumplir seis años antes del 15 de septiembre. Como nací el 20 de septiembre, perdía un año por cinco días, pero igualmente dijeron que me pasarían de grado, con algunas recomendaciones y que harían una excepción conmigo. Me llevaron al departamento de educación, donde me entrevistaron, y estuvieron de acuerdo en que  me encontraba calificado y listo para cursar el primer grado. Fui a la escuela pública y terminé el primer grado con las mejores notas.</p>
<p>Cuando llegó el segundo grado, me anotaron, pero el nuevo director averiguó que yo era judío y que había terminado el primer grado y que lo había conseguido debido a un permiso especial. Dijo que eso no se podía permitir y derogó la decisión tomada el año anterior. Tuve que volver a primer grado. Fui la única criatura que conocí que tuvo que hacer primer grado dos veces.</p>
<p><strong>P: En otras palabras, ¿tuvo que repetir un grado por ser tan brillante?</strong><br />
R: Así es. Y eso puede dejar una marca muy importante en un niño de esa edad.</p>
<p><strong>P: ¿Recuerda aún cómo se sintió en ese momento?</strong><br />
R: Por supuesto. Supe que lo que había sucedido era porque yo era judío. Esa fue mi primera experiencia de antisemitismo.</p>
<p><strong>P: Durante la guerra, ¿qué sucedió con su familia? ¿Los separaron o pudieron permanecer juntos? ¿Sabe qué pasó con sus padres?</strong><br />
R: Otra vez, hubo períodos diferentes de tiempo y situaciones diferentes. Mi madre, mi hermana (que es solo un año mayor que yo) y yo permanecimos juntos. A mi padre se lo llevaron al campo de trabajo casi al principio y la mayor parte del tiempo no estuvo con nosotros.</p>
<p>Así fue la situación hasta aproximadamente fines de mayo o principios de junio cuando establecieron las casas ”judías”. Designaron una gran cantidad de edificios de Budapest como casas judías, cada una de ellas fue marcada con una gran estrella judía, y cada judío que vivía en un edificio no-judío, debía mudarse a uno judío. Estaban llenos, ya que cada familia estaba confinada a un promedio de una habitación por casa. Fue un cambio muy grande en la situación de mi familia porque debíamos vivir en un departamento con otras personas totalmente ajenas a nosotros.</p>
<p><strong>P: De manera que, tuvieron que mudarse a esta casa judía y vivir allí con otras familias.</strong><br />
R: Sí. Era un departamento común con 10 o 12 personas en un espacio que anteriormente había sido ocupado por cuatro.</p>
<p><strong>P: ¿Qué sucedió con el departamento donde vivían?</strong><br />
R: Se lo quedaba quien quería. El partido nazi tomó control de todo. Por lo general cuando había que mudarse, no había forma de mudar los muebles o lo que había dentro del departamento. Solo podíamos mudarnos con una valija pequeña.</p>
<p><strong>P: ¿Nos contaría lo que sucedió después? ¿Cuándo escuchó por primera vez el nombre de Raoul Wallenberg?</strong><br />
R: Esa era la situación en la que nos encontrábamos hasta el gran quiebre del gobierno húngaro en el momento en el que el partido nazi húngaro llegó al poder el 15 de octubre de 1944. Ese fue el momento en el que desalojaron al gobierno colaboracionista húngaro.  Cuando asume el gobierno fascista húngaro, los judíos ya habían sido deportados de todo el país, menos de Budapest. Los judíos del resto del país ya estaban en los campos de concentración. El gobierno anterior los había mudado de manera sistemática, de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo y el resto del país era lo que ellos llamaban ”Juden free” (libre de judíos). Como Budapest tenía un porcentaje relativamente alto de población judía, presentó algunas dificultades estratégicas. Además, el gobierno colaboracionista húngaro tenía muchos amigos entre los judíos húngaros de Budapest, así que la deportación judía de Budapest podía ser demorada un tiempo. Pero, después del 15 de octubre, eso ya no era así. El nuevo gobierno nazi estaba determinado a tomar las primeras medidas para liberarse de los judíos de Budapest.</p>
<p>Tres días después de haber llegado al poder, nos despertaron a la mañana y nos dijeron que bajáramos a la calle y permaneciéramos en el frente del edificio. Revisaron para asegurarse de que no había quedado ningún judío en los departamentos y nos hicieron caminar. Lo mismo habían hecho con todos los judíos de Budapest, una larga caminata hacia el otro lado de la ciudad sin decir lo que estaba sucediendo, solo dijeron que nos estaban llevando a hacer un trabajo.</p>
<p>Ya bien entrada la tarde, llegamos al otro lado de la ciudad, que fue designado como el punto de reunión de los judíos de todas partes de la ciudad. Este punto de reunión era una fábrica famosa de ladrillos. Una fábrica de ladrillos es una estructura abierta, ya que el ladrillo en crudo debe secarse al aire libre. Era un lugar terrible, y no estaba diseñado para ser ocupado por personas. Tal como dije, era una estructura abierta, y hacía mucho frío hacia fines de octubre. Era muy tarde ya y estaba oscuro, estábamos muy cansados después de esa larga caminata y esperábamos que nos dijeran qué teníamos que hacer.</p>
<p>Yo tenía 15 años, y una de las cosas más dramáticas que nunca olvidaré fue cuando una mujer tenía que ir al baño. Como el lugar no tenía instalaciones, si deseábamos ir al baño, teníamos que salir e ir algún lado que tuviera algo de privacidad. Pero el lugar estaba muy oscuro y muy lleno, entonces cuando esta dama volvió, no pudo encontrar un lugar y se volvió loca y empezó a gritar. Finalmente, un fascista se la llevó.</p>
<p>Estuvimos un tiempo en la fábrica de ladrillos. Pasamos uno o dos días en condiciones terribles, pero lentamente, ellos vaciaron la fábrica comenzando el movimiento hacia el oeste, sin decirnos adónde nos llevaban.</p>
<p>Separaron a mujeres y hombres. El tema era que la gente que tenía protección podía quedarse porque se suponía que había un arreglo diferente para ellos. Así fue como conocí a Wallenberg. Supe de él porque yo tenía un Schutzpass, pero nunca lo vi personalmente. Entonces, alrededor de nuestro tercer día en la fábrica de ladrillos, los organizadores nazis lo invitaron a venir y así fue como Wallenberg se presentó. Tenía la responsabilidad de revisar cada uno de los Schutzpass y determinar cuál era válido y cuál era falso.</p>
<p><strong>P: ¿Wallenberg tenía que determinar eso?</strong><br />
R: Si.</p>
<p><strong>P: ¿Y cómo obtuvo el Schutzpass?</strong><br />
R: El movimiento judío sionista clandestino me lo consiguió. Tenía un primo que era muy activo en el movimiento. No tenía nada que ver con los Schutzpasses oficiales.</p>
<p><strong>P: Entonces, ¿el suyo era un Schutzpass falso?</strong><br />
R: Si, mi primo lo consiguió para nosotros. Los fabricaban durante las 24 horas del día. Fue una operación importante. De hecho, hay una exhibición especial en las Naciones Unidas con una réplica de un edificio muy famoso en Budapest, que fue establecido originalmente por el gobierno suizo.</p>
<p><strong>P: ¿La Casa de Vidrio?</strong><br />
R: Exactamente. Hay una réplica de la Casa de Vidrio en las Naciones Unidas hasta marzo. Los Schutzpasses se falsificaban en el sótano de esta Casa de Vidrio.</p>
<p><strong>P: ¿Qué les sucedió a aquéllos que tenían Schutzpasses falsificados?</strong><br />
R: En ese momento era muy difícil distinguir entre los fascistas alemanes y los húngaros, porque tenían el mismo aspecto y actuaban de la misma forma. Cuando los fascistas húngaros se dieron cuenta de que se habían falsificado tantos pases, dijeron que no podían aceptarlos, y que Wallenberg tenía que decidir. Fue una situación similar a la de Mengele en el campo de concentración, cuando había una fila completa de personas frente a él, y el destino de cada uno de ellos dependía de si levantaba o bajaba el pulgar. Era una fila con miles y miles de personas.</p>
<p><strong>P: ¿Y el mismo Wallenberg estuvo parado allí?</strong><br />
R: Si, y todos y cada uno debían pararse frente a él y mostrarle el Schutzpass. Creo que su objetivo era convalidar tantos Schutzpasses como fuera posible, pero en el caso de que dijera que todos eran originales y que estaban bien, seguramente no iban a aceptar ninguno.</p>
<p>De manera que, en ese momento crucial, después de haber estado parados en fila por casi medio día, nos encontrábamos en el punto en el que cuando estábamos frente a Wallenberg debíamos mostrarle nuestro Schutzpass. Él tenía muy poco tiempo para dedicarle a cada caso en particular, tenía que procesar cientos y cientos de pases. Obviamente, sabíamos que el nuestro era falso, pero cuando estuvimos frente a él, él miró a mi madre, a mi hermana y a mí. Debíamos tener un aspecto terrible porque ese era nuestro tercer día en la fábrica de ladrillos. Miró el Schutzpass y obviamente se dio cuenta de que era falso, pero igualmente dijo: ”este está OK”. En ese momento, nos retiraron de la fila y fuimos al lugar donde se reunían aquellos con pases aprobados por Wallenberg, y volvimos a ser seres humanos nuevamente. Nos trataron como a seres humanos y nos llevaron a un micro que nos llevó de vuelta a la ciudad. (Para ese momento, Wallenberg había organizado las casas seguras en la ciudad, y nos asignaron una habitación en una de esas casas seguras. No teníamos nada para llevar, por lo que solo tratamos de ocupar nuestro cuarto)</p>
<p>Lamentablemente para el resto de la gente que se encontraba en la fábrica de ladrillos, entre los cuales había muchos amigos míos, este fue el comienzo de lo que se denominó la ”marcha de la muerte”. Había muy poco equipamiento porque el ejército alemán y el húngaro debían moverse lo más rápido posible ya que los rusos se estaban acercando. Así que no había trenes ni autos y por lo tanto, debían caminar. El trato fue brutal. Si por cualquier razón, enlentecían la marcha o no podían continuar, los mataban. Cuando anochecía, debían tirarse en cualquier lugar, debajo de un árbol o a un costado del camino.</p>
<p>Pero, gracias a Wallenberg, nosotros, volvimos a una vida relativamente segura. Obviamente, el problema no estaba completamente resuelto porque el toque de queda era muy estricto. Debíamos llevar las estrellas judías y solo podíamos salir de 3 a 5 de la tarde. El problema, y esto era así para toda la ciudad de Budapest, era que escaseaba la comida porque los rusos estaban cercando la ciudad. Hacia fines de diciembre, se cerró el círculo y Budapest fue rodeada por el ejército ruso.</p>
<p><strong>P: ¿El toque de queda era obligatorio para todos?</strong><br />
R: No, era obligatorio solo para los judíos. No había leyes para todos, solamente leyes para los judíos.</p>
<p>Una fría tarde de diciembre, caminaba en nuestra calle antes de que comenzara el toque de queda para el anochecer, pero se estaba haciendo tarde ya. (Siempre tratábamos de buscar algo de comida, cualquier cosa que pudiéramos encontrar: papas, zanahorias o algo de fruta, y aprovechábamos todo lo que se podía). Vi que la panadería aún estaba abierta. No era muy común a esa hora, porque aún si tuvieran pan, siempre lo vendían temprano por la mañana antes de que nosotros (los judíos) pudiéramos salir. Parecía que tenían un segundo lote, y la gente hacía cola para conseguir algo. Me incorporé en la fila, pero era muy larga y se avanzaba de forma muy lenta.</p>
<p>Entonces, finalmente anunciaron el toque de queda y se suponía que yo tenía que regresar, pero decidí no volver después de haber esperado tanto tiempo. Intenté cubrir la estrella amarilla que había sobre mi saco hasta que pude obtener el pan. Antes de que pudiera llegar al negocio, me sacaron de la fila, y sin decirme nada, me llevaron a la ribera del Danubio. (En ese momento, este era el lugar adonde llevaban a todos los que encontraban. No era ningún secreto. Siempre decían que no teníamos que preocuparnos por nada porque seguramente te dispararían y listo). Era invierno y el Danubio estaba helado, decían que tenían que esperar hasta que el hielo pasara. Había alrededor de 100 personas allí, esperando ser fusiladas. Wallenberg apareció y nuevamente, dijo que todo aquel que viviera en una casa segura debía ir a verlo. De manera que fui, y cuando nuestros ojos se encontraron fue un momento mágico. Me dijo que yo estaría protegido…</p>
<p><strong>P: Entonces, ¿Wallenberg lo salvó dos veces?</strong><br />
R: Si, la primera vez fue en la fábrica de ladrillos. No puedo asegurar que estuviera por morirme en ese momento, pero ciertamente él me salvó del sufrimiento. Es altamente probable que después me salvara la vida. Pero la segunda vez, definitivamente me salvó.</p>
<p>Si hoy Ud. fuera a Budapest, vería en la ribera del Danubio, un monumento con zapatos de hierro. Antes de disparar, todo lo que pedían era que la gente se sacara los zapatos. Para mí, este es un monumento muy emotivo y solemne. Tiene inscripciones en húngaro, hebreo e inglés y se ven zapatos de bebés, zapatos viejos, zapatos nuevos de marca, zapatos de damas y caballeros, todos hechos en hierro y montados sobre la ribera del Danubio. Lamentablemente, nadie sabe cuánta gente fue asesinada de esa forma, pero hubo muchos, muchos miles de personas. Esto sucedió durante un largo período de tiempo hasta que finalmente, el 18 de enero de 1945, los rusos tomaron la ciudad.</p>
<p><strong>P: ¿Sabe cuándo construyeron este monumento?</strong><br />
R: Hace un par de años. Es una escultura, una escultura de hierro, con toda clase de zapatos diferentes. Es un muy buen trabajo. Está montada de forma permanente.</p>
<p><strong>P: Algunas de las inscripciones sobre los monumentos levantados en la ex Unión Soviética, no reconocen a las víctimas como judíos. Pero, ¿eran judías las víctimas a las que se les disparó en el Danubio?</strong><br />
R: Oh, si.  Solamente había judíos allí. Era un ”privilegio” ser judío y que le dispararan a orillas del Danubio.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo era un día normal en la casa segura? ¿Cuántas personas había?</strong><br />
R: Las casas seguras eran edificios de departamentos en una parte muy linda de la ciudad, la parte judía de la ciudad. Estas casas estaban ocupadas por al menos tantas familias como habitaciones tenían. Si era un departamento de tres dormitorios, había tres familias viviendo allí. Todo lo que teníamos era un colchón, no había juego de dormitorio, ni cama. Tampoco había lugar para muebles.</p>
<p>La principal preocupación de los que estaban en las casas seguras, eran las atrocidades que podían suceder. Algunas veces los nazis entraban a las casas y decían: ”alguien disparó desde este edificio” – cosa que acababan de inventar- y entonces ordenaban que bajáramos a la calle para desocupar el edificio y que ellos pudieran buscar armas. Estábamos todos aterrorizados. La segunda preocupación era conseguir comida porque nos resultaba sumamente difícil obtener algo de alimento. La escasez de comida la sufríamos todos, pero obviamente, si alguien podía moverse libremente, tenía entonces más oportunidades de obtener algo.</p>
<p><strong>P: ¿Podía Wallenberg cubrir sus necesidades?</strong><br />
R: No. La única seguridad que teníamos era un cartel muy grande en el frente del edificio, que decía: ”Este edificio se encuentra bajo el protectorado del Consulado Sueco”. Siempre había alguien asignado para estar parado en la puerta del edificio. Lo cual, también presentaba un problema, ya que los guardias siempre se quejaban del peligro de que alguien pudiera dispararles o arrojarles algo. No todo el mundo respetaba a estos guardias todo el tiempo, pero su trabajo era bueno comparado con las alternativas disponibles en ese momento.</p>
<p>Al mismo tiempo que nos encontrábamos en la casa segura, establecieron el principal gueto en Budapest. Cuando subió el nuevo gobierno fascista, primero decidieron deshacerse de los judíos llevándolos a los campos de trabajo. Pero solamente algunos grupos de cierta edad podían ir a esos campos. El resto de la gente, debía ir al gueto. Ese fue el fin para nosotros también. El 10 de enero de 1945, es decir una semana antes de que Budapest fuera liberada por los rusos, ellos ignoraron la inmunidad de las casas seguras y nos llevaron obligados al gueto.</p>
<p><strong>P: ¿Llevaron a los residentes de todas las casas seguras?</strong><br />
R: No fue un pogrom planificado para un solo día, pero liquidaron a la mayoría de las casas seguras para el 18 de enero.</p>
<p><strong>P: ¿Cómo era vivir en un gueto?</strong><br />
R: La situación en el gueto era indescriptible. No había espacio. Teníamos que ir y encontrar un lugar donde vivir. Nosotros encontramos este sótano oscuro con un piso sucio. No teníamos otra alternativa. La comunidad judía nos proporcionaba comida una vez por día. El problema era que no podíamos tomar demasiada ventaja de las horas fuera del toque de queda porque los rusos constantemente disparaban contra la ciudad y no podíamos salir ya que eso significaba poner nuestras vidas en peligro.</p>
<p><strong>P: ¿Qué hicieron cuando salieron del gueto?</strong><br />
R: Después del 18 de enero, tratamos de volver y reocupar el departamento del que nos habían echado en el mes de octubre. Nos encontramos con gente no muy amable que parecía no entender qué queríamos. No pudimos entrar directamente, lo que hicimos fue esperar hasta que alguien abriera el departamento y entrar junto con él.  Pasó un largo tiempo hasta que pudimos ocupar realmente el lugar. Obviamente, se habían llevado todo lo que teníamos de valor.</p>
<p>De manera muy lenta pero segura, la vida fue volviendo a la normalidad. No puedo decir que se normalizó totalmente, pero la escuela secundaria judía abrió nuevamente sus puertas y me gradué en 1948. Tuve que enfrentarme a la situación de decidir qué iba a hacer después porque no me veía pasando mi vida en Hungría, por dos razones: primero, por mi pasado, por el recuerdo del maltrato que había recibido, segundo, mi futuro. Parecía que la cortina de hierro iba a bajarse y que permanecería de esa forma para siempre. Estaba por comenzar mis estudios universitarios en otoño, pero junto con un grupo de amigos, decidimos irnos. Ese fue el año de la creación del Estado de Israel, así que había un movimiento sionista muy fuerte que se llamaba Briha, que realmente trataba de ayudarnos a salir. De manera que decidimos irnos para siempre de Hungría.</p>
<p><strong>P: ¿Cuántos años tenía en ese momento?</strong><br />
R: Dieciocho. Acababa de terminar la escuela secundaria.</p>
<p><strong>P: ¿Y cómo se contactó con el movimiento Briha?</strong><br />
R: Tal como dije antes, había un miembro de mi familia que era sionista. También después de la guerra, el movimiento sionista fue liberado, entonces pude unirme a él abiertamente.</p>
<p><strong>P: ¿Por cuánto tiempo fue liberado?</strong><br />
R: Probablemente por dos o tres años. Fue un período muy corto de tiempo durante el cual Hungría tuvo lo que se denominó el gobierno ”democrático”, Antes de que se declarara el sistema de un solo partido en 1949. Para ese entonces, la frontera húngaro-austriaca ya estaba minada, y entonces no podíamos escapar. Sin embargo, Briha no estaba en Budapest. Obtuvimos la información de que nos iban a ayudar desde Pressburg, o Bratislava hasta Viena. Fue un largo viaje desde Budapest, yendo hacia el este a través de Checoslovaquia.</p>
<p><strong>P: ¿Viajaba con su familia?</strong><br />
R: No, solo con amigos.</p>
<p><strong>P: ¿Qué pasó con su madre, padre y hermana? ¿Dónde estaban en ese momento?</strong><br />
R: Perdí a mi padre. Mi madre no pudo lograrlo. Creíamos realmente que una vez que mi hermana y yo pudiéramos salir, los mayores de la familia obtendrían el permiso para irse.</p>
<p><strong>P: ¿Su hermana fue con usted?</strong><br />
R: Mi hermana fue con otro grupo. Se fue después, y afortunadamente pudo salir. Fue directamente a Israel. En lo que a mi respecta, llegué a Viena dos semanas después con la ayuda de Briha. La mayor parte del escape consistió en caminar durante la noche. Tuvimos que darle dinero a la gente de la frontera para que nos ayudaran a cruzarla.</p>
<p><strong>P: ¿Sobornaron a la gente que los guió en la frontera?</strong><br />
R: No sé cómo lo hicieron, pero ellos sabían cuál era la mejor hora para pasar. De esta forma pudimos llegar a Bratislava y luego a Viena. Una vez en Viena, había una gran cantidad de estudiantes universitarios, alrededor de 40 que se habían escapado de Hungría y estaban viviendo en Viena. Pensamos que a lo mejor podíamos tener la oportunidad de estudiar en Austria si obteníamos alguna ayuda del Joint Distribution Committee, así que nos acercamos a ellos y decidimos anotarnos, ellos estaban muy deseosos de ayudarnos. Dijeron que podían darnos estipendios.</p>
<p><strong>P: ¿Dónde vivía en Viena? ¿Quién lo mantenía? ¿Cómo conseguía comida?</strong><br />
R: En Viena, el Joint Committee operaba a través de uno de los hospitales. Trabajaba en ambos sentidos, es decir, a la gente que quería volver a Hungría, le conseguía alojamiento y también nos ayudaba a nosotros que deseábamos irnos de allí.</p>
<p><strong>P: ¿Y en qué año fue eso?</strong><br />
R: En 1949. Comenzamos a estudiar, pero no en Viena, por dos razones: la primera era que éramos refugiados políticos y en ese momento, Viena no era un destino muy cómodo porque estaba rodeado por los rusos. La ciudad misma tenía cuatro zonas. Pero Viena también es parte de la parte oriental de Austria, que se encontraba bajo ocupación rusa. Era sumamente difícil saber, si se pasaba de la zona adecuada, uno podía encontrarse de repente en Siberia.</p>
<p><strong>P: ¿Entonces, tenía miedo de que los rusos lo mandaran de vuelta?</strong><br />
R: Absolutamente. Era aún más probable que nos enviaran a Siberia. Por lo tanto esta fue la primera razón para tener miedo, la razón política. La segunda, era financiera. Descubrimos que en Graz, que era la segunda ciudad más grande de Austria, podíamos encontrar alojamiento mucho más barato. (El estipendio apenas nos alcanzaba para sobrevivir, no podíamos pensar en lujos). Así que nos fuimos a Graz, y allí es donde finalmente me recibí.</p>
<p><strong>P: ¿Y qué estudió?</strong><br />
R: Ingeniería electrónica. Graz era un lugar muy placentero. Era la capital de la zona británica y tenía una población estudiantil muy grande. Era un centro cultural, y la naturaleza es muy generosa en esa parte de Austria.</p>
<p>Y luego, en 1957, llegué aquí. En realidad obtuve mi visa mucho antes, pero pude postergarla porque primero quería recibirme. Obtuve mi visa por un programa especial de Eisenhower que dio 5000 visas a los refugiados de los estados orientales que habían abandonado sus países después de 1948. (Querían excluir a miembros del partido nazi que también se habían ido hacia Occidente)</p>
<p><strong>P: ¿Dónde estaba su madre en este momento?</strong><br />
R: Esa es la parte triste de la historia porque mi pobre madre estaba sola en Hungría. Tenía que pedir el pasaporte cada seis meses. Se quedó en Budapest hasta la revolución húngara de 1956. Luego se fue con mi hermana a Israel.</p>
<p><strong>P: ¿De manera que su familia vive ahora en Israel?</strong><br />
R: No, mi hermana finalmente vino y vive aquí. Lamentablemente, mi madre falleció hace algunos años.</p>
<p><strong>P: ¿Cuándo estuvo en Austria, cómo era la relación entre los refugiados judíos y la población austríaca? ¿Cómo los recibieron?</strong><br />
R: Llegué a la conclusión de que después de los húngaros, los austríacos fueron los nazis más grandes. Tuve un muy buen amigo que era cristiano austríaco. Fue mi compañero en la Universidad. Sentíamos de manera muy parecida. Su padre era miembro del Partido Social Demócrata y había sido llevado y ejecutado, de manera que él se sentía más cerca de los judíos que de los fascistas.</p>
<p>Había muchos estudiantes de los países escandinavos: noruegos y suecos. Por alguna razón, tenían dificultades en enrolarse en sus propios países, así que vinieron a Graz y estudiaron.</p>
<p><strong>P: ¿Desde la guerra, ha tratado de averiguar qué le pasó a Raoul Wallenberg?</strong><br />
R: Todo el tiempo. Estoy familiarizado con cada noticia que fue apareciendo.</p>
<p><strong>P: ¿Sabía que en ese entonces él fue capturado por los rusos?</strong><br />
R: Absolutamente. El gueto fue liberado el 18 de enero, y los rusos lo invitaron a una reunión. Esa fue la última vez que se supo de él. El problema fue que los rusos estaban convencidos de que él era un espía norteamericano. La mentalidad rusa era incapaz de aceptar que esta persona hizo todo lo que hizo con propósitos humanitarios. Obtenía dinero de los Estados Unidos de América, pero era para hacer cosas, no para espiar. Es vergonzoso porque nunca se esclareció totalmente qué sucedió en realidad. Tuvimos un miembro de la comunidad húngara en los Estados Unidos, que fue contemporáneo conmigo, el Sr Tom Lantos. Teníamos la misma edad y él pasó por las mismas cosas que yo en Budapest. Wallenberg salvó a su mujer.</p>
<p><strong>P: Wallenberg también lo salvó a él. Es uno de los cofundadores y de los miembros honorarios de IRWF.</strong><br />
R: El trató de saber qué le había sucedido a Wallenberg. Sancionó la ley que declaró a Wallenberg ciudadano de los Estados Unidos para que Estados Unidos pudiera ejercer más presión sobre los rusos y poder así, obtener información</p>
<p><strong>P: Tratamos de reunir 100.000 firmas por las 100.000 vidas que Raoul Wallenberg salvó y presentarlas al Sr Putin para intentar persuadirlo de que nos diga qué sucedió en realidad. Los soviéticos emitieron una declaración en la que decían que murió en prisión, pero realmente nadie lo cree y las circunstancias parecen ser muy extrañas-</strong><br />
R: Los rusos no sienten obligación alguna de dar explicaciones. Ellos hicieron lo que quisieron hacer, lo que tenían ganas de hacer. Después de los 90, cuando la inmigración rusa se abrió hacia Israel, había muchos inmigrantes que habían estado en los campos de prisión de Siberia y dijeron que Wallenberg estaba allí, pero eso nunca fue confirmado.</p>
<p>Si tiene más preguntas, me encantaría responderlas.</p>
<p><strong>P: Se que es muy doloroso recordar toda esta historia.</strong><br />
R: Uno nunca la olvida, pero el traerla una y otra vez, hace que uno la vuelva a vivir.</p>
<p><strong>P: Uno de los puntos que leí sobre los sobrevivientes es que tratan de no pensar en sus historias dolorosas o que niegan todo recuerdo sobre ellas.</strong><br />
R: Si, pero uno debe hacer todo lo posible para recordar lo que hizo Wallenberg. Su historia es tan única, que debe ser recordada. Si puedo contribuir con un solo ladrillo para su recuerdo, debo hacerlo.</p>
<p><strong>P: ¿Hubo años después de la guerra en los que no deseaba pensar o hablar sobre esto?</strong><br />
R: Mi hija nació en los Estados Unidos. A medida que iba creciendo, a los 10 años más o menos, comenzó a interesarse en el tema. Mi esposa y yo averiguamos que había ido a la biblioteca y leía libros sobre el Holocausto. Para mí era imposible hablar y debatir sobre este tema.</p>
<p><strong>P: ¿Le hacía preguntas?</strong><br />
R: Demasiadas… entonces tuve la convicción más profunda de que nunca volvería a pisar Hungría. Durante la reunión de los 30 años de la escuela secundaria en 1979, mis compañeros decidieron que querían organizar una reunión en Budapest. En ese momento, cuatro de nosotros estábamos en los Estados Unidos. Yo era el único decidido a no participar. Finalmente me convencieron y fui con ellos. (Mi pequeña hija estaba muy enojada por esto. Ella había inventado una historia sobre este tema, pensaba entonces que nunca más me volvería a ver) Les comenté a mis compañeros que solo participaría del banquete. Ni bien terminó el banquete, yo quería irme de Hungría. Pero no resultó de esa forma porque hay como una cierta magia en encontrarse uno nuevamente en el aula donde estudió treinta años atrás. Uno se siente de 17 o de 18 años. De manera que por un instante, uno se olvida lo que sucedió y se vuelve a sentir un estudiante de la escuela secundaria.</p>
<p><strong>P: ¿Su esposa es también de Hungría?</strong><br />
R: Si.</p>
<p><strong>P: ¿Dónde la conoció?</strong><br />
R: Aquí, en los Estados Unidos.</p>
<p><strong>P: ¿Ha vuelto a Hungría desde la reunión en 1979?</strong><br />
R: Si, volví. Una vez que sobreviví a la primera reunión y descubrí que Hungría había cambiado mucho, fui a todas las reuniones siguientes. Ahora estamos trabajando para la reunión de los 60 años. Yo voy a organizarla, lo cual es triste. La primera reunión fue muy deprimente porque tuvimos que registrar a todos los compañeros que no sobrevivieron al Holocausto, que habían sido llevados.  Ahora tenemos un problema diferente. Por enfermedad o vejez, muchos de ellos no podrán estar más con nosotros.</p>
<p><strong>P: ¿Extraña algo de Hungría? ¿El idioma? ¿La literatura?</strong><br />
R: Para nada. Viví en Austria durante siete años y medio, y en realidad aprecio más la literatura alemana que la húngara.</p>
<p><strong>P: Muchas gracias por venir.</strong><br />
R: Gracias a ud. Agradezco mucho la oportunidad de agregar algo al recuerdo de Wallenberg.</p>
<h2>CREDITOS</h2>
<p><strong>Entrevista:</strong> Susan Wind y Svetlana Platisa<br />
<strong>Transcripción:</strong> Mikhail Iglin<br />
<strong>Edición:</strong> Katie E. Kellerman<br />
<strong>Traducción:</strong> Graciela Forman</p>
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