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	<title>The International Raoul Wallenberg Foundation &#187; Testimonios</title>
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		<title>Agnes Grossinger</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jan 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Testimonios]]></category>

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		<description><![CDATA[Mi nombre es Agnes Rosner Grossinger. Soy una sobreviviente de Budapest de 80 años. Vivo gracias a los esfuerzos de Raoul Wallenberg y, en mi caso específico, del doctor Carl Lutz, cuyos ”Shutzpass” (salvoconductos) salvaron no sólo mi vida sino también la de mis progenitores: Rosner Isidro, mi padre, y Rosner Szerenke, mi madre.
Después del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Mi nombre es Agnes Rosner Grossinger. Soy una sobreviviente de Budapest de 80 años. Vivo gracias a los esfuerzos de Raoul Wallenberg y, en mi caso específico, del doctor Carl Lutz, cuyos ”Shutzpass” (salvoconductos) salvaron no sólo mi vida sino también la de mis progenitores: Rosner Isidro, mi padre, y Rosner Szerenke, mi madre.</p>
<p>Después del 15 de octubre de 1944 fui reclutada en un campo de trabajo obligatorio para mujeres y enviada a Sgiget Monostor y Szent Endre de donde pude escapar y volver a mi casa en Budapest.</p>
<p>En mi ausencia, algunos amigos alojados en los campos de trabajo en Budapest fueron a la casa de mis padres y encontraron solamente a mi madre desesperada pues mi papá también había sido enviado a un campo de trabajo en Gonyu, no lejos de la capital húngara.</p>
<p>Le ofrecieron ayuda  y le compraron tres Schutzppasses suizos, pues todo su batallón estaba repleto de esos salvoconductos y ellos tenían acceso a otras visas más.</p>
<p>Mi madre y yo vivimos en diferentes Casas de Seguridad hasta finales de noviembre de 1944, cuando pudimos conseguir refugio en la llamada ”Casa de Cristal” en Vadasz utca 29, considerada un anexo a la embajada suiza ubicada en el Dunnapart, que en ese momento albergaba a las otras embajadas extranjeras.</p>
<p>La  ”Casa de Cristal” daba refugio a alrededor de 2.000 judíos, en su mayoría jóvenes Sionistas que arriesgaban sus vidas continuamente, entregando pasaportes, cartas y noticias a las personas que estaban escondidas en las diferentes casas de seguridad y viviendo en el ghetto. A través de estos mensajeros averiguamos que mi padre había sido traído de vuelta desde la frontera Austriaca al ghetto, debido a su Schutzpass.</p>
<p>A fines de diciembre de 1944, la banda de los ”Flechas Cruzadas” (grupo de fascistas húngaros aliados al ocupante nazi) y los alemanes atacaron nuestra casa de seguridad en Vadaszutca, vencieron a los guardias y entraron al edificio, sacando afuera a todas las personas que había y  alineándolas en la calle frente al Danubio. El dueño del edificio, Arthur Weiss, se arrastró hasta el teléfono y llamó a la embajada suiza. El doctor Lutz en persona, con la ayuda del ejército húngaro, cortó la salida de esa calle y obligó a los Flechas Cruzadas y a los alemanes a llevar de vuelta a la gente al edificio. Nos salvaron así de una muerte segura, de ser ejecutados y arrojados al Danubio. En ese momento, éste era el método para matar judíos, ya que no había suficientes trenes para deportarlos.</p>
<p>Tengo que agradecer a Carl Lutz por salvar no sólo a mi familia directa, sino también a la mayoría de los judíos de Budapest. Rendí un homenaje a Raoul Wallenberg y a Carl Lutz en mi discurso del año pasado, como oradora invitada en la Celebración de la Conmemoración de la Shoá de los Supervisores del Condado de Santa Clara (Estados Unidos); pero, sobre todo, rindo homenaje en mi corazón a estos hombres y a todos los otros que tuvieron el coraje de respaldarnos, dándome esperanza y el deseo de creer en la humanidad.</p>
<p>Que el recuerdo de Carl Lutz viva por siempre.</p>
<p><strong>Agnes Grossinger<br />
</strong></p></blockquote>
<p><em>Traducción: María Pensavalle</em></p>
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		<title>Andrew Simon</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Jan 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Yo podría ser uno de los beneficiados por los esfuerzos de Carl Lutz en Budapest. En 1944, cuando tenía 6 años, vivíamos en el 32 de Wahrmann Utca (en la actualidad Víctor Hugo Utca). Era parte del llamado Ghetto Internacional, y creo que estaba bajo protección suiza.
Con anterioridad, mi padre había sido destinado a un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Yo podría ser uno de los beneficiados por los esfuerzos de Carl Lutz en Budapest. En 1944, cuando tenía 6 años, vivíamos en el 32 de Wahrmann Utca (en la actualidad Víctor Hugo Utca). Era parte del llamado Ghetto Internacional, y creo que estaba bajo protección suiza.</p>
<p>Con anterioridad, mi padre había sido destinado a un campo de trabajos forzados. Para Navidad, como la situación empeoró y la facción húngara pro-nazi ”Flecha Cruzada” comenzó a ignorar la inmunidad diplomática del edificio, mi madre y yo fuimos a una casa de seguridad ubicada en una fábrica de cristales en el 26 de Vadàsz utca (inexistente en la actualidad), la cual, como había sido comprada por la Embajada Suiza, era su territorio. Alrededor de 1.200 judíos se encontraban allí, en un espacio muy restringido.</p>
<p>Antes de salir de Hungría, mi padre escapó milagrosamente del tren que llevaba a su grupo de trabajo forzado a un campo de concentración. De algún modo, pudo regresar a Budapest y se reunió con nosotros en la fábrica de cristales. Una tarde, creo que en enero, la Flecha Cruzada violó nuestra inmunidad diplomática y entró en el edificio. Nos hicieron alinear de a tres en la vereda y nos ordenaron mantener las manos arriba. Nosotros (quiero decir los adultos) estábamos convencidos de que nos estaban preparando para marchar hacia la margen más cercana del río Danubio, lugar donde, en este último tramo de la guerra, alineaban a la gente y la fusilaban para que cayeran al agua. Permanecimos de pie en la vereda en Vadàsz utca durante tres horas, a lo largo de las cuales balearon a un par de hombres por dejar caer sus brazos.</p>
<p>Entonces ocurrieron dos milagros: el primero fue un desfile de veinte oficiales de alto rango de la policía de la ciudad de Budapest, expresando su reprobación sobre lo que estaba sucediendo; y el segundo milagro fue un bombardeo aéreo que obligó a los integrantes de la Flecha Cruzada a huir despavoridos en diferentes direcciones. Nosotros simplemente entramos nuevamente al edificio.</p>
<p>Estuvimos en la fábrica de cristales durante siete semanas, hasta la mañana del 18 de enero de 1945, cuando mi padre, que se encontraba cerca del portal principal, afeitándose, escuchó una inconfundible conversación rusa. De hecho, provenía de soldados soviéticos que acababan de liberarnos. Dos horas después, con nuestras pertenencias empacadas, caminamos a través de las quietas y fantasmales calles de una ciudad en ruinas, para volver a nuestro departamento.</p>
<p>Carl Lutz fue indiscutiblemente el responsable de asegurar el 32 de Wahrmann utca y la fábrica de cristales.</p>
<p><strong>Andrew Simon</strong></p></blockquote>
<p><em>Traducción: Nora Bellettieri</em></p>
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