<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>The International Raoul Wallenberg Foundation &#187; Testimonios</title>
	<atom:link href="http://www.raoulwallenberg.net/category/holocausto/testimonio/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.raoulwallenberg.net</link>
	<description>Just another WordPress weblog</description>
	<lastBuildDate>Fri, 24 May 2013 12:55:16 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.9.2</generator>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<item>
		<title>Testimonios de sobrevivientes del Holocausto</title>
		<link>http://www.raoulwallenberg.net/es/novedades/testimonios-sobrevivientes/</link>
		<comments>http://www.raoulwallenberg.net/es/novedades/testimonios-sobrevivientes/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 01 Jan 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Films]]></category>
		<category><![CDATA[Novedades]]></category>
		<category><![CDATA[Testimonios]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.raoulwallenberg.net/?p=5336</guid>
		<description><![CDATA[La Fundación Internacional Raoul Wallenberg inicia la producción y edición de una serie de videos-testimonios. La iniciativa tiene como objeto fijar de modo permanente el recuerdo de aquellas personas que fueron testigos directos del Holocausto. 
Sobrevivientes: 

Simón Juan Lichtig 
Laszlo y Gina Ladanyi 
Marie Kesler 
David Galante 
Tomas Kertesz 
Eugenia Unger
Irene Birnbaum
Raquel (Mónica) Mowszowicz 
Tomas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span id="long-desc">La Fundación Internacional Raoul Wallenberg inicia la producción y edición de una serie de videos-testimonios. La iniciativa tiene como objeto fijar de modo permanente el recuerdo de aquellas personas que fueron testigos directos del Holocausto. </span></p>
<h2><span>Sobrevivientes: </span></h2>
<ul>
<li><span><strong>Simón Juan Lichtig </strong></span></li>
<li><span><strong>Laszlo y Gina Ladanyi </strong></span></li>
<li><span><strong>Marie Kesler </strong></span></li>
<li><span><strong>David Galante </strong></span></li>
<li><span><strong>Tomas Kertesz</strong> </span></li>
<li><span><strong>Eugenia Unger</strong></span></li>
<li><strong>Irene Birnbaum</strong></li>
<li><strong>Raquel (Mónica) Mowszowicz </strong></li>
<li><strong>Tomas Kertesz en C5N</strong></li>
</ul>
<p><span><em>Realizados, filmados y editados por la Fundación Internacional Raoul Wallenberg </em></span></p>
<p><span> </span></p>
<h2>
<hr /></h2>
<h2><span>Simón Juan Lichtig </span></h2>
<p><iframe width="425" height="349" src="http://www.youtube.com/embed/K6TtEYe7R8I" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<h2>
<hr /></h2>
<h2><span>Laszlo Günther Ladanyi </span></h2>
<p><iframe width="425" height="349" src="http://www.youtube.com/embed/UHRw0YQ3AKU" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<h2>
<hr /></h2>
<h2><span>Gina Sal de Ladanyi </span></h2>
<p><iframe width="425" height="349" src="http://www.youtube.com/embed/HjyJo4IMdmA" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<h2>
<hr /></h2>
<h2><span><strong>Marie Dawidowicz de Kesler </strong></span></h2>
<p><iframe width="425" height="349" src="http://www.youtube.com/embed/z3Y7o36m5-I" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<h2>
<hr /></h2>
<h2><span>David Galante </span></h2>
<p><iframe width="425" height="349" src="http://www.youtube.com/embed/40-r5363ceE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<h2>
<hr /></h2>
<h2><span>Tomas Kertesz </span></h2>
<p><iframe width="425" height="349" src="http://www.youtube.com/embed/zyq-cR7ixUU" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<hr />
<h2>Eugenia Unger</h2>
<p><iframe width="425" height="349" src="http://www.youtube.com/embed/pTszdb5Tp60" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<h2><strong>Irene Birnbaum</strong></h2>
<p><iframe width="425" height="349" src="http://www.youtube.com/embed/PYvERQt-Dpg" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<h2><strong>Raquel (Mónica) Mowszowicz </strong></h2>
<p><iframe width="425" height="349" src="http://www.youtube.com/embed/SRsXKKnfkrE" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></p>
<h2>Tomas Kertesz en C5N</h2>
<div class="video"><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="425" height="344" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="src" value="http://www.youtube.com/v/NCi8R2MgLwU&amp;hl=es&amp;fs=1" /><param name="allowfullscreen" value="true" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344" src="http://www.youtube.com/v/NCi8R2MgLwU&amp;hl=es&amp;fs=1" allowfullscreen="true"></embed></object></div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.raoulwallenberg.net/es/novedades/testimonios-sobrevivientes/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Cronica de Kati Kertesz, esposa de Tomas, salvado por Wallenberg</title>
		<link>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/historias/cronica-kati-kertesz-esposa/</link>
		<comments>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/historias/cronica-kati-kertesz-esposa/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 01 Jan 2003 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Historias]]></category>
		<category><![CDATA[Testimonios]]></category>
		<category><![CDATA[budapest]]></category>
		<category><![CDATA[kertész]]></category>
		<category><![CDATA[sobreviviente]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.raoulwallenberg.net/?p=80302</guid>
		<description><![CDATA[Mi nombre es Kati Hantos de Kertesz. Nací el 23 de febrero de 1933 en un suburbio de Budapest, con el advenimiento del nazismo en Alemania. Crecí rodeada de mucho amor y cariño de mi familia.
Mi madre era profesora de física y química y mi padre doctor en química y como tal era director técnico [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi nombre es Kati Hantos de Kertesz. Nací el 23 de febrero de 1933 en un suburbio de Budapest, con el advenimiento del nazismo en Alemania. Crecí rodeada de mucho amor y cariño de mi familia.</p>
<p>Mi madre era profesora de física y química y mi padre doctor en química y como tal era director técnico de una fábrica de productos químicos y farmacéuticos. Nosotros vivíamos en la fábrica. Enfrente de la misma había colinas que permitían hacer excursiones en el verano y andar en trineo y esquiar en el invierno.</p>
<p>En 1939 ingresé en el colegio primario sin ningún problema. En este año teníamos que haber emigrado a la Argentina, donde ya vivía una hermana de mi madre. Mi abuela paterna estaba muy enferma y mi padre no quiso dejarla. Para cuando ella murió ya había salido el ùltim0o barco de Génova.</p>
<p>Los problemas de mi familia empezaron en el año l942, cuando todos los hombres hasta los 45 años tuvieron que presentarse en el ejército. Mi padre por ser judío, fue llevado a un campo de trabajo, cerca de la frontera con Rusia para la construcción de un aeropuerto. Estuvo allí hasta l943 cuando pudo volver por pedido del Directorio de la fábrica, por ser la misma de interés para el ejército.</p>
<p>En 1943 entré en el colegio secundario (4 primarios y 8 secundarios) con lo cual ya hubo problemas, porque como mi madre también trabajaba, querían un colegio de doble escolaridad. Estos colegios o era protestantes o eran católicos y ya había numerus clasus. Con la ayuda de una persona entré en el colegio protestante.</p>
<p>El 19 de marzo de 1944, los alemanes ocuparon Budapest y en abril tuvimos que empezar a usar la estrella amarilla, que significaba horarios restringidos para circular en la calle, lugares especiales para viajar en los medios de transporte. En la misma época empezaron los bombardeos de los aliados. Nunca me voy a olvidar una noche, cayó una bomba en un tanque de gas, parecía como si hubieran prendido todas las luces de Budapest. había muchas personas que tenían pánico de los bombardeos y trataban de ir a los pueblos, pero a veces con poca suerte, una tía mía con una amiga y los chicos de ambos tomaron el tren que tuvo que parar en el medio del campo, porque unos aviones rusos sobrevolaron el tren y uno de ellos ametrallo y mató a mi tía y a la hija de la amiga.</p>
<p>Para fines de abril terminaron las clases y para fines de junio, todos los judíos que no vivían dentro del perímetro del gueto, tuvieron que abandonar sus casas e irse a vivir a las casas designadas a los judíos (una pieza por familia)</p>
<p>Hitler le encargó a Eichman, quien ya tenía experiencia en la deportación de los judíos en otros países, la llamada solución final. Así en dos meses deportaron aproximadamente 430 mil judíos de Hungría. Según nos contó gente que estuvo en esta época en Auschwitz, los hornos no daban abasto.</p>
<p>El marido de una prima de mi madre que era católico, nos consiguió papeles con nombre falsos y nos ubicó a cado uno de nosotros en distintos lugares.</p>
<p>Yo estuve en convento hasta los primeros días de diciembre. Las monjas se portaron muy pero muy bien. Aparte de tener chicas como yo del ”interior”, tenían 70 personas que fueron recogiendo por la calle cuando veían los camiones adonde llevaban a las personas para la deportación. Una noche, vino un jerarca nazi, exigiendo a la madre superiora que entregue a los judíos, la madre superiora dijo que los podía llevar ”sobre su cadáver” y tuvimos suerte . . . . .</p>
<p>En 1948 llegamos a la Argentina, con las consabidas dificultades. Era la época de Perón y únicamente se podía entrar con papeles donde constaba que uno era católico.</p>
<p>Estudié, trabajé y me casé, tengo dos hijos y cuatro nietos.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.raoulwallenberg.net/es/wallenberg-44/testimon/historias/cronica-kati-kertesz-esposa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Laszlo Ladanyi: El hombre que salvó Raoul Wallenberg</title>
		<link>http://www.raoulwallenberg.net/es/prensa/laszlo-ladanyi-hombre-salvo/</link>
		<comments>http://www.raoulwallenberg.net/es/prensa/laszlo-ladanyi-hombre-salvo/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 18 Jan 2001 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[En la Prensa]]></category>
		<category><![CDATA[Historias]]></category>
		<category><![CDATA[Testimonios]]></category>
		<category><![CDATA[dipomático]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[pasaporte]]></category>
		<category><![CDATA[salvador]]></category>
		<category><![CDATA[sobreviviente]]></category>
		<category><![CDATA[visas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.raoulwallenberg.net/?p=80301</guid>
		<description><![CDATA[Es húngaro; vive en Buenos Aires
Cuando László Ladanyi, hoy de 79 años y vecino de Barrio Norte, traspasó la puerta maciza de hierro y vidrio de la calle Legrady 39 en Budapest sintió que volvía a nacer.
Corría 1944 y, para los judíos húngaros que aún no habían sido deportados a los campos de exterminio nazis, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/23113.jpg"><img class="alignright size-medium wp-image-189" src="http://www.raoulwallenberg.net/wp-content/uploads/pre2011/photomid/23113.jpg" width="178" height="249" /></a><em>Es húngaro; vive en Buenos Aires</em></p>
<p>Cuando László Ladanyi, hoy de 79 años y vecino de Barrio Norte, traspasó la puerta maciza de hierro y vidrio de la calle Legrady 39 en Budapest sintió que volvía a nacer.</p>
<p>Corría 1944 y, para los judíos húngaros que aún no habían sido deportados a los campos de exterminio nazis, entrar en una casa sueca era sinónimo de salvación.</p>
<p>Y la salvación venía de la mano de Raoul Wallenberg. ”No me alcanzará la vida para agradecerle”, dice el hombre de bigote blanco y sonrisa fácil que en 1947 emigró a la Argentina.</p>
<p>Y enseña su más preciado tesoro, como él lo define: una hoja apenas desgastada, impresa en azul y amarillo, en la que resaltan las tres coronas del escudo real de Suecia.</p>
<p>Es el famoso Schutzpass, el pasaporte sueco que diseñó Wallenberg, el diplomático del país nórdico, para otorgar inmunidad a sus poseedores.</p>
<p>Gracias a ese documento plagado de inscripciones, firmas y sellos -sin ninguna fuerza legal, pero lo suficientemente ostentoso como para impresionar a los nazis-, Ladanyi, por aquel entonces de 23 años, logró escapar de la maquinaria criminal de Adolfo Hitler.</p>
<h2>Un regalo de Dios</h2>
<p><strong>¿Cómo llegó el codiciado salvoconducto a las manos de Ladanyi?</strong></p>
<p>”Fue un regalo de Dios”, dice, con un acento marcado y la voz cascada por la emoción. Y recuerda que cuando aquellos hombres que no eran nazis -y eso saltaba a la vista- lo vinieron a buscar al gueto, él se dejó llevar, sin saber adónde. Poco después sus manos sostenían el pasaporte a la vida, del que no se desprendería jamás.</p>
<p>Dos años antes, en 1942, Ladanyi había golpeado hasta el cansancio las puertas de varias sedes diplomáticas, en un desesperado intento por huir de la sombra nazi que se cernía sobre todos los judíos. Pero ya era tarde.</p>
<p>”Ningún país nos quería recibir, ni siquiera los Estados Unidos”, se lamenta Ladanyi. Descorazonado, el joven dejó sus papeles en la embajada argentina, país al que había escapado su única hermana en 1937.</p>
<p>Dos años más tarde, el consulado argentino transfirió esos documentos a la embajada sueca, y así cayó el nombre de Ladanyi en la larga lista de Wallenberg.</p>
<p>”Suecia no era el único país que expedía pasaportes a los judíos. Suiza, Portugal, España y la Nunciatura, entre otros, también trabajaban para salvar vidas. Pero ninguno con la fuerza de Wallenberg”, sentencia.</p>
<p>Además del Schutzpass, otro de los ardides que ingenió el diplomático sueco para salvar a los judíos de Budapest fueron las ”casas suecas”.</p>
<p>En las puertas de esos edificios, como aquel de la calle Legandry, flameaba siempre la bandera azul y oro de Suecia, y un cartel en la entrada advertía que todas las personas que vivían bajo esos techos ”tenían la protección de Su Excelencia el rey de Suecia”. En total, allí encontraron refugio 15 mil personas.</p>
<h2>La noche del horror</h2>
<p>Pero en la Hungría de fines de 1944 ningún judío estaba a salvo, ni siquiera los que vivían bajo el amparo de las ”casas suecas”. Así se encargaron de demostrarlo los nazis húngaros en la noche del 31 de diciembre.</p>
<p>De todos los horrores de la guerra, Ladanyi recuerda con singular espanto el que vivió la víspera de Año Nuevo.</p>
<p>”Los nazis húngaros llegaron a la casa y pidieron ayuda para descargar un tren de municiones. Algo me dijo que yo no debía bajar, y entonces me quedé adentro junto a mi padre. La mayor parte de las 80 personas que vivían conmigo salió a la calle. Los fusilaron a pocos metros de la puerta y después los tiraron al Danubio.”</p>
<p>Las ráfagas de las ametralladoras y los gritos desesperados de las víctimas quedaron grabados a fuego en la memoria del joven Ladanyi. Pero el infierno continuó al día siguiente, cuando los verdugos regresaron a la casa sueca para saquearla y quemar su bandera.</p>
<p>”Los niños chillaban aterrorizados. Pero los nazis húngaros, que eran más salvajes que los alemanes, los sobornaron con caramelos y chocolates, los cargaron en camiones y se los llevaron. Mejor no saber adónde”, susurra Ladanyi con los ojos vidriosos.</p>
<p>La agonía llegaría a su fin en enero de 1945, cuando las tropas soviéticas liberaron Hungría y los judíos pudieron caminar por las calles nuevamente como hombres libres.</p>
<p>Ladanyi ayudó a reconstruir un país que había quedado en ruinas, y dos años más tarde se embarcó rumbo a la Argentina. Su padre había muerto poco antes, al igual que su madre, ”por las tremendas agitaciones que sufrieron durante la guerra”. En total, 50 parientes cercanos murieron en manos de los nazis.</p>
<p>En el Desirade, el barco que los trajo a América del Sur, Ladanyi conoció a Gina, una alemana sobreviviente del Holocausto, con quien se casó y tuvo dos hijas.</p>
<p>La noticia de la desaparición de Wallenberg, arrestado en enero de 1945 sin dejar rastro alguno hasta el día de hoy, lo afectó profundamente.</p>
<blockquote><p>”Aún no puedo comprender cómo yo estoy con vida y él, que salvó a más de 20 mil personas, no pudo salvarse.”</p></blockquote>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.raoulwallenberg.net/es/prensa/laszlo-ladanyi-hombre-salvo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El Regreso</title>
		<link>http://www.raoulwallenberg.net/es/holocausto/testimonio/regreso/</link>
		<comments>http://www.raoulwallenberg.net/es/holocausto/testimonio/regreso/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 01 Jun 1999 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Testimonios]]></category>
		<category><![CDATA[sobreviviente]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.raoulwallenberg.net/?p=80305</guid>
		<description><![CDATA[Se dice que el asesino siempre regresa al lugar del crimen. Ahora la víctima retorna al punto donde fue victimizada. Esta es mi respuesta a la pregunta de porqué hay que volver a los sitios en los que se alojan dolorosos recuerdos.
El viaje en tren desde mi ciudad natal, Lodz, a Cracovia duró tres horas. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se dice que el asesino siempre regresa al lugar del crimen. Ahora la víctima retorna al punto donde fue victimizada. Esta es mi respuesta a la pregunta de porqué hay que volver a los sitios en los que se alojan dolorosos recuerdos.</p>
<p>El viaje en tren desde mi ciudad natal, Lodz, a Cracovia duró tres horas. Durante 180 minutos no saqué los ojos de la ventanilla. Bosques tupidos. Tierras aradas preparadas para la próxima siembra. Campos. Pequeños animales cuidados primorosamente. Pienso: hace 800 años vivió un pueblo en medio de otro pueblo. Pienso: un idioma dentro de otro idioma. Pienso: tradiciones y respeto a esas tradiciones. Pienso: polacos católicos construyendo ciudades, levantando una literatura y siendo fieles a una religión, luchando por sus derechos y los judíos peleando, junto a ciudadanos polacos, defendiendo el país… Pienso en mi pueblo con sus costumbres. Con sus sabores y olores. De eso no queda nada. O, mejor dicho casi nada. Auschwitz &#8211; Oswiecim. Maidanek. Chelmno. … Cenizas y cementerios, mudos testigos que cuentan que, una vez, hubo un pueblo; el pueblo judío &#8211; polaco.</p>
<p>Ese fue el viaje al que fui sometido sin saber cuál era mi destino; el viaje al que fui arrastrado con mi familia y vecinos en agosto de 1944. Oswiecim: a sesenta kilómetros de Cracovia. Qué me lleva a volver? No se. Quizás demostrar, o demostrarme, que pude llegar y volver. Quizás es el hecho de saberme un hombre libre, con voluntad propia. Quizás probar que todo es pasado. Quizás comprobar que nunca existió. Que, solo fue una pesadilla. Quizás comprobar que nunca tuve padres. Ni hermanos. Ni primos ni tíos. Ni amigos. Ni vecinos.</p>
<p>No puedo creer que el 23 de mayo de 1999 estuve observando las vías del ferrocarril que llevaban a ese lugar llamado ”Oswiecim”. Esas vías, testigos silenciosas. Esas vías de canto rodado, durmientes y hierros. Y yo, carne y hueso. Mi mente protagonista de un kilómetro y medio y, como los rieles, mudos como el mundo cómplice de todos los silencios. Los visitantes escuchan a los guías. Una babel de idiomas. Cuántas personas pasaron. Cuánto tiempo se quedaron… Me pregunto qué es los que llevan, de retorno, a sus casas después de conocer Oswiecim. Pocos tienen conciencia que durante cuatro años y medio para casi todos transcurrieron las últimas horas. Para los que sobrevivimos, un solo día constituyó la eternidad.</p>
<p>De pronto fui uno de los tantos ”curiosos” de un campo de exterminio, un museo, al que llega gente de todo el mundo. Turistas, no investigadores. Turistas, no sociólogos ni antropólogos. Turistas, no historiadores… Turistas mostrando y mostrándose. Judíos de París, Berlín, Salónica y Atenas, Praga y Amsterdam, Noruega y Budapest; Bratislava y cientos de pueblitos donde la gente vivió por miles de años…</p>
<p>Esto pasó el 23 de mayo de 1999. Y tengo dificultades para relatar. Es madrugada en Buenos Aires. No puedo dormir. No estoy angustiado pero me pasan, como película acelerada, recuerdos. Me pregunto cómo puede ser que, en Cracovia, antes de llegar a Oswiecim dormí, me levante, desayuné… todo con contagiosa paz.</p>
<p>Pasó la tormenta. Necesito escribir aunque no sepa ”cómo”. Todas las ideas y fantasías quieren salir al mismo tiempo. Debo ordenarlas. Tengo miedo de; miedo de que, si soy capaz de colocarlas una detrás de otra, me olvide de mi hermanita de 8 años o de la de 14 con las que viajamos en el tren; ese tren de sueños para nosotros, niños; chicos sometidos a la condición de objeto sin perder la mirada infantil ni la condición humana. Nunca entenderé cómo fue ese último trayecto pero sí recuerdo que no visualizamos los pueblos por los que pasamos. Sé que, cuando se abrieron las puertas, no había paisaje que mirar. Solo la entrada al infierno… Sin embargo, ahora, escribo sin mojar el papel con mi llanto.</p>
<p>Pasaron 55 años. No tengo lágrimas. Regresé a Oswiecim, la mayor humana vergüenza del siglo XX, como protagonista. Fui turista escuchando y observando lo que ”nos” paso hace medio siglo. Fui capaz de no reconocer nada. No había gritos ni crematorios funcionando a pleno. Sí! Este Auschwitz podía ser un museo colocado en cualquier lugar del mundo. Incluso en Oswiecim.</p>
<p>Qué podía hacer hace 55 años? Tengo dificultades para contestar, aceptar y entender. El hombre, por naturaleza, es autodestructivo. Para lograr los mejores y los peores objetivos despliega todas sus habilidades. Entiendo, ahora, la necesidad de escribir y levantar monumentos. La memoria es frágil. No solamente para ésta y las futuras generaciones. Yo fui protagonista y testigo; yo pensé que nunca olvidaría, y no puedo retener. También para mí hacen falta los recordatorios.</p>
<p><em>Buenos Aires, Junio de 1999</em></p>
<p><em>* Miembro de la Fundación Internacional Raoul Wallenberg. Vivió en el gueto de Lodz. Es sobreviviente de Auschwitz y Dachau.</em></p>
<p></span /></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.raoulwallenberg.net/es/holocausto/testimonio/regreso/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Los judíos polacos, entre Varsovia y América Latina</title>
		<link>http://www.raoulwallenberg.net/es/holocausto/testimonio/judios-polacos-varsovia/</link>
		<comments>http://www.raoulwallenberg.net/es/holocausto/testimonio/judios-polacos-varsovia/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 01 Feb 1998 00:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Testimonios]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.raoulwallenberg.net/?p=80303</guid>
		<description><![CDATA[Cómo se construyó una vida comunitaria judía tan sólida, bien fundada y activa en América Latina? En ciudades como Buenos Aires, Montevideo o Santiago el afluente migratorio principal provino del judaísmo de Europa Oriental, encabezado por el originario de Polonia. La labor comunitaria de esa migración llamó la atención externa. Admirando el activismo comunitario judío [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cómo se construyó una vida comunitaria judía tan sólida, bien fundada y activa en América Latina? En ciudades como Buenos Aires, Montevideo o Santiago el afluente migratorio principal provino del judaísmo de Europa Oriental, encabezado por el originario de Polonia. La labor comunitaria de esa migración llamó la atención externa. Admirando el activismo comunitario judío en la Argentina -señaló un eminente hombre público, Alfredo Palacios- que los judíos habían traído del viejo hogar, una solidaridad comunitaria, que fue un ejemplo para otras minorías.</p>
<p>Qué hubo en viejo hogar que sustentó esa fuerza?</p>
<p>Permítanme apuntar algunos elementos recogiéndolos de mi propia biografía. Teniendo 16 años llegué a Varsovia avanzada la década de 1920 a buscar trabajo. Fui al sindicato de los sastres. Me encontré con una colmena humana que discutía agitadamente de todo, cultura, literatura, filosofía y, sobre todo, política. Estaban tan ocupados en sus discusiones que nadie me vio, aunque la gran mayoría eran jóvenes de schtetls como yo, que en sus pequeños pueblos se conocían todos, y estaban pendientes de cualquier ”nuevo” que llegara.</p>
<p>Entré en el gran salón lleno de gente y alguien hablaba desde la tribuna. Pedí la palabra y cuando estaba hablando recibí un mensaje de un joven de mi schtetl que me reconoció y me dijo que cuando terminara de hablar me bajara por la izquierda y no por la derecha, porque sino una banda bundista me daría una paliza. Bajé a propósito por la derecha. Me saludó un hombre alto y bien parecido. Me dijo, ”Soy Herschl Himmelfarb, casualmente vine aquí y lo escuché hablar. Ud. va a ser un buen bundista, aunque ahora nos ataque. Necesitamos compañeros así.” Yo me quedé parado y no tuve tiempo de decirle que lo conocía de los periódicos porque inmediatamente se fue. Al otro día escuché hablar al famoso Gordin. Entré al gran salón por una ventana gracias a Zrule Altman, presidente del Sindicato de Zapateros, que tenía 50.000 miembros. Era de Yanover, cerca de mi pueblo, Biala Podlaska, y fue estudiante de Yeshiva. El mismo día habló Krug sobre religión. Todavía recuerdo cada una de sus palabras. Era un genio. Al día siguiente escuché a Beinitz Mijaleivich, tronaba su voz y sus ideas relampagueaban. La siguiente semana escuché al más grande orador, Grimboin. Resolví que aunque pasara hambre y no consiguiera trabajo me quedaría en Varsovia. El que más me gustó era Aarón Wol. Era el presidente de los librepensadores de Polonia, y director del periódico ”El librepensador”. Después de la guerra, Ianosevich, el recordado periodista de ”Di Presse” lo encontró en una sinagoga, rezando. Le preguntó: tu Aarón, rezando en un shil? Le contestó: Si D-os no nos libera, nadie lo hará.</p>
<p>Trabajo no conseguí de inmediato, pero me dieron para dar unas conferencias en pequeños círculos, y con ello pude comer una vez por día y dormir en una media cama. Me gustó mucho porque esa fue mi Universidad. Varsovia era entonces un hervidero cultural en todos los planos, y la mayoría de los líderes culturales eran muchachos y chicas venidos de los pequeños schtetls. Esa era la Varsovia judía, un planeta bullente. Pero la Varsovia polaca era diferente. Las cárceles estaban llenas de judíos revolucionarios, con pocos polacos. En las demostraciones en las calles se veían obreros judíos sedientos de cultura y justicia.</p>
<p>En resumen, la cultura judía era una cultura de masas. Pocas veces sucedió así en la historia. Las culturas egipcia y griega, por ejemplo, era culturas de élite. Desaparecidas las élites, se fue con ellas la cultura. Tan profunda y extendida era esa ansia cultural, que aún ante el golpe genocida de los nazis, esta cultura quedó muy malherida, pero no muerta. Esta cultura abierta, creativa, activa, encarnada en miles y miles de humildes trabajadores judíos, fue la fuente de la que se nutrieron los inmigrantes que al sólo llegar sin sustento alguno, se dedicaron de inmediato en diversas ciudades de América Latina a crear marcos de cultura para los que llegaran después.</p>
<p><em>Buenos Aires, febrero de 1998</em></p>
<blockquote  ><p>*En desarrollo de la labor cultural que se ha fijado, Casa Argentina en Jerusalem se honra en presentar una serie de artículos de un destacado escritor sobre la apasionante saga de los judíos polacos, que fundaron los cimientos de numerosas comunidades judías de América Latina. Eliezer Kliksberg, representante genuino de esa generación muy especial llegada del ”schtetl”, que tanto aportó al Continente, es un respetado líder comunitario y escritor. Escribe permanentemente columnas de opinión atentamente seguidas en los principales diarios judíos de la región, entre ellos, ”Mundo Israelita”, y ”Comunidades”, de Buenos Aires; ”Nuevo Mundo Israelita” de Caracas, ”Pensamiento Judío Contemporáneo” y otros. Fue columnista de los célebres ”Di Presse” y ”Di Idische Zaitung”. Es autor de ”D-os se esconde, porque:” (Ediciones Sion), y de ”Cómo recuperar el sentido de la vida” (Ediciones Dunken) obras acogidas con gran interés en el Continente. La AMIA de Buenos Aires hizo un acto público de homenaje en su honor, al presentarse su última obra, y el Presidente de la institución, Oscar Hansman resaltó ”sus invalorables aportes culturales al judaísmo latinoamericano y argentino”. La UNESCO ha saludado especialmente su ”gran tarea de enriquecimiento de la cultura de la región con el excepcional mensaje de ética y vida de la civilización del idisch, tarea que merece el más alto reconocimiento”.</p>
<p>En la serie de artículos que se inicia a continuación, Eliezer Kliksberg hará ingresar a los lectores en el interior de la pujante cultura del idisch, y en su tránsito a las tierras de América Latina</p></blockquote>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.raoulwallenberg.net/es/holocausto/testimonio/judios-polacos-varsovia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
